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Oraciones : Difuntos
Difuntos (#783)

¡Oh mi Dios! Éste es Tu siervo y el hijo de Tu siervo, quien ha creído en Ti y en Tus signos, y ha vuelto el ros­tro hacia Ti, completamente desprendido de todo salvo de Ti. Tú eres, verdadera­mente, el más misericordioso de cuantos muestran misericordia.

Procede con él, oh Tú que perdonas los pecados de los hombres y ocultas sus faltas, como corresponde al cielo de Tu munificencia y al océano de Tu gracia. Concédele que sea admitido en los recin­tos de Tu trascendente misericordia, que ya existía antes de la fundación del cielo y de la tierra. No hay Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

*A continuación:
Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, adoramos a Dios [dieci­nueve veces].

Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, nos postramos ante Dios [diecinueve veces].

Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, estamos consagrados a Dios [diecinueve veces].

Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, alabamos a Dios [dieci­nueve veces].

Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, damos gracias a Dios [diecinueve veces].

Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, somos pacientes en Dios [diecinueve veces].

*(Si el difunto es mujer, dígase: Ésta es Tu sierva y la hija de Tu sierva, etc.)

-Bahá'u'lláh
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Difuntos (#784)

¡Él es Dios! ¡Exaltado sea Él, Señor de amorosa bondad y generosidad!

¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios, Señor Om­nipotente! Soy testigo de Tu omnipoten­cia y Tu poder, de Tu soberanía y Tu amorosa bondad, de Tu gracia y Tu fuerza, de la unicidad de Tu Ser y la uni­dad de Tu Esencia, de Tu Santidad y Tu exaltación sobre el mundo de la existen­cia y todo cuanto hay en él.

¡Oh mi Dios! Tú me ves desprendido de todo, salvo de Ti, aferrándome a Ti y volviéndome hacia el océano de Tu ge­nerosidad, el cielo de Tu favor y el Sol de Tu gracia.

¡Señor! Soy testigo de que has confia­do Tu depósito a Tu siervo y éste es el espíritu con el que Tú has dado vida al mundo.

Te pido, por el resplandor del Orbe de Tu Revelación, que aceptes misericor­diosamente aquello que ha logrado en Tus días. Concédele, pues, que sea in­vestido con la gloria de Tu beneplácito y adornado con Tu aceptación.

¡Oh mi Señor! Yo mismo y todo lo creado somos testigos de Tu poder. Te ruego que no alejes de Ti a este espíritu que ha ascendido hacia Ti, hacia Tu mo­rada celestial, hacia Tu exaltado Paraíso y hacia el retiro de Tu cercanía, oh Tú que eres el Señor de todos los hombres.

Permite, pues, oh mi Dios, que Tu siervo se asocie con Tus elegidos, Tus santos y Tus Mensajeros, en esas mora­das celestiales que ninguna pluma puede describir ni lengua alguna relatar.

¡Oh mi Señor! Verdaderamente, el pobre se ha apresurado hacia el Reino de Tu Riqueza, el forastero hacia su hogar dentro de Tus recintos, el que está muerto de sed hacia el río celestial de Tu munificencia. No le prives, oh Señor, de su porción del banquete de Tu gracia ni del favor de Tu generosidad. ¡Tú eres en verdad el Todopoderoso, el Benévolo, el Todogeneroso!

¡Oh mi Dios! Tu depósito Te ha sido devuelto. Corresponde a Tu gracia y a Tu generosidad, que circundan Tus do­minios de la tierra y del cielo, conceder a Tu recién llegado Tus dádivas, Tus do­nes y los frutos del árbol de Tu gracia. Potente eres para hacer Tu voluntad. No hay más Dios que Tú, el Benévolo, el Más Generoso, el Compasivo, el Confe­ridor, el Perdonador, el Apreciado, el Omnisciente.

Atestiguo, oh mi Señor, que Tú has ordenado a los hombres honrar a su huésped; y aquel que ha ascendido hacia Ti, ha llegado verdaderamente hasta Ti y ha alcanzado Tu presencia. Trátalo, pues, según Tu gracia y generosidad. Por Tu gloria, sé con certeza que Tú no dejarás de hacer aquello que Tú ordenaste a Tus siervos, ni excluirás a quien se ha asido a la cuerda de Tu bondad y ha ascendido hacia la aurora de Tu riqueza.

No hay más Dios que Tú, el Uno, el Único, el Poderoso, el Omnisciente, el Generoso.

-Bahá'u'lláh
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Difuntos (#785)

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! No humilles a quien Tú has exalta­do mediante el poder de Tu soberanía eterna y no alejes de Ti a quien Tú has hecho entrar en el tabernáculo de Tu eter­nidad. ¿Rechazarás, oh mi Dios, a quien Tú has protegido con Tu soberanía y apartarás de Ti, oh mi deseo, a aquel para quien Tú has sido un refugio? ¿Podrás de­gradar a quien Tú has elevado u olvidar a quien Tú permitiste que Te recordara?

¡Glorificado, inmensamente glorificado eres Tú! Tú eres Aquel que desde siempre ha sido el Rey de toda la creación y su Primer Motor; y eternamente permanece­rás como el Señor y el Ordenador de todas las cosas creadas. ¡Glorificado eres Tú, oh mi Dios! Si Tú dejas de ser misericordioso con Tus siervos, ¿quién entonces será mi­sericordioso con ellos? Y si rehusaras so­correr a Tus amados, ¿quién hay que pueda socorrerles?

¡Tú eres glorificado, inmensamente glorificado! Glorificado, inmensamente glorificado eres Tú. Tú eres adorado en Tu verdad y a Ti ciertamente Te vene­ramos todos. Tú estás manifiesto en Tu justicia y de Ti, verdaderamente, todos somos testigos. Tú eres en verdad amado en Tu gracia. No hay Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien sub­siste por Sí mismo.

-Bahá'u'lláh
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Difuntos (#699)

¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Verda­deramente, Tu siervo, humilde ante la majestad de Tu divina preemi­nencia, sumiso ante la puerta de Tu uni­cidad, ha creído en Ti y en Tus versos, ha atestiguado Tu palabra, ha sido en­cendido con el fuego de Tu amor, ha sido sumergido en las profundidades del océano de Tu conocimiento, ha sido atraído por Tus brisas, ha confiado en Ti, ha vuelto su rostro hacia Ti, Te ha ofre­cido sus súplicas y le han sido asegura­dos Tu perdón y Tu clemencia. Ha aban­donado esta vida mortal y ha volado hacia el reino de la inmortalidad, anhe­lando el favor de encontrarse contigo.

¡Oh Señor! Glorifica su posición, co­bíjale en el pabellón de Tu suprema mi­sericordia, hazle entrar en Tu glorioso paraíso y perpetúa su existencia en Tu exaltada rosaleda, para que pueda su­mergirse en el mar de luz del mundo de los misterios.

Verdaderamente Tú eres el Generoso, el Poderoso, el Perdonador y el Donador.

-`Abdu'l-Bahá
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Difuntos (#700)

¡Oh mi Dios! ¡Oh Tú perdonador de los pe­cados, el que confiere los dones, el que disipa las aflicciones!

Verdaderamente, Te suplico que per­dones los pecados de quienes han aban­donado su vestidura física y han ascen­dido al mundo espiritual.

¡Oh mi Señor! Purifícalos de sus transgresiones, disipa sus tristezas y cambia su oscuridad en luz. Haz que en­tren en el jardín de la felicidad, límpialos con el agua más pura y concédeles que puedan contemplar Tus resplandores so­bre el monte más sublime.

-`Abdu'l-Bahá
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