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Bhagavad Gita
EL BHAGAVAD GITA
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Hinduismo : Bhagavad Gita
EL BHAGAVAD GITA
Canto del Señor
El Bhagavad Gita
2
INDICE

Introducción .................................................................................................. 4

Dedicatoria .................................................................................................. 17

BHAGAVAD GITA
Capítulo 1.º

EL DESALIENTO DE ARJUNA........................................................... 18

Capítulo 2.°

MUNDO, ILUSION Y MUERTE .......................................................... 24

Capítulo 3.°

LA ACCION.......................................................................................... 33

Capítulo 4.°

LA SABIDURIA.................................................................................... 39

Capítulo 5.°

LA RENUNCIA..................................................................................... 45

Capítulo 6.°

LA MEDITACION ................................................................................ 49

Capítulo 7.°

EL DISCERNIMIENTO ........................................................................ 55

Capítulo 8.°

LO SUPREMO ...................................................................................... 59

Capítulo 9.°

ENTREGA Y DEDICACION................................................................ 63

Capítulo 10.º

LAS GLORIAS DEL SEÑOR................................................................ 68

Capítulo 11.°

REVELACION DE LA VISION DIVINA............................................. 74

Capítulo 12.°

YOGA DE LA DEVOCION .................................................................. 82

Capítulo 13.°

CONOCIMIENTO, CAMPO Y CONOCEDOR..................................... 85

Capítulo14.°

LOS TRES GUNAS............................................................................... 89

El Bhagavad Gita
3
Capítulo15.°

EL SEÑOR Y SU DEVOTO.................................................................. 93

Capítulo16.°

LO DIVINO Y LO DEMONIACO......................................................... 96

Capítulo 17.°

LAS TRES CLASES DE FE .................................................................. 99

Capítulo 18.°

LIBERACION ..................................................................................... 103

Epílogo ...................................................................................................... 113

El Bhagavad Gita
4
INTRODUCCION

El Mahabharata es un extenso poema hindú, que al parecer fue escrito hace 5.000

años (3.000 a. C.). La tradición atribuye su redacción a Vyasa, si bien alcanzaría su

forma definitiva varios siglos después, bajo el reinado de los Gupta.

Consta de más de 107.000 pares de versos. Su extensión es siete veces superior a las

famosas obras «La Ilíada» y «La Odisea» juntas. Parece tener un fuerte fundamento

histórico, ya que en los Vedas hay referencias a personajes del Mahabharata, que su-puestamente

intervendrían en una guerra intertribal, ocurrida en el segundo milenio

antes de Cristo, y en la que participó toda la India septentrional.

Este antiguo poema narra en lengua sánscrita la epopeya de las reyertas entre los

«kurus» y «pandavas», clanes tribales que tenían como predecesor común a Bharata,

hijo de Sakuntala. La guerra entre las dos tribus hermanas había sido iniciada a conse-cuencia

de que Pandu, el hijo menor del rey Hastinapura, había ascendido al trono

debido a que su hermano mayor, Dhritarashtra, era ciego.

Por una ofensa inferida a los dioses, Pandu debió dejar el reino y junto con su espo-sa

y sus cinco hijos se retiró a los bosques a hacer penitencias, donde moriría tiempo

después. Durante este tiempo en el que Pandit hacía sus penitencias, su hermano Dhri-tarashtra

había ascendido al trono, teniendo una prole de cien hijos.

Duryodhana, el hijo mayor de Dhritarashtra, sentía celos y envidia de las buenas

virtudes de los cinco hermanos pandavas, pues al morir Pandu, Dhritarashtra les había

acogido y criado como a sus propios hijos. Y por esta razón Duryodhana les tiende un

atentado, en el que aparentemente perecieron. Pero no fue así. Tiempo después, Du-ryodhana

se entera de que los pandavas han emparentado con un poderoso monarca,

por su casamiento con su hija Draupadi. El padre de la princesa había organizado un

torneo, cuyo ganador tendría como recompensa la mano de su hija. Arjuna, uno de los

hijos de Pandu, resulta victorioso, aunque por un extraño incidente familiar, debe com-partir

su esposa con sus hermanos.

Dhritarashtra, al enterarse de la situación en que se encontraban los pandavas, y

siguiendo el consejo de su tío Bhishma, les otorga la mitad de su reino.

Por este motivo, crece el odio de su hijo mayor (Duryodhana) hacia los pandavas, y,

cegado por la envidia, reta a un fraudulento juego de dados a Yudhistriya, el mayor de

los hijos de Pandu. Este acepta y pierde sus posesiones, su libertad y la de sus herma-nos.

Pero Dhritarashtra interviene y les devuelve su libertad y sus posesiones. Mas,

nuevamente, Duryodhana desafía a Yudhishtriya, concertando que si éste pierde en el

El Bhagavad Gita
5

juego, deberá retirarse junto con sus hermanos al bosque durante doce años. Yudhish-triya

pierde y los «pandavas» marchan al exilio.

Transcurrido el tiempo fijado de exilio, los «pandavas» vuelven y reclaman a Du-ryodhana

su parte del reino, pero éste se niega. Yudhishtriya entonces ofrece otra posi-bilidad

de acuerdo pacífico, sugiriéndole que él y sus hermanos estarían satisfechos tan

sólo con una ciudad cada uno. Pero Duryodhana rechaza también esta segunda peti-ción,

haciéndose así inevitable la declaración de guerra por parte de los pandavas.

Tanto Duryodhana como los pandavas solicitan la ayuda de Krishna y de sus hues-tes,

los Vrishnis. Krishna ofrece a unos su presencia en las filas, pero sin tomar parte

activa en la batalla, y al otro bando le ofrece sus huestes. La elección se lleva a cabo y

Duryodhana elige las huestes, mientras que los pandavas se quedan con la presencia a

su lado de Krishna (Arjuna elige). El combate entre los dos bandos dura dieciocho días

y finaliza con la muerte de Duryodhana y la victoria de Arjuna y los pandavas.

El Mahabharata termina relatando el peregrinaje de los pandavas al Himalaya y su

ascensión a la morada de Dios.

El Bhagavad-Gita, «Canto del Señor», cuyo título completo es Srimadbhagavad-gita-

upanishad, («Enseñanzas impartidas en el Canto Supremo del Señor») se encuen-tra

en el libro VI Bhismaparvan, sección 6 del Mahabharata. Se trata de un Upanishad

(«Enseñanza a los Pies del Maestro»). Es decir, es una revelación espiritual de una

enseñanza secreta impartida por Krishna.

Hay quien afirma que, originalmente, no formaba parte de la gran epopeya india,

sino que fue añadido posteriormente. Los dieciocho breves capítulos del Gita versan

sobre el diálogo que mantuvieron Krishna y Arjuna ante el desfallecimiento de este úl-timo,

breves instantes antes de la batalla final, que decidiría la victoria de uno de los

dos bandos. Arjuna, el más diestro de los hijos de Pandu, siente flaquear su ánimo

cuando ve a la mayoría de sus familiares y amigos entre las filas enemigas. El cuerpo

central de este bello poema filosófico-espiritual es la respuesta de Krishna ante el de-saliento

del valiente Arjuna, que se niega a luchar a muerte contra sus seres queridos.

Krishna le habla a Arjuna acerca del Universo, de quién es él y su condición en medio

del Cosmos, además de la Misión que debe desarrollar el hombre en la tierra y de cómo

han de comprenderse los misterios de la vida y de la muerte.

Esta obra, junto con el Shrimad Bhagavatam, constituye la piedra angular de todas

las religiones y sectas religiosas hindúes de tendencia Bakti (devocional), centrándose

el objeto de adoración en la personalidad divina de Krishna, aceptado como un Maes-tro

Perfecto, una encarnación sobre la tierra de ese Poder omnipotente, omnipresente y

omnisciente, que los occidentales llamamos Dios. Krishna vivió en la India hace unos

5.000 años y allí pasó su vida terrena, cuya duración fue de unos 125 años.

El Bhagavad Gita
6

El mensaje esencial de los Vedas, tanto como el del Shrimad Bagavatam, y aún más

claramente enunciado en Bhagavad Gita, es que Dios, el Señor del Universo, se mani-fiesta

una y otra vez en forma humana sobre este planeta, dejando un cuerpo para to-mar

otro con el propósito de liberar a sus devotos de las miserias del océano de Maya

(ilusión),que constituye este mundo de los sentidos. Llevándolos pues a alcanzar «la

otra orilla»: la liberación de todas las limitaciones que constituyen nuestro ego, basado

en las experiencias limitadas del limitado mundo material.

Nuestra ilusoria conciencia de individualidad se debe a la ignorancia de que el Se-ñor,

ese Poder Perfecto, habita dentro de todas las criaturas, siendo nuestra real iden-tidad

y la fuente misma de la Vida. Es el Creador, Conservador y Destructor de todo lo

creado. Por eso, El se revela a aquéllos que buscan en Él su refugio, dándoles la expe-riencia

interior de ese Poder real, que está dentro del hombre dotándolo de vida y con

el que terminan fundiéndose.

Éste es el mensaje más importante contenido en todas estas escrituras sagradas de

origen hindú. Por otra parte, sorprendentemente, constituye un factor común en casi la

totalidad de las escrituras, que narran la vida o enseñanzas de los grandes Maestros, a

pesar de pertenecer a diferentes épocas, culturas y procedencias geográficas: Rama,

Krishna, Budha, Sócrates, Zoroastro, Moisés, Patanjali, Lao Tse, Jesús, Mahoma, San-karacharya,

Santo Kabir, Shri Chaitanya, Shri Ramakrishna, etc.

Todos estos grandes Maestros revelaban una experiencia a sus discípulos, inicián-dolos

en el Eterno Conocimiento de la Verdad. Estos discípulos más tarde recogían sus

enseñanzas y describían las experiencias que obtenían al poner en práctica el Conoci-miento,

en el que el Maestro les había iniciado, siendo El el único guía para conducir-les

a través del camino.

En todas las manifestaciones que ha tomado el Maestro, siempre hacia el final de su

vida, les explica a sus discípulos acerca de su continua presencia en la tierra, bien ha-ciendo

alusión a sus anteriores encarnaciones, o bien, aludiendo a una segunda venida

después de su muerte.
En el Gita, Krishna dice:

“Siempre que el bien decae extinguiéndose poco a poco, predominando en

su lugar la maldad y el orgullo, Mi Espíritu se manifiesta en forma humana

sobre esta tierra.”
Bhagavad Gita, 4-7
El Bhagavad Gita
7

“En verdad te revelaré mis divinas manifestaciones, Oh Arjuna, mas sólo

he de hablarte de las principales, pues no hay límite para las variantes me-nores.”

Bhagavad Gita, 10-19

Y nosotros, los seres humanos, fuimos hechos «a Su propia imagen y semejanza».

Somos, potencialmente, idénticos al Señor manifestado. El así lo quiso y es gracias a El

que, después de tomar un cuerpo humano, nos hace posible reconocer nuestra auténtica

identidad y propósito de esta vida. Pues el Señor se revela a sí mismo (revela su Cono-cimiento)

a todos los seres humanos que se acercan a El con un corazón humilde y de-seo

sincero de conocer la Verdad.

Los discípulos del Maestro, en épocas anteriores, le servían durante muchos años

para desarrollar amor y devoción por El, y cuando el Maestro se sentía satisfecho con

el amor y servicio de su devoto, por Su Gracia e Infinita Misericordia, le revelaba el

Conocimiento, iniciándolo en una experiencia interior, a través de la cual, el devoto

reconocía la Forma Inmanifiesta de su Señor, como energía pura, la Vibración Primor-dial

que las escrituras citan con diferentes nombre: el Santo Nombre de Dios, la Pala-bra,

el Verbo, el Tao, Sat Nam, Pak Nam, Om, la Palabra Bhrámica, Jehová, etc.

Esta Santa Palabra o Verbo se manifiesta dentro del ser humano, no sólo como esa

vibración, sino que de ella, a su vez provienen otras tres manifestaciones:

Luz Divina; blanca y brillante, solamente visible a través del tercer ojo (tricuti), que

es abierto en el momento de la iniciación. Constituye una experiencia real de visión de

Luz, dentro de nosotros, adoptando diferentes formas que puede variar desde unos res-plandores

nebulosos, hasta una Luz más brillante que el sol. Se conocen casos de per-sonas

que han estado clínicamente muertas y luego vueltas a la vida, que relatan cómo

han tenido la experiencia de ver esta Luz, produciendo una profunda transformación en

el enfoque de sus vidas.

La segunda manifestación se presenta como Música Interior (la armonía de las esfe-ras),

audición interior de sonidos que no tienen nada que ver con los sonidos del mundo

exterior, aunque por similitud se podrían comparar a cantos de pájaros, ruido de cas-cadas,

tañidos de campanas, cantos de grillos, sonidos de la naturaleza, instrumentos

musicales, y numerosos sonidos diversos, que no son referibles siquiera.

Una tercera manifestación es el Néctar (las «aguas vivas» de la vida eterna), que

viene simbolizado en las representaciones del Señor Shiva sentado en meditación, por

un pequeño chorrito en forma de surtidor emanando del centro de su cabeza. En el Gita

El Bhagavad Gita
8

se cita también bajo el nombre de Soma. Son unas aguas que caen de la base del cere-bro

hacia nuestra garganta y se pueden tragar materialmente, siendo la más física de

las cuatro manifestaciones (Verbo, Luz, Música y Néctar). Es el responsable del mante-nimiento

de nuestro cuerpo, de nuestra salud y fuerza muscular, pero su efecto primor-dial

es el éxtasis de gozo que produce, transportando la conciencia al estado de Anand

(Dicha Suprema). Tiene diversidad de sabores y produce sensaciones de aromas dife-rentes.

No obstante, el Néctar es una experiencia puramente espiritual, que nada tiene

que ver con el mundo físico que conocemos a través de nuestros sentidos externos.

Estas cuatro manifestaciones interiores son la Forma Inmanifiesta del Maestro

Perfecto o Guru, cuyo principal mandamiento para su discípulo es que medite constan-temente,

concentrando su mente en ese Santo Nombre que Él le ha revelado, a través

del cual obtendrá la liberación. Pues, siendo la Perfección misma, por contacto conti-nuo

con él, nos elevará inevitablemente hacia la Perfección.

Así pues, el Maestro Perfecto muestra prácticamente el modo natural de experi-mentar

sus cuatro manifestaciones dentro de cada ser humano a través de la meditación

en esa experiencia interior, a la que siempre tenemos acceso una vez que el Maestro

«ha abierto la puerta».

Esta «puerta» comienza a abrirse en la vida de un sincero buscador, cuando éste

acude a escuchar Satsang (etimológicamente: compañía de la Verdad. Sat = Verdad;

Sang = compañía), lo cual sucede, no únicamente por propia decisión, sino que en rea-lidad

es conducido allí por la invisible mano y la voluntad del Maestro Perfecto; atraí-do

por El en un acto de Su Infinito Amor.

Satsang es estar en la compañía de los devotos del Maestro (en la compañía de los

Santos), y en su forma o aspecto meramente externo, Satsang es simplemente un discur-so

espiritual sobre la experiencia del Conocimiento, ya sea compartido entre el Maestro

y sus discípulos, bien entre los mismos devotos; siendo éstos en realidad instrumentos

del Maestro Perfecto. Mas este discurso espiritual oculta una real experiencia del Co-nocimiento,

a la cual se puede conectar el neófito que tiene «oídos para oír», es decir,

el que sin oponer a lo que escucha la resistencia de sus conceptos establecidos y sin

reparar en las formas y los aspectos exteriores, se abre a lo que allí está sucediendo.

Con tan sólo abrirse a satsang y estar en con compañía de los devotos, el neófito

puede empezar a experimentar, poco a poco, como «algo» dentro de él, se abre natu-ralmente

a esa experiencia, produciendo una estable dicha en su estado de ánimo, y en

su relación con lo que le rodea.

De esta circunstancia surge un espontáneo deseo de agradecimiento que le invita a

ofrecer sus servicios desinteresadamente. Motivado únicamente por el amor que le ins-

El Bhagavad Gita
9

pira esa experiencia interior, que, por contagio directo, comienza a despertarse dentro

del nuevo discípulo.

En la práctica del servicio al Maestro (cuyo deseo básico es propagar el Conoci-miento

a todos los hombres de la tierra), se encierra también la experiencia del Cono-cimiento,

que se hace sentir como auténtica felicidad.

La práctica del servicio, frecuentando al mismo tiempo la asistencia a satsang, ele-va

la conciencia, llevando al devoto al estado de humildad, indispensable y necesario

para poder aceptar la imprescindible ayuda del Maestro. Además reporta mucha com-prensión

sobre cómo practicar con éxito este Conocimiento, trayendo consigo la con-centración

necesaria para poder practicar la meditación, cuando ésta sea revelada.

En la lectura de las diversas escrituras sagradas de todos los tiempos y proceden-cias,

podemos encontrar numerosos relatos que ilustran la necesidad e importancia

para el discípulo del satsang y servicio, como vía preparatoria para la iniciación en la

meditación, que completa, junto con los dos anteriores, la senda tripartita de Satsang,

Servicio y Meditación (sadhanas), que constituye el camino para la realización del Co-nocimiento:

la unión con Dios.
MEDITACIÓN

El término meditación, tal y como se entiende en la cultura oriental, no se refiere a

reflexión o pensamiento profundo (sentido comúnmente aceptado en Occidente), sino

exactamente todo lo contrario. Por meditación se entiende la eliminación total de cual-quier

tipo de pensamiento, mediante la concentración de la mente en un solo punto,

como pasivo observador, sin calificar, enjuiciar ni deducir nada. Se puede observar que

todo lo que tiene poder de atraer y absorber nuestra atención nos produce paz y satis-facción,

como consecuencia inmediata del acto de concentración mental. Todo el mun-do

practica simulacros de meditación de un modo consciente o inconsciente; desde ha-cer

«ganchillo» hasta contar ovejitas antes de dormirse, desde cantar todo el día men-talmente

una misma canción, hasta gritar repetidamente un mismo sonido cuando nos

hacemos daño, para evitar, intuitivamente, que nuestra conciencia ponga su atención

en la sensación de dolor.

La concentración mental reporta un ahorro de actividad inútil. El agotamiento ex-perimentado

al final de la jornada diaria es debido, en su mayor parte, al gran volumen

El Bhagavad Gita
10

de actividad mental que desarrollamos, a veces necesaria y, bastante a menudo, innece-saria

e involuntaria.

Para producir cualquier pensamiento, para desarrollar cualquier proceso de cál-culo

o razonamiento, nuestro cerebro consume una cierta cantidad de energía vital, ya

que sólo gracias a ella se hace posible el proceso del pensamiento. Tratando de estar

tan sólo un minuto, sin pensar absolutamente nada, se puede comprobar fácilmente qué

vano es nuestro esfuerzo por conseguirlo. Por el contrario, muchos pensamientos nos

asedian continuamente en diferentes direcciones, sin ningún orden ni control, ajenos a

nuestra voluntad y a pesar de no desear producirlos. Esto da idea de cuantos cientos y

cientos de pensamientos innecesarios ocupan nuestra mente durante el día, mantenien-do

nuestro cerebro y sistema nervioso en continuo trabajo y desgaste inútil.

Aquí es donde la meditación cumple perfectamente su papel. Cuando no tenemos

nuestra mente ocupada en resolver algo concreto, necesitamos un punto que tenga el

poder de absorber nuestra atención y concentrarla ahí, para experimentar paz y relax.

De este modo aumentamos nuestra capacidad de rendimiento en nuestro quehacer dia-rio,

que en consecuencia deja de ser una tarea desagradable, convirtiéndose en un foco

de satisfacción.

Si además queremos experimentar paz constante, necesitamos un punto de concen-tración

constante, que siempre esté con nosotros, y utilizable en cualquier circunstan-cia.

Y esto solo es simplemente esta Vibración Primordial que, morando en nuestro in-terior,

nos da la vida, acompañándonos en todo tiempo y lugar a través de todo tipo de

situaciones hasta el momento en que ésta abandona el cuerpo físico, circunstancia que

ocasiona la muerte.

Esta Vibración Primordial se manifiesta por sí sola dentro de todo lo que existe y es

la Realidad Ultima, soporte de toda la creación, siendo el ser humano el último eslabón

de la cadena evolutiva ascendente.

En esta forma humana se tiene la oportunidad, no sólo de vivir, sino de reconocer

por qué vivir, pues el Maestro Perfecto vivo puede abrir la puerta que lleva al ser hu-mano

a fundirse de nuevo con su Fuente. Rompiendo así la ilusoria identificación con el

ego temporal, que no es más que un mal sustituto de esa experiencia interior de total

plenitud en sí misma, que ha sido descrita en los Vedas, Upanishads, el Gita y casi to-das

las escrituras hindúes, como el estado de Sat Chit Anand: Verdad, Conciencia, Di-cha

Suprema. O sea, la experiencia interior de la Verdad, esa energía omnipresente y

eterna, despierta la Conciencia al estado de Dicha Suprema.

También todas las escrituras coinciden en que esta Vibración Primordial no es au-dible

con los oídos externos, ni pronunciable con los labios, ni abarcable por la mente

ni el intelecto, ya que siendo una experiencia infinita, se tiene más allá de la razón y la

El Bhagavad Gita
11

lógica humana. Así pues, se ha de trascender todo estado mental o racional, para poder

acceder a esta experiencia, anulando el propio ego y la mente.

Aquí precisamente —siendo impotentes por nosotros mismos para obtener esa expe-riencia

de liberación— se concreta el papel del Maestro Perfecto o Satguru (verdadero

Guru): revelar el modo natural de experimentar esta Vibración dentro de cada ser hu-mano

que, «con humildad y sincero deseo», busca la Verdad. Haciendo de puente, de

transformador, entre ese estado perfecto e infinito con el que Él está fundido, y el esta-do

imperfecto y limitado en que nos encontramos, debido a nuestra identificación con

nuestra mente y nuestro ego.

El Maestro Perfecto lleva al ser humano a su Fuente de origen. Al hacerle entrar en

contacto con ese estado infinito e ilimitado en el que vibra esa Energía Interior, le libra

de la esclavitud de su falso ego individual, que es como una fortaleza, fabricada por el

miedo, a la inseguridad y agonía que produce vivir desconociendo su propia identidad:

el no saber quién es, por qué está aquí y adónde va. Por eso se crea una falsa persona-lidad,

que crece en el abonado terreno del miedo.
MAESTRO, DISCIPULO, DEVOCIÓN

El miedo es tan sólo una cara de la moneda de la vida, cuyo reverso es el amor. El

amor es la llave que ha usado el Maestro, en todas las épocas, para abrir el corazón de

sus devotos. El amor al Maestro, es lo que permite al discípulo desligarse de sus temo-res

y trascender su ego, para fundirse dentro de sí con su Señor, a través de ese lazo tan

fuerte que Él produce entre los dos: amor sublime, devoción, éxtasis de amor.

Esto permite al discípulo entregarse completamente a los Pies de Loto de su Maes-tro

para siempre, para que Él pueda elevarlo a ese estado de Sat Chit Anand, en el que

el Maestro se encuentra. De otro modo, si no se produce esta entrega al Maestro, si no

hay rendición del ego, no permite que el Satguru lo lleve a ese estado que está más allá

de la razón del intelecto y los sentidos. Estado que nadie puede alcanzar por sí mismo.

Así pues, sólo el Maestro Perfecto puede revelar esa experiencia de perfección, que

está más allá de los límites de nuestros sentidos, nuestra mente e incluso nuestra muerte

física.
San Juan, en su evangelio, dice:
El Bhagavad Gita
12

«Al principio era el Verbo. El Verbo estaba con Dios. Y el Verbo era Dios.»

«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.» «La Palabra era la Luz

verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo

estaba, y el mundo fue hecho por ella, pero el mundo no la conoció. Vino a

su casa y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, les

dio el poder de hacerse hijos de Dios.»

Jesús, después de ayunar 40 días, mientras hacía meditación en el desierto, fue ten-tado

por el demonio (deseo mental), más Él respondió:

“No sólo de pan vive el hombre, sino de la Palabra de Dios.”

Y en otra ocasión dijo:

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie llega al Padre si no es por

Mí, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo quiere re-velárselo.”

La tan deseada y necesaria Paz no puede venir de fuera hacia dentro, sino a la in-versa.

Se ha de experimentar en el interior de cada ser humano, para que así se mani-fieste

en el mundo exterior.

Se puede vivir en este mundo como una flor de loto: aunque nace en aguas pútridas,

nunca sus pétalos se ven tocados por ella. Flotando en la superficie, sube cuando el

nivel de las aguas sube y de igual manera, desciende cuando el nivel baja, sin ser afec-tada

por el movimiento del agua, ni la suciedad que ésta contenga.

Similarmente, con mucha frecuencia en la literatura sagrada hindú, se ha compara-do

a los devotos del Señor Manifestado con las flores de loto; pues viven flotando en la

superficie del océano de Maya (ilusión del mundo material), sin verse afectados por las

miserias y la locura del mundo. Siempre extasiados en la Dicha Suprema de la devo-ción,

continuamente protegidos por la Gracia de su Señor, a quien entregaron su vida

hallando refugio en El.

Esta explicación acerca de los diversos aspectos del Conocimiento, es tanto más ne-cesaria

cuanto que resulta infrecuente encontrar estas esenciales aclaraciones en las

diversas traducciones y prolongaciones, no sólo del Bhagavad Gita, sino de las diver-sas

escrituras sagradas que dan testimonio de esta Experiencia Suprema de Perfección.

El Bhagavad Gita
13

Fue de esta Revelación Interior y del Camino que conduce a ella, de lo que Krishna

habló a Arjuna, y Jesús a sus discípulos; no era otra la razón por la que los primitivos

cristianos morían cantando en el circo romano. También de ello habló Mahoma al

igual que Budha y todas las demás manifestaciones que el Señor ha tomado en la tierra;

sólo esta Verdad se encarna edad tras edad. El es ese Poder omnipotente, omnipresente

y omnisciente que los hombres llamamos con diferentes nombres, como Dios, Alá,

Brahman, Bagwan, Tao, etc. Esta es la Verdad de la que se da testimonio en el Bhaga-vad

Gita.
SU VALOR ESPIRITUAL

El Gita es la escritura sagrada más leída en la India y la más conocida en occidente

por la belleza de su contenido y la universalidad de su mensaje, teniendo muchísimos

puntos comunes con el mensaje esencial contenido en escrituras sagradas procedentes

de otras latitudes, escritas en diferente época y que recogen las enseñanzas de otros

Maestros. Aún así, es obvio que Todos revelaban la misma Experiencia y con el mismo

propósito último.

El Gita, dentro del cuerpo de las revelaciones divinas de la India juega el mismo

papel que los Evangelios, dentro del cuerpo del Antiguo y Nuevo Testamento. Es como

el exponente máximo de la doctrina que ya antes se había expuesto en los cuatro Vedas,

los Brâhmanas, Vedanta-sutras, los Upanishads y el Shrimad Bhagavatam. Pero tam-poco

«fue suficiente», del mismo modo que un evangelio no bastó, ni siquiera los cua-tro,

pues le siguieron las epístolas como complemento explicativo de los pequeños y

concretos casos de la vida discipular, que no quedaban suficientemente cubiertos en las

narraciones evangélicas. Algo parecido ocurrió inevitablemente después del Gita, si-guiéndoles

algunas obras menores que trataban de profundizar más, en esta indescrip-tible

e inagotable fuente de inspiración que es la Revelación del Conocimiento de Dios,

llegando con el transcurso del tiempo hasta un punto, en el que El Señor se hubo de

manifestar públicamente de nuevo, a través de Gautama Budha (500 años a. C.), para

revelar este Conocimiento Eterno a los hombres. Pero esta vez complementó su labor

creando una institución monacal, para proveer a sus iniciados de un ambiente discipli-nado

dentro de unos refugios o monasterios (que actualmente se llaman ashrams), cuyo

propósito básico era garantizar el progreso del discípulo dentro de la estrecha senda

El Bhagavad Gita
14

del camino espiritual (algunas escrituras la describen como «el filo de la navaja»). Lo

cual dio pie igualmente a numerosas escrituras que describen la perfección de Budha y

la doctrina y el amor que compartió con sus discípulos. La estructura monacal y la vida

de total entrega y renuncia que hacían los devotos que buscaban refugio en ella, les

permitió recibir de su Maestro enseñanzas más específicas y concretas, lo cual natu-ralmente

se ve reflejado en la exhaustividad explicativa de los relatos budistas. Pero

tan pronto como el Maestro les abandonó físicamente, a pesar de que eran iniciados y

tenían acceso a la experiencia del Conocimiento, pronto el intelecto comenzó a enre-darse

con la prolífera información espiritual que el Maestro les había legado, hasta que

comenzó a perder su simpleza original, sofisticándose cada vez más convirtiéndose en

lo que hoy se conoce como el Zen.

Todas las religiones del mundo están constituidas por tres elementos, que ordenados

de acuerdo a su importancia son:
1.° Principios
2.° Mitología
3.º Ceremonias

1.° Los Principios fundamentales de cualquier religión se pueden resumir en uno

solo: Unir al hombre con Dios (re-ligere, en latín: reunir). Siendo además un factor

común a todas las religiones del mundo, naturalmente no por coincidencia. Este princi-pio

básico es el Conocimiento Unitivo, la experiencia directa de Dios que es revelada

por el Maestro Perfecto vivo de la época, y aquí es donde aparece el segundo estrato.

2.° La Mitología la constituyen todos los relatos, historias y leyendas que describen

o tratan de describir la gloria del Maestro que reveló aquel Principio a los hombres

que se acercaron a El con humildad y le reconocieron. A pesar de que estos relatos

posiblemente son experiencias verídicas que tuvieron aquellos iniciados, con el tiempo,

después que el Maestro los deje, desapareciendo con Él la Fuente de la experiencia,

sólo quedan sus discípulos, y cuando éstos desaparecen, tan sólo quedan los seguidores

no iniciados y las escrituras, lo cual degenera inevitablemente, convirtiéndose en un

Mito.

3.° Las Ceremonias son, al igual que la Mitología, los residuos ya vacíos de algo

que en su día tuvo un contenido. Pues los discípulos a quienes les fue revelada esa ex-periencia

interior y experimentaron sus beneficios, mostraron su agradecimiento al

Maestro en formas de acuerdo a su cultura, sus creencias y la tradición de esa época, y

esto daba origen a una serie de ceremonias que fue lo único que pudieron heredar

aquellos neófitos no iniciados, los cuales imitaban las ceremonias apoyándose al tiem-po

en las enseñanzas legadas en las escrituras que, al carecer de la experiencia de la

El Bhagavad Gita
15

Gracia del Maestro ya desaparecido, se convertían en pura moral dogmática que les

decía lo que se debe hacer y lo que no, incapaz de hacerles transcender esa dualidad, ni

de elevar sus conciencias hasta unirlas con el Uno.

Y desgraciadamente, esto es todo lo que queda hoy en las llamadas religiones: Mi-tología

y Ceremonias. Si no está el Maestro que revele el Principio Universal que han

revelado todos los Maestros de la antigüedad y de donde han surgido todas las religio-nes;

están vacías y no cumplen su propósito.

En cualquiera de los casos, las escrituras no son suficiente para alcanzar la expe-riencia

directa de Dios, ni la iluminación, aunque sea la mejor de todas ellas.

En el mismo Gita dice Krishna:

“Aquél que de verdad desea conocer el Yoga va más allá de las palabras de

los libros.”
Bhagavad Gita, 6-44

“Para un sabio dotado de Visión Espiritual, los Vedas tienen tanta utilidad

como un pozo que ha sido cubierto por una inundación.”

Bhagavad Gita, 246
También Jesús decía:

“Las escrituras son letra muerta. ¿Por qué no venís a Mí que soy la Fuente

de la Vida?”

Y todos los Maestros han dicho lo mismo, aunque quizá con palabras diferentes:

sólo a través del Conocimiento interior de Dios que revela el Maestro Perfecto vivo, se

puede alcanzar la liberación, el Reino de los Cielos, la Morada de Brahman, el Nirva-na,

o como se le quiera llamar. En esta misma vida y sin necesidad de llegar a la

muerte física.

Las Escrituras tan sólo cumplen el papel de señales indicatorias. Todas apuntan a

un mismo punto: «busca al Maestro Perfecto vivo y entrégale tu vida cuando le en-cuentres,

pídele que te revele el Conocimiento de Dios y refúgiate en Su Gracia».

Éste es, en definitiva, el mensaje central del Gita, en torno al cual gira el diálogo

entre Krishna y Arjuna recogido en un poema, escrito en prosa poética de una dulzura

El Bhagavad Gita
16

incomparable y una sabiduría serena y envolvente, propia de quien está en unión con

Dios.

Benditos sean los sabios que leyendo esto discriminen y los ignorantes que oyendo

estos versos despierten.
LA TRADUCCION

De esta obra maestra se han hecho ya muchísimas traducciones a los diferentes

dialectos de la India, donde millones de personas leen diariamente el Gita durante toda

su vida. Igualmente se ha traducido, y aún se continúa traduciendo, a las lenguas más

importantes de los países del resto del mundo. Unas 600 traducciones se han hecho de

este libro en lo que va de siglo. Es una de las obras más traducidas de la literatura uni-versal.

El Bhagavad Gita no es solamente un bello poema. En sus dieciocho breves capítu-los

resume la esencia de los Vedas y la Eterna Doctrina contenida en todas las Escritu-ras

Sagradas de todo el mundo. Es la síntesis de la Filosofía Perenne a la que Aldous

Huxley dedicara uno de sus más extensos libros, recogiendo retazos de ella sacados de

la vida y enseñanzas de aquéllos que mediante el Conocimiento Unitivo habían experi-mentado

de primera mano la Energía que crea, mantiene y destruye el Universo entero,

llegando así a ese estado que San Juan de la Cruz describía como:

«Y encontréme en ese saber no sabiendo, toda ciencia transcendiendo.»

En la presente traducción hemos tratado de evitar todo retoricismo filosófico o tec-nicismo

literario que dificultase la comprensión directa e inmediata del mensaje conte-nido

en cada verso de este libro revelador.

Dada mi estrecha familiaridad con el contenido de la obra y siendo consciente de

que posiblemente algunos de los lectores de este libro, recurran a él motivados por algo

más que simple curiosidad por «lo oriental», he traducido esta obra poniendo en ello

todo mi amor y mi dedicación, pudiendo por ello garantizarles mi profundo respeto por

su mensaje y mi interés de presentarlo ante ustedes tal cuál es.

JULIO PARDILLA
El Bhagavad Gita
17
DEDICATORIA

Dedico esta traducción al Eterno Señor siempre físicamente manifestado, sea cual

fuere el lugar de esta tierra donde ahora se encuentre.

El Bhagavad Gita
18
CAPITULO 1.º
EL DESALIENTO DE ARJUNA
DHRITARASHTRA 1 :

1.¡Oh Sanjaya!2 Dime, ¿qué han hecho mis hijos y los hijos de Pandu, reunidos en el

campo santo de Kurushetra 3 , ansiosos por luchar?

SANJAYA:

2. Viendo las huestes de los hijos de Pandu listas para luchar, el rey Duryodhana 4 se

acercó a su maestro Drona y le habló así:

3. Contempla, Oh maestro, el aguerrido ejército de los pandavas, dispuesto en forma-ción

de combate por tu antiguo discípulo, el inteligente hijo de Drupada.

4. En este ejército podemos ver a nobles guerreros y héroes, tan grandes como Bhima y

Arjuna; mira a Yuyudhana y Virata y el rey Drupada, el del poderoso carro.

5. Y Dhristhaketu y Chekitana, el rey de los chedis, y el valiente rey de Kashi, y Punejit,

Kuntibhoja, y Saibya, el mejor de los hombres.

1 Dhritarastra es el anciano rey a quien se le cuentan los sucesos de la batalla. Vyasa le ofrece el don

de recuperar la vista para que pueda ver con sus propios ojos el desarrollo de la lucha entre los kurus y los

pandavas, pero éste se resiste rehusando a ello, para no ver cómo mueren sus familiares y seres queridos,

que militan en ambos bandos. Sólo interviene una vez a lo largo de todo el poema.

2 Vyasa le dota a Sanjaya, ministro y cochero de Dhritarastra, con los poderes de la clarividencia y de

la clariaudiencia para que pueda ir notificándole al anciano rey los acontecimientos en el transcurso del

combate. Sanjaya le comenta los hechos y le narra el diálogo entre Krishna y Arjuna.

3 Kurushetra es el lugar donde se lleva a cabo la lucha, siendo al tiempo el escenario donde dialogan

los dos protagonistas del Bhagavad-Gita. Su denominación se debe a Kshetra (campo de acción) y Kuru

(antepasado común a las dos familias). Por esto a los hijos de Pandu se les debería llamar también kura-vas,

pero la costumbre ha atribuido este apelativo tribal sólo a los hijos de Dhritarastra.

4 Duryodhana es el jefe kuru. A su odio y su deseo de poder se debe el enfrentamiento contra los

pandavas (primos suyos, con quienes no quería compartir el reino).

El Bhagavad Gita
19

6. Y Yudhamanyu, ci victorioso, y el poderoso Uttamaujas, y Saubhadra, el hijo de Ar-juna,

y los cinco príncipes de la reina Draupadi; todos ellos en sus carros de guerra.

7. Mas también escucha, ¡oh tú, el mejor de los dos veces nacido!5 , los nombres de los

principales guerreros de mi ejército. Los traeré a tu memoria.

8. Tú mismo, mi maestro de guerra, y. también el sabio y viejo Bhishma. Está Karna, el

enemigo de Arjuna y Kripa el victorioso en muchas batallas, tu hijo Ashvatthaman,

Vikarna y el hijo de Gonadatta.

9. Y muchos otros héroes, bien conocidos por su habilidad en el uso de las varias armas

y su maestría en la guerra, todos listos para dar su vida por mí.

10. Nuestro ejército, encabezado y protegido por Bhishma, es inconquistable; mientras

sus ejércitos, dirigidos por Bhima, fáciles son de conquistar.

11. Así pues, firmes todos en vuestras posiciones, protegiendo los diferentes frentes de

batalla. ¡Defended a nuestro jefe Bhishma!

12. Bishma, el viejo y glorioso guerrero de los Kurus, al oír esto, con la intención de

enaltecer el desfallecido ánimo de Duryodhana, lanzó un grito de guerra como el

rugido de un león, soplando luego con fuerza sus potentes caracolas.

13. Y en respuesta, el cielo se llenó con un pavoroso estruendo de redobles de tambores

de guerra, címbalos y trompetas. El clamor que juntos elevaron fue como el trallido

de un trueno terrible.

14. Con lo cual, Krishna 6 y Arjuna 7 el hijo de Pandu, de pie sobre un carro de guerra

tirado por caballos blancos, respondieron al reto haciendo sonar sus divinas cara-colas.

5 Se designa con la expresión «dos veces nacidos» a los iniciados en el Conocimiento sagrado; pues

esta iniciación —en la cual se abre el tercer ojo (ojo interior espiritual), con el que se tiene la visión de la

Luz Divina interior— es considerada corno un segundo nacimiento al Espíritu.

6 Krishna, primo de los pandavas, se niega a tomar parte activa en la lucha, y por elección de su ami-go

Arjuna, permanece junto a él como su auriga. Además de una encarnación divina, Krishna es también

Brahman, la Realidad última.
El Bhagavad Gita
20

15. Krishna, el Señor del alma, sopló su caracola Pandrajanya, y Arjuna la suya Devad-hata.

Su hermano Bhima, el de tremendas hazañas, sopló su gran caracola Paundra.

16. El rey Yudhishtriya 8 , el hermano mayor de los cinco príncipes pandavas, sopló su

caracola Anantavij aya (eterna victoria); y Nakula y Sahadheva la Sughosha (dulce

sonido) y Manipushpaka 9 (joya incrustada), respectivamente.

17. Y también el rey Kashi, de poderoso arco, y Sikhaudi el del gran carro, Drishtad-yumna,

Virata y Satyaki, el nunca vencido.

18. Y el rey Drupada, señor de la tierra, y los cinco descendientes de su hija Draupadi, y

Subhadra, el hijo de Arjuna, de poderoso brazo; todos hicieron sonar sus caracolas

de guerra por doquier.

19. Con el sonido de tan aterrante clamor, temblaron el cielo y la tierra; al igual que los

corazones de los hijos de Dhritarashtra, Duryodhana y sus guerreros.

20. Entonces Arjuna el hijo de Pandu, cuyo emblema simbólico era un mono, al ver a

los hijos de Dhritarashtra en formación de combate y dispuestos a lanzar al vuelo

sus primeras flechas, tomó su arco Gandiva 10 y así habló a Krishna, el Señor de los

hombres.
ARJUNA:

21. ¡Oh Krishna inmortal! Te ruego que conduzcas mi carro y lo pongas en medio de los

dos ejércitos.

7 A Arjuna se le llama en el Gita con diferentes nombres, que son como apelativos: Kaunteya, Partha,

hijo de Pandu, Baratha, Gudakesha, Parantapa, Dhananjaya. Aunque para simplificar la comprensión del

mensaje esencial, los hemos unificado usando siempre Arjuna. Es el tercero y el más destacado e impor-tante

de los hermanos pandavas. A partir de su negativa a entrar en el combate, empieza el diálogo con

Krishna, quien con su sagrada sabiduría le hace ver el por qué debe luchar.

8 Yudishtriya es el mayor de los hermanos pandavas y heredero del reino. Aquél que perdió su reino y

su esposa en un juego de apuestas con Duryodhana, en el que los dados estaban trucados y manejados por

un compinche de este segundo. Los otros cuatro hermanos son: Bhima, Arjuna, Makula y Sahadeva.

9 Panchayanya, Devadaha, Paundra, Anantaijaya, Sughosha y Manipushpaka son una especie de

cuernos de guerra a los que se había llegado a personificar mediante nombres.

10 Gandiva es el nombre del arco de guerra de Arjuna.

El Bhagavad Gita
21

22.De este modo podré ver a los guerreros Kurus tan deseosos de lucha, con quienes me

tengo que enfrentar ahora, al comienzo de esta batalla.

23.Así podré contemplar a aquéllos que aquí han venido preparados y ansiosos de lucha,

para combatir por los perversos deseos del hijo de Dhritarashtra.

SANJAYA:

24.Cuando Krishna escuchó las palabras de Arjuna, condujo su glorioso carro hasta co-locarlo

en medio de los dos ejércitos.

25. Y situándose enfrente de Bhishma, Drona y otros príncipes, habló así el Señor de los

hombres: contempla, Oh Arjuna, los ejércitos de los Kurus reunidos en el campo de

batalla.

26. Entonces Arjuna vio en ambos ejércitos a padres, hijos, abuelos, nietos, hermanos,

tíos, suegros, maestros y amigos.

27. Cuando Arjuna vio a sus seres queridos encarados unos a otros en líneas de comba-te,

se le inundó el corazón de tristeza, y con desaliento y pesar dijo estas palabras.

ARJUNA:

28. ¡Oh, Krishna! viendo a mis familiares preparados para la batalla, mis párpados des-fallecen

y se cierran; y mi boca se seca y queda amarga, temblores recorren mi

cuerpo y mi cabello se eriza con horror.

29. Mi arco Gandiva cae de mis manos, el pecho me arde, y mis músculos desfallecen

pudiendo apenas mantenerme en pie, pues mi mente vaga en todas las direcciones.

Presiento malos augurios.

30. ¡Oh, Krishna! ¿Por qué matar a mis propios familiares en el fragor de la batalla?

31. No veo ninguna gloria en ello. No tengo deseos de victoria.

El Bhagavad Gita
22

32. ¡Oh, Krishna! Ni siquiera por el reino y todos sus placeres. ¿Cómo podemos querer

un reino, o sus placeres o incluso la vida?

33, Cuando aquéllos para los que desearíamos ese reino y esos placeres, y los goces de

la vida, están aquí en este campo de batalla, a punto de perder su vida y sus rique-zas.

34. Listos, y dispuestos a exponer su vida en esta batalla, se encuentran: maestros, pa-dres,

hijos, abuelos, nietos, padres, yernos y esposos de esposas que solas quedan.

35. De ningún modo quiero dañarles, oh Krishna. Incluso aunque deseasen matarme. No

los dañaría ni por el imperio de los tres mundos 11 ; menos aún, por un reino en esta

tierra.

36. La desgracia recaería sobre nosotros, si matamos a estos hombres; aunque sean ma-los.

¿Qué gozo encontraríamos en su muerte, oh Krishna, liberador de las almas?

37. ¿Acaso puedo matar a mis familiares, los hijos del rey Dhritarashtra, hermano de mi

propio padre? ¿Qué felicidad obtendríamos matando a nuestros seres queridos en la

batalla?

38. Aunque ellos, con sus mentes obcecadas por la codicia, no tengan ningún reparo en

destruir una familia, ni en traicionar a sus propios amigos.

39. Nosotros no deberíamos hacer esto, ya que vemos maldad en la destrucción. ¿No

crees que deberíamos cuidarnos de cometer semejante fechoría?

40. Con la destrucción de una familia desaparecen sus virtudes y tradiciones, y al faltar

estas virtudes, la iniquidad corroe el seno de la familia.

41. Cuando esto sucede, Oh Krishna, las mujeres de esa familia se corrompen, y su co-rrupción

origina gran confusión en las castas y en el orden social 12 .

11 Habitan el mundo terrestre los hombres y animales que se encuentran por encima de los siete pa-talas,

donde viven demonios y seres de naturaleza inferior. Debajo de ellos se hallan los infiernos (nara-kas),

donde expían sus penas los pecadores. El paraíso está sobre el mundo terrestre, en él se encuentran

las moradas de beatitud habitadas por dioses y sabios.

12 Con el paso de la India védica a la Edad heroica, quedó constituido así el sistema de castas (yama):

La principal es la brahmánica, que se supone que salió de la boca de Brahma. Está compuesta por sacer-

El Bhagavad Gita
23

42. Este desmán llevará a la familia y a los destructores de la familia a un destino fatal.

Los espíritus de sus muertos sufrirán en el infierno al verse privados de las ofrendas

y los ritos funerarios.

43. El delito de los destructores de la familia, cuyo resultado es el desorden social, des-truye

la nobleza del nacimiento, los antiguos ritos y los altos valores.

44. Y, oh Krishna, los hombres cuyas virtudes familiares están corrompidas, son conde-nados

al infierno. Así nos ha sido dicho.

45. ¡Oh mal día! Qué espíritu maligno ha poseído nuestras mentes, cuando aquí esta-mos,

dispuestos a matar a nuestra propia gente en el campo de batalla por un reino

terrenal.

46. Más me valdría que los hijos de Dhritarashtra, encontrándome desarmado y sin ofre-cer

resistencia, me aniquilasen en medio de la lucha.
SANJAYA:

47. Así habló Arjuna en el campo de batalla; y dejando a un lado su arco y sus flechas,

con su alma inundada por la desesperación y la pena, se desplomó abatido sobre el

asiento de su carro.

dotes cuya labor principal es estudiar los libros sagrados y cumplir los ritos. La siguiente casta es la

Kshatrya o Chatria, proviene de los brazos de Brahma. Eran los guerreros, reyes, nobles, príncipes y amos

de grandes extensiones. La tercera casta es la Vaisya, que según la tradición salió del vientre y los muslos

de Brahma. Eran comerciantes y agricultores. Por último los Sudras vienen de los pies. Era la casta impu-ra

formada por los siervos y parias.
El Bhagavad Gita
24
CAPITULO 2.°
MUNDO, ILUSION Y MUERTE
SANJAYA:

1. Elevóse el espíritu de Krishna, y así habló a aquél cuyos ojos estaban llenos de lágri-mas,

sumido en la desesperación y la pena, su amigo Arjuna.

KRISHNA:

2. Es indigno de un noble como tú dejarse atrapar por el desaliento en el momento de la

lucha. ¿Cómo es posible? Esto no te hará ganar ni el cielo ni la tierra.

3. ¡No desfallezcas Arjuna! Esto no es propio de un hombre como tú. Sobreponte a ese

mediocre desaliento y levántate como el fuego que quema todo lo que encuentra a su

paso.
ARJUNA:

4. ¿Deberé disparar mis flechas contra el hermano de mi abuelo, el grande y venerable

Bhishma? ¿Deberé matar con mis flechas a mi maestro Drona, por quien siento vene-ración?

El Bhagavad Gita
25

5. Preferiría antes vivir de la mendicidad que alimentarme con comida real sabiendo a

sangre. No puedo matar a mis maestros, aunque ahora estén turbados por la codicia;

aún son mis sagrados maestros.

6. No sé cual de los dos bandos sería mejor que ganase. No sé si desearía vivir después

de ver muertos a los hijos de mi tío el rey Dhritarashtra.

7. En lo más profundo de mi alma, siento desolación. Mi mente no puede discernir cuál

es mi deber. Como tu discípulo, vengo a Ti en súplica, en Ti busco refugio; por favor,

sé la luz que aparte la oscuridad de mi confusión.

8. Ni el reino de este mundo entero, ni el reino de los dioses en el cielo, pueden apaci-guar

el fuego de la pena que quema mis entrañas.
SANJAYA:

9. Así habló Arjuna, completamente abatido, al ecuánime Krishna: “¡No lucharé!”, dijo,

y quedó en silencio.

10. Krishna sonrió a Arjuna con ternura. Y allí, entre los dos ejércitos, la voz de Dios se

manifestó con estas palabras:
KRISHNA:

11. Te afliges por quienes no lo merecen, y tus palabras no son palabras de sabiduría.

Un sabio no siente lástima por los que viven, ni tampoco por los que mueren. La

vida y la muerte no son diferentes.

12. Siempre hemos existido: tanto yo, como tú, como esos reyes. Y existiremos por

siempre y para siempre.

13. Al igual que el alma experimenta la infancia, la juventud y la vejez, sin verse afecta-da

por las mutaciones de este cuerpo; así también tomará otro cuerpo después de la

muerte. En un sabio no cabe duda acerca de esto.
El Bhagavad Gita
26

14. ¡Oh, Arjuna! El mundo de los sentidos nos produce sensaciones de frío y de calor,

de placer y de dolor. Todas estas sensaciones vienen y se van; son transitorias.

¡Elévate sobre ellas, alma vigorosa!

15. El hombre que no es afectado por los sentidos; ni por el placer ni por el dolor, éste

es merecedor de vida eterna.

16. Lo irreal nunca ha existido; lo Real nunca ha dejado de existir. Con certeza, esta

verdad sólo la han podido entender los auténticos buscadores de la verdad.

17. El Espíritu es indestructible e imperecedero; todo lo penetra. Nadie puede destruir

ese Ser Inmutable.

18. A pesar de que estos cuerpos tendrán un fin, habita en todos estos cuerpos, mas está

más allá del tiempo: el Espíritu es inmortal e infinito. Así pues, ¡participa en la lu-cha,

noble guerrero!

19. Tanto el que piensa que el alma mata, como el que cree que puede ser muerta, am-bos

son ignorantes. Ni puede matar ni puede ser muerta.

20. El Espíritu nunca nace y nunca muere: es eterno. Nunca ha nacido, está más allá del

tiempo; del que ha pasado y el que ha de venir. No muere cuando el cuerpo muere.

21. Cuando un hombre reconoce el Espíritu como no nacido, imperecedero, inmutable e

indestructible, ¿cómo podría este hombre matar o ser muerto?

22. Al igual que un hombre se quita un vestido viejo y se pone otro nuevo, el Espíritu

abandona su cuerpo mortal para tomar otro nuevo.

23. Ningún arma puede herir al Espíritu, ni el fuego puede quemarlo, ni el agua puede

mojarlo, ni el viento puede arrastrarlo.

24. Más allá del poder del fuego, de la espada, del agua y del viento, el Espíritu es eter-no,

inmutable, omnipresente, inamovible, y siempre uno.

25. El Espíritu está más allá del cambio y del pensamiento; los ojos mortales no pueden

verlo. Reconoce que el Espíritu es lo único que permanece y cesa de sollozar.

El Bhagavad Gita
27

26. Aunque el alma estuviese destinada irremisiblemente al ciclo de nacimientos y

muertes una y otra vez, no deberías, aún así, sentirte turbado por la tristeza.

27. Ciertamente, todo lo que tiene un principio ha de tener un fin. La muerte es el final

seguro para quien ha nacido. Pero es igualmente seguro que quien ha muerto ha de

renacer. Así pues, no deberías afligirte por lo inevitable.

28. Invisibles son todos los seres antes de su nacimiento, e invisibles volverán a ser des-pués

de su muerte. Sólo en el transcurso entre estos dos estados invisibles, resulta

posible que los podamos ver. Siendo esto verdad, ¿por qué afligirse?

29. Alguien puede creer en el Espíritu, como la visión de una maravilla, y nos lo descri-be

como tal. Mientras que otros tan sólo han oído que es maravilloso; pero aún ha-biéndolo

oído, ninguno de los dos lo conoce en verdad.

30. El Espíritu inmortal mora en todos los seres y la muerte no puede afectarlo. Repon-te,

pues, de tu tristeza.

31. Por esto, piensa en tu deber y no dudes. No hay mayor honor para un guerrero que

participar en una lucha por el restablecimiento de la virtud.

32. ¡Oh, Arjuna! Hay una batalla que ganar antes de que nos sean abiertas las puertas

del cielo. ¡Felices son aquéllos guerreros cuya actitud es participar en esa guerra!

33. Y no luchar por la justicia es traicionar tu deber y tu honor; es despreciar la virtud.

34. Los hombres hablarán de tu deshonor, tanto ahora como en tiempos venideros. Y

para un hombre noble, el deshonor es peor que la muerte.

35. Los guerreros dirán que por miedo desertaste del campo de batalla. Y todos aquéllos

que antes te hacían alabanzas, ahora te harán escarnio.

36. Tus enemigos te llevarán al descrédito poniéndote en ridículo, olvidando tus proezas

y diciendo cosas indignas de ti. ¿Puede haber, para un guerrero, mayor vergüenza

que ésta?
El Bhagavad Gita
28

37. Si mueres, obtendrás gloria en el cielo. Y si sales victorioso, obtendrás tu gloria en

la tierra. Así pues, ¡levántate, Arjuna, con tu ánimo listo para la lucha!

38. Permanece en paz, tanto en el placer como en el dolor; en la victoria, tanto como en

la derrota; tanto si ganas como si pierdes. Prepárate para la guerra con tu alma tran-quila;

si estás en paz, no hay pecado.

39. Así pues, escucha la sabiduría del Yoga: camino de la libertad de ataduras y de lo

eterno. Ésta es la sabiduría Sankhya: la visión de lo eterno.

40. En este camino, ningún esfuerzo es baldío, ni existe posibilidad de desgracia. Hasta

el más mínimo progreso supone liberación de tus miedos.

41. El único pensamiento que debe ocupar la mente de quien anda este camino es de-terminación.

La mente de aquéllos que no tienen determinación desvaría perturbada

por un aluvión de pensamientos.

42. Hay hombres que, aun careciendo de visión espiritual, hablan ostentosamente con

versatilidad y usando muchas palabras; siguen los Vedas 13 al pie de la letra y afir-man

que eso es todo lo que hay que saber.

43. Sus almas están embadurnadas con deseos mundanos y sólo buscan la satisfacción

de deseos materiales. La recompensa para éstos es nacer una y otra vez.

44. Aquéllos que aman el poder y el placer, se entregan a esas experiencias, carecen de

la firme determinación, necesaria para hacerse uno con el Uno. Ejecutan ceremo-nias

que les prometen poder y placeres.

45. El mundo de los Vedas está sometido a las influencias de los tres Gunas 14 . ¡Oh, Ar-juna!

Elévate y líbrate de ellos; permanece en la Verdad que está más allá de todos

13 Los cuatro Vedas: Rig-Veda, Yajur-Veda, Sama-Veda y Atharva-Veda, junto con algunos Upa-nishads,

forman el cuerpo de los libros ortodoxos de la India, conocido como Sruti (lo oído), esto es, el

cuerpo de la Revelación. La otra gran división es la Smriti (lo recordado), término con el que se designa a

los libros no basados en la revelación directa, sino en la tradición. A este último grupo pertenecen los

Sutras (enseñanzas de sabios y Maestros así como obras jurídicas y textos sobre rituales menores), los

Puranas (antologías de leyendas, cosmogonías y saber teológico, astronómico y natural). El Ramayana, el

Mahabharata y los Trantras (recopilaciones relativamente cercanas, a las que se conocen con el nombre de

quinto Veda, por cuanto se supone que fueren directamente reveladas por Shiva) están dentro de los Pura-na.

El Bhagavad Gita
29

los pares de opuestos 15 . Ve más allá de las posesiones y las ganancias. ¡Recupera tu

propia alma!

46. Para un sabio dotado de visión espiritual, los Vedas tienen tanta utilidad como un

pozo que ha sido cubierto por una inundación.

47. Concentra tu mente en tu trabajo, pero nunca permitas que tu corazón se apegue a

los resultados. Nunca trabajes por amor a la recompensa, y realiza tu trabajo con

constancia y regularidad 16 .

48. Realiza tu trabajo en la paz del Yoga, lejos de todo deseo egoísta; desapegado del

éxito, tanto como del fracaso. La paz del Yoga es estable y permanente, pues trae

equilibrio a tu mente.

14 Los Gunas o elementos constitutivos de la materia son tres: Sattva, (estado ideal, perfección, clari-dad,

quietud), Rajas (actividad creativa), y Tamas (oscuridad, inercia abúlica, ceguera espiritual). Sattva

es la armonía, Rajas es la actividad, la pasión, la fuerza que nos ayuda en la lucha por la vida, y Tamas es

el caos, lo inerte, lo obtuso. De la combinación de los tres Gunas surge el antahkarana (órgano interno)

compuesto por otros tres derivados:

— Ahankara: el hacer (kara), el yo (aham), lo constituyen los órganos de la percepción y nervioso-motrices;

transmite a el buddhi los datos de la conciencia. Estos datos los atribuye equivocadamente al

alma, que se halla presente sin participar, pero sin la cual nada sería posible.

— Buddhi: es el juicio, la discriminación. Abarca la totalidad de las experiencias transmitidas por

ahankara. Es el principio que se halla tras las funciones del yo.

— Manas: el intelecto está relacionado directamente con ahankara. Es el encargado de recibir, coor-dinar

y transmitir las informaciones y las impresiones recibidas a través de los sentidos.

Ahankara, por su parte, está dividida en dos grupos:

— Las diez funciones; admiten una doble vertiente constituida por los cinco jinanendriya y los cinco

karmendriya. Los primeros son los órganos de la percepción (vista, oído, gusto, olfato y tacto). Los se-gundos

son los órganos de la acción (lengua, manos, pies, los órganos de la excreción y los reproducto-res).

— Los cinco tanmatras (segunda división de ahankara), están formados por cinco elementos sutiles:

sabda (sonido), sparsa (tacto), rupa (color y forma), rasa (sabor), gandha (olor) y por cinco elementos

densos: éter, aire, fuego, agua y tierra. El Yoga pretende la separación del prakriti y el purusha.

15 Trascender los pares de opuestos (dvandva); bueno-malo, positivo-negativo, placer-dolor. Superar

tal limitación e instalarse en el dominio de la no-dualidad (advaitam), es lo necesario para lograr la unión

con la Realidad Última.

16 Dharma es el cumplimiento del deber de un modo totalmente desinteresado. Es también traducido

por: rectitud, justicia, recto discernimiento, camino del bien.

El Bhagavad Gita
30

49. La acción realizada en la sabiduría del Yoga es muy superior a cualquiera otra reali-zada

con fines interesados. Tu salvación está en la sabiduría. ¡Qué desgraciados son

aquéllos que trabajan por una recompensa!

50. La sabiduría lleva al hombre más allá de lo bueno y lo malo. Encuentra pues la sabi-duría:

el Yoga 17 es la sabiduría en acción.

51. Los sabios conocedores de la auténtica sabiduría ejecutan su trabajo desapegados de

su recompensa. Y libres así de la esclavitud al nacimiento 18 , obtienen con seguridad

la salvación.

52. Una vez que hayas cruzado el profundo océano de Maya 19 estarás aún más allá de lo

que hay escrito en cualquier escritura; ya sea de tiempos pasados o los que han de

venir.

53. Cuando tu mente esté confusa por la controversia de tantas escrituras contradicto-rias,

deberás concentrarla en la contemplación divina: así alcanzarás la Meta Su-prema

del Yoga 20 .
ARJUNA:

54. ¡Oh, Krishna! ¿Cuáles son los síntomas que permiten reconocer a un hombre sa-bio

21 , dotado de visión divina? ¿De qué modo habla? ¿Cuál es su silencio? ¿Cómo

actúa?

17 Yoga es la meditación para la unión con la Realidad Última. En consecuencia, el Yoga es el sende-ro

espiritual que conduce a la fusión con lo absoluto. Literalmente, significa yugo, unión: es el equiva-lente

al re-lígere latino de donde proviene el término religión.

18 La superación de la dualidad lleva a un estado de perfección, de liberación del samsara, por lo cual

ya no se ha de volver a reencarnar para gozar o sufrir de las consecuencias del Karma, pues ha sido anula-da.

19 Maya, es la materia que, formando el universo, se forma a sí misma. Es la ilusión del mundo, la ig-norancia,

el mundo relativo y engañoso que perciben nuestros sentidos y que debe ser superado para lle-gar

a la unión con la Conciencia Universal.

20 Samadhi, o éxtasis en la contemplación de la Luz Divina, es la última etapa para lograr la libera-ción.

Disolución total de la conciencia en la Santa Palabra: energía vital.

21 Jivanmukta, se llama así al liberado en vida: ha superado los obstáculos de prakriti pero aún per-manece

en el mundo relativo de los pares opuestos.
El Bhagavad Gita
31
KRISHNA:

55. Cuando un hombre se libera de todos los deseos que anidaban en su corazón, y por

la gracia de Dios encuentra la dicha divina, entonces su alma descansa definitiva-mente

en paz.

56. El que no es perturbado por las penas ni anhela las alegrías, ya desapegado de los

placeres y estando más allá de la pasión: éste es un sabio de mente equilibrada.

57. Quien no se regocija en la fortuna y los bienes, ni se apena en el infortunio o la en-fermedad;

aquél que donde quiera que esté está libre de ataduras, sin duda posee

suprema sabiduría.

58. Quien, al igual que la tortuga, vierte su conciencia hacia dentro, replegando sus sen-tidos

de atracción que ofrecen los placeres externos, éste posee ecuánime sabiduría.

59. Cuando un hombre repliega sus sentidos, los placeres desaparecen, pero no el deseo

de tenerlos. Éste sólo desaparece cuando el alma ha obtenido visión de lo supremo.

60. La impetuosa voluptuosidad de los sentidos arrastra a la mente hacia las cosas exter-nas,

perturbando así a los hombres sabios, buscadores de la perfección.

61. Hay que retraer la conciencia de los sentidos y verterla en la armonía interior sen-tándose

pues en meditación y con devoción, el alma encuentra descanso en Mí.

Cuando los sentidos están en armonía, se obtiene serena sabiduría.

62. El apego surge del deleite en los placeres de los sentidos; del apego surge el deseo y

del deseo, la lujuria y el ansia de posesión; y esto conduce a la pasión y a la ira.

63. La pasión turba a la mente y merma la memoria, haciéndonos olvidar nuestro deber.

Esto acarrea la insensatez, y la insensatez lleva al hombre a la destrucción.

64. Pero el alma que a pesar de estar en el mundo de los sentidos, mantiene sus sentidos

bajo control está libre de apego y descansa serena.

El Bhagavad Gita
32

65. En esta paz mental, toda tristeza o sufrimiento desaparecen, pues esa paz es sabidu-ría

y en ella el corazón encuentra sosiego.

66. Un hombre sin disciplina, jamás obtendrá sabiduría, ni tampoco contemplación. Sin

contemplación no puede haber paz, y sin paz, ¿cómo puede haber gozo?

67. Pues cuando la mente vaga tras los placeres de los sentidos, la pasión perturba su

sabiduría, igual que el viento empuja un cascarón sobre las aguas.

68. El hombre que aparta sus sentidos de los placeres externos obtiene serena sabiduría.

69. Cuando es noche para los demás seres, el hombre disciplinado despierta a la Luz. Y

lo que es día para los demás seres, para el sabio que puede ver, es noche.

70. Al igual que todas las aguas fluyen hacia el océano, y no por eso el océano se des-borda,

el sabio, aunque le surjan deseos, permanece en unidad inquebrantable con

su paz interior.

71. El hombre que abandona el orgullo de la posesión, libre del sentimiento del “yo” y

de “lo mío”, alcanza la paz suprema.

72. Este es, oh Arjuna, el hombre que descansa en Brahman. Al reconocerle desaparece

toda ilusión. Aunque esto ocurriese en el último momento de la vida de un hombre

sobre esta tierra, éste puede alcanzar el Nirvana Supremo: este hombre encontrará

paz en la unión con Dios.
El Bhagavad Gita
33
CAPITULO 3.°
LA ACCION
ARJUNA:

1. ¡Oh, Krishna! Si tu enseñanza es que el desapego es superior a la acción, ¿cómo en-tonces

me pides que ejecute la terrible acción de la guerra?

2. En esta contradicción de tus palabras, mi mente encuentra confusión. Aclárame, te lo

ruego, ¿por qué camino puedo alcanzar lo Supremo?
KRISHNA:

3. Antes te he hablado, oh príncipe sin mácula, de dos caminos que conducen a la per-fección,

el de la sabiduría de los Sankhyas 22 , Jñana Yoga 23 , y el camino de la acción

de los yoguis, el Karma Yoga.

22 El Sankhya, fundado por Kapila (un Avatar), miles de años a. C., aunque uno de los textos más re-levantes

de esta escuela, se acabó de componer en el siglo xv. Esta doctrina se basa en la distinción del

alma (purusha) y naturaleza (prakriti). Si bien prakriti es simple, su manifestación se lleva a cabo me-diante

tres poderes, cualidades o elementos, llamados Gunas. En prakriti esos aspectos o cualidades se

hallan en perfecto equilibrio, formando una misma cosa. Si uno de los Gunas predomina más que los

otros dos (que es lo normal), da lugar al mundo diverso de las inclinaciones naturales de las diferentes

criaturas, tal y como es percibida por nuestros sentidos. Sostiene también que cada una de las múltiples

almas que se encuentran ur das a la naturaleza material están inexorablemente sometida. a la transmigra-ción

(samsara), como resultado de nuestros actos. El Sankhya busca salvar al purusha de la esclavitud del

samsara (del ciclo de nacimientos y muertes provocado por el karma). Así su fin último es la liberación

(moksha). Yoga significa yugo, unión. Unión con lo divino. También tiene sentido de sendero o camino

espiritual.

23 Jñana o sacrificio es la práctica del culto mediante ofrendas: dedicar al Ser Supremo las acciones

que se efectúan con desapego; actos que se realizan en pro de otro sin esperar recompensa.

El Bhagavad Gita
34

4. El desapego en la acción no es alcanzable mediante la pasiva inactividad. Ni la su-prema

perfección es alcanzable por la mera renuncia.

5. Pues el hombre no puede estar inactivo ni por un momento. Todo es impulsado a la

acción irremediablemente por las tres fuerzas de la naturaleza: los tres Gunas.

6. Aquél que se abstiene de la acción, mas no aparta su mente de los placeres de los

sentidos, vive en la ilusión y es un falso seguidor del Camino.

7. Pero aquél que, manteniendo todos sus sentidos bajo control y libre de apego, se en-trega

al camino del Karma Yoga, de la acción sin apego, éste es un gran hombre en

verdad.

8. Haz tu tarea en la vida, porque la acción es superior a Ja inacción. Ni siquiera el cuer-po

podría subsistir, si no hubiese actividad vital en él.

9. En este mundo somos esclavos de la acción, a menos que ésta se convierta en adora-ción.

Realiza tus acciones con pureza, libres de la esclavitud al deseo.

10. Así lo hizo saber el Creador cuando hizo al hombre y sus obras como adoración:

“Adorándole con tus obras multiplicarás y colmarán todos tus deseos”, dijo.

11. Así complacerás a los Dioses y ellos te complacerán a ti. Y en esta armonía con

ellos, podrás alcanzar el bien supremo.

12. Satisfechos los Dioses por tu sacrificio, te colmarán todos los deseos. Sólo un ladrón

goza de sus dones y nos los ofrece en sacrificio.

13. Los santos que comen de los alimentos que son ofrecidos al Señor, quedan libre de

pecado. Mas la gente mundana que hacen fiestas para gozar de la comida, de este

modo pecan.

14. El alimento da vida a los seres, y éste proviene de la lluvia caída del cielo. El sacri-ficio

atrae la lluvia del cielo; es una acción sagrada.
El Bhagavad Gita
35

15. La acción sagrada, tal y como describen los Vedas, se ofrece a lo Eterno. Y lo Eter-no

es Brahman, el que todo lo penetra; por lo cual, está siempre presente en todo

sacrificio.

16. Éste es el ciclo de la Rueda de la Ley en continuo movimiento, y en vano vive el

hombre que, malgastando su vida en placeres, no ayuda a este ciclo.

17. Pero el hombre que se deleita en el Espíritu, y en Él encuentra su satisfacción y su

paz, ese hombre está más allá de las leyes de la acción.

18. En verdad, está más allá de lo que se ha de hacer y de lo que no se ha de hacer, y

para realizar su trabajo ya no necesita depender de la ayuda de los seres mortales.

19. Por lo cual, actúa sin apegos y realiza el trabajo que debas hacer, pues el hombre

cuyo trabajo es puro obtiene sin duda lo Supremo.

20. El rey Janaka 24 y otros guerreros alcanzaron la perfección siguiendo el camino de la

acción. Considera siempre el bien como tu meta y realiza tu tarea en esta vida.

21. En las obras de los mejores hombres, los demás encuentran su ejemplo a seguir. El

sendero por donde anda un gran hombre se convierte en una guía para el resto de la

humanidad.

22. ¡Oh, Arjuna! no hay nada que Yo deba hacer en ninguno de los tres mundos, pues

míos son. No hay nada que tenga que conseguir, porque lo tengo todo. Sin embar-go,

aún actúo.

23. Pues si Yo no estuviese en continua acción de un modo incansable, los hombres que

ahora viven siguiendo los muchos y diversos caminos adoptarían la pasiva inacción.

24. Si yo no hiciera Mi trabajo, estos mundos serían destruidos. Se originaría un gran

caos y todos los seres se extinguirían.

25. Al igual que el ignorante ejecuta sus acciones apegado al resultado de ellas, el sabio

trabaja desinteresadamente para el bien de toda la humanidad.

El Bhagavad Gita
36

26. El sabio no debe confundir la mente de los ignorantes que actúan apegados al resul-tado

de sus acciones; más bien, debe ejecutar sus acciones con desapego y devoción

y así estimularlos a que hagan lo mismo.

27. En este mundo temporal todas las acciones suceden por intervención de los tres Gu-nas,

fuerzas de la naturaleza. Mas el hombre, engañado por la ilusión del “Yo”,

piensa: “Yo soy el hacedor.”

28. Pero el conocedor de la relación entre las fuerzas de la naturaleza y las acciones ma-nifiestas,

sabe que algunas fuerzas de la naturaleza trabajan sobre otras. Libre en-tonces

de su esclavitud, ya no pretende ser el hacedor.

29. Aquéllos que viven sometidos a la ilusión de los tres Cunas, se ven afectados por sus

influencias. Mas no perturbe el sabio, que conoce el Todo, al ignorante que aún no

puede verlo.

30. Ofréceme todas tus acciones, y no hagas caso a tu mente, depositándola en lo Su-premo.

Libre de pensamientos egoístas y esperanzas banales, lucha, sintiendo la paz

en tu interior.

31. Todos aquéllos que sigan mi doctrina y tengan fe en Mí, realizando su trabajo con

pureza y buena voluntad, definitivamente encuentran libertad.

32. Pero todos aquellos hombres ciegos que no siguen mi doctrina y actúan con maldad,

guiados por su mente confusa, perdidos están.

33. Al igual que todos los seres siguen el orden de la naturaleza, también el sabio actúa

de acuerdo con los impulsos de su propia naturaleza. ¿Qué necesidad hay de deso-bedecerla?

34. El odio y la ansiedad por las cosas de este mundo provienen de la naturaleza inferior

del hombre. Malo es caer bajo estas dos influencias, pues son los dos enemigos del

que recorre este camino.

24 Janaka era un rey de la antigüedad que por sus obras se ha convertido en un símbolo de karma-

El Bhagavad Gita
37

35. Aunque tu trabajo sea humilde, realízalo sin sentir preferencia por otros más impor-tantes.

Morir cumpliendo nuestro deber es la vida, mientras que vivir envidiando el

de otros es la muerte.
ARJUNA:

36. ¡Oh, Krishna! ¿Qué misterioso poder empuja al hombre a actuar pecaminosamente,

incluso sin quererlo, como si no tuviese voluntad?

KRISHNA:

37. La ansiedad y la ira, que surgen de la pasión, son la fuente de maldad y el foco de

destrucción: reconócelas como enemigas del alma.

38. El deseo lo oscurece todo, al igual que el humo oscurece el fuego y el polvo impide

que el espejo refleje la imagen, al igual que el feto está cubierto por su envoltorio.

39. El deseo enturbia la sabiduría; es el eterno enemigo del sabio. Al igual que el fuego

toma infinitas formas, lo mismo hace el deseo; y aún así, no puede encontrar satis-facción.

40. El deseo encuentra cobijo en los sentidos y la mente del hombre. Tras lo cual entur-bia

la sabiduría, produciendo así la ceguera del alma.

41. ¡Oh, Arjuna! Controla tus sentidos, eliminando tus deseos impuros; pues son los

destructores de la sabiduría y la visión espiritual.

42. Enorme se dice ser el poder de los sentidos. Pero aún más poderosa que los sentidos

es la mente. Y aún más poderosa que la mente es Buddhi, la razón. Pero aún más

grande que la razón es el Espíritu, que habita en todos los hombres y en todo lo que

existe.

yogui: quien realiza su trabajo desinteresadamente y sin apego.

El Bhagavad Gita
38

43. Conoce pues a Aquél que está por encima de la razón, y deja que Su paz te dé paz.

Sé un auténtico guerrero y mata el deseo, que es el más poderoso de los enemigos

del alma.
El Bhagavad Gita
39
CAPITULO 4.°
LA SABIDURIA
KRISHNA:

1. Yo revelé este eterno Yoga a Vivasvan, el sol, padre de la luz. Y éste a su vez se lo

reveló a Manu 25 , el padre del hombre e hijo de Vivasvan. Y Manu a su vez lo reveló a

su hijo, el rey Ikshvaku, el santo.

2. Y así sucesivamente fue revelado de padres a hijos, siguiendo la dinastía de los Rajar-sis

(reyes santos). Pero sobreviniendo la decadencia, los hombres olvidaron este Co-nocimiento,

hace ya muchísimo muchísimo tiempo.

3. Mas hoy, este Conocimiento eterno te está siendo revelado por Mí. Por tu amor por

Mí, y porque soy tu amigo, te revelo este Secreto Supremo.

ARJUNA:

4. Tú naciste después que el sol; el sol ya existía antes que Tú. Por esto, no entiendo que

quieres decirme cuando proclamas: “Yo revelé este Yoga a Vivasvan.”

25 Vivasvan y Manu fueron maestros de la antigüedad. Manu surgió de Brahma y fue el progénere de

la especie humana.
El Bhagavad Gita
40
KRISHNA:

5. ¡Oh, Arjuna! Yo he nacido muchas veces y lo mismo tú, Arjuna. Pero Yo recuerdo

todas mis vidas pasadas, mientras que tú las has olvidado.

6. A pesar de que nunca nací, pues soy eterno e imperecedero, soy el Señor de todo; por

medio de mi maravilloso poder, vengo a este mundo manifiesto.

7. Siempre que el bien decae extinguiéndose poco a poco, predominando en su lugar la

maldad y el orgullo, Mi Espíritu se manifiesta en forma humana sobre esta tierra 26 .

8. Para salvar a aquéllos que hacen el bien y destruir a aquéllos que actúan con maldad,

para así restablecer el reino de la Verdad, Yo vengo a este mundo era tras era.

9. Aquél que me reconoce como Dios y me adora con sus obras, se liberará del ciclo de

nacimientos y muertes después que abandone su cuerpo físico; pues ciertamente viene

a Mí.

10. Todos aquéllos que han venido a Mí con confianza, han quedado llenos de mi Espí-ritu.

Y mi paz les ha librado de la esclavitud a las pasiones, los miedos y la ira; pu-rificándose

así en el fuego de la sabiduría.

11. Según la manera en que los hombres se abren a Mí, así yo me muestro a ellos. Tal y

como me aman, yo les amo. Pues, aunque muchos son los senderos del hombre, fi-nalmente

todos llegan a Mí.

12. Aquéllos que buscan placeres y poderes en esta tierra ofrecen sus obras a los dioses

de la tierra. Pues las obras que los hombres hacen en este mundo traen rápidamente

éxito y poder.

13. El orden de las cuatro castas surgió de Mí, en concordancia a la naturaleza de sus

acciones y la condición de su Karma 27 . Pero has de saber que, aunque soy el autor,

Yo estoy más allá de las acciones; soy eterno e inmutable.

26 Cada vez que lo divino toma forma corporal, se dice que se ha producido un Avatar (descenso). El

propósito de los avatares o encarnaciones divinas es proporcionar al hombre el Conocimiento, ayudándole

a salir del error, para elevarlo hacia conductas superiores.

El Bhagavad Gita
41

14. La naturaleza de las acciones no me afectan ni siento preferencia por sus frutos, pues

libre estoy de deseos. El que así me reconoce, sabiendo que es verdad, encuentra li-bertad

en su trabajo.

15. Conocedores de estas verdades eran antiguamente los hombres, por lo cual, a través

de su trabajo hallaban liberación. Haz tú lo mismo; realiza tu trabajo en esta vida,

con el mismo espíritu que aquéllos realizaron el suyo.

16. ¿Qué es la acción? ¿Qué es la inacción? Incluso algunos sabios no ven diferencia

entre ambas. Te enseñaré la Verdad que hace que una acción sea pura, y esta Ver-dad

te hará libre.

17. Así sabrás qué es la acción, al tiempo que reconocerás qué es una acción mala. Y

también aprenderás una acción que se realiza en silencio: misterioso es el sendero

de la acción.

18. El hombre que trabaja en silencio, y que sabe que el silencio es trabajo, sin duda es

un iluminado y en su trabajo encuentra paz en verdad.

19. Aquél cuyas intenciones están libres del deseo y la codicia, y que ha quemado ya

todo su karma en el fuego del Conocimiento: a tal hombre llaman sabio aquéllos

que pueden ver.

20. Un hombre tal 28 , que ha renunciado al fruto de sus acciones, está siempre contento y

libre de toda dependencia; y aunque interviene en la acción, él no actúa.

21. Sin esperar nada a cambio, él actúa solamente con su cuerpo, manteniendo su mente

bajo control, entregando todo lo que tiene: de este modo, él queda libre de pecado.

27 Karma literalmente significa acción, pero, en su uso coloquial, el Karma de una persona es el cú-mulo

de condicionamientos y circunstancias que pesan sobre él, (ya sean buenos o malos) como premio o

castigo por las acciones que realizó en su reencarnación anterior. Los hombres están inexorablemente

sometidos a la ley del Karma: quemando Karma acumulado en vidas anteriores y creándose Karma para

su próxima reencarnación con las acciones que están realizando en la presente vida. Sólo el Satguru o

Maestro Perfecto vivo puede liberar a un hombre de las ataduras a su Karma; revelándole el Santo Nom-bre

de Dios, permitiéndole entregar su vida en servicio, a sus Santos Pies de Loto: de este modo se rompe

el ciclo de nacimientos y muertes (samsara). Éste es el camino de la Perfección.

28 El yogui, individuo que signe las enseñanzas del Yoga como método de perfeccionamiento espiri-tual.

El Bhagavad Gita
42

22. F1 se contenta con cualquier cosa que el destino le depara, pues está más allá de la

dualidad de este mundo. Se muestra íntegro tanto en el éxito como en el fracaso, sin

ningún síntoma de celos. Sus acciones no le atan.

23. Esto es liberación: Su mente ha encontrado paz en la sabiduría y está libre de toda

atadura, sus obras son actos de amor devocional. Las acciones de un hombre así son

puras.

24. Quien ve a Dios en todo lo que hace, en verdad llega a Dios. A Dios dirige su adora-ción,

y a Él ofrece su ofrenda: que es Dios mismo, ofrecido en el fuego de Dios.

25. Hay yoguis que ofrecen sus sacrificios a los dioses, pero no hay más alto sacrificio

en este mundo, que aquél que ofrece su propia alma para ser consumida en el fuego

de Dios.

26. Para experimentar el fuego de la armonía interior, algunos recogen sus sentidos ex-teriores,

valiéndose de la oscuridad. Mientras que otros se valen de la oscuridad pa-ra

entregarse al fuego de los sentidos externos.

27. Otros incluso entregan su aliento de vida, al igual que sus poderes y capacidades, en

el fuego de la unión interna, iluminada por una visión deslumbrante.

28. Otros, fieles a votos austeros, ofrecen sus posesiones y riquezas o mortificaciones o

prácticas de yogas, o estudios de las sagradas escrituras, o sus propias capacidades

y conocimientos.

29. Algunos ofrecen el aliento de exhalación dentro del aliento de inhalación, y a su vez,

el aliento de inhalación dentro del aliento de exhalación, buscando la armonía 29 , y

el flujo de su aliento es calmo y transcurre en paz.

29 Prana o energía vital que contiene el aire, los alimentos y el agua. El prana absorbido del aire se

divide en cinco manifestaciones: prana (aliento expirado), el que obra en todo el cuerpo. Apana (aliento

inspirado), actúa sobre todo el la garganta, órganos sexuales y de excreción. Samana (aliento igualador),

actúa en el proceso de digestión, en el corazón y en las articulaciones. Udana (aliento ascendente), pre-valece

en el cerebro, paladar, y la laringe. Vyana (aliento compenetrante), actúa en la circulación y en el

metabolismo general. La regulación de la energía vital se denomina pranayama. Es una técnica muy desa-rrollada

que, mediante cantidades y ritmos determinados, ordena y domina la respiración en sus tres fases:

1.ª puraka, o inhalación de prana, 2.ª kumbhaka o retención, antes o después de inhalar o exhalar, 3.ª

rechaka, exhalación del aliento.
El Bhagavad Gita
43

30. Y hay otros que regulan su alimento y ofrecen su vida a la vida. Todos ellos saben lo

que es el sacrificio, y por medio de él se libran de sus impurezas.

31. A aquéllos que no ofrecen su vida en sacrificio, no les pertenece ni este mundo ni el

que haya de venir. Mientras que aquéllos que comen de lo que queda después de las

ofrendas, llegan a Brahma.

32. El hombre se entrega en muchas formas de sacrificio y de muchos modos ellos lle-gan

a Brahman. Has de saber que todo sacrificio es una acción santa; sabiendo esto

puedes ser libre.

33. El sacrificio del Conocimiento es el más alto de todos los sacrificios materiales.

Pues el Conocimiento es la meta a la que conducen todas las acciones santas.

34. Todo aquél que haya visto la Verdad puede ser tu maestro en el Conocimiento. Pós-trate

ante él y pídeselo. Sé su sirviente.

35. ¡Oh, Arjuna! Cuando lo recibas, este Conocimiento te sacará del mundo de la confu-sión,

dándote clara visión. Verás que todo está en tu corazón, y que tu corazón está

en Mí.

36. Aunque fueses el pecador más recalcitrante, si te subes a la barca del Conocimiento,

con toda seguridad podrás cruzar el océano de la ilusión y la maldad.

37. Al igual que el fuego reduce todo combustible a cenizas, el fuego del Conocimiento

eterno aniquila todo apego a la acción.

38. Porque no hay nada más puro que este Conocimiento. Poniéndonos en contacto con

él, también nos haremos puros. El hombre que vive en armonía interior realiza que

la Verdad está dentro de él, y ahí la encuentra.

39. Sólo el hombre de fe es el que alcanza el Conocimiento. Pues vive en armonía y su

fe es su vida. Quien recibe el Conocimiento y practica este Yoga Supremo, pronto

alcanza la paz suprema.
El Bhagavad Gita
44

40. Pero el hombre que vive en la duda, careciendo de fe y de Conocimiento, está perdi-do,

pues su mente está confusa. El hombre que vive en la duda no encontrará gozo

ni en este mundo ni en el que haya de venir.

41. Aquél que cuida con amor su experiencia interior, que hace que sus acciones sean

puras por la práctica del Yoga, y que mediante el Conocimiento destruye sus dudas,

estará siempre libre de las ataduras que crean la acción egoísta.

42. Así pues, oh Arjuna, destruye con la espada del Conocimiento las dudas que nacen

de la ignorancia que habita en tu corazón. Mediante el Yoga, hazte uno con esta

armonía que hay en tu interior. ¡Levántate, gran guerrero, levántate!

El Bhagavad Gita
45
CAPITULO 5.°
LA RENUNCIA
ARJUNA:

1. Del mismo modo como elogias la vida de renuncia 30 , también alabas el Yoga de la

adoración mediante la acción desinteresada. Dime, oh Krishna, en verdad ¿cuál de los

dos caminos es el mejor?
KRISHNA:

2. Tanto el camino de la renuncia, como el camino de la acción desinteresada, nos lle-van

al estado de la Dicha Suprema. Sin embargo, de los dos, es mejor el camino de la

acción con desapego que el de la mera renuncia.

3. Como auténtico renunciante, se considera a aquél que nada desea y que nada aborre-ce.

Pues aquél que no se ve afectado por los paros de opuestos, pronto ha de encontrar

su liberación.

4. Sólo el ignorante, y nunca el sabio, considera que la renuncia a la acción y la adora-ción

mediante las obras puras son dos cosas diferentes. Cuando uno se entrega con

toda su alma a uno de estos dos caminos, con seguridad alcanza la meta a la que am-bos

conducen.

5. Aquéllos que hacen vida de renuncia logran la misma victoria que los que actúan con

desapego. Entiende, pues, que el sabio es aquél que no hace diferencias entre la re-

30 Sannyasa es la renuncia, el completo abandono del mundo. Sannyasin (renunciante) es el nombre

dado a ciertos monjes hindúes que han renunciado a cualquier tipo de relación o trato con el mundo. Sus

vestidos de color anaranjado (azafrán), simbolizan el fuego de la renunciación donde han quemado sus

deseos.
El Bhagavad Gita
46

nuncia a la acción y la acción con desapego. Ambas coexisten, pues tienen la misma

esencia.

6. Pero sin practicar el Yoga de la acción pura, muy difícil es, oh Arjuna, hacer vida de

renuncia. Cuando un sabio logra entregarse a la acción libre de apego, pronto ha de

alcanzar la unión con Dios.

7. Las acciones no pueden atar al hombre de corazón puro, que tiene sus sentidos en

armonía y ha entregado su voluntad a la fuerza que le da vida. Su alma vive en la

conciencia de unidad con todo lo que existe.

8. El hombre que está en armonía y que ha sido iniciado en la visión interior de la ver-dad,

con certeza piensa: “Yo no hago riada.” Pues cuando ve, o huele, o toca, u oye, o

come, o duerme, o anda, o respira.

9. O cuando habla o toca cosas, o las suelta, incluso cuando abre o cierra sus ojos, él

siempre recuerda: “Son tan sólo los sirvientes de mi alma que, siguiendo sus órdenes,

ejecutan acciones”.

10. Ofrece a Dios todas sus acciones, y realiza tu trabajo libre de todo deseo egoísta.

Así, libre estarás del alcance del pecado; al igual que las aguas mugrientas no pue-den

alcanzar las hojas del loto, pues siempre flotará sobre ellas.

11. Las acciones de un auténtico yogui buscan únicamente la purificación de su alma; él

aparta de sí todo deseo egoísta. Tan sólo es su cuerpo, o sus sentidos, o su mente, o

su razón, lo que ejecuta las acciones.

12. El devoto que renuncia al fruto de sus acciones, consigue la paz eterna. Por el con-trario,

el hombre que, acuciado por sus deseos y carente de devoción, busca la re-compensa

de sus acciones, de este modo se encadena a la esclavitud del apego a los

resultados.

13. Aquella alma realizada que ha entregado su mente, desapegándola de todo resultado,

y que descansa en la dicha de la paz que encuentra dentro del castillo de nueve

puertas (que es su cuerpo), jamás actuará por egoísmo, ni inducirá a otros a actuar

así.
El Bhagavad Gita
47

14. El Señor del Universo está más allá de las acciones de este mundo y la actividad que

éste genera. Está más allá del resultado de las acciones. Sin embargo, la naturaleza

continúa su trabajo con admirable perfección.

15. Las malas o buenas acciones de los hombres no son obra Suya. Cuando la sabiduría

es oscurecida por la ignorancia, ésta les hace descarriar.

16. Pero la sabiduría del Espíritu interior puede descorrer los velos de la ignorancia de

los hombres que, debido a la carencia del Conocimiento, se hallan sumidos en la

oscuridad. La sabiduría del Conocimiento se revelará dentro de ellos como un sol

radiante y, en su efulgencia, ellos podrán ver lo Supremo 31 .

17. Concentrando sus pensamientos en Él y haciéndose uno con Él, encontrarán su mo-rada

en Él. El será así el final de su viaje. Arribando a aquella orilla de la que nunca

se vuelve, pues han sido purificados por la sabiduría y están libres de pecado.

18. El amor que siente un iluminado es ecuánime y universal, no hace diferencias entre

un Brahmin austero y sabio y una vaca o un elefante, o un perro, o incluso el bruto

que come carne de perro.

19. Aquéllos cuyas mentes están siempre en serena concentración ya han hecho de su

vida un triunfo en esta tierra. Dado que Dios es uno y siempre puro, al hacerse uno

con Él alcanza todos sus divinos atributos.

20. El iluminado que ve a Brahman mora en Brahman. Habiendo apartado de sí toda

ilusión, su mente está en perfecta calma. Una vez alcanzado este estado, ni el placer

ni el dolor puede estremecerlos.

21. Ya no está apegado a las cosas exteriores, pues dentro de sí, él encuentra toda la

alegría. Su gozo es constante y eterno, pues su alma ya ha alcanzado la unión con

Brahman.

22. El sabio nunca buscará el gozo en las cosas de este mundo, pues los placeres que

ellas reportan, son tan sólo el presagio de los sufrimientos que luego han de venir.

Todo es transitorio, igual que viene se va.
El Bhagavad Gita
48

23. Pero aquél que antes de abandonar este mundo, estando aún en este cuerpo físico,

consigue superar los impulsos del deseo y la pasión: éste hombre es un auténtico

Yogui y su dicha es permanente.

24. Una vez que le ha sido revelada la Luz interior, su alegría y su dicha provienen de su

interior. Con seguridad este Yogui alcanza el Nirvana, y haciéndose uno con Dios,

en él ha de morar para siempre.

25. Aquellos santos ya libres de pecado, cuyas almas han superado toda duda y se en-cuentran

en armonía, pronto alcanzan el Nirvana; y su gozo es tal, que se hace in-comparable.

26. Porque a aquéllos cuyas mentes están en calma, y cuyas almas han encontrado la

armonía, les espera la paz de Dios como regalo. Una vez que han conocido su pro-pia

alma, ya están libres del deseo y la pasión.

27. El sabio que en silencio y en un lugar recogido y oscuro revierte su conciencia, ais-lando

sus sentidos del mundo exterior, y reposando su vista interior en medio de sus

cejas, deja que su aliento entre y salga de su cuerpo de un modo uniforme; calmán-dose

de este modo, pone en armonía su mente con su fuerza vital.

28. Apartando de sí el miedo, el deseo y la pasión, mantiene su alma en silencio, antes

de alcanzar la libertad final.

29. Él Me reconoce come el Gozador de las ofrendas y sacrificios. Como el Soberano

Señor de todos los mundos y el Amigo de todos los seres creados. Reconociéndome

así, él obtiene la paz.

31 Nirvana es la última etapa del Yoga. Estado de liberación de todo apego, habiendo superado ya la

ilusoria dualidad: extinción de los deseos, estado de calma y serenidad. También se le llama Samadhi.

El Bhagavad Gita
49
CAPITULO 6.°
LA MEDITACION
KRISHNA:

1.Aquél que realiza sus deberes sin apego a su fruto, es un renunciante al tiempo que un

auténtico sirviente. Mas no se puede decir lo mismo de aquél que no enciende el fue-go

sagrado o no realiza sus obras ofreciéndolas como santo sacrificio.

2.Porque el Sanyasi renunciante es al tiempo el Yogi de la acción pura. Y a menos que

se entregue la voluntad terrena, nadie podrá jamás ser un Yogui.

3.Cuando un sabio alcanza los estados más altos del Yoga, sabe que el camino a seguir

es el de la acción. Mas cuando ya llega a su destino, llega a la tierra del reposo y la

paz. Entonces ya renuncia a la acción.

4.Sólo cuando él ha entregado su voluntad alcanza las alturas del Yoga. Desapegado así

de la actividad de sus sentidos, libre se encuentra ya de la atadura a sus acciones

mundanas.

5. Así pues, ¡levántate Arjuna! y, beneficiándote de la ayuda de tu Espíritu, ¡eleva tu

alma! No seas un alma caída pues al igual que tu alma puede ser tu amigo, igualmente

puede ser tu enemigo.
El Bhagavad Gita
50

6. El alma es fiel amiga del hombre, sólo cuando ha sido conquistada por el Espíritu.

Para un hombre carente de voluntad que aún no ha conquistado su alma, ésta puede

convertirse en su propio enemigo.

7. Sólo cuando el alma encuentre la paz, él estará en paz: entonces su alma se ha unido a

Dios. Tanto si hace frío como calor, en el placer tanto como en el dolor, tanto en la

gloria como en la desgracia, él siempre permanece unido a Él.

8. Aquél que halla su felicidad en la visión interior del Conocimiento, tiene sujetos sus

sentidos y gozoso el corazón, debido a la experiencia de su propia vida interior. Sólo

entonces puede reconocérsele come un Yogui en armonía. Una vez alcanzado este

estado, para él, el oro no tiene más valor que las piedras de la tierra.

9. Él ha escalado las alturas de su alma y con ecuanimidad contempla a sus parientes,

amigos y compañeros, al igual que a los desconocidos, los que te muestran indiferen-cia,

e incluso a aquéllos que le odian. Él ve a todos iguales desde ese estado de paz

interior.

10. El Yogui debe dedicarse con anhelo al recogimiento espiritual, viviendo aislado en

su solitario retiro interior, en su lugar secreto. Teniendo su mente bajo control, ni

espera nada ni desea nada.

11. Ha de encontrar un lugar puro y calmo, procurándose un asiento cómodo, ni muy

alto ni muy bajo, teniendo como firme de apoyo un terreno con yerba, o bien una

piel, o si no, algún tipo de tejido para poner debajo.

12. Una vez preparado así el asiento, en total reposo ha de practicar el Yoga, para la

purificación de su alma, uniendo su mente con la fuerza vital que habita en su cuer-po

hasta poner su mente en paz. En este silencio, el alma se encuentra en presencia

del Uno.

13. Con el cuerpo recto, al igual que el cuello y la cabeza, relajado y quieto, sin mover-se;

reposando la vista interior, que vaga en varias direcciones, y reposándola con

calma y concentración en medio de las cejas.
El Bhagavad Gita
51

14. Con ánimo sereno y libre de temor, con firme determinación en su voto de entrega a

la santidad, dejando a un lado todo pensamiento, ha de descansar su alma en Mí, su

Dios Supremo.

15. El Yogui que tiene su mente bajo control y vive de esta suerte, dueño de su inteli-gencia

y constantemente unido a su yo superior, obtiene la paz del supremo Nirvana

que reside en Mí.

16. Pero la práctica del Yoga, oh Arjuna, es armonía; no da sus frutos a aquéllos que

comen con exceso o ayunan en demasía, ni tampoco a los que apenas duermen, ni a

los que duermen demasiado.

17. Esta armonía ha de encontrarse tanto en la comida como en el descanso, en el sueño

tanto como en la vigilia. La conciencia de perfección ha de empapar todos nuestros

actos. De este modo, el Yoga se convierte en un bálsamo que nos trae la paz, en

medio de cualquier tipo de sufrimiento.

18. Cuando la mente del Yogui está en silencio, descansándola en reposo adentro, en

comunión con el Espíritu, éste queda inmediatamente libre de los insaciables de-seos.

Sólo entonces se goza de la unión con Dios.

19. El Yogui que, recogido en sí mismo, se haya absorto en la contemplación de la Luz

interior, ha hecho de su alma una lámpara cuya luz, al abrigo del viento, permanece

inalterable sin la mínima oscilación.

20. Cuando la mente descansa con sosiego en la inalterable contemplación del Yoga,

cuando por la gracia del Señor del Espíritu, obtiene la visión del Espíritu: entonces

experimenta dicha plena.

21. De este modo conoce el auténtico buscador la dicha de la eternidad que está fuera

del alcance de los sentidos. Ahí se queda y ya jamás se aparta de la Verdad. Esta vi-sión

interior está más allá de la razón.

22. De este modo se experimenta la dicha y la Verdad, como una visión suprema. No

hay nada más valioso que esto, y firme y constante él permanece, tal que ni aún el dolor

más intenso podría hacerlo vacilar.
El Bhagavad Gita
52

23. La libertad se consigue en esta unión del Yoga: Libertad de la esclavitud al sufri-miento.

Para tener éxito en la práctica de este Yoga, hace falta tener fe, y una fuerte

y entusiástica determinación en el corazón.

24. Después de rechazar con determinación todo anhelo y deseo engendrado por la fan-tasía,

y controlar con firme estado de ánimo todos los sentidos y los órganos de la

acción, libre de sus múltiples atracciones, así recogido.

25. El buscador, usando su fuerza de voluntad con firmeza, llegará poco a poco a la paz

de espíritu, disolviendo todos sus pensamientos en el silencio interior.

26. Y cada vez que la mente, en su continua divagación se aparte del Espíritu, una y otra

vez tráela de vuelta y repósala sobre el Espíritu.

27. Sólo de este modo llega el Yogui al gozo supremo que habita en su corazón cuando

éste está en calma, en paz y carente de pasiones, limpio de pecado y en unión ab-soluta

con Brahman, Dios.

28. De este modo, consagrándose sin pausa a la unión interior con Dios, el Yogui obtie-ne

con toda seguridad el infinito goce de la comunión con Dios.

29. Él reconoce en su corazón que su esencia es común a la de todas las criaturas, y

que la vida que mora en todas las criaturas habita también en su corazón. Ésta es la

consciencia en la que vive el Yogui iluminado: una visión de total unidad.

30. Y cuando él Me ve en todo y ve todo en Mí, Yo ya nunca le abandono y él nunca

Me abandona a Mí.

31. Aquél que en su amor universal, logra amarme en todo lo que ve, donde quiera que

este hombre viva, este hombre vive en Mí constantemente, sea cual fuere la condi-ción

de su vida.

32. Quien, reconociendo la unidad universal del Ser, ve con imparcialidad la misma

esencia en todo los seres, solidarizándose con ellos tanto en lo placentero como en

lo doloroso; en verdad, éste es el más grande de los yoguis.

El Bhagavad Gita
53
ARJUNA:

33. Siendo la mente tan voluble e incontenible, debido a su actividad sin descanso, yo

no puedo encontrar paz. Tú me has hablado del Yoga, de la constante Unidad, pero

Krishna, la mente es inconstante.

34. ¡Oh Krishna!, la mente nunca se para, impetuosa, autodecidida, difícil de domar.

Tomar control sobre mi mente me parece tan difícil como apaciguar los poderosos

vientos.
KRISHNA:

35. ¡Oh, Arjuna! Con certeza la mente es inagotable, es difícil de contener. Pero me-diante

tu práctica constante te puedes liberar de las pasiones, después de lo cual,

con toda certeza la mente puede ser controlada.

36. Mientras la mente no está en armonía, esta comunión divina es muy difícil de alcan-zar.

Pero aquel hombre que ha recibido el Conocimiento y lo practica con regulari-dad

y determinación, logra controlar su mente y alcanzar la Unidad.

ARJUNA:

37. ¡Oh Krishna! Y si un hombre lo intenta firmemente y no logra alcanzar la meta del

Yoga, debido a que no recibió el Conocimiento, pero, no obstante, este hombre tie-ne

fe, ¿qué final le esperaría a un hombre tal?

38. Privado del cielo y de la tierra, vagabundo en medio de los vientos sin rumbo, ¿se

perdería acaso, igual que una nube se disipa en el aire, por no haber encontrado el

camino de Dios?

39. Aclara mi mente confusa, oh Krishna, apartando con tu luz la oscuridad de mi igno-rancia.

Se Tú mi Guía ¿Quién si no podría resolver mi duda?

El Bhagavad Gita
54
KRISHNA:

40. Ni en este mundo, ni en el que haya de venir, puede perderse un hombre tal. Pues un

hombre que obra el bien, oh hijo mío, nunca ha de conocer el sendero de la muerte.

41. Irá al cielo en donde moran los que hacen el bien, y allí vivirá por muchos años.

Después de lo cual, este hombre que no obtuvo el Conocimiento del Espíritu, ha de

nacer de nuevo en un hogar venturoso en el que habite el bien.

42. Incluso puede nacer en una familia de Yoguis, donde ya brille la sabiduría del Yoga.

Pero nacer en una familia tal es algo muy raro en este mundo.

43. Y comienza su nueva vida, recobrando entonces el mismo nivel de sabiduría que él

había adquirido en su vida anterior, y desde ese nivel continúa esforzándose, mas

siempre yendo hacia adelante, apuntando a la perfección.

44. Porque su antiguo anhelo y su búsqueda vehemente le empujan siempre hacia ade-lante:

aquél que en verdad desea conocer el Yoga va más allá de las palabras de los

libros.

45. Y de este modo, el Yogui, esforzándose sin prisa pero sin pausa, con su alma limpia

de pecado, después de muchas vidas alcanza la perfección, el Fin Supremo.

46. ¡Oh, Arjuna, sé tú un Yogui! Porque el auténtico Yogui va más allá que aquéllos que

sólo siguen el sendero de la austeridad, o de la mera sabiduría o de la mera acción.

47. Y el más grande de todos los Yoguis es aquél que tiene una fe total e incondicional y

que con toda su alma me ama a Mí.
El Bhagavad Gita
55
CAPITULO 7.°
EL DISCERNIMIENTO
KRISHNA:

1. Mas ahora escúchame, oh Arjuna, si me entregas tu corazón con un deseo ferviente

de practicar el Conocimiento, podrás tener una visión total de Mí. Así me reconoce-rás:

Yo soy tu Refugio Supremo.

2. Voy a revelarte el Conocimiento: Esa visión que, una vez conocida, ya nada más en

este mundo te queda por conocer.

3. Entre millares de hombres quizás uno busca la perfección. Y entre millares de estos

que buscan la perfección, quizás uno me conoce en verdad.

4. Ocho son las formas visibles de mi naturaleza: Tierra, agua, fuego, aire, éter, mente,

razón y conciencia del “yo”

5. Pero aún mucho más allá de mi naturaleza visible, está mi Espíritu invisible. Este

Espíritu es el fundamento de la vida, y gracias a Él, este universo tiene existencia.

6. Todas las cosas capacitadas de vida obtienen su vida de esta vida. Yo soy el principio

y el final de todas las cosas que existen.

7. En todo este inmenso universo no hay nada que sea superior a Mí. Soy el soporte de

todos los mundos, del mismo modo que el hilo mantiene juntas todas las perlas del

collar.
El Bhagavad Gita
56

8. Soy el sabor de las Aguas Vivas, soy la Luz de la Luna y el Sol. Soy el Santo Nom-bre

32 , la palabra sagrada de los Vedas. Soy el sonido del silencio; la fortaleza de los

hombres.

9. Soy la fragancia pura que desprende la tierra. Soy el resplandor del fuego. Soy la vida

de todas las criaturas vivas, y la austeridad en aquéllos que fortalecen sus almas.

10. Soy, y desde siempre he sido, la semilla de la vida eterna. Soy la inteligencia del

inteligente. Soy lo bello de la belleza.

11. Soy la fuerza de los vigorosos, cuando esta fuerza está libre de la pasión y los deseos

egoístas. Soy el deseo, siempre que éste es puro: Siempre que no va en contra de la

armonía y el orden de la naturaleza.

12. Has de saber que de Mí proceden los tres Gunas, los tres estados del alma: Sattva,

Rajas y Tamas. Pero no es que Yo esté en ellos, sino que ellos están en Mí.

13. El mundo entero, confundido por los diferentes estados que producen estas tres cua-lidades,

ignora que Yo estoy por encima de ellos, y que soy y seré siempre impere-cedero

e inmutable.

14. En verdad difícil es no verse afectado por este divino poder mío de ilusión, creado

por estas tres cualidades. Únicamente aquéllos que buscan refugio en Mí consiguen

librarse de ese poder y superar el engañoso atractivo de la ilusión.

15. Los malvados y los insensatos no recurren a Mí, pues sus almas viven en la oscuri-dad

de la ilusión. Su visión está nublada por el velo de la ilusoria apariencia, y en-gañados

así, escogen el camino del mal.

16. Hay cuatro clases de hombres que actúan con justicia, y los cuatro en verdad me

aman: El afligido, el que busca algo a lo que se entrega con sinceridad, el auténtico

buscador del Conocimiento, y el hombre iluminado dotado de visión.

32 OM es la sílaba sagrada que «simboliza» el sonido interior de la Eterna Palabra, impronunciable

por los labios humanos. Sus cuatro componentes corresponden a los cuatro estados del yo. De tal manera

AUM (su sonido pronunciado) simboliza el Atman. Es un mantra (palabra que se repite una y otra vez

como técnica de concentración mental) muy usado en la India y en Occidente.

El Bhagavad Gita
57

17. De estos cuatro, el hombre iluminado dotado de visión es superior a todos, pues vive

en la unidad y siempre ama al Uno. Así pues, mi amor está siempre en aquellos que,

dotados de visión, pueden verme. Y aquéllos que pueden verme en verdad me

aman.

18. Esta cuatro clases de hombres en verdad son buenos, mas el hombre dotado de vi-sión

divina y Yo somos uno. Su alma entera está unida a Mí y Yo soy su Camino

Supremo.

19. Después de muchas vidas, el hombre dotado de visión regresa a Mí, pues en su cora-zón

él reconoce: “Dios es todo.” Oh Arjuna, un espíritu tan sublime es muy raro de

encontrar.

20. Aquellos hombres cuya visión les ha sido velada por el deseo y la concupiscencia,

entregan su amor a otros dioses y, guiados por su naturaleza inferior, se pierden por

otros muchos caminos.

21. Cualquiera que sea la divinidad a la cual un devoto pretende rendir culto con verda-dera

fe, a ese hombre Yo le otorgo fe, una fe firme e inamovible.

22. Así pues, este hombre con toda su fe, adora a ese dios y de este modo ve realizado

sus deseos. Pero cualquier bien que obtenga proviene de Mí.

23. Pero así y todo, eso sólo lo hacen los hombres de escasa inteligencia, y muy limita-das

son las recompensas que obtienen por este medio. Quienes adoran a los dioses

van a los dioses; mas quienes me adoran a Mí, vienen a Mí.

24. El ignorante piensa que Yo soy esta forma de naturaleza inferior que Yo adopto y

que ellos pueden ver con sus ojos mortales. Ellos no conocen mi naturaleza supe-rior.

Ésta es imperecedera y suprema.

25. Mi gloria no la ven todos, pues estoy escondido detrás de mi misterioso velo. Enga-ñados

por mi apariencia, la gente no me reconoce. Yo soy el que no tuvo principio

y nunca ha de tener fin.

26. ¡Oh Arjuna! Yo conozco todo el pasado, el presente y el futuro. Pero en verdad na-die

me conoce a Mí.
El Bhagavad Gita
58

27. Todos los seres nacen ya en la ilusión, engañados por la división dual que produce el

sentimiento de deseo y repulsa frente a las cosas de este mundo.

28. Pero hay hombres que sólo hacen lo que es debido, y ya no cometen pecado alguno;

ya están libres del engaño que produce la dualidad, y Me adoran con toda su alma.

29. Aquéllos que buscan refugio en Mí y se esfuerzan, en verdad se liberan del tiempo y

la muerte: Reconocen a Brahman, como su Atman y saben qué es el Karma.

30. Aquéllos que concentran su mente en Mí, me conocen en la tierra y en el cielo como

el Supremo Ser. Sus almas son puras y permanecen en armonía, e incluso cuando

les llega la hora de su muerte, también Me ven.
El Bhagavad Gita
59
CAPITULO 8.°
LO SUPREMO
ARJUNA:

1. Dime, oh Tú, Señor, ¿quién es Brahman?, ¿quién es Atman?, ¿qué es el karma?, ¿qué

es el Espíritu Supremo?, ¿qué es el reino terrenal?, ¿qué es el reino de la Luz?

2. ¿Qué dios rige la vida del cuerpo, y cómo ésta toma lugar? Y dime, oh Tú, cuando

llega el momento de la muerte, ¿cómo Te reconocen aquéllos que han vivido en cons-ciencia

de la Armonía?
KRISHNA:

3. Brahman es el Principio Indestructible, lo Supremo y lo Eterno. Atman es el Espíritu

en el hombre. Karma es la fuerza de la creación a partir de la cual toma vida todo lo

que existe.

4. La materia es el reino terrenal, que, llegada su hora, lo perdemos. Pero el Espíritu es

el reino de la Luz, energía que da la vida a este cuerpo, y en este cuerpo se produce el

más excelso de los sacrificios.

5. Y aquél que, llegada la hora de su muerte, abandona su cuerpo con su pensamiento

puesto en Mí, en verdad viene a Mí y se hace uno en Mí.

6. Porque aquello en lo que uno piensa en el último momento de su vida, es con certeza

hacia lo que el alma va, debido a la afinidad que tiene con esa determinada naturaleza.

7. Así pues, pon tu mente en Mí todo el tiempo: Recuérdame y lucha. Teniendo tu cora-zón

y tu mente puestos en Mí, en verdad vendrás a Mí.
El Bhagavad Gita
60

8. Sólo alcanza el Espíritu de la Luz aquél que, habiendo sido iniciado en el Conoci-miento,

concentra su mente en el Espíritu Supremo, con constancia, sin divagar.

9. Aquél que medita en el Creador: Gobernador Supremo de todo lo creado desde tiem-po

inmemorial, más pequeño que el más pequeñito de los átomos y, aun así, abarcan-do

y manteniendo este inmenso universo entero; Aquél que brilla como un sol que

destruye la oscuridad, y se encuentra mucho más allá del pensamiento humano.

10. Tal hombre que, llegando la hora de abandonar su cuerpo, está en unión con el

Amor y el Poder que le da vida, con su mente en perfecta concentración, mante-niendo

su fuerza vital en medio de sus cejas, en verdad va al Espíritu Supremo: el

Espíritu Supremo de la Luz.

11. Ahora escucha con atención, oh Arjuna, pues te hablaré de ese camino que los sa-bios

versados en los Vedas llaman el Eterno. Y que sólo es alcanzado por aquellos

que, en paz y libres de todas las pasiones terrenales, llevan una vida de santidad es-forzándose

en la búsqueda de la perfección.

12. Si cuando a un hombre le sobreviene la muerte, está sumergido en el silencio del

Yoga y, recogiendo sus sentidos del mundo, concentra su mente en su corazón, de-jando

que el aliento vital ocupe su cabeza.

13. Y me recuerda manifestando la Santa Palabra: La Eterna Palabra de Brahman, con

seguridad se dirige a la Morada Suprema.

14. Aquéllos que mediante el Yoga de la Devoción me entregan toda su alma para

siempre, muy pronto llegan a Mí.

15. Y una vez que estas grandes almas llegan a Mí, la Morada del Gozo Supremo, ya

nunca han de volver a este mundo humano de penas y sufrimientos.

16. Todos los mundos, incluso el mundo de Brahma 33 , el Creador, están sujetos al cam-bio,

pues son transitorios: Pues tienen un principio y un fin. Pero aquellos que lle-gan

a Mí se liberan del continuo ciclo de nacimientos y muertes.

El Bhagavad Gita
61

17. Aquéllos que saben que el día de Brahma 34 , el dios de la creación, tiene una dura-ción

de mil eras, y que su noche dura otras mil, sólo éstos saben en verdad qué es el

Día y la Noche.

18. Con la llegada del día, todo el universo visible surge de lo invisible; del mismo mo-do

que cuando llega la noche, toda la creación entera desaparece disolviéndose en

lo invisible.

19. Del mismo modo que las criaturas vivas, en número incontables, vuelven a la vida

una y otra vez, inevitablemente todas desaparecen cuando llega su noche de oscuri-dad,

para resurgir otra vez cuando llegue su nuevo día.

20. Pero más, más allá, por encima de esta creación visible e invisible, hay un Principio

Inmanifiesto, Superior y Eterno. Éste permanece y permanecerá por los siglos de

los siglos, incluso cuando todo haya desaparecido.

21. A esta esencia inmanifiesta se le llama “el Imperecedero”. Es lo más alto, el Fin

Supremo. Ésta es Mi Suprema Morada, aquéllos que llegan a Ella nunca regresan.

22. ¡Oh, Arjuna! Este Espíritu Supremo es sólo alcanzable mediante el éxtasis de amor.

En Él todas las cosas tienen vida, pues Él ha creado todas las cosas.

23. Te hablaré ahora, oh Arjuna, acerca del tiempo durante el cual los yoguis que aban-donan

este mundo van a la Morada Eterna de la que no regresan. Y también te ha-blaré

del tiempo durante el cual regresan aquéllos que aún han de volver a esta tie-rra.

33 De acuerdo con la mitología hindú las deidades tienen su ciclo o mundo propio. El reino más alto

es el que pertenece a Brahma: Brahmaloka.

34 Los hindúes dividen el tiempo en cuatro épocas de diferente duración: Satyuga (4.000 años), Treta-yuga

(3.000 años), Dwaparayuga (2.000) y Kaliyuga (1.000). A esto hay que sumar un período de 2.000

años entre estas edades, lo que hace un total de 12.000 años. Pero estos son los años de los dioses. Los

dos solsticios de invierno y verano o sur y norte, (como son llamados en el Gita), constituyen el día y la

noche de los dioses, así 360 años humanos hacen un año de los dioses. Cuando los cuatro yugas (épocas)

se han repetido mil veces constituyen un día de Brahman; igual período constituye una noche de Brah-man.

El día de Brahman significa el tiempo de la evolución o manifestación del universo; y noche de

Brahman significa la involución o reabsorción del universo en lo inmanifestado.

El Bhagavad Gita
62

24. Si abandonan este mundo durante la llama, la luz, el día, las luminosas semanas de

la luna, durante los meses en que la luz solar es creciente (solsticio Norte), aquéllos

que conocen a Brahman, van a Brahman.

25. Pero si ellos abandonan este mundo durante el humo, la noche, las semanas oscuras

de la luna, durante los meses de luz solar decreciente (solticio Sur), entran en la luz

de la luna y regresan al mundo, sujetos al nacimiento y la muerte.

26. Éstos son los dos caminos que por siempre ahí estarán: el camino de la luz y el ca-mino

de la oscuridad. El primero conduce a un lugar del que no se regresa, mientras

que el otro te obliga a regresar a esta existencia de tristeza y sufrimiento.

27. Para el Yogui que ya ha conocido estos dos senderos, la ilusión de este mundo deja

de ser ya una trampa. Así pues, oh Arjuna, practica con constancia y regularidad

este Yoga. Hay una recompensa que se obtiene de la lectura de los Vedas, o de la

ofrenda de sacrificios, o de la vida austera, o de la caridad. Pero incomparablemente

más alta, es la recompensa que obtiene el Yogui que, conociendo la Verdad, ve la

Luz que disipa sus tinieblas: de este modo él regresa a su Hogar Eterno.

El Bhagavad Gita
63
CAPITULO 9.º
ENTREGA Y DEDICACION
KRISHNA:

1. A ti, porque tienes fe, te voy a revelar el más alto de los misterios: el Conocimiento y

la visión espiritual interior. Una vez alcanzado esto, tu alma estará libre de pecado.

2. Es el Augusto Misterio, el Eterno Conocimiento, purificador por excelencia. Una vez

abierto el tercer ojo, capacitado de visión divina, comienza a andar el camino del

recto obrar. Es muy fácil de seguir y conduce a la más alta Morada.

3. Pero aquéllos que no tienen fe en esta Verdad, no recurren a Mí aunque en verdad soy

su único refugio. Debido a esto, regresan sin cesar al ciclo de la vida y la muerte.

4. Todo este universo visible ha salido de Mi Forma Invisible. Soy el soporte de todos

los seres, y aún así, no dependo de ellos.

5. Y en verdad, tampoco ellos están en Mí: tal es el misterio de mi condición sublime.

Soy la Fuente de todos los seres vivos, soy el soporte de todos ellos; mas, aún así, no

dependo de ellos.

6. Del mismo modo que los vientos llenan todo el inmenso espacio etérico, igualmente

Yo soy el sustento de todos los seres. Acepta esto como una verdad.

El Bhagavad Gita
64

7. Cuando el Día de Brahma llega a su fin, oh Arjuna, todo lo creado es reabsorbido en

Mi naturaleza inmanifiesta. Mas cuando, una vez transcurrida la Noche, el nuevo Día

alborea, de Mí emanan otra vez.

8. Así pues, partiendo de mi Ser, Yo manifiesto la creación entera, y a Mí la hago regre-sar

de nuevo, y este ciclo se repite una y otra vez, siguiendo los círculos del tiempo.

9. No obstante así, mi Naturaleza no sufre alteración ni se ve atada por el vastísimo de-senvolvimiento

de la creación. Yo soy el que soy, tan sólo observo el drama de todo

el proceso.

10. Yo observo cómo, en el desarrollo de la creación, la naturaleza produce todo aquello

que puede moverse al igual que lo inmóvil, mientras el mundo da vueltas y vueltas

sin cesar.

11. Los ignorantes y los locos de este mundo al yerme en cuerpo humano, no reconocen

mi Naturaleza Superior y me desprecian. Ellos no conocen Mi Espíritu Supremo, la

Forma Infinita del Dios que ha creado todas las cosas.

12. Vanas son sus esperanzas, e igualmente vanas sus acciones, vano es todo lo que han

aprendido, siendo igualmente vanos todos sus pensamientos. En su locura descien-den

a la naturaleza de demonios, cayendo en la oscuridad y el engaño del infierno 35 .

13. Pero hay hombres de grandes almas que sí Me reconocen. Así pues, buscan su refu-gio

en Mi Naturaleza Divina. Me aman con todo su corazón, dedicándome todo su

ser. En verdad ellos saben que Yo soy la fuente de donde surge todo.

35 En la cultura y tradición hindú se considera como infierno todas las formas de vida inferior a la

humana, dado que en esas formas de vida no es posible realizar el Conocimiento de Dios, por lo tanto

sufren apartados de la presencia de Dios, condenados a vivir en la mera conciencia de los sentidos. Tam-bién

se considera como infierno la vida humana mientras el individuo carece del Conocimiento directo de

Dios a través de la experiencia que es revelada por el Guru o Budha (Maestro Perfecto) de su época. An-tes

de recibir esta iniciación se vive en la ignorancia, sufriendo las miserias propias de las especies infe-riores

que carecen de la posibilidad de disolver su conciencia en la Fuente de energía vital, que está dentro

de todo.
El Bhagavad Gita
65

14. Me adoran con devoción y me hacen ofrendas, una tras otra, sin encontrar límite en

su cuantía ni en el valor de las mismas. Su determinación es fuerte. Siendo armonía

el estado habitual de sus almas: con su amor, ellos Me adoran.

15. Otros trabajan para Mí y así me adoran, al tiempo que practican el Yoga de la visión

espiritual. Me adoran en mi unidad y en mi multiplicidad, pues ya no ven diferen-cias

entre ambas.

16. Dado que soy el sacrificio y también la ofrenda, soy igualmente el sacrificio por los

antepasados y la hierba bendita. Soy las palabras santas, el santo alimento, el fuego

santo, y también la ofrenda que consume el fuego en el holocausto.

17. Soy el Padre de este universo. Es más, soy la Fuente de el Padre. También soy la

Madre de este universo y el creador de todo lo existente. Soy lo más alto que se

puede conocer: el Camino de la Perfección, la Santa Palabra, los Tres Vedas, (Rig,

Sama y Yajur-Veda).

18. Yo soy el Camino, y el Maestro que en silencio observa: tu amigo, tu refugio, y tu

morada de paz. Soy el principio, el medio y el fin de todas las cosas que existen.

Soy la semilla de eternidad, el Supremo Tesoro.

19. De Mí obtiene el sol el calor que él emite, y del mismo modo retengo y rocío la llu-via

sobre la superficie de la tierra. Soy vida inmortal para el sabio y muerte para el

ignorante, soy lo que es y lo que no es.

20. Hay quienes conocen la esencia de los Tres Vedas y beben el Néctar 36 : éstos están

libres de pecado. Ellos rezan y me adoran continuamente, lográndose así el cielo.

Estos en verdad alcanzan el cielo de Indra, el rey de los dioses, y allí gozan de todo

tipo de inigualables placeres.

21. Después de gozar allí de las delicias del vasto mundo celestial, una vez agotados sus

méritos, retornan a este mundo de mortales. Y de este modo se cumple lo prescrito

por los Vedas; como cobijaron en su corazón deseos por placeres transitorios, en

verdad los consiguieron, pero esta felicidad es tan sólo transitoria.

El Bhagavad Gita
66

22. Pero a quienes me aman y me adoran con pureza en su alma, viviendo siempre en

armonía, a aquéllos cuyas almas están siempre en unidad con la Armonía interior,

Yo les incremento lo que quiera que tengan, y aún es más, les doy aquello que to-davía

no tienen.

23. Incluso aquéllos que con fe y ferviente devoción adoran a otros dioses, con el amor

que ellos ofrecen, me adoran a Mí. Aunque no es ésta la forma correcta.

24. Porque Yo soy su Señor Supremo, y acepto complaciente todo sacrificio. Pero esos

adoradores, en verdad no conocen mi Esencia Pura, por lo tanto, fracasan en el pro-pósito

último.

25. Pero aquéllos que adoran a los dioses, a los dioses van, y aquéllos que adoran a los

antepasados, a los antepasados van. Aquéllos que rinden culto a los espíritus infe-riores,

hacia ellos se dirigen. Mas aquéllos que me adoran a Mí, con seguridad vie-nen

a Mí.

26. Yo acepto cualquier ofrenda que un alma de ferviente amor me haga con devoción 37 .

Ya sea una hoja, o una flor, o una fruta, o incluso un poco de agua fresca: todo lo

acepto, porque con corazón puro me ha sido ofrecido por amor.

27. Cualquier cosa que hagas, o comas, o des, u ofrezcas en adoración, ofrécemelo a Mí.

Del mismo modo, cualquier tipo de sufrimiento que venga a tu vida, también

ofrécemelo a Mí.

28. De este modo te habrás desligado de las ataduras del Karma, tanto si los frutos son

buenos como si son malos. Perseverando así en la renuncia a los frutos de la acción,

serás libres y vendrás a Mí.

29. Yo me doy por igual a todos los seres, y Mi Amor por todos es el mismo. Mas

aquéllos que me adoran con devoción están en Mí y Yo estoy en ellos.

36 Néctar, el maná de la inmortalidad, «aguas vivas» que manan del interior de la cabeza. En otras ci-tas

del Gita se le llama también Soma.

37 Bhakti (devoción), es realizar los actos como una ofrenda de amor, con total entrega de la voluntad

y sin esperar beneficios.
El Bhagavad Gita
67

30. Incluso el pecador más depravado, si me adora con toda su alma, con toda su mente,

y con todas sus fuerzas, ha de ser considerado como un justo obrador del bien; pues

su voluntad ha escogido el camino correcto.

31. Y pronto se purificará y alcanzará la paz eterna. De este modo Yo prometo que

aquél que en verdad me ama, no perecerá.

32. Porque aquéllos que buscan en Mí su refugio, sin importar lo débiles o pecadores

que sean, sean mujeres, o Vaisyas, o Sudras, con seguridad todos ellos conocerán el

Camino Supremo.

33. ¡Con cuánta mayor razón no lo han de lograr los santos Brahmanes y los nobles

santos que en verdad me aman! Ya que has venido a este transitorio mundo de

amargura, ¡ámame, oh Arjuna!

34. Entrégame tu mente y entrégame tu corazón, dedícame tus ofrendas y también tu

adoración. De este modo, uniendo tu alma a Mí, considerándome como lo principal

en tu vida, tu Meta Suprema, en verdad vendrás a Mí.

El Bhagavad Gita
68
CAPITULO 10.º
LAS GLORIAS DEL SEÑOR
KRISHNA:

1. Escucha, pues, vigoroso Arjuna, de nuevo te hablaré de la gloria de Mi Palabra. Lo

haré por tu propio bien, dado que tu corazón encuentra su gozo en Mí.

2. Ni entre las legiones de los dioses, ni entre los santos videntes de la tierra, existe al-guien

que conozca Mi origen, pues tanto los dioses como los grandes sabios videntes,

todos han nacido de Mí.

3. Aquél que sabe que no tuve principio, que soy “el No-Nacido”: el Señor de todos los

mundos, este mortal está libre de la confusión y a salvo de toda ignorancia.

4. Inteligencia, Conocimiento espiritual, claridad y entendimiento, paciencia y benevo-lencia,

sinceridad, autodominio y paz interior, dicha y tristeza, prosperidad y miseria,

miedo y audacia.

5. Inmutabilidad, no violencia, mansedumbre, satisfacción, generosidad y austeridad,

honor y ofensa; todas éstas son condiciones propias de los mortales y todos vienen de

Mí.
El Bhagavad Gita
69

6. Los siete grandes sabios videntes 38 de tiempos ancestrales, al igual que los cuatro

fundadores de la especie humana, en Mí estaban y de mi mente surgieron. Y a su vez,

de ellos proviene la generación de la raza humana.

7. Aquél que conoce la magnanimidad de mi poder y de mi gloria, permanece inmutable

en unidad con la Armonía. Cierto es esto que te digo.

8. Yo soy el Origen Único de todo lo que existe. Yo soy la causa de toda evolución. Los

sabios que me conocen saben esto, y en continua alabanza me adoran con su amor.

9. Todos sus pensamientos los dirigen a Mí y me entregan toda su vida en dedicación.

De este modo, cada uno de ellos se convierte en luz en el camino para el otro; pues

ellos sólo hablan para cantar mis glorias y en ello encuentran paz y gozo.

10. Quienes así viven, en continuo contacto con la armonía y adorándome con su amor,

a ellos Yo les revelo el Conocimiento de la visión espiritual, para que reconocién-dome

dentro de ellos, puedan así unirse conmigo.

11. Por misericordia infinita Yo habito dentro de sus corazones, y mediante la Luz del

Conocimiento, disipo la oscuridad de la ignorancia que mantiene a su alma presa a

la ilusión de este mundo.
ARJUNA:

12. En verdad Tú eres el Dios Supremo, Luz Divina, Pureza Inmaculada, Espíritu Eter-no,

Creador sin principio ni fin, el Señor omnipresente que habita en todas las co-sas.

38 Los siete grandes Sabios son los Rishis, que se supone nacieron de la mente de Brahma, como Atri,

Vasishta y otros. Los cuatro antepasados son los Kumaras o jóvenes, que decidieron permanecer Brahma-charis

(meditadores contemplativos). Manú es el primer hombre al comienzo de cada era. Todos estos son

nacidos de la mente de Brahma. Los siete grandes Rishis representan los planos cósmicos de la creación y

los cuatro Manús representan los planos psicológicos. Se les ha dado nombres humanos para simbolizar

los poderes que dirigen los procesos del mundo físico y mental.

El Bhagavad Gita
70

13. Así te proclaman en alabanzas los grandes sabios videntes, tales como el santo y

sabio Narada, Asita, Devala y Vyasa. Y ahora Tú te revelas a Ti mismo manifes-tando

Tu propia gloria.

14. Pongo mi fe en tus palabras, porque tus palabras son palabras de verdad, y ni los

dioses del cielo, ni los demonios del infierno pueden abarcar la inmensidad de tu

revelación.

15. Sólo Tú te conoces a Ti mismo: Sólo Tú Espíritu conoce su propia gloria. Tú eres la

fuente del Ser que mora en todos los seres, Dios de dioses, Rey de reyes.

16. Te ruego que, por tu infinita misericordia, me reveles la gloria de tu Espíritu Divino,

que penetra todos los mundos que existen.

17. ¿Cómo podré conocerte yo a través de la meditación? ¡Oh mi Señor! ¿Qué forma he

de atribuirte para poder pensar en Ti?

18. Por favor, háblame de nuevo y hazme conocer la inmensidad de Tu poder y de Tu

gloria, pues nunca me cansaré de escuchar Tus palabras de vida.

KRISHNA:

19. Escucha, pues, oh Arjuna, pues voy a revelarte algunas de mis manifestaciones. Sólo

las principales, pues en verdad, es imposible cantar las glorias de Mi infinita gran-deza.

No hay un fin para mis divinas manifestaciones en los diferentes órdenes.

20. Yo soy el Espíritu, principio eterno que mora en el corazón de todas las cosas. Soy

el principio, el medio, el fin de todos los seres vivos.

21. Entre los hijos de la Luz, Yo soy Vishnu 39 , y entre las luminarias, soy el sol radiante.

Soy Marichi 40 , el señor de los vientos y las tempestades, y entre las estrellas de la

noche, Yo soy la Luna.

39 «Yo soy Vishnú entre los Adityas.» La madre de los Adityas era Aditi, el espacio celeste. No tenían

padre. Los ocho adityas eran los astros del firmamento, responsables del orden moral.

40 Los Maruts eran hijos de Rudra y de Prasni y compañero de hidra: Marichi era el principal de ellos.

El Bhagavad Gita
71

22. Entre los Vedas, soy el Veda de la Música. Soy Indra 41 , el gobernador de los dioses.

Por encima de los cinco sentidos del hombre, Yo soy la mente, y morando dentro de

todos los seres vivos, Yo soy la Luz de la conciencia.

23. Entre los poderes que amedrentan al hombre, Yo soy el dios de la destrucción. Entre

los seres monstruosos y los demonios soy Vittesa 42 , el señor de la riqueza. Entre los

espíritus radiantes, yo soy el fuego, y entre las más altas cumbres Yo soy Meru 43 , la

montaña de los dioses.

24. Entre los sacerdotes, Yo soy Brihaspati 44 y entre los fornidos guerreros, Yo soy

Skanda 45 , el dios de la guerra. Entre lagos y pantanos Yo soy el inmenso océano.

25. Entre los más grandes sabios videntes, Yo soy Bhrigu 46 , y entre todas las palabras,

Yo soy la Santa Palabra, la Palabra Eterna. Entre todas las oraciones, Yo soy la ora-ción

en silencio, y entre las cosas inmóviles, soy los Himalayas.

26. Entre todos los árboles, soy el árbol de la vida, y entre los celestiales iluminados, Yo

soy Narada. Y Chitraratha soy, entre los Gandharvas 47 , músicos celestiales. Y entre

los iluminados de la tierra, Yo soy Kapila 48 .

27. Entre los caballos, soy el caballo de Indra 49 , y su elefante Airavata 50 entre los ele-fantes.

Entre los hombres, soy el rey de la humanidad.

28. Entre las armas destructivas soy el rayo Vajra 51 , y entre las vacas soy la vaca de la

abundancia. Entre los creadores soy el Creador del Amor 52 , y entre las serpientes

soy la serpiente de la eternidad, Vasuki 53 .

41 Indra, dios antropomórfico cuyo dominio se extendía de la tierra al cielo. Los arios lo consideraban

una proyección de las mejores cualidades de los hombres y de los dioses.

42 Vittesa era el dios de los tesoros que habita en lugares ocultos de la tierra. Sus riquezas eran custo-diadas

por yakshas y rakshasas, seres dotados de poderes (una clase de demonios).

43 Meru era una montaña encantada, donde moraban los dioses y se suponía situada en el centro de la

India.

44 Brihaspati era el preceptor de los dioses; su función consistía en producir dioses.

45 Skanda, dios de la guerra, (como Marte en la mitología griega).

46 Bhrigu, dios del relámpago en los Vedas.

47 Los Gandharvas eran los músicos o coros celestiales, guardianes del Néctar; Chitharatha fue el

más sobresaliente de ellos.

48 La figura relevante de los Siddhas era Kapila, el Maestro a quien se le atribuye la sabiduría San-khya.

49 Uchaishraya es el famoso caballo color de luna de Indra.

El Bhagavad Gita
72

29. Entre las víboras del misterio. Yo soy Ananta 54 , y entre los habitantes de las aguas

yo soy el dios Varuna 55 . Entre los espíritus de los antepasados, soy el venerable

Aryaman 56 . Y entre los jueces soy Yama 57 , el juez de los muertos.

30. Entre los demonios soy Prahlada, el príncipe de todos ellos, y entre todas las medi-das,

Yo soy el tiempo. Entre los animales y bestias, Yo soy su rey, y entre las aves

y los pobladores del cielo, Yo soy Vainateya 58 , el águila sagrada que porta un dios.

31. Entre los agentes purificadores Yo soy el viento, y entre los guerreros el héroe su-premo,

Rama 59 . Entre los peces que pueblan el mar, soy el maravilloso Makara, y

entre todos los ríos soy el sagrado Ganges.

32. Todo lo que existe halla en Mí su principio, su medio y su fin. Entre todos los cono-cimientos,

Yo soy el Conocimiento del Alma. Entre los muchos caminos, Yo soy el

único que conduce a la Verdad.

33. Entre todos los sonidos, soy el sonido primero: A. Igualmente, soy la coordinación

que regula la composición de las demás variantes. Soy el tiempo eterno, el Creador

que todo lo ve.

34. Soy la muerte que pone fin a todas las cosas, al igual que soy el origen de todas las

cosas que han de venir. Entre las palabras femeninas soy la Fama y la Prosperidad,

la Memoria, la Inteligencia, la Elocuencia, la Constancia, y la paciente Bondad.

50 Airavata era el elefante blanco nacido al estremecer el mar de leche.

51 Vajra era el rayo de Indra fabricado con los huesos de un sabio que dio su vida para salvar al mun-do.

52 Kandarpa o Kamadeva era el dios del amor (como Eros).

53 Vasuki es la serpiente mística que aparece en los relatos de los avatares de Vishnú.

54 Los nagas eran seres fabulosos que vivían en el fondo de los lagos bajo la forma de serpiente:

Ananta era una víbora sagrada.

55 Varuna es el Urano de los hindúes. De su garganta manaban todos los ríos de la tierra.

56 Los manes eran los espíritus de los antepasados: Aryaman era el más importante de todos.

57 Yama, juez de los muertos y dios del mundo invisible, reinaba en la morada de los Manes. Se dice

que los muertos van a la Morada de Yama.

58 Vainateya era el mitológico rey de los pájaros. Servía de cabalgadura a Vishnú.

59 Rama fue uno de los avatares de Vishnú. Sus hazañas de guerra contra Rayana, el rey de los ra-kshasas,

que había raptado a su esposa Sita, es lo que constituye el argumento del Ramayana, una extensa

epopeya hindú.
El Bhagavad Gita
73

35. Entre todos los cantares de los Vedas, Yo soy el Brihat, y entre las medidas de ver-sos,

soy el Gayatri 60 . Entre los meses soy el primer mes del año, y entre las estacio-nes

del año, soy la primavera.

36. Soy la astucia en los juegos de azar, y la belleza en todas las cosas bellas. Victoria

soy, siendo al tiempo la lucha por conseguirla. Soy la bondad en aquéllos que son

buenos.

37. Entre los descendientes de Vrishni, Yo soy Krishna, y entre los descendientes de

Pandu, soy Arjuna. Entre los iluminados que meditan en silencio, Yo soy Vyasa. Y

Usana soy, entre los poetas más exquisitos.

38. Soy el cetro de los gobernantes de la tierra, y la sabia estrategia entre aquéllos que

buscan la victoria. Soy el Silencio en el que se esconden los sagrados misterios: Soy

el Conocimiento de aquéllos que en verdad conocen.

39. Y has de saber, oh Arjuna, que soy Yo la semilla de todo y que sin Mí no existiría

ninguna de las cosas que se mueven ni tampoco aquellas que permanecen inmóvi-les.

40. ¡Oh Arjuna! Mi divina grandeza no tiene fin. Estas palabras que he pronunciado

correspondiendo a tu ruego, revelan tan sólo una diminuta parte de Mi infinita glo-ria.

41. No obstante, has de saber que todo cuanto haya de bello o bueno, toda chispa de

gloria o de poder que puedas apreciar forma parte de mi naturaleza.

42. Mas, ¿para qué abrumarte con la incontable diversidad de mis manifestaciones? Te

basta con saber que con una pequeña parte de mi Ser, Yo mantengo el universo en-tero.

En realidad, Yo Soy.
60 Gayatri es una de las medidas védicas.
El Bhagavad Gita
74
CAPITULO 11.º
REVELACION DE LA VISION
DIVINA
ARJUNA:

1. Movido por tu infinita misericordia, oh Krishna, me has explicado el Supremo Se-creto

de tu Espíritu Divino, y con tus palabras, has disipado la ignorancia que a mi

alma sumía en la ilusión.

2. He escuchado con atención todo lo que me has dicho acerca de la procedencia y el

destino de todos los seres, al igual que de la infinita inmensidad de Tu gloria.

3. He oído Tus palabras empapadas de verdad, pero aun así, mi alma anhela profunda-mente

poder ver; ver Tu Forma Inmanifiesta como el Dios Omnipresente que habita

en todas las cosas.

4. ¡Oh, mi Señor!, si crees que soy digno de obtener una Visión tal, por favor, muéstra-me

Tu gloria, ¡oh Ser Supremo, oh Dios del Yoga!
KRISHNA:

5. Contempla, pues, oh Arjuna, mis centenares y millares de formas divinas, todas va-riadas,

y de innumerables aspectos y colores.
El Bhagavad Gita
75

6. Contempla los dioses del sol, los del fuego y los de la luz; los dioses de la tempestad

y del relámpago, y los dos luminosos aurigas de los cielos. Contempla, pues, oh Arju-na,

las maravillas nunca vistas hasta ahora.
SANJAYA:

9. ¡Oh rey!, después de que Krishma, el Señor del Yoga, hablase así a Arjuna, se le ma-nifestó

en su Suprema Forma Divina.

10. Y Arjuna, dotado de visión divina, contemplaba, en una visión portentosa, cómo su

Señor tomaba incontables formas de impresionante aspecto, con multitud de ojos

correspondientes a innumerables caras, con gran profusión de ornamentos divinos,

y blandiendo numerosas armas celestiales.

11. Ataviado con espléndidas guirnaldas y ostentosas vestiduras, despidiendo fragancias

de aromas celestiales y luciendo todo tipo de maravillas, resplandeciente en su infi-nita

divinidad, su cara miraba en todas direcciones.

12. Como si la deslumbradora luz de mil soles juntos surgiera de repente en medio del

firmamento, tal era el refulgente esplendor que desprendía Su Espíritu Supremo.

13. Y Arjuna vio el universo entero en su incontable variedad, suspendido y formando

una inmensa unidad dentro del resplandor que desprendía el cuerpo del Dios de los

dioses. Sobrecogido de estupor y asombro, Arjuna el héroe, inclinó su cabeza jun-tando

sus manos en acto de adoración, y con estas palabras se dirigió a su Señor:

ARJUNA:

15. En Ti, oh Dios mío, contemplo a todos los dioses y las innumerables variedades de

seres que habitan en Tu creación; asimismo, veo a Brahma sentado en el trono de su

flor de Loto, y a todos los grandes sabios videntes y las serpientes de la luz.

16. Por doquier contemplo la gloria de tu infinitud: El poder de tus innumerables brazos,

la visión de tus innumerables ojos, las palabras de tus incontables bocas, y el fuego

El Bhagavad Gita
76

vital de tus innumerables cuerpos. Me resulta imposible ver tu principio, tu medio o

tu fin, ¡oh Señor de todas las especies, Dios de la Forma Infinita!

17. Puedo ver el infinito resplandor de una divinidad de belleza extremada que ilumina

el universo entero: ¡oh, eres Tú! Llevas tu corona, el cetro y el círculo. ¡Qué difícil

es verte! Cual ingente masa de luz, desprendiendo vivísimos fulgores por doquier,

no puedo abarcar tu inmensidad ni resistir la brillantez de tu luz, pues resplandeces

como el fuego ígneo, como el sol radiante.

18. Tú eres el Inmortal, la Meta Suprema del Conocimiento, Creador, Preservador y

Destructor de todo el universo, el eterno guardián de la ley de la justicia, el Espíritu

que estaba al principio y que, siendo imperecedero, aún Es.

19. No tienes principio, ni medio, ni fin. Contemplo el poder infinito de tus incontables

brazos. Tus ojos son el sol y la luna, y tu cara contemplo cual llameante fuego de

sacrificio, dando luz y vida al universo entero, en el fulgor de una inmensa ofrenda.

20. Llenos están el cielo y la tierra de tu Espíritu, al igual que todas las regiones del es-pacio

infinito, y ante la maravillosa visión de tu temible majestad, los tres mundos

tiemblan.

21. Pues hacia Ti se dirigen las legiones de los dioses adorándote y alabándote, con las

manos unidas en maravilla y asombro. “¡Salve!”, exclaman a coro las multitudes de

sabios y santos glorificándote con sublimes cantos.

22. Los Rudras de la destrucción, los Adityas del sol, los Vasus de fuego y los Sadhyas

de las plegarias. Los dioses menores, los Visves, dioses dévicos, los dos Ashvins,

aurigas celestiales, los Maruts, dioses de los vientos y tempestades, y los Ushma-pas,

espíritus de los antepasados; así como los Gandharvas, coros celestiales, los

Yakshas, guardianes de las riquezas, los Asuras, demonios del infierno, y los

Sidhas, quienes alcanzaron la perfección en la tierra: Todos ellos te contemplan ma-ravillados,

absorbidos en éxtasis.

23. Pero los mundos, contemplando tu monstruosa forma aterrorizante, con tantas bocas

y ojos, con tantas barrigas, muslos, y pies, aterrorizados por tus terribles dientes,

tiemblan de miedo, e igual me ocurre a mí.
El Bhagavad Gita
77

24. Pues al verte alzándote por los cielos y resplandeciente, con tal variedad de matices

y colores, al contemplar tus bocas desmesuradamente abiertas y tus enormes ojos

fulgurantes, mi alma se estremece, oh Vishnú, y pierdo mi armonía y mis fuerzas,

sintiéndome desfallecer.

25. Mirando tus enormes mandíbulas armadas de dientes amenazadores y ardientes,

como el fuego devorador del fin del mundo, mi ánimo desfallece y la dicha me

abandona. ¿Dónde estoy?, ¿dónde me refugio? ¡Apiádate de mí, oh Señor de los

dioses, Refugio Supremo del débil y desamparado!

26. Todos los hijos de Dhritarashtra, unidos a una pléyade de príncipes y señores de la

tierra, además de Bhishma y Drona, y el gran Karna, junto con los más grandes

guerreros de estas regiones.

27. Todos se abalanzan atropelladamente para prccipitarse dentro de tus horripilantes

bocas, dotadas de dientes aterradores; tales, que los infelices que quedan atrapados

entre ellos son triturados hasta reducirse a polvo sus cabezas.

28. Como caudalosos ríos que, en arrebatada corriente, se abalanzaran con tremendo

estruendo hacia el océano, así, todos estos héroes de nuestro mundo mortal se pre-cipitan

en tropel cayendo dentro del abismo de tus bocas llameantes.

29. De igual modo que un enjambre de polillas arrojándose en raudo vuelo hacia la

lumbre de una hoguera, para encontrar allí su muerte segura, del mismo modo estos

hombres se precipitan raudos entrando en tu fuego; con ímpetu se arrojan hacia su

propia destrucción.

30. Tus lenguas flamígeras saliendo de tus bocas devoran todos los mundos. El universo

entero se llena con tu esplendor, pero ¡terriblemente abrasador es el fuego de tu glo-ria!

31. Por favor, manifiéstate ante mí, dime quién eres Tú, que con tan aterradora forma te

presentas ante mí. ¡Ten piedad de mí! Yo te adoro como el Dios Supremo, y anhelo

conocerte, mas no logro entender tu misteriosa forma de obrar.

El Bhagavad Gita
78
KRISHNA:

32. Yo soy el tiempo demoledor que destruye todas las cosas, y aquí estoy dispuesto a

exterminar el linaje de estos hombres. Ni tan sólo uno de los guerreros que luchan

en el ejército enemigo escapará a la muerte.

33. ¡Levántate, pues, Arjuna! Ve a conquistar tu gloria, vence a tus enemigos y goza del

reino que te pertenece. Debido a las condiciones de su Karma, ya los he condenado

a todos a encontrar aquí la hora de su muerte. Sé tú tan sólo el instrumento para

realizar mi trabajo.

34. La muerte de Drona, la de Vhishma, la de Jayadratha y la de Karna, ya han sido de-cretadas

y consumadas por Mí. Así que, sin temor, lucha y extermínalos. Triunfa

sobre tus enemigos en esta batalla.
SANJAYA:

35. Cuando Arjuna escuchó las palabras que Krishna le habló, con pulso tembloroso

encogió sus brazos y, con voz balbuceante, después de inclinarse en adoración, le

habló a Krishna de este modo:
ARJUNA:

36. Cierto es, oh mi Señor, que las multitudes, cantando tus alabanzas, se regocijan con

alegría en Ti. Las turbas de espíritus malignos, aterrorizados, huyen despavoridas

en desbandada, mientras los Santos, reunidos, se postran ante Ti en acto de adora-ción.

37. ¿Cómo podrían dejar de adorarte y expresarte su amor, oh Señor de señores, oh Su-premo

Poder? Tú creaste a Brahma, el dios de la creación, eres refugio eterno e ina-gotable

para este mundo. Soporte de lo que es y de lo que no es, estando aún más

allá de ambos.
El Bhagavad Gita
79

38. Eres el Poder Superior que estaba en el principio, Señor de los hombres desde que el

hombre existe; el más valioso tesoro que esconde este inmenso universo. Tú eres el

que ha de ser conocido al tiempo que el conocedor, la morada del descanso final.

Eres el Poder Omnipresente para el cual nada hay oculto.

39. Dios del viento y de las aguas, del fuego y la muerte, Señor de la luna solitaria,

Creador, Padre de todas las criaturas. Mil postraciones mereces en adoración a Ti, y

más aún debiera postrarme una vez tras otra ante Ti, pues eres el Poder Superior en

persona.

40. Te adoro a Ti, que estás delante y detrás de mí. Te adoro a Ti, el que me rodea por

todas partes, pues donde quiera que miro, ante mí está tu rostro. Dios omnipotente

de poderes sin límite, todo lo que existe se dirige a Ti, como la Meta Última: Tú

eres mi Todo.

41. Si alguna vez, considerándote como a un igual debido a nuestra relación amistosa, te

llamé Krishna o hijo de Yadú o mi amigo, te ruego que excuses mi inconsciencia,

pues desconocía la magnitud de tu grandeza.

42. Si alguna vez a solas o en compañía de otros, te traté irrespetuosamente, con irreve-rencia,

o si alguna vez me burlé de Ti durante nuestros juegos en nuestros ratos de

ocio, o en alguna fiesta, implorando tu misericordia, te pido perdón. ¡oh Tú, Señor

Todopoderoso!

43. Padre de los mundos y de todo cuanto existe en ellos, Maestro Supremo, ¿quién

puede igualarte a Ti? ¿Cómo podría nadie superarte, cuando en ninguno de los tres

mundos existe nada comparable a tu Grandeza? Tú eres el Poder Superior en perso-na.

44. Ante Ti yo me inclino haciéndote Pranam 61 ; ante Ti yo me postro en actitud de ado-ración.

Te imploro tu Gracia, oh Señor Glorioso. Mírame como mira el padre a su

hijo, como un compañero fiel mira a su amigo, como un amante mira a su amada.

¡Oh mi Señor! ¡Bendíceme con tu Gracia!

61 Pranam, es un acto de inclinación o postración de la frente sobre tierra, bien apoyado sobre las ro-dillas

o con todo el cuerpo extendido, como acto de respeto y adoración ante los Pies de Loto del Maestro,

o de otro ser espiritualmente elevado o digno de alabanza.

El Bhagavad Gita
80

45. Mi corazón rebosa de gozo ante la maravillosa visión que revelas dentro de mí, per-maneciendo

oculta a los ojos de todo hombre, pero aún así, mi corazón está sobre-saltado

por el miedo. Ten piedad de mí, oh Señor de los dioses. Tú eres el refugio

seguro para el universo entero. Por favor, déjame verte otra vez en tu forma huma-na.

46. De todo corazón anhelo verte de nuevo con tu corona tu cetro y tu círculo. Por favor,

adopta otra vez tu forma excelsa de cuatro brazos 62 ,¡oh Tú, Ser Infinito, Forma Ili-mitada!

KRISHNA:

47. Como una gracia singular y en virtud de mi maravilloso poder, te he revelado, oh

Arjuna, la Luz Divina que constituye mi Forma verdadera, que, siendo infinita, todo

lo penetra: Mi forma auténtica, que ha existido desde el principio de los tiempos,

aunque ningún hombre la ha podido ver con estos ojos mortales.

48. Ni los Vedas ni las ofrendas de sacrificios ni el estudio de las escrituras ni las obras

de caridad ni los ritos ni las penosas austeridades pueden revelarte la Visión Su-prema

de Mi Espíritu Supremo que en Ti mora. Sólo tú has podido ver la gloria de

mi Forma Verdadera, ¡oh príncipe noble, el mejor de los kurus!

49. No guardes recelo alguno ni te turbes ante la estremecedora visión de mi grandeza.

Libérate de todo temor y, con el corazón henchido de júbilo, contempla ahora otra

vez mi forma natural.
SAN JAYA:

50. Así habló Krishna a su amado Arjuna, al tiempo que se manifestaba en su forma

humana. De este modo, mostrándose el Señor de los mundos en su serena belleza,

disipó los temores del príncipe pandava trayendo la calma a su corazón.

El Bhagavad Gita
81
ARJUNA:

51. ¡oh Krjshna! Cuando veo la hermosura de tu cara humana, atraído por el candor de

tu belleza, mi alma se tranquiliza y mi corazón se serena.

KRISHNA:

52. Por mi Gracia te ha sido posible ver, a través de la visión espiritual, mi Forma Divi-na,

lo cual a muy pocos les ha sido concedido. Incluso los dioses del cielo anhelan

con vehemencia ver lo que tú ahora has visto.

53. Ni la recitación de los Vedas, ni la vida de austeridad, ni las limosnas a los pobres,

ni los rituales ni las ofrendas pueden revelar la visión de Mí, que tú por mi infinita

Gracia has tenido.

54. Sólo los hombres que me ofrecen su amor obtienen la Gracia de poder verme a tra-vés de la visión espiritual. Sólo por Amor pueden recibir Mi Conocimiento. Yo sólo

me revelo a aquéllos que vienen a Mí con humildad y con amor en sus corazones,

deseando sinceramente conocer la Verdad.

55. Aquél que trabaja por y para Mí, aquél que me ama y para quien Yo soy su Meta

Suprema, liberado ya de todas las ataduras de las cosas de este mundo, y con in-menso

amor por todo lo existente, ése, en verdad viene a Mí.

62 Arjuna le pide a Krishna que adopte la figura de Vishnú, (a esta divinidad se le representa común-mente

con cuatro brazos).
El Bhagavad Gita
82
CAPITULO 12.°
YOGA DE LA DEVOCION
ARJUNA:

1. Entre todos aquellos hombres que te adoran, oh Krishna, dime: ¿Quiénes son los me-jores

devotos: los que te adoran en tu forma física, como Dios manifestado en forma

humana 63 ,o aquéllos que te adoran como Luz Pura en tu forma imperecedera?

KRISHNA:

2. Aquéllos que me entregan las riendas de su vida, adorándome continuamente con su

amor, teniendo en Mí una Fe inamovible, éstos son los que Yo considero como los

mejores devotos.

3. Mas aquellos que aman al Eterno, Infinito e Imperecedero, como mi forma inmani-fiesta,

La Energía Omnipresente que estando más allá del pensamiento no puede ser

abarcada por la mente humana, el Constante e Inmutable.

4. Aquéllos que llevando una vida en armonía con su mente controlada, amando por

igual a todas las cosas que existen, regocijándose en el bien de todas las criaturas, en

verdad, también vienen a Mí.

63 Bhakti-yoga. Éste es el camino por el cual se llega a la liberación. El devoto adora a una divinidad

manifestada en forma humana, o sea, un Satguru o Maestro Perfecto. El devoto (el bakta) le entrega su

amor de forma incondicional, sirviéndole de por vida.

El Bhagavad Gita
83

5. No obstante, ardua es la tarea de aquéllos cuya meta a alcanzar es mi Forma Inmani-fiesta.

Porque el camino que conduce a este estado es muy difícil y duro para aquellos

mortales que pretendan conseguirlo.

6. Mas aquéllos para quienes Yo soy su Fin Supremo y me entregan las riendas de su

vida, ofreciéndome los frutos de todas sus acciones.

7. Aquéllos que, con amor puro, meditan en Mí y me adoran, muy pronto quedan libres

de las influencias del océano de Maya. Ya no son muertos en vida, pues libres están

ya de la muerte, al entregarme su vida a Mí.

8. Pon todo tu amor únicamente en Mí y entrégame tu mente. De este modo, en verdad,

encontrarás en Mí vida eterna.

9. Mas si no te resulta fácil entregarme tu mente, entonces intenta entregármela me-diante

la práctica del Yoga de la concentración.

10. Si no te resulta fácil concentrarte, ofréceme todos tus trabajos a Mí. Tan sólo tratan-do

de servirme con todas las acciones que haces, te será posible alcanzar la perfec-ción.

11. Incluso, si hacer esto te resultase difícil, haz entonces que la devoción por Mí, sea tu

refugio. Entrégame los frutos de todas tus acciones, sirviéndome con devoción y

humildad en tu corazón.

12. En verdad, la concentración es mejor que el mero esfuerzo, y aún mejor que la con-centración

es la meditación pero aún por encima de la meditación está la entrega

por amor, en servicio desinteresado, porque la consecuencia de la entrega es Paz.

13. El hombre de buena voluntad que muestra simpatía y compasión por todas las cria-turas,

que libre de todo egoísmo, ya no concibe pensamientos como “Yo” o “Mío”,

dotado de una paz estable, permanece en armonía tanto en los momentos de placer,

como en los de desdicha, manteniendo una actitud continua de perdón hacia toda

ofensa:
El Bhagavad Gita
84

14. Un Yogui de estas cualidades, siempre esforzándose con determinación en la prácti-ca

del Yoga, al tiempo que alegre y complacido, que concentra su mente y su visión

interior en Mí, este hombre en verdad me ama, al igual que Yo le amo a él.

15. Aquél que nada ni nadie le perturba, siendo a su vez fuente de paz para los otros,

aquél que está más allá de las emociones, el odio y el miedo, éste es también Mi

amado.

16. Aquél que está libre de las atracciones y promesas del mundo, que es puro y sabio,

siendo consciente de todo lo que hace, sin verse afectado por la naturaleza cam-biante

de la dualidad, y que, dejándose llevar y confiando, ofrece todos sus trabajos

a Dios y no a él, en verdad, este hombre a Mí me ama y Yo le amo también.

17. Aquél que no siente atracción ni repulsión, que ha renunciado a los logros persona-les

y la obtención de bienes, que, estando más allá del bien y del mal, ya no se queja

por nada, agradeciéndome todo con su amor, a este hombre Yo le amo en verdad.

18. El hombre que, sin hacer diferencias entre sus amigos y sus enemigos, los ama a

todos por igual, cuya alma permanece inalterable tanto en el éxito como en la des-gracia,

habiendo superado ya todas las experiencias sensoriales de frío y calor, pla-cer

y dolor, libre ya de las ataduras de los apegos.

19. Que permanece inalterable tanto en la infamia como en los halagos, sumergiendo su

alma en el silencio, cuyas riquezas no son de este mundo, y siendo feliz con lo que

tiene, agradeciéndomelo con su amor, en verdad, este hombre gana Mi amor, y así

lo obtiene.

20. Pero aún mucho más queridos para Mi son aquellos que, teniendo Fe y Amor, me

consideran como su Fin Último. En verdad, aquellos que escuchan mis palabras de

verdad, con el corazón abierto, y beben de las Aguas de la Vida Eterna, me son en-trañablemente

queridos.
El Bhagavad Gita
85
CAPITULO 13.°
CONOCIMIENTO, CAMPO Y CONOCEDOR
KRISHNA:

1. A este cuerpo, oh Arjuna, se le llama el Campo. Y aquél que lo conoce se le llama el

conocedor.

2. Has de saber que Yo soy el conocedor de todos los campos de Mi creación pues, de la

consciencia que puede ver el Campo y el conocedor del Campo, es de donde se origi-na

el verdadero Conocimiento.

3. Ahora te voy a explicar brevemente qué es el Campo y qué cualidades posee, cómo se

modifica y cuándo se produce cada modificación, quién es el conocedor y cuál es su

poder.

4. Los grandes sabios preservadores de los Vedas han cantado estas verdades en dife-rentes

versos y en muchas medidas musicales, elogiando a Brahman con grandes pa-labras,

empapadas de fe y llenas de verdad.

5. Los cinco elementos, el sentido del “Yo” individual, la consciencia, el subconsciente,

los cinco órganos de los sentidos y los otros cinco de la acción y por encima de ellos,

la mente y los cinco campos de la percepción sensible:

6. Deseo, placer, sufrimiento, capacidad de asociación, inteligencia, búsqueda, esto es

en suma lo que se llama el Campo y sus modificaciones:

7. Sinceridad, humildad, mansedumbre, benevolencia, rectitud, devoción al Maestro,

firmeza, autocontrol.
El Bhagavad Gita
86

8. Ausencia de deseos de placeres sensoriales, ausencia del sentido del “Yo” individual,

inmutabilidad ante los sufrimientos del nacimiento y de la muerte, al igual que ante la

vejez, la enfermedad y el sufrimiento en general.

9. Libre de la esclavitud a los apegos, libre incluso de la atadura al afecto familiar, espo-sa

o hijos, con la mente en constante sosiego, tanto en el gozo como en la desdicha.

10. Con inalterable, asidua y exclusiva devoción por Mí, frecuentando parajes solitarios

y evitando el bullicio de las multitudes.

11. Con constante anhelo por disolverse en el Espíritu Interior y firme determinación en

el Conocimiento de la Verdad que nos lleva a la liberación: en verdad, esto es el

auténtico Conocimiento que nos conduce a la Visión Espiritual. Todo lo que se

oponga a esto es ignorancia.

12. Ahora te hablaré del propósito del Conocimiento, tal que una vez conocido éste, el

hombre trasciende la muerte: Brahman es lo que debe ser conocido, carece de prin-cipio

y de fin, es el Supremo, está más allá de lo que es y de lo que no es.

13. No hay lugar fuera del alcance de sus manos y sus pies, tiene cabezas y bocas en

todas partes: Lo ve todo y lo oye todo, pues Él está en todas partes; realmente Él Es.

14. Todo lo que sucede llega hasta Él a través de la Luz de la consciencia, que Él perci-be

a través de sus infinitos poderes. Más aún así, Él está por encima de todos estos

poderes. Él es el soporte de todo, pero Él está más allá de este mundo material. No

obstante, Él disfruta de todas las cosas de este mundo.

15. No puede ser visto con estos ojos mortales. Aunque está lejos, también está cerca,

aunque se mueve, Él es inmóvil; está dentro y fuera de todo, pues todo lo penetra.

16. Aunque invisible, Él es uno con todo, a pesar de que aparentemente cada ser es una

parte separada, originándose así la percepción ilusoria de diversidad. Él es el sus-tento

de todas las criaturas: Él las crea y las destruye.

17. Él es la Luz de todas las luces que brillan, disipando todo vestigio de oscuridad. Él

es el Conocimiento y la meta del Conocimiento que mediante el Conocimiento se

alcanza. Él mora en el corazón de todos los hombres.

El Bhagavad Gita
87

18. Te acabo de explicar en pocas palabras qué es el Campo, qué es el Conocimiento, y

cuál es la Meta del Conocimiento del hombre. Cuando un hombre realiza esto, se

disuelve en Mi Ser.

19. Has de saber que tanto Prakriti, la Naturaleza, como Purusha, el Espíritu, ambos

carecen de principio. Y que todas las modificaciones, las diferentes condiciones de

los Gunas, nacen de Prakriti.

20. De la Naturaleza surgen todas las cosas materiales: Es la hacedora, los instrumentos

para hacerlas, y también las cosas una vez hechas. Del Espíritu surge la consciencia

que es capaz de sentir placer y sentir dolor.

21. Cuando el espíritu se reviste con esta naturaleza mortal, comienza a verse afectado

por los continuos cambios de estado de la naturaleza, y cuando cae bajo la atadura

de los apegos a las cosas cambiantes, se condena a padecer en el ciclo interminable

de las reencarnaciones, de acuerdo con su buen o su mal karma.

22. Pero el Espíritu Supremo del hombre permanece intacto más allá de su Sino, es un

mero observador, todo lo percibe, todo lo padece, da inspiración: Se le conoce co-mo

el Señor Supremo, Soberano del Alma.

23. En verdad, quien conoce su espíritu a través de su visión espiritual, al tiempo que

sabe que la naturaleza de este mundo es cambiante, sea cual fuera la condición de

este hombre, ya cesa de ser arrastrado reencarnación tras reencarnación por la fuer-za

de su destino.

24. Por la Gracia del Señor y a través de la práctica de la meditación, algunos logran ver

su propio Espíritu, otros lo logran mediante el Yoga Sankhyaya, mientras que otros

lo consiguen mediante el Yoga de la acción.

25. Y es más aún, hay otros que sin tener el Conocimiento, tan solo por escuchar las

palabras de otros ya iniciados y poner fe en ellas, logran trascender la muerte, debi-do

a su devoción por el Satsang 64 y la compañía de los devotos.

64 Satsang, es una de las tres disciplinas (sadhanas) de que consta el camino del Conocimiento que

conduce a la perfección, que son: satsang, servicio y meditación.

El Bhagavad Gita
88

26. ¡Oh Arjuna! Cualquier cosa que tome existencia en este mundo, ya sea inmóvil o

capacitado de movimiento, has de saber que es el resultado de la unión del Campo y

del conocedor del Campo.

27. Aquél que reconoce en todo cuanto sus ojos ven al Inmutable Señor de todas las

cosas, reconoce lo único inmortal en el Campo mortal. Éste conoce la Verdad.

28. Quién reconoce como idénticos al Dios existente en sí mismo y al Dios que late en

todo lo creado, no hiere a otros, porque en ellos se ve a sí mismo, y de este modo,

con seguridad alcanza la Meta Suprema.

29. Aquél que reconoce que es tan sólo la naturaleza la que realiza todas las acciones

que se realizan por doquier, en este mundo cambiante, mientras que el Espíritu me-ramente

observa su trabajo, éste en verdad discrimina con acierto.

30. Cuando un hombre puede ver que toda la infinita variedad de seres es una manifes-tación

del Uno, y que todos son uno en El, éste se hace Uno con Brahman.

31. Carente de principio y libre de la naturaleza cambiante, al igual que imperecedero,

es el Espíritu Supremo; aunque Él mora dentro de este cuerpo, no interviene en las

acciones del cuerpo y libre está de las imperfecciones de cualquier acción.

32. Del mismo modo que el Éter omnipresente es inafectable, por ser de naturaleza in-tangible,

igualmente el Espíritu que habita en la materia permanece puro, estando

fuera del alcance de la materia.

33. Del mismo modo que el sol proyecta su luz sobre todas las cosas de este mundo,

igualmente el Señor del Campo llena con su Luz todas las cosas del Campo.

Consiste básicamente en frecuentar regularmente la compañía de los santos (devotos del Señor), que

diariamente se reúnen a cantar las glorias del Señor, discursando entre ellos acerca de los avances experi-mentados

en el camino interior de la perfección y acerca de su devoción y agradecimiento hacia su Guru o

Guía Espiritual que les inició en la experiencia directa de la Perfección.

El Bhagavad Gita
89
CAPITULO 14.°
LOS TRES GUNAS
KRISHNA:

1. Te explicaré más sobre el Conocimiento Supremo: el Conocimiento de todos los co-nocimientos.

Los sabios que en él fueron iniciados alcanzaron mediante él la suprema

perfección.

2. Encontrando su refugio en este Conocimiento, llegaron a hacerse uno conmigo. Ya no

tienen que volver a nacer cuando de nuevo la creación se manifieste otra vez, ni tam-poco

son destruidos cuando llega el tiempo de la reabsorción en la forma inmanifies-ta.

3. Yo siembro la semilla de todas las cosas que han de acontecer en la inmensidad de mi

propia Naturaleza; y de esta unión surgen todas las cosas.

4. ¡Oh Arjuna! Yo soy el Padre que da la vida a todas las cosas que toman existencia en

este mundo, y mi Naturaleza es la madre.

5. SATTVA, RAJAS y TAMAS, son las tres fuerzas de la naturaleza: luz, fuego y oscu-ridad.

Su poder es el de limitar en cuerpos finitos la infinita libertad del Espíritu Infi-nito.

6. De estos tres, SATTVA debido a su pureza, da inteligencia y conduce a la vida pul-cra,

apegando al hombre al bienestar material y al conocimiento intelectual y la filo-sofía,

tratando de encontrar en ello la felicidad terrena.

El Bhagavad Gita
90

7. RAJAS, cuya naturaleza es la pasión, produce en el hombre la ansiedad, la persecu-ción

de logros y los apegos. Esta cualidad de la naturaleza empuja al hombre a la ac-ción,

apegándolo a sus resultados.

8. TAMAS, nacido de la ignorancia, debilita al alma, sumergiéndola en la oscuridad de

la confusión. Produce en los hombres estados de apatía y abulia, haciéndoles perder

su vigor y su iniciativa, hasta el punto de caer en la total negligencia.

9. SATTVA nos apega a la felicidad y la comodidad; RAJAS nos apega a la acción, y

TAMAS, haciéndonos olvidar todo conocimiento, nos apega a la vagancia y a la pe-reza.

10. En ocasiones el poder de Sattva predomina sobre el de Rajas y Tamas, mientras que

otras veces es el poder de la acción de Rajas el que predomina sobre Tamas y

Sattva, e incluso en otras, es la abulia de Tamas la que prevalece sobre la inteligen-cia

de Sattva y el poder de Rajas.

11. Cuando la luz sofisticada del intelecto brilla a través de las potencias del cuerpo,

para expresar lo que en él mora, esto constituye un síntoma de que Sattva está en su

apogeo, sometiendo al hombre dentro de su campo de acción.

12. Ambición, actividad frenética, búsqueda de aventuras y logros, desasosiego, codicia

y deseos, todos estos síntomas surgen en el hombre cuando Rajas está en auge.

13. Ignorancia, negligencia, demencia, confusión, éstos son los síntomas que aparecen

cuando Tamas predomina sobre los otros dos poderes.

14. Aquélla alma que le llega la hora de la muerte, encontrándose en un estado en el que

Sattva estaba en su apogeo, esta alma va a las regiones puras, donde moran aquellos

que buscan la Verdad.

15. Si a un hombre le sobreviene la muerte en un estado en el que la influencia de Rajas

predominaba sobre los otros dos, su alma se ve obligada a renacer entre aquéllos

cuyas vidas se desarrollan en medio de una actividad frenética. En el caso de que la

muerte sobreviniese en un estado en que la influencia de Tamas fuese lo predomi-nante,

esta alma se ve obligada a renacer en el seno de las criaturas irracionales.

El Bhagavad Gita
91

16. Sattva es lo que produce el sentimiento de armonía pura, cuando alguien realiza una

buena acción. Mientras que las acciones hechas bajo la influencia de Rajas produ-cen

intranquilidad y desasosiego. Y así mismo, las acciones realizadas en estado

tamásico traen como única consecuencia la ignorancia.

17. Sattva es lo que produce el deseo de sabiduría, Rajas, la codicia y la ambición,

mientras que Tamas trae consigo la negligencia, la ilusión y la ignorancia.

18. Aquéllos que viven bajo la influencia de Sattva recorren el camino que conduce ha-cia

lo alto. Aquéllos que actúan bajo la influencia de Rajas, andan por un camino

que les conduce a un estado medio. Mas aquéllos que están sometidos a la influen-cia

de Tamas degradan hacia estados inferiores siguiendo un camino descendente.

19. Una vez que el hombre dotado de Conocimiento comprende que los actores de este

inmenso drama son únicamente los tres poderes de la naturaleza, entonces, concen-trando

su mente en Aquello que está más allá de estos tres poderes, con seguridad

alcanzará su fin disolviéndose en mi Ser.

20. Una vez que han trascendido las influencias de las tres cualidades de la naturaleza,

que son los constitutivos de este cuerpo mortal, libre ya del nacimiento, la vejez, la

muerte, y el sufrimiento, alcanzan en vida la inmortalidad sin necesidad de conocer

la muerte.
ARJUNA:

21. ¿Cómo se puede reconocer al hombre que ha trascendido el poder de los tres Gunas

de la naturaleza? ¿Cuál es el camino que este hombre anda? Y ¿de qué modo se lo-gra

trascender estas tres fuerzas?
KRISHNA:

22. Aquél que apartándose del intelecto, busca la Luz y no se ofusca en el frenesí de la

actividad, apartándose así de la ignorancia, pero aún así, no siente aversión por nin-guna

de estas tres potencias.
El Bhagavad Gita
92

23. Quien permanece impertérrito ante los continuos cambios de este mundo, mante-niendo

la postura de perfecto observador mientras para sí piensa: “ésta es la activi-dad

de los tres poderes de la naturaleza”. Y permaneciendo firme en su paz interior

ni se inmuta por ello.

24. Aquél que sumergiendo su conciencia en la paz interior vive en su Espíritu, no vién-dose

afectado ni por el placer ni por el sufrimiento, para quien el oro no es mejor

que las piedras de la tierra, permaneciendo su paz inalterable tanto en lo agradable

como en lo desagradable. Aquél que no le afectan ni los halagos ni la infamia, y cu-ya

mente firme en su propósito permanece siempre en calma.

25. Aquél que sin preferencias, acepta tanto el honor como la desgracia, mostrando ha-cia

sus enemigos el mismo amor que tiene por sus amigos, y renuncia a toda empre-sa

egoísta: éste es el hombre que ha superado la influencia de los tres Gunas.

26. Aquél que Me ama y Me adora, y trabaja para Mí como una muestra de su devoción

incondicional: éste va más allá de los tres poderes y se hace uno con Brahman, el

UNO.

27. Siendo Yo la Suprema Morada de Brahman, soy la Fuente inagotable de vida eterna.

La ley de la justicia es mi ley, y el gozo que se obtiene de Mí, es un gozo infinito.

El Bhagavad Gita
93
CAPITULO 15.°
EL SEÑOR Y SU DEVOTO
KRISHNA:

1. Eterno es Asvatta, el árbol de la Transmigración. En la Morada Suprema están sus

raíces, y sus ramas descienden hacia aquí abajo. Cada hoja de este árbol es un himno

sagrado, y aquél que los conoce, conoce los Vedas.

2. Sus ramas se extienden en el cielo, recibiendo la vida de las fuerzas de la naturaleza.

Sus yemas son los placeres sensuales. Y sus raíces se prolongan introduciéndose en el

mundo de los hombres, atrayendo a los mortales debido a sus acciones egoístas.

3. Los hombres no logran entender la naturaleza cambiante de este árbol, ni saben donde

comienza ni donde acaba, ni donde están sus raíces. Mas el sabio que puede ver,

blandiendo con fuerza la espada de la templanza, va y corta este árbol de fuertes y

profundas raíces, encaminándose así hacia ese sendero, que recorren aquéllos que

nunca han de volver.

4. Sólo un hombre tal, puede decir: “Refugio busco en el Espíritu Eterno, del cual surgió

la creación al principio de los tiempos.”

5. Pues el hombre humilde, dotado de visión espiritual y libre de toda ilusión y de la

esclavitud a los apegos, sumerge su alma en su Espíritu Interior, erradicando así todo

deseo egoísta, trascendiendo también la dualidad producida por todos los pares de

El Bhagavad Gita
94

contrarios como; placer y dolor, bueno y malo. Éste en verdad alcanzará la Morada

Eterna.

6. Allí no existe la luz del sol, ni tampoco la luna brilla, ni siquiera la luz del fuego, ni

ninguna otra luz conocida, pues allí sólo brilla la Luz de mi Gloria. Los que llegan a

esta morada ya nunca han de regresar.

7. Una chispa emanada de Mi Espíritu Eterno es un alma que en este mundo nace a la

vida, generando alrededor de su centro los cinco sentidos y la mente, teniendo como

soporte esta naturaleza material.

8. Estas potencias aparecen cuando el Señor del cuerpo se manifiesta; igualmente, cuan-do

lo abandona y transmigra, se las lleva todas con Él, del mismo modo que el viento

recoge la fragancia de las flores aromáticas, llenándola con él, transportada por el ai-re.

9. A través de la mente y los sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto, el Señor del

cuerpo observa este mundo, y su conciencia goza de él.

10. Aquéllos que viven en la confusión, engañados por la ilusión del mundo, no pueden

ver que es el Señor quien mora en el cuerpo, y que, mediante los poderes de su na-turaleza,

goza de esta vida hasta que por fin se va. Mas esto sólo lo entienden aqué-llos

a quienes les ha sido abierto el ojo de la sabiduría.

11. Aquéllos que practican la meditación y se esfuerzan con determinación, ven como

Él mora en su interior. Mas aquéllos que no son puros de corazón y carecen de Co-nocimiento,

aunque se esfuerzan, nunca logran verlo.

12. Has de saber, oh Arjuna, que esa luz esplendorosa que el sol esparce iluminando el

universo entero, al igual que el tenue resplandor de la luna y el brillante fulgor del

fuego, todos vienen de Mí.

13. Yo soy el soporte de todas las cosas de esta tierra, y a ella Yo vengo dando mi amor

revitalizador a todo. Yo soy la fragancia y el sabor del Néctar Sagrado.

El Bhagavad Gita
95

14. Yo soy la Fuerza Vital que mora en todos los seres que respiran, y en unión al flujo

continuo del aliento, hacia adentro y hacia afuera, consumo los cuatro tipos de ali-mentos

65 .

15. Yo estoy en el corazón de todo lo que existe. Conmigo traigo la memoria y la sabi-duría,

y conmigo me las llevo. Yo soy el conocedor y el Conocimiento de los Ve-das.

De Mí surgió la sabiduría que ellos contienen, y soy la meta a la que ellos

apuntan: el Vedanta.

16. En este mundo hay dos principios fundamentales; uno es el perecedero, y el otro el

imperecedero. El perecedero es la creación y todo lo que ella contiene, mientras que

lo imperecedero es lo que no cambia, lo Inmutable.

17. Pero aún hay otro Principio que se le da el nombre de Espíritu Supremo, el más alto

sin igual: éste es el Eterno Señor que penetrándolo todo, mantiene al universo ente-ro.

18. En este mundo, y en los Vedas, soy proclamado como el Espíritu Supremo, pues

estoy más allá de lo perecedero, e incluso de lo imperecedero.

19. Aquél que, habiendo conocido la Verdad, Me vea a través de su ojo espiritual como

el Espíritu Supremo, ya ha conocido todo lo que hay que conocer, y por esto, Me

adora y Me ama con toda su alma.

20. ¡Oh Arjuna! Te acabo de revelar la más secreta de todas las doctrinas. Aquél que

recibe este Conocimiento ha visto la Luz, con lo cual ha realizado el propósito de su

vida en este mundo.

65 Las cuatro clases de alimento son: el que se mastica, el que se bebe, el que se chupa disolviendo en

la boca y el que se lame.
El Bhagavad Gita
96
CAPITULO 16.°
LO DIVINO Y LO DEMONIACO
KRISHNA:

1. Valentía, pureza de corazón, constancia en la meditación y en la compañía de los

santos, generosidad, autodominio, veneración, austeridad y rectitud.

2. Mansedumbre, sinceridad, renuncia, ecuanimidad, serenidad, simpatía por todos los

seres sin reparar en sus faltas, desapego, amabilidad, humildad y firmeza.

3. Energía, fortaleza, magnanimidad, pureza, modestia y buena voluntad: éstas son las

cualidades de aquél que ya ha nacido al camino espiritual y por él ya anda.

4. Hipocresía, insolencia, presunción, ira, despotismo e ignorancia: éstas son las cuali-dades del hombre que vive en el infierno.

5. A la liberación conducen las virtudes espirituales que al principio te he enumerado,

mas todo lo contrario he de decirte de los pecados del infierno que luego te cité, pues

encadenan el alma. Mas no has de preocuparte, oh Arjuna, pues tú has nacido ya al

camino espiritual, y el cielo es la meta a la que te diriges.

6. En este mundo hay dos tipos de naturaleza: la naturaleza divina y la naturaleza demo-níaca.Ya antes te he explicado acerca de la naturaleza divina, mas escucha ahora,

pues voy a hablarte acerca de la naturaleza demoníaca.

7. El hombre de naturaleza demoníaca, careciendo de principios, ignora qué es lo que se

debe hacer y qué es lo que no se debe hacer; su corazón está empocilgado con todo ti-po

de impurezas, su conducta es irreverente y miente sin reparo.

El Bhagavad Gita
97

8. Dice cosas como: “En este mundo no existe la Verdad, ni tampoco la moral, ni tam-poco

Dios. La causa del nacimiento no es más que la voluptuosidad sexual de los pre-decesores:

¡No hay ley que gobierne esta creación!”

9. Cientos de incontenibles e insaciables deseos torturan su alma, llena de hipocresía,

arrogancia e insolencia. Se aferra firmemente a sus confusas ideas, y prosigue con in-dolencia

por el camino de la iniquidad.

10. Debido a esto, el temor y la preocupación acosan durante toda su vida a los hombres

de esta naturaleza, no abandonándoles hasta el momento de su muerte. Su única

meta es gozar de los placeres sensuales, firmemente convencidos de que esto es to-do

lo que hay, al carecer de otras miras superiores.

11. Acuciados por cientos de deseos y vanas esperanzas, se esfuerzan denodadamente

por acumular riquezas y bienes. Viven con el único propósito de satisfacer sus de-seos

egoístas, siendo el odio y la lujuria su único refugio.

12.“Esto es lo que he conseguido hoy —dicen ellos—, y con esto podré realizar tal de-seo.

Esto es cuanto ahora poseo, pero quiero poseer más.”

13. “He aniquilado a tal enemigo —dicen ellos—, y a otros más he de aniquilar tam-bién.

Soy un hombre poderoso y gozo de cuanto quiero en esta vida: tengo éxito,

poder y felicidad.”

14. “Soy rico y he nacido en familia noble —dicen ellos—, ¿quién se podría comparar a

mí? Con mi dinero costearé ceremonias religiosas para obtener bendiciones y viviré

dichoso.” Viven engañados en la oscuridad de la ignorancia.

15. Acosados por millares de pensamientos impuros, descarrían apresándose en las re-des

de la ilusión; entregados por completo a los placeres de los sentidos, se esclavi-zan

a ellos, cayendo en el más inmundo de los infiernos.

16. Engreídos en su vanagloria, con el juicio alterado por el poder, el orgullo y la rique-za,

ofrecen con hipocresía vanos sacrificios por pura ostentación, pues no tienen ya

respeto alguno por la ley divina.
El Bhagavad Gita
98

17. Violentos, iracundos, lascivos y sumidos ya en la más insolente arrogancia, estos

hombres malvados llegan a odiarme: Me odian en ellos mismos y en otros igual-mente.

18. Estos seres malvados, crueles y llenos de odio, son los hombres en el estado más

bajo. En el inacabable ciclo de las reencarnaciones, inexorablemente Yo condeno a

estos hombres a la destrucción.

19. Haciéndoles reencarnar en una forma de vida inferior, permaneciendo en la oscuri-dad

vida tras vida, en ese estado no pueden llegar a Mí, al contrario, continúan des-cendiendo

en el camino del infierno.

20. Tres son las puertas que conducen a ese infierno, condenando al alma a la oscuridad

y la muerte: la lujuria, la ira y la codicia. De estas tres puertas el hombre debe

apartarse.

21. Cuando un hombre se aleja de estas tres puertas que conducen su alma a la oscuri-dad,

comienza a labrarse su propia salvación, encaminándose así hacia el Sendero

Supremo.

22. Pero el hombre irreflexivo que rechaza las palabras de la Sabiduría y sigue el impul-so

del deseo, jamás encontrará el Camino Supremo ni la dicha interior, ni mucho

menos la perfección.

23. Deja que la Sabiduría y las Santas Escrituras marquen tu pauta, en cuanto a lo que es

correcto y lo que no lo es. Lee las Santas Escrituras y vive una vida de armonía ha-ciendo

el bien.
El Bhagavad Gita
99
CAPITULO 17.°
LAS TRES CLASES DE FE
ARJUNA:

1. Dime, oh Krishna, ¿cuál es la condición de aquéllos que no siguen los preceptos de

las escrituras, mas realizan sus ofrendas con sincera y fervorosa fe? ¿Cuál es su con-dición:

sáttvica, rayásica o tamásica (de luz, de fuego o de oscuridad)?

KRISHNA:

2. Entre los hombres mortales hay tres clases de fe, de acuerdo con su propia naturaleza,

que son: de luz, de fuego y de oscuridad. Te explicaré esto.

3. La fe que tiene cada persona va siempre de acuerdo a su propia naturaleza; esta fe es

lo que configura a cada hombre: según su fe, así es el hombre.

4. Aquellos hombres en los que predominan las cualidades sáttvicas adoran a los dioses

de la luz. Del mismo modo, los hombres de naturaleza rajásíca, adoran a los dioses

El Bhagavad Gita
100

del poder y la riqueza. E igualmente, aquéllos cuya naturaleza es preponderante-mente

tamásica adoran a los espíritus nocturnos 66 , fantasmas y fuerzas elementales 67 .

5. Debido a esto, hay farsantes ostentosos que, motivados por el deseo de poder y sus

pasiones, se someten a terribles austeridades 68 que no vienen prescritas por los libros

sagrados, y se apartan de la actitud piadosa:

6. En su locura, torturan sus cuerpos y las energías vitales que en él residen, por lo tanto

a Mí, que moro en ellos. Has de saber, oh Arjuna, que sus mentes tienen tendencias

demoníacas.

7. Ahora te voy a hablar de los tres tipos de alimentos, de las tres clases de sacrificios,

de los tres estados de armonía, y de las tres formas de hacer caridad.

8. Los alimentos puros dan salud, equilibrio mental, vitalidad y vigor para vivir una lar-ga

vida; son sabrosos, nutritivos, y dan armonía al cuerpo. El hombre puro sólo come

alimentos puros, encontrando su paladar deleite en ellos, y alegría su corazón.

9. Los hombres de naturaleza rajásica prefieren los alimentos rajásicos: agrios, picantes,

salados y ardientes. Mas esto les produce pesadez, molestias y enfermedades.

10. Los hombres de naturaleza tamásica, que viven aturdidos por la ignorancia, sienten

predilección por los alimentos rancios, desabridos, guardados y viejos, sobras de

comida de días anteriores y, en general, alimentos impuros no dignos de ser ofreci-dos

al Señor.

11. Se puede decir que un sacrificio es puro cuando se hace como una ofrenda de adora-ción

y de acuerdo siempre con la Ley Eterna. Sin apego a sus frutos, cobijando en

el corazón el sentimiento de “es mi deber”. Esto es propio de los hombres de natu-raleza

sáttvica.

66 Rakshasas eran duendes que se inclinaban a las bajas pasiones y que molestaban a los oferentes

mientras ofrecían sus ritos a los dioses. Yakshas eran seres que poseían poderes extraordinarios siendo

además responsables de la prosperidad y la riqueza.

67 Los pretas eran espectros errantes sobre los que reinaba Shiva. Representaban las fuerzas de la no-che

y la muerte. Los bhutas eran huestes de demonios.

68 Se refiere a la práctica del tapas, la acumulación del calor vital: es un medio para adquirir poder

sobre sí mismo y sobre el universo. El exceso de tapas es una falta grave y genera tendencias demoníacas.

El Bhagavad Gita
101

12. Mas aquellos sacrificios que se ofrecen solamente para ganar bendiciones materia-les,

o con expectativas de cualquier tipo de recompensa, como puede ser la egolatría

o la ostentación, son sacrificios impuros. Esto es propio de los hombres de naturale-za

rajásica.

13. Aquellos sacrificios que van en contra de la Ley Eterna, ofrecidos sin fe ni respeto

por las enseñanzas sagradas, en los que no se ofrecen alimentos ni se recitan los

cantos debidamente: éste es un sacrificio propio de los hombres de naturaleza tamá-sica.

14. Veneración por los dioses de la luz, y reverencia hacía los dos veces nacidos, los

Maestros y los sabios, al tiempo que pureza, rectitud, castidad y mansedumbre: to-dos

éstos, son atributos que reflejan la armonía en las acciones.

15. Romper el silencio tan sólo para dar Satsang, con palabras nobles, comedidas y

hermosas, que traen la paz al Espíritu, al igual que la lectura de los libros sagrados:

esto es lo que se puede llamar armonía en las palabras.

16. Paz mental, silencio, autocontrol, trato amable y pureza de corazón: éstos son los

atributos de una mente en armonía.

17. A esta Armonía, en sus tres facetas, puede llamársele Pura cuando se conserva per-manentemente

mediante una fe inamovible, una vez superado el deseo de recom-pensa

y con el alma totalmente sumergida en la Unidad.

18. Mas hay hipócritas que se someten a austeridades por razones egoístas, como el de-seo

de reputación, fama y honores: estos actos impuros son propios de la naturaleza

rajásica. Los resultados así obtenidos, son efímeros y vanos.

19. Cuando debido a la estupidez de una mente ignorante, el autocontrol se confunde

con la autotortura, o cuando los poderes con ellos obtenidos se utilizan para herir a

otros, ese autocontrol es de naturaleza demoníaca.

20. Una limosna es pura cuando se da por amor y de todo corazón a la persona adecuada

en el momento correcto y en el lugar apropiado, al tiempo que, desapegado de toda

posible recompensa por esa acción: ésta es la caridad sáttvica.

El Bhagavad Gita
102

21. Mas cuando se da una limosna esperando algo a cambio, en forma de recompensa

inmediata o bien futura, o simplemente, cuando se da sin sentirlo en el corazón, si-no

por mera prodigalidad: esta caridad es impura y es propia de la naturaleza rajási-ca.

22. Cuando se da una limosna para que otros lo vean o como arrogante autohalago, o en

un lugar inadecuado, en un momento inapropiado y a una persona que no lo va a

usar debidamente: esta caridad es deleznable y propia de la naturaleza tamásica.

23. OM, TAT, SAT 69 , cada una de estas tres palabras expresan el Absoluto, Brahma, del

cual surgieron en el principio de los tiempos los Brahmanes, los Vedas y los Sacri-ficios.

24. Con lo cual, los amantes de Brahman siempre antes de comenzar sus tareas y sacri-ficios,

dar donativos o cumplir con los preceptos ordenados por las escrituras, re-cuerdan

el Santo Nombre (OM).

25. Del mismo modo, los buscadores de la Total Liberación, antes de emprender sus

tareas, comienzan recordando la palabra TAT, durante el cumplimiento de sus pre-ceptos

o la donación de limosnas, siempre desapegados de los frutos de sus accio-nes.

26. SAT es Verdad y es bondad. Así pues, toda acción bien hecha nos lleva a SAT como

meta única.

27. Todo sacrificio ofrecido con fe constante y fervorosa, toda limosna, o cumplimiento

del deber es también SAT. Y lo mismo se puede decir de toda acción dedicada con

veneración a Brahman.

28. Mas toda ofrenda, toda limosna, toda disciplina, o toda acción realizada sin fe es

ASAT, o sea, nada. Has de saber que todo lo que se hace sin fe es inútil, tanto en

este mundo como en el que ha de venir.

69 OM, TAT. lo indefinible; SAT lo que Es; la unión de los tres expresa la unidad de lo cósmico per-ceptible,

y lo Absoluto transcendente.
El Bhagavad Gita
103
CAPITULO 18.º
LIBERACION MEDIANTE
LA DEVOCION
ARJUNA:

1. ¡Oh Krishna! Por favor, háblame de la esencia de la renuncia y de la esencia de la

rendición.
KRISHNA:

2. Renuncia es la abstención a la acción, para evitar el apego egoísta a los frutos de las

acciones. Mas la renuncia a los frutos de las acciones es lo que se llama la Rendición.

3. Algunos, creyendo que la acción es un estorbo para la vida contemplativa, defienden

la renuncia a la acción. Mientras que otros dicen que la adoración mediante las accio-nes,

caridades y autodisciplina, no es algo a lo que se debería renunciar.

4. Mas ahora, oh Arjuna, escucha con atención, pues te diré la verdad acerca de la ren-dición

mediante las acciones. La Rendición, oh tú el mejor de los hombres, puede ser

de tres clases.

5. El servicio desinteresado, los donativos, y la autodisciplina, jamás se deben abando-nar.

Por el contrario, han de practicarse, pues son medios de purificación.

6. Pero incluso estas acciones, oh Arjuna, han de realizarse con la misma disposición

que si fueran una ofrenda directa al Señor, y sin esperar recompensa alguna. Ésta es

mi firme determinación al respecto.
El Bhagavad Gita
104

7. No está bien dejar inacabada o abandonar la tarea que, como tu deber, tienes enco-mendada,

pues es tu servicio por Mí. Tal renuncia a la acción sería un engaño de tu

ignorancia.

8. Y aquél que abandona su servicio por miedo al padecimiento físico, pensando para sí:

“esto es desagradable”, tal renuncia a la acción es un acto impuro propio de la natu-raleza

rajásica y, en verdad, tal actitud no se ve recompensada.

9. Mas, oh Arjuna, aquél que pensando para sí: “éste es mi servicio”, me adora realizan-do

aquellas acciones que son su deber, renunciando a todas las expectativas de goces

y recompensas, sus acciones son puras y la paz mora en su corazón.

10. Este hombre está claro y no duda en entregarse, pues de este modo se purifica y la

paz está con él. Ya no ve diferencias entre tareas agradables y desagradables, pues

para él el servicio es siempre una fuente de dicha.

11. Para los hombres que viven en este mundo físico, es completamente imposible la

total renuncia a la acción, mas aquél que es capaz de renunciar al fruto de su acción,

en verdad, ese hombre hace vida de renuncia.

12. El hombre que realiza sus acciones con egoísmo buscando su recompensa, a su de-bido

tiempo obtendrá los frutos en forma de placer, o dolor, o ambos al tiempo qui-zá.

Mas aquél que actúa con desapego renunciando a la recompensa, acumula ri-quezas

para la Eternidad.

13. Ahora quiero que conozcas, oh Arjuna, las cinco causas primarias de toda acción,

que necesariamente intervienen en la realización de cualquier acto: tal cual lo expli-ca

la sabiduría Sankhya.

14. Estos son: el cuerpo, el yo inferior, los poderes de percepción, los poderes de la ac-ción,

y, finalmente, el Designio Divino.

15. Cualquier acción que el hombre realiza, ya sea buena o mala, mediante el pensa-miento,

palabra, u obra, es producida por estas cinco causas primarias de la acción.

16. Quien sin discriminar, o bien por falta de discernimiento, sin reparar en que es su

naturaleza la que realiza todas las acciones, cae en el error de considerar que es su

El Bhagavad Gita
105

Espíritu Infinito el que lo hace, con seguridad este hombre tiene nublada su visión

espiritual, por lo cual, no puede ver la Verdad.

17. Aquél que ya se ha liberado de todo vestigio de egoísmo, y cuya mente ya sólo con-cibe

el bien, incluso aunque exterminase a todos estos guerreros, no sería él el eje-cutor,

por lo cual, no queda ligado a semejante acción.

18. Mientras que la acción permanece en estado de idea, tan sólo hay un conocedor, un

conocimiento, y lo conocido. Mas cuando de la idea se pasa a la acción y ésta se

realiza, lo que hay entonces es un ejecutor, la acción, y lo ejecutado.

19. El conocimiento, el ejecutor, y lo ejecutado pueden ser de tres clases según sus cua-lidades

y de acuerdo a la ciencia de los Gunas. Te explicaré ahora acerca de esto.

20. Una vez obtenido aquel Conocimiento, mediante el cual se puede ver que todas las

cosas están mantenidas por la misma Esencia Única, ves lo infinito en todas las co-sas

finitas. Llegado este estado, se puede decir que se ha alcanzado el Conocimiento

Puro.

21. Mas aquél que vive en la ignorancia, ve todas las cosas como entidades separadas en

su infinita diversidad y diferenciadas por sus propias limitaciones: este conoci-miento

es impuro.

22. Y si alguien egoístamente considera algo como lo más importante para él, diferen-ciándolo

del todo, prefiriéndolo como algo aparte de la Unidad y la multiplicidad,

este hombre vive en la oscuridad, engañado por la ilusión y la ignorancia.

23. Cuando se realiza una acción como servicio desinteresado y acto de adoración, en

paz mental y sin apegos, libre ya de la esclavitud a su ego, capacitado de constancia

y determinación, que no se inmuta ante la derrota ni la victoria, conservando siem-pre

su paz interior: pura es la naturaleza sáttvica de este hombre.

27. Mas el hombre que, sometido a la esclavitud de los instintos de sus pasiones, trabaja

únicamente con fines egoístas, por demás ambicioso, agresivo y vicioso, y cuyos

únicos estímulos son el placer y el dolor: este hombre posee la naturaleza impura de

los Rajas.
El Bhagavad Gita
106

28. Y un hombre carente de disciplina y con modales groseros, al tiempo que orgulloso

e hipócrita, sucio y malicioso, indolente e irresponsable, torpe en sus movimientos

y moroso en sus citas: la naturaleza de un hombre tal está impregnada de la oscuri-dad

y la ignorancia de Tamas.

29. Escucha ahora, oh Arjuna, pues voy a hablarte de las tres clases de sabiduría y las

tres clases de concentración, según el estado de preponderancia de cada uno de los

tres Gunas.

30. Hay un tipo de sabiduría que sabe lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer,

sabe a qué hora partir y a qué hora regresar, que discierne con claridad distinguien-do

qué es el miedo y qué es la audacia, qué es la esclavitud y qué es la liberación: a

esto se le llama sabiduría pura y corresponde a la naturaleza sáttvica.

31. La segunda clase de sabiduría es la impura; ésta no distingue entre lo que es correcto

y lo que no lo es, lo que es justo y lo que es injusto, lo que se debe hacer y lo que no

se debe hacer. Esta segunda clase corresponde a la naturaleza rajásica.

32. La tercera es la sabiduría que ha sido oscurecida por las tinieblas del olvido y la pér-dida

de Conocimiento; de tal modo que se llega a considerar lo incorrecto como co-rrecto,

y con el pensamiento crear cosas que no existen, considerándolas como rea-les.

33. Cuando se medita en el Yoga del Eterno Conocimiento, el movimiento de la mente y

del aliento vital están en armonía, trayendo como consecuencia paz interior y con-centración:

esa concentración es pura.

34. Mas esa concentración que se produce cuando seguimos un deseo egoísta en busca

de recompensas, nos apega a las riquezas, los placeres, e incluso a las ceremonias

religiosas, si en ellas buscamos la realización de deseos egoístas: ésta es la concen-tración

impura que produce la pasión.

35. Y esta misma concentración es la que mantiene al insensato en la inercia de su pere-za

recalcitrante, en su miedo, su autocompasión, su depresión y sus vicios invetera-dos.

A decir verdad, esta concentración es de naturaleza tenebrosa y demoníaca.

El Bhagavad Gita
107

36. Abre tus oídos, oh Arjuna, pues te voy a hablar de las tres clases de placer. El placer

que se obtiene siguiendo el camino de la Verdad es el que definitivamente acaba

con todos nuestros sufrimientos y amarguras.

37.Lo que en un principio nos parece como un cáliz de sufrimiento termina convirtién-dose

en el vino de la inmortalidad. Y a esto se le llama placer puro: es la dicha que

resurge cuando se obtiene la visión clara del Espíritu.

38. Mientras que el placer que produce el apetito de las pasiones es impuro, porque,

aunque al principio su sabor sea como el de un licor dulce, el sabor final es el de un

brebaje venenoso. Así de ilusorio es el placer que se obtiene de la relación entre los

sentidos y los objetos que despiertan nuestro apetito sensual.

39. Y la tercera clase de placer es aquél que, siendo falso desde el principio hasta el fi-nal,

no sólo nos priva de satisfacción sino que aumenta nuestros deseos, siendo un

engaño para el alma. El deseo por este tipo de placer sólo surge de la abulia y la

idiotez, la pereza y la depresión: este placer es propio de la naturaleza tenebrosa de

Tamas.

40. Entre el cielo y al tierra no existe nada que esté libre de las influencias de estos tres

poderes de la Naturaleza: los Gunas.

41. Los trabajos que realizan los Brahmanes, los Kshatryas, los Vaisyas y los Sudras,

son peculiares y específicos para cada una de estas castas, según la preponderancia

que en cada uno de ellos ejercen los tres poderes de la naturaleza, armonizados de

acuerdo a la condición kármica de su nacimiento.

42. Las acciones que ejecuta un Brahman tienen como propósito alcanzar la paz interior.

Éstas son: dominio de sí mismo, pureza y austeridad, rectitud y tierna mansedum-bre.

Meditación, Conocimiento y fe.

43. Mientras que heroísmo, audacia, firmeza, resistencia y coraje en la batalla, generosi-dad

y dotes de mando, son las cualidades que un Kshathrya desarrolla en su vida, de

acuerdo a su naturaleza.

44. Así mismo, la agricultura, la cría de animales y el comercio, caracterizan el tipo de

trabajo que desarrolla un Vaisya por su condición natural. Y las labores domésticas

El Bhagavad Gita
108

y la servidumbre en general es el condicionamiento kármico que hace que un hom-bre

pertenezca a la casta de los Sudras.

45. El hombre que, sea cual fuere su condición kármica, realiza su trabajo con gozo, con

seguridad alcanza la perfección. Ahora te voy a explicar cómo un hombre encuentra

gozo en su trabajo, alcanzando por esta vía la perfección.

46. La perfección está al alcance de aquel hombre que realiza su trabajo como un acto

de adoración a Dios, de quien surgieron todas las cosas y a todas Él las mantiene,

pues todo lo penetra.

47. Es mejor hacer tu propio servicio, aunque sea una tarea humilde, que envidiar el

servicio del otro, por más importante que sea aparentemente: “Dios ayuda a aqué-llos

que se ayudan a sí mismos.” A un hombre que realiza su tarea, sea cual sea su

karma, nada puede reprobársele.

48. Jamás debería un hombre abandonar su servicio, aunque no pudiera acometerlo en

su totalidad, o no pudiera acabarlo a la perfección. Pues en toda obra humana hay

imperfecciones, del mismo modo que el humo acompaña siempre al fuego.

49. Cuando un hombre, a través del Conocimiento, se ha liberado de toda ignorancia, no

quedando en él vestigio alguno de atadura, teniendo su alma en paz una vez trans-cendidos

todos los deseos, entonces, mediante la renuncia, puede alcanzar un estado

supremo, que está más allá de las acciones terrenas.

50. Te contaré ahora cómo un hombre alcanza la morada de Brahman, la visión de la

Luz Divina y el más alto estado de contemplación.

51. Cuando el ojo espiritual y la razón están limpios y en profunda concentración, el

alma encuentra la armonía, cerrando las puertas al mundo del sonido exterior y re-cogiendo

igualmente los otros sentidos, una vez que su conciencia ha trascendido la

pasión y el odio.

52. Cuando un hombre sentado en la soledad del silencio, sumerge su conciencia en la

meditación y la contemplación, procurando cuidar su salud y no comer demasiado,

deteniendo sus pensamientos y palabras y con su cuerpo relajado, cuando tiene la

firme determinación de superar toda tentación y deseo.

El Bhagavad Gita
109

53. Libre ya de egoísmos, violencia y orgullo, al igual que de la concupiscencia, ira, y

ambición, una vez que ha superado su ego y su personalidad, y el sentimiento de “lo

mío”: este hombre ya ha escalado las cumbres más altas, haciéndose merecedor de

la unión total con Brahman, Dios.

54. Una vez que se ha unido a Dios, su alma está más allá de las penas y los deseos,

descansando por fin en la paz interior. Imparcialmente da su amor a todos los seres

de la creación, pues debido a su ferviente devoción Yo le lleno con mi amor ince-santemente.

55. Por el amor, él ha podido conocerme: Quién soy Yo y Qué soy Yo. Y una vez que

ha recibido el Conocimiento, tiene abierta ya la puerta de regreso a Mi Ser.

56. Con seguridad puede buscar refugio en Mí, no importa cuál sea su karma o el tipo de

trabajo al que se esté dedicando. De este modo, por mi Gracia, puede alcanzar la

Eterna Morada de la Dicha.

57. Desde lo más profundo de tu corazón ofréceme todas las cosas que haces, conside-rándome

como el último depositario de tu amor, tu Único Fin. Descansa tu mente

en el refugio de la meditación, y entrégame tu vida.

58. Si Me entregas tu vida, por mi Gracia, estarás a salvo de todos los peligros de este

mundo, al igual que un loto flota sobre las aguas mugrientas. Pero si no te entregas

a Mí y desprecias mis consejos creyéndote capaz por ti solo, con certeza te digo que

te perderás irremisiblemente.

59. Si motivado por el miedo y tu egoísmo, piensas renunciar a la lucha en la batalla de

tu vida, vana es tu decisión, pues definitivamente la naturaleza te empujará a luchar

de un modo o de otro.

60. Debido a que te encuentras sometido a las influencias del karma creado por tus ac-ciones

en tu vida anterior, a pesar de que engañado por la ilusión y conmovido por

tus buenos sentimientos no quieras luchar, aun en contra de tu voluntad, tendrás que

hacerlo.
El Bhagavad Gita
110

61. Oh Arjuna! Dios mora en el corazón de todos los seres, y en el tuyo propio. Y este

maravilloso Poder controla a todas las cosas como si fueran sus marionetas, hacién-dolas

girar sobre la línea del tiempo.

62. ¡Oh guerrero victorioso! Ve a Él y ofrécele tu vida entera si quieres encontrar la

salvación. Por Su Gracia, conseguirás la paz suprema, regresando así a tu hogar, la

Morada Eterna.

63. Te he revelado la sabiduría de la visión espiritual, y también el Conocimiento que es

el secreto más alto de todos los misterios ocultos. Medita en ello sumergiendo tu

alma en el más profundo silencio, y permaneciendo en esta condición, haz lo que

quieras con plena libertad.

64. Escucha: Mi Palabra Suprema es el más profundo secreto del silencio. Y porque te

amo, te hablaré ahora de la salvación.

65. Entrégame tu mente y tu corazón, dedícame todas tus ofrendas y adórame; si haces

esto, te prometo que vendrás a Mí y te harás uno conmigo, pues en verdad te amo.

66. Deja atrás todas las cosas que te atan y ven a Mí en busca de tu salvación. Yo te

libraré de todo apego y destruiré la atadura que te une al karma creado por tus ac-ciones.

Ya no hay por qué temer.

67. Jamás se han de revelar estos secretos a alguien que no ofrezca su amor, o que no

esté autodisciplinado, o alguien que no quiere oír o que tan solo pretende discutir.

68. Mas aquél que, unido a Mí por un estrecho lazo de amor y devoción, le hable de esta

Suprema Doctrina a aquéllos que buscan el amor y la Verdad, éste en verdad viene

a Mí.

69. Pues éste es el servicio más alto que un hombre puede hacer por Mí. Entre toda la

especie humana que puebla la tierra, éstos son los hombres que Yo más amo.

70. La contemplación de la Luz interior a través del ojo espiritual es la adoración de

aquél que habla de Mí en discursos espirituales y cuyas palabras surgen de la me-ditación.

Lo afirmo con certeza.
El Bhagavad Gita
111

71. Y aquél que tan sólo escucha, mas con ferviente fe, limpiando así su corazón de toda

duda y desconfianza, también se libera de sus sufrimientos y alcanza el estado de

dicha que corresponde a los hombres que actúan con rectitud.

72. ¡Or Arjuna! ¿Has escuchado mis palabras con atención y en comunión silenciosa

con tu alma? ¿Se ha desvanecido ya la ilusión producida por tu ignorancia, arrasada

por el brillo de la Luz interior de tu Espíritu?
ARJUNA:

73. Por tu Gracia he podido ver mi Luz interior, que ha disipado toda mi ignorancia,

librándome así de la angustia que en mí producía la ilusión. En mi mente ya no

queda duda alguna y mi fe en Ti es firme: Ahora puedo decir: “¡Que se haga tu vo-luntad!”

SANJAYA:

74. Éstas fueron las palabras de gloria que escuché en el diálogo entre Arjuna y el Señor

de los señores, lo cual arrebató mi alma, dejándome maravillado y en continuo éx-tasis.

75. Mediante un don especial que me fue concedido por Vyasa, he podido escuchar la

revelación del Silencio Secreto. He podido oír los secretos del Yoga tal y como fue-ron

enseñados por Krishna, el Maestro Manifestado.

76. ¡oh gran rey! Aún recuerdo las palabras de sagrado éxtasis que surgieron en la con-versación

entre Krishna y Arjuna, y mi alma siente un regocijo incontenible.

77. Y aún recuerdo, y por siempre recordaré, la gloriosa visión del Dios de los dioses,

desbordándose mi alma en gozo una y otra vez.
El Bhagavad Gita
112

78. Dondequiera que esté Krishna, la Meta Ultima del Yoga, y dondequiera que esté

Arjuna, el Maestro del arco: allí reina la belleza y la victoria, y el gozo que se expe-rimenta

una vez alcanzadas todas las virtudes. Tal es mi fe.

El Bhagavad Gita
113
EPILOGO

Esta experiencia que Krishna revela a Arjuna, tal y como se nos describe en el Gita,

es la experiencia directa de Dios a través del Conocimiento revelado por el Guru a su

discípulo una vez que se ha establecido una relación de amor entre ambos, o mejor que

establecido yo diría re-establecido. Porque el Amor del Señor (manifestado físicamente

como Guru) hacia la especie humana como “sus hijos” es constante incondicional y uni-versal.

Tan sólo es el discípulo quien, reconociendo a su Maestro, reestablece su rela-ción

filial, devolviéndole el amor que incondicional y gratuitamente está recibiendo de

El, aunque a cambio tan sólo reciba indiferencia o incluso ofensas.

Reestablecer este vínculo de amor es cerrar el ciclo que rige la creación entera: el ci-clo

del amor; es dando como se recibe. En su debida estación todos los árboles ofrecen

gratuitamente sus frutos para ser aprovechados por cualquiera o quien quiera, sin pedir a

cambio que los rieguen con agua o que les limpien las ramas o las hojas. o les den calor.

Pero la lluvia, el viento, la tierra y el sol se encargan de eso de acuerdo a la justicia divi-na.

Y al igual que el árbol surgió de una semilla, éste produce semillas que contienen

sus frutos multiplicando aquella primera, para que regresando a la tierra den vida a nue-vos

árboles, asegurando así la continuidad de este juego: el ciclo del amor. Igualmente

el agua que una vez se evaporó del océano no descansará hasta completar su ciclo, for-mando

primero una nube que un día ha de llover sobre alguna montaña para luego for-mar

arroyos, riachuelos y ríos, que saltando sobre todo tipo de obstáculos se precipitan

inexorablemente hacia el océano; su origen y su meta. Para fundirse y desaparecer en él.

Al igual que una piedra cogida de la tierra y lanzada al espacio, sube separándose de

ella tan sólo para bajar regresando con mayor rapidez. O al igual que el fuego, siempre

dirige su llama al cielo. O al igual que un niño perdido de los brazos de su madre llorará

con ansiedad hasta regresar a ella. Igualmente nuestro espíritu anhela sin sosiego en-contrar

a su dueño, a su Señor.

“¿A dónde iré a parar si renuncio a Tus Pies? ¿Quién en el mun-do

entero puede darme el Nombre que limpia al pecador? ¿A

quién más le son tan queridos los desamparados?”
Tulsidas
El Bhagavad Gita
114

Y tan sólo hay un modo de traer auténtica y definitiva paz y satisfacción a nuestra

mente: a través del Conocimiento impartido por el Maestro Perfecto vivo. El cual te

revela las Cuatro Eternas Verdades: Nombre, Luz, Música y Néctar.

Una sola de estas manifestaciones sería suficiente para llevarnos a la perfección,

pues las cuatro son perfectas, siendo el Nombre el origen de las otras tres. Incluso es

posible que el Maestro en algunas épocas en sus diferentes manifestaciones físicas, tan

sólo haya revelado una de ellas, o parte de ellas (Nombre y Luz).

Por ejemplo en el Gita, Krishna le habla a Arjuna primordialmente del Nombre

(siendo Krishna mismo su manifestación corpórea) y de la Luz. Mientras que el Soma

(el Néctar) y los Gandarvas (seres lumínicos que continuamente producen músicas ce-lestiales)

los menciona sólo a nivel anecdótico. No da a entender específicamente que

también le revelase a Arjuna la experiencia del Néctar y la Música, mientras que sin

embargo, las “Cuatro Eternas Verdades” fueron reveladas por Buda y otros muchos

Maestros y Avatares, que siglos más tarde revelaron el mismo Eterno Conocimiento

interior de Dios, a los hombres contemporáneos a su época que se acercaron a ellos pi-diendo

ser aceptados como discípulos.

Santo Kabir (siglo XV) y Guru Nanak (siglo XVI) considerados también como ma-nifestaciones

del Señor, describen extensamente y con palabras bellísimas en prosa

poética, sus experiencias de éxtasis debido al Néctar y la Música interior. Lo mismo se

puede decir de la sucesión de los diez Gurus Sikhs, e incluso místicos españoles, como

San Juan de la Cruz y Santa Teresa describen experiencias similares que obtuvieron por

la gracia de Cristo. Concibiendo a “Cristo” como el ungido, el elegido por el Señor

Eterno universal, no necesariamente ligado a la persona de Jesús, que sin embargo fue

una de sus manifestaciones y no la primera ni la última.

Este Conocimiento como el único camino para la realización práctica de la perfec-ción,

como meta del ser humano, y la necesidad de un Maestro, de un Guru verdadero

que revela este Conocimiento interior; es el mensaje que recoge y transmite toda la lite-ratura

sagrada universal.

De hecho, es esa misma experiencia directa de la Verdad o la perfección, de Dios o

como se le quiera llamar, lo que ha motivado a Maestros y santos a tratar de describir

(harto imposible), la dicha incomparable que tal experiencia produce al ser humano.

Siendo el Maestro y la experiencia que El revela, el protagonista obligado de todas las

sagradas escrituras de todos los tiempos y de todas las partes del mundo.

A continuación hago una recopilación de citas de diferentes escrituras y Maestros,

precedentes y posteriores a la época en que Krishna reveló este Conocimiento a Arjuna,

El Bhagavad Gita
115

que también nos hablan de este mismo Conocimiento y del Maestro que lo revelaba

siendo Su mensaje esencial el mismo que contiene el Gita tal y como hemos podido leer

en la presente obra.

Esto nos puede abrir la conciencia a la evidencia de la universalidad atemporal de

este mensaje:

«En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.»

S.Juan 1:1

«En el principio estaba el Creador, y con él estaba la Palabra, y la Palabra era el

Supremo Dios.»
Vedas

«Estos ignoran voluntariamente que por la Palabra de Dios fueron hechos, en los

tiempos antiguos, los cielos y la tierra.»
S.Pedro, 11:3,5

«La Palabra de Dios se hizo hombre, para que podáis aprender de un hombre, como

un hombre se vuelve Dios.»
Clemente de Alejandría

«La meditación en el Nombre o Sonido Primordial, es el camino real hacia la salva-ción.»

Upanishads

«Así os revelo la Palabra que el más sabio me ha enseñado, la Palabra que es lo

mejor que los mortales pueden escuchar. Quien me rinda obediencia y fije su atención

en Mí, obtendrá al Ser Omnipresente y logrará la inmortalidad: realizará a Dios.»

Zaratustra
El Bhagavad Gita
116

«El Tao que puede expresarse no es el verdadero Tao. El Tao que puede nombrarse

no es el Tao eterno.»
Tao Te King

El nombre de Dios es Jehová.» (Jehová etimológicamente en hebreo, significa im-pronunciable.)

Antiguo Testamento

«Es recordando tu Nombre como yo debo vivir y morir.»

Mahoma

«Al unirme al Nombre vi luces inmensas en movimiento, como millones de soles bri-llando

juntos.»
Guru Arjun

«Cuando encuentres al verdadero Guru él despertará tu corazón, te revelará el se-creto

del amor y el desapego; entonces sabrás en verdad que él transciende este univer-so.

»
Santo Kabir

«Gloria a la Palabra de la Sabiduría: tú eres la Palabra celestial del Padre, revela-dora

del camino de la verdad; tú eres la Luz oculta, disipadora de las tinieblas y elimi-nadora

del error.»
Actos de Santo Tomás
El Bhagavad Gita
117

«La luz que hay en todo es la misma Luz que hay en ti, debido a su efulgencia todas

las cosas tiene brillo, ¡es la Luz del Guru que brilla dando testimonio de él!, lo cual

agrada a Dios, ella es el auténtico arti (canto de alabanza)»

Guru Nanak

«El centro místico primordial es la oculta Luz interior, de una pureza, efulgencia y

sutileza tal, que está más allá de la comprensión.»

El libro Zohar del Esplendor
(escritura judía)

«Sirve al Dios vivo para que el movimiento eterno de la vida te sostenga, escapando

así a la eterna quietud de la muerte.»
La Esencia del Evangelio de la Paz
«La tierra brillará con la Luz de su Señor.»
Korán

«Antiguamente el hombre perfecto del Tao era sutil, penetrante, y tan profundo que

apenas era entendido… Al regreso al origen se le llama paz: significa regreso al desti-no.

Al regreso al destino se le llama eternidad. A aquél que conoce la eternidad se le

llama iluminado… En este estado supremo él puede alcanzar el Tao. Aquél que alcanza

el Tao jamás perece. Aunque el cuerpo perezca él nunca muere.»

Tao Te King
«La Luz es el Poder Progenitor.»
Taittiriya Samhita (Vedas)
El Bhagavad Gita
118

«Oh mi amado. Yo vivo al cobijo del Nombre, sin el Nombre no podría haber vida.

La mente sólo se contenta cuando consigue el Nombre… y ahora mi verdadero Guru ha

establecido el Nombre en mí.»
Guru Ram Das

«El hombre es el enlace entre Dios y la Naturaleza. Del mismo modo que Dios se ha

hecho hombre, el hombre ha de ascender hacia Dios.»

Jili (Sufi)

«Vosotros investigáis las escrituras porque pensáis que en ellas hallaréis la vida

eterna; y ellas dan testimonio de Mí; y aun así rehusáis venir a Mí para obtener la vida

eterna.»
San Juan, 5:39,40

«La morada de la Palabra es el Hombre: y su verdad es amor. Benditos aquéllos

que por estos medios han comprendido todo, y han conocido al Señor en Su verdad.»

El libro olvidado del Edén
(Odas de Salomón)

«La Luz del cuerpo es el ojo. Así que si tu ojo es uno, (tercer ojo) tu cuerpo entero

estará lleno de Luz.»
San Mateo, 6:22

«Este es el mensaje que hemos oído de El y anunciamos que Dios es Luz y que en El

no hay oscuridad.»
El Bhagavad Gita
119
Epístola I de S. Juan 1:5

«Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Dios no es Dios

de muertos, sino de vivos.»
Mateo, 2:32

«¿Dónde está el Reino de los Cielos? No podrá decirse: Helo aquí o allí, porque el

reino de Dios está dentro de vosotros.»
S. Lucas, 17:21

«Entonces la misericordiosa y desbordante Gracia del santo y eterno espíritu confe-rirá

nueva vida al sincero buscador, de tal modo que le dotará de un nuevo ojo, un nue-vo

oído, un nuevo corazón y una nueva mente. El contemplará los signos manifiestos

del universo y penetrará los ocultos misterios del alma. Mirando con el ojo de Dios

percibirá dentro de cada átomo una puerta que le conducirá al estado de absoluta cer-teza.

El descubrirá en todas las cosas los misterios de la Revelación Divina y la Evi-dencia

de una Manifestación Eterna.»
Baha U’llah

«Radiante es su Luz, aunque invisible por escondido en el lugar secreto del corazón,

el Espíritu es la suprema morada y éste mora en todo lo que se mueve, respira y ve.

Reconócelo como todo lo que es y lo que no ~s, el fin del amor; un anhelo que va más

allá del entendimiento; lo más íntimo del corazón de todas las criaturas.»

Mundaka Upanishad

«Sólo aquél que está en comunión con la Palabra está libre de la atadura a las con-secuencias

del karma.»
El Bhagavad Gita
120
Alí (Sufi)

«Tú eres el espíritu que lo penetra todo: es tu Luz la que ilumina todos los corazo-nes.

A través del Conocimiento del Guru tu Luz brilla y te satisface: aquello que te sa-tisface

se convierte en tu adoración.»
Guru Nanak

«Yo me inclino ante mi más adorable y omnisciente Maestro, quien revelándome el

Conocimiento me ha salvado del gran océano de la ignorancia que conduce a intermi-nables

nacimientos y muertes.»
Shri Sankaracharya

«Surdas dice: el Maestro Perfecto ha derramado su Gracia sobre mí y me ha mostra-do

a Dios, ¡tan cerca de mí! ¿Por qué vagas de un lado para otro inútilmente? Si quieres

encontrar a Dios, vete al Guru.»
Surdas

«Ese Señor que incluso el gran Brahma, todos los hombres santos y los dioses no

pudieron encontrar por ellos mismos, a pesar de haber buscado exhaustivamente —ese

Señor lo encuentran ordinarios mortales a través de la Gracia de un Maestro. Es por

esto que Kabir dice:

Oh hermano buscador, entrégate con devoción al Maestro que es la Encarnación

del Señor.»
Santo Kabir
«No hay muchos Gurus. Hay un Solo Guru.»
Swami Ramdas
El Bhagavad Gita
121

«Es solo mediante el poder del Buda que uno puede ver la tierra de Buda, tan cla-ramente

como uno ve la imagen de su cara reflejada en un espejo puesto delante de uno

mismo.»
Amitayur Dhyana Sutra
(escritura budista)

«Tú puedes descubrir indescriptibles riquezas espirituales dentro de ti mismo, si te

acoges a las enseñanzas del Maestro. No se le puede jamás entender a través de la ra-zón,

aunque se empleen eras enteras en ello. Lo mire como lo mire, veo que en Su crea-ción

nadie ha alcanzado la salvación sin Su Gracia, sea cual fuere su karma. Aquél que

se entrega a Su voluntad está totalmente libre del ego. Aquél que está interior y exte-riormente

saturado con su Maestro, que es la Palabra personificada, gana un asiento

de honor en Su presencia. Piensa en los Pies del Maestro en tu corazón. Recordándole

constantemente cruzarás el océano de la ilusoria materia.»

Guru Nanak

«La sílaba “gu” significa oscuridad, y la sílaba “ru” significa disipador: así pues,

“Guru” es aquél que disipa la oscuridad mediante la revelación de la Luz. El Guru es

la Causa Suprema, es el destino último, el Guru es sabiduría transcendente, el Guru es

supremo descanso, el Guru es la meta más alta, el Guru es suprema riqueza. Debido a

que enseña la Esencia Suprema, el Guru es el más grande.»

Advaya Taraka Upanishad

«El Guru es el mediador, él lleva el hombre a Dios.»

Ramakrishna

«El templo de Dios es el cuerpo, de él surgen los rubíes del Conocimiento.»

El Bhagavad Gita
122
Guru Grant Sahib

«Las lámparas son diferentes pero la Luz es la misma; viene del Más Allá. Si te

quedas mirando a la lámpara estás perdido, pues entonces surge la diversidad y la

dualidad. Fija tu vista en la Luz y te sacará de la dualidad.»

Jalal al-Din Rumi

«Durante el tiempo en que no poseía la perfecta pureza de este verdadero Conoci-miento,

careciendo así de conexión interior con estas Cuatro Nobles Verdades, yo sabia

que aún no había alcanzado la más alta y absoluta iluminación en el mundo de Dios...

Mas cuando lo recibí supe que había obtenido la iluminación más alta y universal en el

mundo de los hombres y de los dioses.»
Buda

«Y medita en tu Señor poniendo en El tu propia mente con humildad y respeto y en

silencio, por la noche y por la mañana.»
Koran VII

«Los Vedas, los Tantras y los Puranas y todas las sagradas escrituras del mundo

han llegado a ser como una profanación... porque han estado siendo constantemente

repetidas por bocas humanas. Pero el Absoluto Brahman nunca ha sido profanado da-do

que nadie ha sido aún capaz de expresarlo en palabras humanas.»

Ramakrishna

«Este mundo le ha dado millones de nombres al Señor, pero el repetirlos no les da

salvación a la gente. Pocos en verdad son aquellos que conocen el Nombre original,

El Bhagavad Gita
123

que es el Señor en su forma activa creando y sosteniendo el universo. Pocos, en verdad,

son aquéllos que adoran este Nombre.»
Kabir

«El sol viene y se va, pero no se nos ocurre buscar la luz de un día que ya se ha ido.

Buscamos el nuevo sol naciente. El sol siempre está ahí y surge de un modo nuevo y

muy hermoso. Del mismo modo, Dios es el mismo y ahora esperamos que venga de un

modo nuevo, para darnos Su Conocimiento. Krishna dio este Conocimiento, Jesús dio

este Conocimiento, pero ahora de nuevo debemos buscar un nuevo Maestro que nos

muestre la Luz. »

«Yo no he venido a establecer una nueva religión o secta, sino que he venido para

darles el Conocimiento de la Verdad. Si venís a Mí con un corazón humilde, con toda

seguridad recibiréis este Conocimiento espiritual, el más antiguo de todos, el cual si lo

practicamos, nos dará la perfecta paz mental.»
Shri Sant Ji Maharaj

Con toda seguridad el Señor del Universo está AQUI y AHORA.

La respuesta a ¿Quién es? sólo la obtendremos como resultado de nuestro sincero

deseo de encontrarle y entregarle nuestro amor. Ni siquiera es necesario ir a buscarlo a

parajes lejanos, exóticos o secretos, de acuerdo a nuestras creencias o conceptos de lo

que El es o debe ser. Es mucho más fácil. El ya nos conoce y está esperando que seamos

lo suficientemente humildes como para reconocer que necesitamos ayuda y pedírsela

sinceramente. Hemos de aceptar la necesidad de un Maestro que tome las riendas de

nuestra vida, dado que rigurosamente hemos demostrado a través de miles y miles de

ensayos durante los años que tenemos de vida, que somos incapaces de llevar nuestra

vida a un estado permanente y consistente de dicha continuamente renovada, imposible

de cansarte o llevarte a la rutina. Al igual que la sed sólo es justificable debido a la

existencia del agua para saciarla, y la función del hambre es asegurar que nutriremos el

cuerpo con el alimento que con ese fin existe. Del mismo modo la innata búsqueda de la

satisfacción no es una necesidad irrealizable, impuesta como una cruel condena perpe-tua.

Por el contrario, el hecho de que exista denota la evidencia de que ha de existir una

experiencia capaz de saciar esta necesidad. Y necesariamente esta experiencia, por Su

Gracia, existe hoy.
El Bhagavad Gita
124

«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.»

Mateo, 7:7

«Vendré a ti como un ladrón y no sabrás la hora en que vendré a ti.»

Apocalipsis, 3:3
JULIO PARDILLA

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