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Otros Autores : El Deseo del Mundo 2
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Si se quiere entender el significado de las referencias de Bahá'u'lláh a Dios, por una parte, y por la otra a las "Manifestaciones de Su Divina Esencia" -los profetas o Mensajeros de Dios, "esas luminosas Joyas de Santidad", Quienes son los "Tesoros del Divino conocimiento", los "Depositarios de la sabiduría celestial", las "Encarnaciones de los Divinos misterios", los "Espejos Primordiales", las "Esencias del Desprendimiento", Quienes son los "Soles de los atributos de Dios y los Tesoros de Sus santos nombres"-, se debe llegar a esa comprensión buscando un ejemplo: si uno contempla el sol, puede verdaderamente decir: "Éste es el sol, estoy en contacto directo con el sol, puedo sentir su calor, sin embargo no puedo soportar siquiera mirar su luz porque es el sol", y eso sería totalmente verdadero en su significado, mientras que de hecho no lo es porque todo lo que sentimos del sol es a través de sus rayos que nos llegan de esa fuente, aunque con tal fuerza, que decimos que estamos en contacto con el sol. Supongamos que le preguntásemos a ese orbe visible, a ese globo de rayos: "¿Eres el sol?", podría responder con toda verdad: "Soy el sol", por cuanto es el portador perfecto, el vehículo perfecto de la luz y el calor del sol. Pero también podría decir de manera igualmente veraz: "No, no soy en modo alguno el sol; el sol está fijo en su lugar a millones de kilómetros de aquí, y tú nunca lo conocerás, pues tú y él sois incompatibles; mas a través de mí, sus rayos, tú conoces el sol; luego para ti, yo soy el sol". Eso explica el término "Manifestaciones del Sol de la Verdad", Aquellos que son los Divinos Ejemplos de la Deidad.

Dios, afirma Bahá'u'lláh, "[...] ha dispuesto que el conocimiento de esos Seres santificados sea idéntico al conocimiento de Su propio Ser. Quien los haya reconocido, ha reconocido a Dios. Quien escuche su llamada, ha escuchado la voz de Dios, y quien dé testimonio de la verdad de su revelación, ha dado testimonio de la verdad de Dios mismo. Quien se aparte de ellos, se ha apartado de Dios, y quien no crea en ellos, no ha creído en Dios [...] Son ellos las Manifestaciones de Dios entre los hombres, las evidencias de Su Verdad y los signos de Su gloria".

Es tan profunda esa unión mística que liga al sol con los rayos, que Bahá'u'lláh atestigua: "¡Gloria a Ti, oh mi Dios! Mi rostro se ha dirigido hacia Ti, y mi rostro es, en verdad, Tu rostro, y mi llamada es Tu llamada y mi Revelación Tu Revelación y mi yo Tu yo y mi Causa Tu Causa y mi mandato Tu mandato y mi Ser Tu Ser y mi soberanía Tu soberanía y mi Gloria Tu Gloria y mi poder Tu poder". Es ése el aspecto de la identificación.

Mas hay otro aspecto igualmente profundo que es la completa singularidad del Creador: "Dios", declara categóricamente Bahá'u'lláh, "la Esencia incognoscible, el Ser Divino, es inmensamente exaltado por encima de todo atributo humano, tal como existencia corporal, ascenso y descenso, salida y regreso". Las Manifestaciones de Dios, "Quienes son la Quintaesencia del conocimiento, no son sino creación e instrumentos" de Su propósito. "¡Lejos, muy lejos están Aquellos que se relacionan contigo de llegar a concebir tal relación!" revela Él.

Fue por esa misteriosa relación del rayo con el sol por la que Jesucristo declaró: "Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre", y por la que "Dios habló a Moisés". ¿Qué otra cosa puede significar sino que el rayo estaba conectado con el sol, que era portador de las cualidades del sol, llegando a ser el canal para la manifestación de las características de la Deidad? Por otro lado, Bahá'u'lláh afirma sobre Dios: "Desde la eternidad describiste Tu propio Ser a Tu Ser y, en Tu propia Esencia, ensalzaste Tu Esencia a Tu Esencia". "Impenetrable y muy por encima de la alabanza de los hombres permanecerás para siempre".

Habiéndose enunciado la firme doctrina de la singularidad de Dios, llegamos a su contrapunto: la unidad de todas las Manifestaciones de Dios, esos Divinos Educadores que "en la escuela de los Profetas" enseñan a los hijos de Dios en la Tierra, -a nosotros, Su humanidad-, a vivir como seres dotados de un alma inmortal. Si meditamos sobre esa otra doctrina fundamental entenderemos que todas las grandes religiones del mundo son lo que Bahá'u'lláh llamó "estos grandes sistemas firmemente establecidos" que "han procedido de una sola Fuente y son los rayos de una sola Luz. El que difieran entre sí se debe a las necesidades variables de las épocas en que fueron promulgadas". En realidad se trata de un fenómeno único que, asevera Él, es "la inmutable Fe de Dios, eterna en el pasado, eterna en el futuro"; si miramos con el ojo de la verdad, veremos que todos los profetas de Dios "[...] habitan en el mismo tabernáculo, se remontan al mismo cielo, ocupan el mismo trono, hablan las mismas palabras y proclaman la misma Fe. Tal es la unidad de aquellas Esencias del ser, aquellas Luminarias de infinito e inmensurable esplendor".

Dios, el sol; los Profetas, sus rayos; nosotros, los hombres, los receptores de la luz: todos formamos una relación indisoluble en el cosmos. El fenómeno de profeta-religión-educación divina se repite en la evolución espiritual del hombre en este planeta. La Revelación que enseñan esos santificados Mensajeros de Dios es "exaltada por encima de los velos de la pluralidad", afirma Bahá'u'lláh; ya que la Causa de Dios es una sola, "los Exponentes de ella deben ser forzosamente uno y el mismo". Este misterio de la singularidad y pluralidad es ilustrado muy bien por la primavera. La primavera es una estación fija que siempre vuelve, así que en cierta manera todas las primaveras son "la primavera", pero la primavera específica del año 1800 es algo totalmente diferente de la del año 1900, pues cada una de ellas tiene sus propios sucesos y características. Tal como el equinoccio vernal renueva la vida, así también el advenimiento de una Manifestación de Dios -una Divina primavera- confiere bendiciones especiales y da un estímulo especial.

Dice Bahá'u'lláh: "[...] cada Manifestación de Dios tiene una individualidad distinta, una misión claramente prescrita, una revelación predestinada y unas limitaciones especialmente designadas. Cada una de ellas es conocida por un nombre diferente, se caracteriza por un atributo especial, cumple una misión definida y es depositaria de una Revelación determinada. [...] Por la diferencia de su posición y misión parecen divergir y ser distintas las palabras que manan de esos Manantiales del Divino conocimiento. Por lo demás todas sus palabras no son sino la expresión de una sola Verdad". A pesar de esa singularidad ellos son, en Sus palabras: "una sola persona, una sola alma, un solo espíritu, un solo ser, una sola revelación". Cualquiera que haga, dice Él, la más mínima distinción entre esos Divinos Mensajeros "verdaderamente no ha creído en Dios, ha repudiado Sus signos y ha traicionado la Causa de Sus Mensajeros", ya que en realidad no hay diferencia entre "sus personas, sus palabras, sus mensajes, sus actos y modales[...]".

En términos tan majestuosos explica claramente Bahá'u'lláh la unidad de todos los Mensajeros de Dios; no son solamente el factor más importante en la evolución del hombre en este planeta; son la fuerza que motiva el desarrollo de la raza humana en su desarrollo siempre ascendente y progresivo.

Todos los Profetas, escribe Bahá'u'lláh, son "los Reveladores de la Belleza del Todo Glorioso". La Belleza es uno de los títulos de Dios; mas en esta Dispensación la Manifestación de Dios la ha elegido como designación personal: Él es la "Bendita Belleza", la "Antigua Belleza". A un mundo feo, lleno de acciones horribles, envenenado hasta lo más profundo por la corrupción política y económica, sumido en la disensión, la lucha y el crimen; donde la naturaleza es destruida en nombre de la ciencia y donde formas carentes de gracia o armonía se tomana como norma en nombre de las artes, sean la música, literatura o arquitectura; a semejante mundo ha traído Bahá'u'lláh un regalo especial e inapreciable: el regalo de un nuevo Orden Mundial, de origen divino, de alcance universal y que encarna la esencia misma de la belleza: que es la simetría y la proporción.

Los materiales aquí reunidos están destinados principalmente a la contemplación y meditación. Dado que el cimiento del ser humano son sus virtudes, toda la primera parte está compuesta por lo que Bahá'u'lláh considera esencial para la formación del carácter y los extractos están tomados en gran medida de las Palabras Ocultas. Luego pasaremos a las grandes doctrinas de su Fe: Su concepto de la Deidad; de la Manifestación de Dios; del papel que desempeña la religión en sí dentro de la evolución del mundo y los deberes y la posición de los seguidores de la Fe de Dios en esta Dispensación; de la suprema importancia de este Día en que vivimos, con las angustias que acompañan a esta nueva época, época predicha en todas las Sagradas Escrituras de las Dispensaciones pasadas, época de paz universal con las glorias que tal estado debe conferir finalmente a la raza humana. Luego nos sumergimos más profundamente en el mar de realidad espiritual que se agita por la expresión de los pensamientos de Bahá-'u'lláh en selecciones de Sus oraciones y meditaciones, las cuales son un medio incomparable para reflexionar y comulgar con Dios y para profundizar nuestra comprensión de los valores, en esencia místicos, que son el fundamento de toda la creación. La última parte comprende algo de la extraordinaria riqueza de términos que son los títulos de Dios y los títulos de la Manifestación de Dios: en este caso, Bahá'u'lláh mismo. Al tomarlos en conjunto, su variedad y magnitud nos dejan perplejos; al considerarlos por separado, son igualmente sorprendentes sus significados. ¡Constituyen sin duda una fuente para la contemplación como el mundo jamás ha visto!

Léanlo como un libro, con toda confianza; o examinen los diferentes temas y reflexionen sobre ellos; o bien tomen cada cita por separado como un joyero que contempla reverente mientras hace girar una gema sin igual que lo deja pasmado a la vez que lo cautiva. Pero sobre todo una y otra vez a beber de las aguas vivas de la Palabra de Dios.

El mismo Bahá'u'lláh cita las palabras: "Una hora de reflexión es preferible a setenta años de piadosa adoración". San Bernardo escribió: "¿Preguntas qué es la piedad? Es dejar tiempo para la contemplación". La meditación, la contemplación, para mí es el acto de examinar y tratar de asimilar una verdad. A menuda libera todo el amor contenido que sentimos por Dios, por Su Manifestación, por el punto focal de este Día: Bahá'u'lláh. Participa de las palabras de 'Abdu'l-Bahá: "que el sagrado éxtasis de la adoración llene nuestras almas, oración que se eleve por encima de las palabras y letras y trascienda el murmullo de las sílabas y sonidos, para que todas las cosas se fundan en la nada ante la revelación de Tu esplendor".

En esta reflexión sobre las palabras de Bahá'u'lláh es fuente de asombro hasta dónde puede tan solo una palabra revelar tantos significados, ya sea en un instante o durante toda una vida. Es como contemplar una cristalina vertiente de agua: primero es una hermosa fuente clara que refleja tal vez el cielo y lo que la rodea; pero al mirar sus profundidades se ve toda clase de cosas y el ojo se pasea escogiendo diferentes objetos, eligiendo pensamientos que surgen por asociación de ideas. Esta contemplación debiera ser, para mí, una experiencia apacible y feliz. Golpearse la mente con reproches impacientes (como generalmente ocurre), forzar la atención en una convulsión de los músculos mentales, no presta ninguna utilidad al acto de meditar; cuando amaina el vendaval de las preocupaciones cotidianas, se aquietan, por así decirlo, las hojas del árbol de la contemplación; quizá pase una brisa que las agite y haga revolotear; no importa, relájese, tenga paciencia con su propia mente, con su cuerpo tal vez nervioso y excitado; no es de modo alguno urgente el que usted medite. La urgencia y la meditación no se avienen, pero la urgencia y la oración sí; por lo tanto, ore, nade en el océano de las Oraciones y Meditaciones de Bahá'u'lláh, lea las reconfortantes oraciones de 'Abdu'l-Bahá en los libros de oraciones. Su mundo no se acaba si no puede lograr una paz contemplativa; por tanto, vuélvase a Dios en alabanza y súplica, renovando de ese modo su espíritu. Muchas personas renuevan su ser interior mediante el trabajo. Se nos dice que el trabajo efectuado en espíritu de servicio es en sí mismo una forma de adoración. Lo más importante es que nuestro corazón y nuestra dedicación en la vida, como la brújula del compás que siempre apunta al norte, estén dirigidos a Dios a través de Su Manifestación en este Día. De Él recibimos ayuda y Él nos renueva, consuela y guía.

A menudo, en sólo dos páginas de una Tabla de Bahá'u'lláh, puede uno encontrar diez temas a los que se alude en breves frases, o simples expresiones, tan pletóricas de significados, que cada una de ellas daría material para un extenso ensayo. Uno de los objetivos de este libro es poner juntas algunas de esas frases, y los pensamientos que contienen, uniéndolas por temas. Si se quisiera comparar cada una de ellas con una rosa, en lugar de tomar sólo una bella flor aislada, he tratado de hacer con ellas ramilletes de flores con unas rosadas y otras rojas, todas juntas, para que, por así decirlo, uno pueda contemplar un mismo tema expresado por Bahá'u'lláh con palabras diferentes. Espero que ello no sólo profundizará nuestra comprensión de Sus pensamientos, sino que nos hará fijar la atención por más largo tiempo en cada tema; es decir que la redundancia es a propósito; la vista pasa por un grupo de palabras que expresan un pensamiento, mientras que quizá la atención vaga sin que uno se dé cuenta de ello, por eso la misma idea es expresada nuevamente -a menudo una y otra vez- a propósito, como los rítmicos sonidos que produce un gong o como el martilleo de una clavo que se va hundiendo cada vez más en la madera. Si Él ha expresado una misma verdad de muchas maneras, ¿por qué no hemos también de contemplarla así?

El concepto fundamental en que está basada la creación y los preceptos morales requeridos para la orientación del hombre han sido muy claramente expuestos por Bahá'u'lláh en Sus obras, estando muchos de ellos incorporados en Sus preciosas Palabras Ocultas, que son una fuente de contemplación y meditación que bien puede usarse desde la cuna hasta la sepultura. Memorícelas para que cuando las necesite pueda hacerlas surgir de lo más íntimo de su ser, son tener que leerlas, y enseñeselas a sus hijos a memorizarlas a fin de que toda la vida guarden ese tesoro dentro de ellos.

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

Mi primer consejo es éste: Posee un corazón puro, bondadoso y radiante, para que sea tuya una soberanía antigua, imperecedera y sempiterna.

La génesis espiritual del hombre es desarrollada en las siguientes:

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Velado en Mi ser inmemorial y en la antigua eternidad de mi esencia, conocí Mi amor por ti, por tanto te creé, grabé en ti Mi imagen y te revelé Mi belleza.

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Amé tu creación; por eso te creé. Por tanto, ámame para que mencione tu nombre y llene tu alma con el espíritu de vida.

¡OH HIJO DEL SER!

Ámame para que Yo te ame. Si tú no Me amas, Mi amor jamás llegará a ti. Sábelo, oh siervo.

¡OH HIJO DEL SER!

Tu Paraíso es Mi amor; tu morada celestial, la reunión conmigo. Entra, no tardes. Esto es lo que ha sido destinado para ti en Nuestro reino de lo alto y en Nuestro exaltado dominio.

¡OH HIJO DEL SER!

Tu corazón es Mi morada; santifícalo para Mi descenso. Tu espíritu es el lugar de Mi revelación; purifícalo para Mi manifestación.

¡OH HIJO DE LA PROLACIÓN!

Vuelve tu rostro hacia el Mío y renuncia a todo salvo a Mí, pues Mi soberanía perdura y Mi dominio no perece. Si buscases a otro y no a Mí, es más, si explorases eternamente el universo, tu búsqueda sería vana.

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Si Me amas, aléjate de ti mismo, y si buscas Mi complacencia, no consideres la tuya, a fin de que mueras en Mí y Yo viva eternamente en tí.

¡OH AMPARADO EXTRAÑO!

El cirio de tu corazón ha sido encendido por la mano de Mi poder; no lo extingas con los vientos adversos del yo y la pasión. El que cura todos tus males es Mi recuerdo; no lo olvides. Haz de mi amor tu tesoro y estímalo como tu misma vista y tu propia vida.

¡OH HIJO DEL SER!

Haz mención de Mí en mi tierra, para que en mi cielo Yo te recuerde; así encontrarán solaz mis ojos y los tuyos.

¡OH HIJO DE LA LUZ!

Olvídate de todo menos de Mí y entra en comunión con Mi espíritu. Esto pertenece a la esencia de Mi mandamiento, por tanto vuélvete a él.

¡OH HIJO DE LA MUNIFICENCIA!

De los desiertos de la nada, con la arcilla de Mi mandamiento te hice aparecer y dispuse para tu educación cada átomo existente y la esencia de todo lo creado. Así, antes de que nacieras del vientre de tu madre, te destiné dos fuentes de fulgurante leche, ojos que cuidasen de ti y corazones que te amasen. Mediante Mi amorosa bondad, a la sombra de Mi misericordia te crié y te protegí por la esencia de Mi gracia y favor. Y al hacer esto, Mi propósito era que pudieses alcanzar Mi dominio sempiterno y llegases a ser merecedor de Mis invisibles dones. Sin embargo, permaneciste descuidado y, cuando hubiste crecido, menospreciaste todas Mis dádivas, ocupándote de tal modo en tus ociosas imaginaciones, que te volviste completamente olvidadizo y, apartándote de las puertas del Amigo, habitaste en las cortes de Mi enemigo.

"¿Fuera de Ti, oh mi Señor, qué refugio hay al que yo pueda huir? ¿Y dónde hay abrigo para que pueda correr hacia él? ¡No, y ello Tu poder me lo atestigua! No hay protector sino Tú; ni lugar a donde huir salvo Tú, ni amparo fuera de Tí".

ORACIÓN

¡Magnificado sea Tu nombre, oh mi Señor mi Dios! Tú eres Aquel a Quien todas las cosas adoran y no adora a ninguna, Quien es el Señor de todas las cosas y no es conocido por ninguna. Tú deseaste darte a conocer a los hombres; por eso, mediante una palabra de Tu boca, hiciste la creación y formaste el universo. No hay otro Dios más que Tú, el Formador, el Creador, el Todopoderoso, el Omnipotente.

Te imploro, por esa misma palabra que ha resplandecido sobre el horizonte de Tu voluntad, que me permitas beber abundantemente de las aguas vivas con que Tú has vivificado los corazones de Tus elegidos y has dado vida a las almas de los que Te aman, para que en todo momento y en toda condición pueda volver el rostro totalmente hacia Ti.

Tú eres el Dios de poder, de gloria y de munificencia. No hay Dios sino Tú, el Supremo Soberano, el Todo Glorioso, el Omnisciente".

Los pensamientos y metáforas que Bahá'u'lláh expresa son como ventanas que dan al cielo; cada marco ofrece infinitas perspectivas; ¿qué mejor fuente para la contemplación?

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Aunque atravesases veloz la inmensidad del espacio y recorrieses la extensión del cielo, no encontrarías tranquilidad sino en la sumisión a Nuestro mandamiento y en la humildad ante Nuestra faz.

¡OH HIJOS DE ADÁN!

Palabras santas y acciones puras y buenas ascienden al cielo de gloria divina. Esforzaos para que vuestras acciones sean purificadas del polvo del yo y la hipocresía y encuentren favor en la corte de gloria...

¡OH HIJO DE MI SIERVA!

La guía siempre la han dado las palabras, pero ahora la dan las acciones. Todos deben manifestar acciones que sean puras y santas, pues las palabras son propiedad de todos por igual, en tanto que acciones como ésas pertenecen sólo a nuestros amados. Esforzaos con alma y corazón para distinguiros mediante vuestras acciones. Así os aconsejamos en esta santa y resplandeciente tabla.

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Para todo hay un signo. El signo del amor es la fortaleza ante Mi decreto y la paciencia ante mis pruebas.

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Si no te sobreviniese la adversidad en Mi sendero, ¿cómo podrías seguir los caminos de quienes están contentos con Mi voluntad? Si no te afligiesen las pruebas en tu anhelo por encontrarme, ¿cómo habrías de alcanzar la luz en tu amor a Mi belleza?

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Mi calamidad es Mi providencia, aparentemente es fuego y venganza, pero por dentro es luz y misericordia. Corre hacia ella para que llegues a ser una luz eterna y un espíritu inmortal. Este es Mi mandamiento para ti; obsérvalo.

"Derrama, entonces, sobre nosotros, oh mi Dios, lo que corresponde a Tu gracia y conviene a Tu generosidad. Permítenos, entonces, oh mi Dios, vivir recordándote y morir amándote, y provéenos con el regalo de Tu presencia en Tus mundos del más allá, mundos que son inescrutables para todos, con excepción de Ti. Tú eres nuestro Señor y el Señor de todos los mundos y el Dios de todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra".

"¡Oh pueblo de Dios! Lo que educa al mundo es la Justicia, pues se sostiene en dos pilares: la recompensa y el castigo. Estos dos pilares son las fuentes de vida para el mundo".

"...la base del orden mundial ha sido firmemente establecido sobre estos dos principios inseparables".

"Os corresponde, en todas las circunstancias, fijar la mirada en la justicia y equidad. En las Palabras Ocultas Nuestra Muy Augusta Pluma ha revelado estas palabras:

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

Ante mi vista lo más amado de todas las cosas es la Justicia; no te apartes de ella si Me deseas y no la descuides para que confíe en ti. Con su ayuda verás con tus propios ojos y no por los ojos de otros, y conocerás con tu propio conocimiento y no mediante el conocimiento de tu prójimo. Pondera en tu corazón cómo te corresponde ser. En verdad, la justicia es Mi don para ti y el signo de Mi amorosa bondad. Tenla pues ante tus ojos.

"En estos días la veracidad y la sinceridad sufren penosamente en las garras de la falsedad y la justicia es atormentada por el azote de la injusticia. El humo de la corrupción ha envuelto a todo el mundo de tal manera que nada se ve en dirección alguna que no sean regimientos de soldados, ni se oye cosa en ningún país salvo el choque de las espadas. Suplicamos a Dios, el Verdadero, que fortalezca a quienes ejercen Su poder en lo que ha de rehabilitar al mundo y llevar tranquilidad a las naciones".

"Los que son justos e imparciales en su juicio ocupan una sublime posición y tienen un rango exaltado. En esas almas brilla resplandeciente la luz de la piedad y la rectitud. Esperamos fervorosamente que los pueblos y países del mundo no sean privados de los esplendores de esas dos Luminarias".

¡OH OPRESORES DE LA TIERRA!

Apartad vuestras manos de la tiranía, pues Me he comprometido a no perdonar a nadie su injusticia. Este es Mi convenio que he decretado irrevocablemente en la tabla guardada, sellándolo con Mi sello de gloria.

¡OH HIJOS DE LA FANTASÍA!

Sabed, en verdad, que cuando aparezca la resplandeciente mañana en el horizonte de santidad eterna, los secretos y hechos satánicos cometidos en la oscuridad de la noche serán puestos al descubierto y manifiestos ante los pueblos del mundo.

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

Has de saber que, en verdad, aquel que ordena a los hombres ser justos y él mismo comete iniquidad, no proviene de Mí, aunque lleve Mi nombre.

"¡Oh hijo del hombre! Si tus ojos están vueltos hacia la misericordia, abandona las cosas que te aprovechan y adhiérete a lo que aproveche a la humanidad. Y si tus ojos están vueltos hacia la justicia, elige para tu prójimo lo que eliges para ti mismo".

"El propósito de la justicia es la aparición de la unidad entre los hombres. Dentro de esa exaltada palabra se agita el océano de la sabiduría divina, en tanto que los libros del mundo ni pueden contener su significado. Si los hombres se adornaran con esa vestimenta, verían el sol de las palabras 'En aquel día Dios satisfará a todos con Su abundancia' brillar resplandeciente sobre el horizonte del mundo".

¡OH HIJOS DE LOS HOMBRES!

¿No sabéis acaso por qué os hemos creado a todos del mismo polvo? Para que ninguno se enaltezca a sí mismo por encima de otro...

¡OH HIJOS DEL DESEO!

Desprendeos del atavío de la vanagloria y quitaos la vestidura de la altivez.

"La humildad exalta al hombre al cielo de la gloria y el poder, mientras que el orgullo lo rebaja a las profundidades de la miseria y la degradación".

Como todos los Profetas anteriores a Él, Bahá'u'lláh tenía especial amor hacia los pobres y oprimidos; son muy enfáticas Sus palabras sobre el tema de la pobreza y la riqueza.

¡OH HIJO DE MI SIERVA!

No te aflijas en la pobreza ni te confíes en la riqueza, pues a la pobreza sigue la riqueza, y tras la riqueza viene la pobreza. Pero ser pobre de todo menos de Dios es un maravilloso don; no desprecies su valor, pues al final esto te hará rico en Dios, y así conocerás el significado de la expresión "En verdad sois los pobres" y las santas palabras "Dios es el Poseedor de todo"...

¡OH VOSOTROS QUE OS ENORGULLECÉIS CON LA RIQUEZA MORTAL!

Sabed, en verdad, que la riqueza es un poderoso obstáculo entre el buscador y su deseo, entre el amante y su amada. Los ricos, salvo unos pocos, de ningún modo llegarán a la corte de Su presencia, ni entrarán en la ciudad del contento y la resignación. Dichoso, pues, aquel que siendo rico no es privado por su riqueza del reino sempiterno, ni es por ella despojado del dominio imperecedero. ¡Por el Más Grande Nombre! ¡El esplendor de ese hombre rico iluminará a los habitantes del cielo, como el sol alumbra a la gente de la tierra!

¡OH HIJO DE LA PASIÓN!

Purifícate de la contaminación de la riqueza y, en perfecta paz, entra en el reino de la pobreza, para que bebas en la fuente del desprendimiento el vino de la vida inmortal.

¡OH HIJOS DEL POLVO!

Hablad a los ricos de los suspiros que profieren los pobres a medianoche; no sea que la negligencia los lleve al camino de la destrucción y los prive del Árbol de la Riqueza. Dar y ser generoso son atributos Míos; dichoso aquel que se adorna con Mis virtudes.

"Tened cuidado de no usurpar los bienes de vuestro prójimo. Probad que sois dignos del crédito y la confianza que ha puesto en vosotros, y no neguéis al pobre los dones que la gracia de Dios os ha conferido. Él verdaderamente recompensará a los caritativos y les devolverá el doble de lo que han dado".

¡OH RICOS DE LA TIERRA!

Los pobres son Mi depósito en medio de vosotros; cuidad Mi depósito y no estéis empeñados solamente en vuestro propio bienestar.

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

No te vanaglories por encima del pobre, pues a él le guío por su camino y a ti te veo en tu grave condición y te confundo para siempre.

¡OH HIJO DEL SER!

No te ocupes de este mundo, pues con fuego probamos el oro y con oro probamos a Nuestros siervos.

"Es Mi verdadero seguidor aquel que, si llegare a un valle de oro puro, pasará de largo como una nube y no se volverá ni detendrá. Tal hombre es ciertamente de Mí".

¡OH QUINTAESENCIA DE LA PASIÓN!

Líbrate de toda codicia y trata de estar contento; pues el codicioso siempre ha sido despojado y el contento ha sido amado y elogiado.

"La caridad es grata y loable a los ojos de Dios y es considerada primera entre las buenas obras... Bienaventurado es quien prefiera a su hermano antes que a sí mismo".

¡OH MI SIERVO!

Purifica tu corazón de malevolencia y, libre de envidia, entra en la divina corte de santidad.

¡OH HIJO DE LA TIERRA!

Sabe, en verdad, que el corazón en el que perdure el menor residuo de envidia nunca alcanzará Mi dominio sempiterno, ni aspirará los suaves y sagrados aromas que emanan de Mi reino de santidad.

"...debéis exhibir lo que asegure la paz y el bienestar de los miserables y oprimidos..."

"¡Juro por Dios! Mejor es para vosotros lo que Él posee que las cosas que vosotros poseéis y las cosas que habéis buscado y buscáis en esta vida vana y vacía".

¡OH VÁSTAGO DEL POLVO!

No te contentes con la tranquilidad de un día pasajero ni te prives del descanso sempiterno. No trueques el jardín de delicia eterna por el cúmulo de polvo de un mundo mortal. Desde tu prisión elévate hacia los gloriosos prados de lo alto y alza el vuelo desde tu jaula mortal hacia el paraíso del Irrestringido.

¡OH MI SIERVO!

No abandones un dominio sempiterno a cambio de aquello que perece y no deseches la soberanía celestial por un deseo mundano. Este es el río de vida eterna que ha fluido del manantial de la pluma del Misericordioso. ¡Dichosos aquellos que beben de él!

En términos muy enérgicos Bahá'u'lláh nos exhorta repetidamente a evitar la compañía de los malhechores, los corruptos, los depravados, advirtiéndonos que con tal asociación nos podemos contaminar nosotros mismos. A este respecto los padres debieran sentir una grave responsabilidad por la orientación y protección de sus hijos.

¡OH VOSOTROS HIJOS DEL ESPÍRITU!

Sois mi tesoro, pues en vosotros he atesorado las perlas de Mis misterios y las joyas de Mi conocimiento. Protegedlas contra los extraños entre Mis siervos y contra los impíos entre Mi pueblo.

¡OH AMIGO!

...Atesora la compañía de los justos y elude toda asociación con los impíos.

¡OH HIJO DEL POLVO!

¡Cuidado! No te juntes con el impío ni busques su compañía, pues tal compañía cambia la luz del corazón en fuego infernal.

Bahá'u'lláh condena enérgicamente aquellas "almas descreídas que no exhalan sino el aliento de deseos egoístas y que están aprisionadas en la jaula de sus vanas fantasías... Como los murciélagos de la oscuridad, no levantan la cabeza del lecho a menos que sea para buscar las cosas transitorias del mundo y de noche no están tranquilos si no se afanan por promover los objetivos de su sórdida vida. Inmersos en sus planes egoístas, olvidan el secreto Divino. Durante el día se esfuerzan con toda el alma por conseguir beneficios mundanos y de noche su única ocupación es satisfacer sus deseos carnales".

¡OH MI HIJO!

La asociación con los impíos aumenta la tristeza, en tanto que la compañía de los justos limpia de herrumbre el corazón. Quien desee entrar en comunión con Dios, que recurra a la compañía de Sus amados; y quien anhele escuchar la palabra de Dios, que preste oídos a las palabras de Sus elegidos.

¡OH AMIGO DE LA PALABRA!

Medita un momento: ¿Has oído alguna vez que amigo y enemigo habiten en un corazón? Echa entonces al extraño, para que el Amigo entre en Su morada.

¡OH MIS AMIGOS!

...No prefiráis vuestra voluntad a la Mía, nunca deseéis lo que no he deseado para vosotros, y no os acerquéis a Mí con corazones sin vida, manchados de deseos y anhelos mundanos. .

¡OH VOSOTROS PUEBLOS DEL MUNDO!

Sabed, en verdad, que una calamidad imprevista os persigue y os espera un doloroso castigo. No penséis que las acciones que habéis cometido han sido borradas a Mi vista. ¡Por Mi belleza! Todas vuestras acciones las ha grabado Mi pluma con caracteres claros sobre tablas de crisolita.

Dios es la Ayuda en el Peligro; la obediencia a Sus leyes es una firme fortaleza, un refugio en la necesidad; uno debiera huir de sus propias insuficiencias a ese puerto seguro. La murmuración y la calumnia están prohibidas por Bahá'u'lláh y son pecado a Sus ojos. Él nos ordena "guardar silencio y abstenerse de la conversación ociosa. Pues la lengua es fuego latente y el exceso de palabras un veneno mortal. El fuego material consume el cuerpo, mientras que el fuego de la lengua devora tanto el corazón como el alma. La fuerza de aquél dura sólo un tiempo, en tanto que los efectos de éste persisten un siglo". En cuanto a la murmuración, continúa diciendo que es un "grave error" del cual todos debiéramos mantenernos apartados y nos advierte severamente que "la murmuración apaga la luz del corazón y extingue la vida del alma".

¡OH HIJO DEL SER!

¿Cómo has podido olvidar tus propias faltas y te has ocupado de las faltas de los demás? Quien así obra es detestado por Mi.

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

No murmures de los pecados de otros mientras seas tú mismo un pecador. Si desobedecieres este mandamiento serás detestado y de ello Yo doy testimonio.

¡OH EMIGRANTES!

He destinado la lengua para Mi mención, no la manchéis con maledicencia. Si os venciere el fuego del yo, recordad vuestras propias faltas y no las de Mis criaturas, por cuanto cada uno de vosotros se conoce a sí mismo mejor que a los demás.

¡OH HIJO DEL SER!

No atribuyas a ningún alma lo que no quisieras que se te atribuyese a ti, ni digas aquello que no haces. Este es Mi mandamiento para ti; cúmplelo.

"Una lengua amable es el imán que atrae los corazones de los hombres. Es el pan del espíritu, reviste las palabras de significado, es la fuente de la luz de la sabiduría y el entendimiento".

¡OH COMPAÑERO DE MI TRONO!

No escuches la maldad, ni mires la maldad; no te rebajes, ni suspires, ni te lamentes. No digas nada malo para que eso mismo no llegue a tus oídos; no agrandes las faltas de los demás, para que tus propias faltas no sean agrandadas; no desees la humillación de nadie, para que no sea expuesta tu propia humillación. Vive entonces los días de tu vida, que no son más que un momento efímero, con mente inmaculada, corazón sin mancha, pensamientos puros y carácter santificado, para que libre y contento te desprendas de este cuerpo mortal y te encamines hacia el paraíso místico y habites para siempre en el reino inmortal.

¡OH HIJO DEL POLVO!

En verdad te digo: de todos los hombres, el más negligente es aquel que disputa inútilmente y trata de sobresalir por encima de su hermano. Di: ¡Oh hermanos! Que las acciones y no las palabras, sean vuestro adorno.

¡OH HIJOS DE LOS HOMBRES!

¿No sabéis acaso por qué os hemos creado a todos del mismo polvo? Para que ninguno se enaltezca a sí mismo por encima de otro. En todo momento ponderad en vuestro corazón cómo habéis sido creados...

¡OH HIJO DEL SER!

Guarda Mis decretos por amor a Mí y niégate aquello que deseas, si buscas Mi agrado.

¡OH AMIGOS!

Verdaderamente digo: todo lo que habéis ocultado en vuestros corazones Nos es claro y manifiesto como el día; el que esté oculto se debe a Nuestra gracia y favor y no a que lo merezcáis.

¡OH REBELDES!

Mi indulgencia os ha envalentonado y Mi paciencia os ha vuelto negligentes, de tal modo que habéis dado riendas al fogoso corcel de la pasión por peligrosos caminos que llevan a la destrucción. ¿Habéis creído que soy descuidado o que no estaba informado?

¡OH MI SIERVO!

Rompe las cadenas de este mundo y libera tu alma de la prisión del yo. Aprovecha la oportunidad, pues no volverá a tí nunca más.

Bahá'u'lláh nos ha dado muchas palabras reveladoras sobre el tema de la muerte, recalcando en todos Sus escritos la importancia de nuestros actos en este mundo como preparación para una existencia espiritual eterna después de la muerte. Es forzosamente tan grande la diferencia entre un estado físico y uno espiritual que, a semejanza de un bebé en la matriz, no podemos concebir la vida en otro estado así como ese bebé no puede imaginarse este mundo al cual él aún no ha nacido. Pero las obras parecen ser la clave: la fe y la buena conducta distinguen una vida futura gozosa y radiante de una existencia tan terrible en su esterilidad espiritual que no quisiéramos contemplarla. Sin embargo, Él nos asegura que para los rectos vale: "glorioso es el dominio de la eternidad, si pasaras más allá del mundo de la mortalidad".

"Has de saber ciertamente", escribe Bahá'u'lláh, "que el alma, después de su separación del cuerpo, continuará progresando hasta que llegue a la presencia de Dios... Los Profetas y Mensajeros del pasado han sido enviados a la tierra con el único fin de guiar a la humanidad hacia el recto Camino de la Verdad. El propósito fundamental de Su revelación ha sido educar a todos los hombres para que, a la hora de su muerte, asciendan, en máxima pureza y santidad y con absoluto desprendimiento, hasta el trono del Altísimo. La luz que irradian esas almas es responsable del progreso del mundo y el adelanto de los pueblos. Son como levadura que hace leudarse el mundo del ser y constituyen la fuerza animadora por la cual se ponen de manifiesto las artes y maravillas del mundo".

¡OH HIJO DEL ALTÍSIMO!

He hecho de la muerte una mensajera de alegría para tí. ¿Por qué te afliges? He hecho que la luz resplandezca sobre ti. ¿Por qué te ocultas de ella?

¡OH HIJO DEL ALTÍSIMO!

Te llamo a lo eterno; mas tu buscas lo que perece. ¿Qué te ha hecho apartarte de Nuestro deseo y seguir el tuyo?

¡OH HIJO DEL SER!

Pídete a cuentas a ti mismo cada día, antes de que seas llamado a rendirlas; pues la muerte te llegará sin aviso y habrás de responder por tus hechos.

"Las generaciones que han pasado antes que vosotros, ¿a dónde se han esfumado? Y aquellos en torno de los cuales giraban en vida las más bellas y hermosas del país, ¿ahora dónde están? Que su ejemplo os aproveche, oh gentes, y no seáis de los que se han extraviado".

"Dentro de poco otros pondrán las manos en lo que poseéis y entrarán en vuestras habitaciones. Inclinad vuestro oído a Mis palabras y no seáis contados entre los necios".

"Es el sumo deber de cada uno de vosotros elegir para sí mismo aquello que nadie pueda violar ni usurpar. Tal cosa es -y de esto el Todopoderoso es Mi testigo- el amor de Dios, si pudierais percibirlo".

"Construid para vosotros casas tales que ni la lluvia ni las inundaciones puedan jamás destruir, que os protejan de los cambios y azares de esta vida. Ésta es la instrucción de Aquel a Quien el mundo ha agraviado y desamparado".

¡OH VOSOTROS QUE COMO MUERTOS YACÉIS EN EL LECHO DE LA NEGLIGENCIA!

Han pasado edades y vuestras preciosas vidas están casi terminadas; sin embargo, ni un solo hálito de pureza ha llegado de vosotros hasta Nuestra corte de santidad. Aunque estáis sumergidos en el océano de la incredulidad, con vuestros labios profesáis la única y verdadera fe de Dios. Habéis amado a quien detesto y de Mi enemigo habéis hecho un amigo. No obstante, camináis sobre Mi tierra complacidos y satisfechos de vosotros mismos, sin reparar en que Mi tierra está cansada de vosotros, y todo cuando hay en ella os rehúye. Si abrierais vuestros ojos, en verdad preferiríais una miríada de aflicciones a esta alegría, y consideraríais la muerte misma mejor que esta vida.

¡OH HIJO DE LA VANAGLORIA!

A cambio de una soberanía efímera, habéis abandonado Mi dominio imperecedero y os habéis adornado con las alegres vestimentas del mundo y hacéis alarde de ello. ¡Por Mi belleza! A todos los reuniré bajo una cubierta de polvo de un solo color y borraré todos esos colores diferentes, a excepción de quienes eligen el Mío, el cual es purificación de todo color.

¡OH HERMANOS!

Sed indulgentes unos con otros y no pongáis vuestro afecto en las cosas del mundo. No os enorgullezcáis de la humillación. ¡Por Mi belleza! He creado a todo del polvo y al polvo lo haré regresar.

"¡Por Tu Gloria!", exclama Bahá'u'lláh en una de Sus oraciones. "Si el mundo durare tanto como ha de durar Tu propio reino, depositar en él su afecto todavía sería impropio de quienes han bebido el vino de Tu presencia de las manos de Tu misericordia; cuánto más aún cuando reconocen la fugacidad y están convencidos de su transitoriedad. Los azares que sobre él se abaten y los cambios a que está sujeto todo cuanto a él pertenece, atestiguan su temporalidad".

"Dicen: '¿Dónde está el Paraíso y dónde está el Infierno?' Di: 'Uno es la reunión conmigo; el otro, tu propio yo...'".

¡OH HIJO DEL POLVO!

Todo lo que hay en el cielo y en la tierra lo he dispuesto para ti, salvo el corazón humano que lo he destinado para habitación de Mi belleza y gloria; sin embargo, diste Mi hogar y morada a otro y no a Mí; y cada vez que la manifestación de Mi santidad buscaba su propia residencia, encontraba allí a un extraño y, no hallando hogar, partía presurosa hacia el santuario del Amado. No obstante, he guardado tu secreto y no he deseado tu vergüenza.

ORACIÓN

¡Crea en mí un corazón puro, oh mi Dios, y renueva una conciencia tranquila dentro de mí, oh mi Esperanza! ¡Por medio del espíritu del poder confírmame en tu Causa, oh mi Bienamado, y por la luz de tu gloria, revélame tu sendero, oh Tú el Objeto de mi deseo! ¡Mediante la fuerza de tu trascendente poder, elévame hacia el cielo de tu santidad, oh Fuente de mi ser, y por las brisas de tu eternidad alégrame, oh Tú Quien eres mi Dios! ¡Haz que tus eternas melodías me inspiren tranquilidad, oh mi Compañero, y que las riquezas de tu antiguo semblante me libren de todo excepto de Ti, oh mi Maestro, y que las nuevas de la revelación de tu incorruptible Esencia, me traigan alegría, oh Tú Quien eres lo más manifiesto de lo manifiesto y lo más oculto de lo oculto!

"El buscador en el camino de la verdad", dice Bahá'u'lláh, "debe limpiar su corazón tanto que no subsista en él ningún vestigio de amor ni de odio; no sea que ese amor le incline ciegamente al error o ese odio le aleje de la verdad. Así puedes ver en este día cómo la mayoría de la gente, a causa de tal amor y odio, está privada de la Faz inmortal, se ha desviado lejos de las Personificaciones de los misterios Divinos y vaga sin pastor por los desiertos del olvido y del error".

"Cuando un verdadero buscador decide dar el paso de la búsqueda... debe, antes que nada, limpiar y purificar su corazón, que es la sede de la revelación de los misterios ocultos de Dios, del polvo ofuscador de todo conocimiento adquirido..."

¡AY! ¡AY! ¡OH AMANTES DEL DESEO MUNDANO!

Con la velocidad del rayo habéis pasado sin atender al Amado y habéis dirigido vuestro corazón hacia las fantasías satánicas. Os hincáis de rodillas ante vuestra vana imaginación, llamándola verdad. Ponéis los ojos en una espina, dándole el nombre de flor. No habéis exhalado un solo hálito de pureza, no ha soplado la brisa del desprendimiento desde los prados de vuestro corazón. Habéis echado al viento los amorosos consejos del Bienamado y los habéis borrado completamente de la tabla de vuestro corazón y, como las bestias del campo, vivís y os movéis en los pastizales del deseo y la pasión.

¡OH HIJO DEL POLVO!

Ciega tus ojos, para que veas Mi belleza; cubre tus oídos, para que escuches la dulce melodía de Mi voz; vacíate de todo saber, para que compartas conocimiento; y santifícate de las riquezas, para que obtengas una parte duradera del océano de Mi eterna riqueza. Esto es, ciega tus ojos a todo cuanto no sea Mi belleza, cubre tus oídos a todo cuanto no sea Mi palabra; vacíate de todo saber salvo Mi conocimiento, para que con visión clara, corazón puro y oído atento, entres en la corte de Mi santidad.

Bahá'u'lláh considera fundamentalmente la educación como lo que acerca al hombre a Dios. En muchas profundas declaraciones indica que, sin educación, los seres humanos permanecen, en gran medida, como una mina cuyas riquezas están inexplotadas; sin embargo, deplora aquellas formas de educación que comienzan y terminan con palabras, sin resultados constructivos para la humanidad, que ni mejoran el carácter ni elevan la mente o el alma. Con tanta gente que en el mundo de hoy aún carece de los beneficios de siquiera una educación rudimentaria, y tanta gente con elevadísima educación pero totalmente carente de todo sentido de moralidad, de responsabilidad para con la sociedad o creencia en los valores espirituales, nos corresponde sopesar muy cuidadosamente las enseñanzas de Bahá'u'lláh referentes a este importantísimo tema.

"El hombre", afirma Él, "es el Talismán supremo. Sin embargo, la falta de una educación adecuada le ha privado de aquello que le es inherente. Por una palabra procedente de la boca de Dios fue creado; por otra palabra fue guiado para reconocer la Fuente de su educación; por otra palabra más fueron protegidos su posición y destino. El Gran Ser dice: Considerad al hombre como una mina rica en gemas de incalculable valor. Solamente la educación puede hacerle revelar sus tesoros y permitir a la humanidad beneficiarse de ellos".

"A todo padre le ha sido ordenado instruir a su hijo e hija en el arte de la lectura y la escritura y en todo lo que ha sido establecido en la Tabla Sagrada", escribe Bahá'u'lláh y a continuación exhorta a la gentes a ayudar a niños que no sean los propios, afirmando que: "Aquel que cría a su hijo o al hijo de otro, es como si hubiera criado un hijo Mío..."

Refiriéndose a las "artes, oficios y ciencias", dice Él que "el conocimiento es como alas para la vida del hombre, y una escalera para que ascienda. A todos incumbe su adquisición. Sin embargo, debiera adquirirse conocimiento de aquellas ciencias que aprovechan los pueblos de la tierra y no de aquellas que comienzan con palabras y terminan con palabras. En verdad es grande el derecho que sobre los pueblos del mundo tienen los científicos y los artesanos".

Nos advierte Bahá'u'lláh que "al principio de todo empeño incumbe mirar a su fin. De todas las artes y ciencias, poned a vuestros hijos a estudiar aquellas que tengan por resultado un provecho para el hombre, que aseguren su progreso y eleven su posición. Así se disiparán los fétidos olores de la anarquía, y así, por los elevados empeños de los jefes de las naciones, todos vivirán protegidos, seguros y en paz", y a continuación aconseja: "Los sabios de la época deben mandar a las gentes a adquirir aquellas ramas del conocimiento que son útiles, para que tanto los mismos sabios como la generalidad de los hombres obtengan de ellos beneficio. Aquellos pasatiempos académicos que comienzan y terminan en palabras solamente, nunca han tenido ni tendrán jamás valor alguno".

"El pueblo de Bahá... debiera tratar a los artesanos deferentemente... En este Día el sol de los oficios brilla sobre el horizonte de occidente y el río de las artes emana del mar en esa región. Uno debe hablar con equidad y agradecer tal don".

"Es lícito estudiar las ciencias y las artes, pero aquellas ciencias que sean útiles y redunden en el progreso y adelanto de las gentes..."

"Se os ordena a cada uno de vosotros dedicarse a alguna forma de ocupación, tal como artes, oficios y cosas semejantes. Bondadosamente hemos exaltado vuestra dedicación a tal trabajo al rango de adoración a Dios, el Verdadero... No despilfarréis vuestro tiempo en la ociosidad y pereza. Ocupaos en lo que os aproveche y aproveche a otros".

"Un filósofo verdadero nunca negaría a Dios ni Sus evidencias, sino que antes reconocería Su gloria y arrolladora majestad que eclipsan todas las cosas creadas. Ciertamente amamos a los hombres de conocimiento que han sacado a la luz aquello que fomenta los mejores intereses de la humanidad... Esforzaos todo lo que podáis para que desarrolléis artes y empresas tales que todos, jóvenes y viejos, saquen provecho de ellas. Estamos libres de esos ignorantes que tontamente imaginan que la Sabiduría es dar salida a sus vanas imaginaciones y repudiar a Dios, el Señor de todos los hombres; tal como hoy oímos a algunos de los desatentos expresar tales aseveraciones... El principio de la Sabiduría y su origen es reconocer todo cuanto Dios ha expuesto claramente..."

¡OH MIS SIERVOS!

Sois los árboles de Mi jardín, debéis dar frutos excelentes y maravillosos, para que vosotros mismos y otros obtengan provecho de ellos. Así pues, incumbe a todos ocuparse en oficios y profesiones, pues en ello yace el secreto de la riqueza, ¡oh vosotros dotados de entendimiento! Por cuanto los resultados dependen de los medios y la gracia de Dios será totalmente suficiente para vosotros. Los árboles que no dan fruto, han sido y siempre serán para el fuego.

¡OH MI SIERVO!

Los más viles entre los hombres son aquellos que no dan ningún fruto en la tierra. Tales hombres son en verdad considerados entre los muertos; es más, ante la vista de Dios mejores son los muertos que esas almas ociosas y despreciables.

¡OH MI SIERVO!

Los mejores de los hombres son aquellos que se ganan el sustento con su oficio y lo gastan en sí mismos y en sus familias, por amor a Dios, el Señor de los Mundos.

El Médico Divino -tal es uno de los títulos de Bahá'u'lláh- sabiamente nos recuerda que: "Es muy recomendable dedicarse a una profesión, pues al estar ocupado en un trabajo es menos probable que uno se detenga en los aspectos desagradables de la vida".

"Aquellos que están dotados de sinceridad y fidelidad debieran asociarse con todos los pueblos y linajes de la tierra, con alegría y regocijo, ya que el juntarse con la gente siempre ha fomentado y continuará fomentando la unidad y la concordia, las que a su vez son conducentes al mantenimiento del orden en el mundo y a la regeneración de las naciones. Bienaventurados son quienes se adhieren firmemente a la cuerda de la amabilidad y tierna misericordia y están libres de animosidad y odio".

"Un buen carácter verdaderamente es para el hombre el mejor ornamento procedente de Dios. Con él adorna el templo de sus amados. ¡Por mi vida! La luz de un buen carácter supera a la luz del sol y su resplandor. Quienquiera que lo logre es considerado como una joya entre los hombres. De él deben necesariamente depender la gloria y exaltación del mundo. Un carácter agradable es un medio por el cual los hombres son guiados al Recto Camino y son conducidos hasta el Gran Anuncio. Dichoso aquel que está adornado con los santos atributos y carácter del Concurso de lo Alto".

Bahá'u'lláh, en una declaración única dirigida a uno de Sus hijos, dio la guía más sucinta y perfecta para lo que debiera constituir el carácter de un verdadero ser humano:

"Sé generoso en la prosperidad y agradecido en la adversidad. Sé digno de la confianza de tu prójimo y mírale con rostro resplandeciente y amistoso. Sé para el pobre un tesoro, para el rico un amonestador; sé uno que responde a la llamada del menesteroso y guarda la santidad de tu promesa. Sé recto en tu juicio y moderado en tu palabra. No seas injusto con nadie y a todos muestra mansedumbre. Sé como una lámpara para quienes andan en tinieblas, una alegría para los entristecidos, un mar para los sedientos, un asilo para los afligidos, un sostenedor y defensor de la víctima de la opresión. Que la integridad y rectitud distingan todos tus actos. Sé un hogar para el forastero, un bálsamo para el que padece, un baluarte para el fugitivo. Sé ojos para el ciego y una luz de guía a los pies de los que yerran. Sé un ornamento del semblante de la verdad, una corona sobre la frente de la fidelidad, un pilar del templo de la rectitud, un hálito de vida para el cuerpo de la humanidad, una insignia de las huestes de la justicia, un lucero sobre el horizonte de la virtud, un rocío para la tierra del corazón humano, un arca en el océano del conocimiento, un sol en el cielo de la munificencia, una gema en la diadema de la sabiduría, una luz refulgente en el firmamento de tu generación, un fruto del árbol de la humildad. Rogamos a Dios que te proteja del calor de los celos y del frío del odio. Él verdaderamente está cerca, dispuesto a contestar".

En innumerables pasajes de todas Sus obras, y en palabras diferentes pero con el mismo significado, Bahá'u'lláh ha explicado con más detalles esa declaración única y ha definido claramente las virtudes que desea que caractericen a Sus seguidores:

"La honradez, virtud, sabiduría y un carácter santo conducen a la exaltación del hombre, en tanto que la improbidad, el engaño y la hipocresía llevan a su envilecimiento... La distinción del hombre no está en los adornos ni en la riqueza, sino más bien en un comportamiento virtuoso y verdadero entendimiento".

"No debe nunca tratar de enaltecerse por encima de nadie; debe borrar de la tabla de su corazón toda huella de orgullo y vanagloria, debe aferrarse a la paciencia y la resignación..."

"Que vuestros hechos sean una guía para la humanidad, pues lo que profesa la mayoría de los hombres, de cualquier clase que sean, difiere de su conducta. Es por vuestras acciones que podéis distinguiros de otros".

"Cuidado, oh pueblo de Bahá, no sea que andéis por los caminos de aquellos cuyas palabras difieren de sus hechos".

"Quienes son justos e imparciales en su juicio ocupan una sublime posición y tienen un rango exaltado. La luz de la piedad y la rectitud brilla resplandeciente en esas almas. Esperamos ansiosamente que los pueblos y países del mundo no se priven de los esplendores de esas dos luminarias".

En el materialismo absorbente de nuestra egocéntrica civilización actual se hace cada vez más rara la cualidad de la lealtad. Si usted no tiene lealtad a Dios, a su compañero de matrimonio o a la empresa que le da trabajo, ¿cómo se puede confiar en usted? Bahá'u'lláh relaciona directamente la honradez no sólo con las relaciones personales de los individuos sino con el bienestar de la humanidad como un todo, afirmando categóricamente que la honradez es el "instrumento supremo para la prosperidad del mundo" y que esa característica, de importancia capital, "es la puerta de la seguridad para todos los que habitan en la tierra y una muestra de gloria de parte del Todomisericordioso. Quien haya participado de ella, verdaderamente ha participado de los tesoros de la riqueza y la prosperidad. La honradez es la entrada mayor que conduce a la tranquilidad y seguridad de la gente. En verdad, la estabilidad de todo asunto ha dependido y depende de ella. Todos los dominios del poder, de la grandeza y de la riqueza son iluminados por su ley".

"Te mencionaremos ahora la Honradez y su posición a juicio de Dios", continúa diciendo Bahá'u'lláh, y personifica este atributo de la honradez como un ser celestial en boca de quien pone Sus propias palabras: "¡Por Dios, el Verdadero! Soy la Honradez y su revelación y su belleza. Premiaré a quien quiera que se adhiera a mí y reconozca mi rango y posición y se aferre a mi orla. Soy el más grande adorno del pueblo de Bahá y la vestidura de la gloria para todos los que están en el reino de la creación. Soy el instrumento supremo para la prosperidad del mundo y el horizonte de la seguridad para todos los seres".

"En esta Revelación las huestes que la harán victoriosa son las huestes de loables acciones y recto carácter. El jefe y comandante de esas huestes ha sido siempre el temor a Dios, temor que abarca a todas las cosas y reina sobre todas las cosas".

"...el temor a Dios mueve al hombre a adherirse a lo que es bueno y evitar todo lo malo".

"Hemos exhortado a Nuestros amados a temer a Dios, temor que es el manantial de todas las buenas obras y virtudes. Es el comandante de las huestes de la justicia en la ciudad de Bahá. Dichoso el hombre que se ha puesto a la sombra de su luminoso estandarte, aferrándose a él. Él es verdaderamente de los compañeros del Arca Carmesí, la cual ha sido mencionada en el Qayyúm-i-Asmá".

"El temor de Dios siempre ha sido una defensa segura y una firme fortaleza para todos los pueblos del mundo. Es la causa principal de la protección de la humanidad y el supremo instrumento para su preservación. Realmente existe en el hombre una facultad que lo disuade y lo protege de aquello que es indigno e indecoroso y que se conoce como su sentido de la vergüenza. Sin embargo, está limitado a unos pocos; no todos lo han poseído ni lo poseen".

"El pueblo de Bahá debe en todas las circunstancias observar lo que es conveniente y decoroso y exhortar a la gente a actuar de la misma forma".

"¡Oh pueblo de Bahá! Sois los puntos donde amanece el amor de Dios y las auroras de Su bondadoso afecto. No manchéis vuestra lengua maldiciendo e insultando a ninguna alma y proteged vuestros ojos de lo que no es decoroso".

"Que vuestro ojo sea casto; vuestra mano fiel; vuestra lengua veraz y vuestro corazón esclarecido".

"Sed puros, oh pueblo de Dios, sed puros; sed rectos, sed rectos..."

"Nos, en verdad, hemos decretado en Nuestro Libro un munífico y hermoso premio para quienquiera que se aparte de la maldad y lleve una vida casta y santa".

"Quienes siguen sus apetitos e inclinaciones corruptas han errado y dispersado sus esfuerzos. Ellos ciertamente son de los perdidos".

"La pureza y la castidad han sido, y aún son, los mayores adornos para las siervas de Dios. ¡Dios es Mi Testigo! La brillantez de la luz de la castidad vierte sus rayos sobre los mundos del espíritu y su fragancia es llevada aún hasta el Más Exaltado Paraíso".

"Te imploro, oh Tú, Formador de las naciones y Rey de la eternidad, que guardes a tus siervas dentro del tabernáculo de Tu castidad y que anules aquellos de sus hechos que son indignos de Tus días. Límpialas entonces, oh mi Dios, de todas las dudas y vanas fantasías y purifícalas de todo cuanto no convenga a su afinidad contigo, oh Tú que eres el Señor de los nombres y la Fuente de la expresión. Tú eres Aquel en Cuyas manos están las riendas de toda la creación".

ORACIÓN PARA UNA SIERVA

¡Oh tú cuyo rostro es el objeto de adoración de todos los que Te anhelan, cuya presencia es la esperanza de quienes se hallan completamente consagrados a Tu voluntad, cuya proximidad es el deseo de cuantos se han acercado a Tu corte, cuyo semblante es el compañero de aquellos que han reconocido Tu verdad, cuyo nombre es el que mueve las almas que ansían contemplar Tu rostro, cuya voz es la verdadera vida de Tus amantes, las palabras de cuya boca son como aguas de vida para todos los que están en el cielo y en la tierra!

Te suplico, por el agravio que has sufrido y los males que te han causado las huestes de los perpetradores de maldad, que me envíes, desde las nubes de Tu merced, aquello que me purifique de todo lo que no seas Tú, para que sea digna de alabarte y esté capacitada para amarte.

No me niegues, oh mi Señor, las cosas que Tú ordenaste para aquellas de Tus siervas que han girado en Tu derredor y sobre las cuales se han vertido continuamente los esplendores del sol de Tu belleza y los rayos de la brillantez de Tu rostro. Tú eres Aquel Quien, desde la eternidad, ha socorrido a quienquiera que Te haya buscado, y ha favorecido generosamente a quien Te haya invocado.

No hay Dios fuera de Ti, el Poderoso, el Siempre Perdurable, el Todo Munífico, el Más Generoso.

PARTE DE UNA ORACIÓN PARA PEDIR PERDÓN

¡Oh Señor! Tú ves a este esencia del pecado volviéndose hacia el océano de Tu favor y a este débil ser buscando el reino de Tu divino poder, y a esta pobre criatura inclinándose hacia el sol de Tu riqueza. Por Tu misericordia y Tu gracia, no le desilusiones, oh Señor, ni le prives de las revelaciones de Tu munificencia en Tus días, ni le eches de Tu puerta que has abierto de par en par a todos los que habitan en Tu cielo y en Tu tierra.

¡Ay! ¡Ay! Mis pecados me han impedido acercarme a la Corte de Tu santidad y mis transgresiones me han hecho desviarme lejos del Tabernáculo de Tu majestad. He cometido lo que Tú me prohibiste hacer y he repudiado lo que me ordenaste que observara.

Te ruego por Aquel que es el soberano Señor de los Nombres que decretes para mí, con la Pluma de Tu munificencia, lo que me permita acercarme a Ti y me purifique de mis transgresiones, que se han interpuesto entre mí y Tu indulgencia y Tu perdón.

Verdaderamente Tú eres el Potente, el Munífico. No hay Dios sino Tú, el Poderoso, el Benévolo.

"Un buen carácter es, verdaderamente, el mejor manto de Dios para los hombres. Con él adorna el templo de sus amados. ¡Por Mi vida! La luz de un buen carácter supera la luz del sol y su resplandor".

El comportamiento que un buen carácter exige consiste en no introducirse sin ser invitado en la casa de otras personas; no tomar las cosas de otras personas, no aprovecharse de ellas ni tratar de imponerles las propias opiniones, todo ello expresado en el poético lenguaje de esta Palabra Oculta de Bahá'u'lláh:

¡OH MIS AMIGOS!

Seguid el camino de la complacencia del Amigo y sabed que Su agrado está en el agrado de Sus criaturas. Es decir, ningún hombre debe entrar en la casa de su amigo, si no es con su beneplácito, ni tomar sus bienes, ni preferir su propia voluntad a la de su amigo; tampoco debe, de ningún modo, buscar ventaja por encima de él. ¡Meditad, oh vosotros dotados de entendimiento!

Afirma Bahá'u'lláh que uno de los deberes que la humanidad debe cumplir es "la protección y resguardo de la posición de los siervos de Dios", pensamiento rara vez expresado en el mundo de hoy y ciertamente digno de especial consideración. Él continúa diciendo: "Uno no debiera ignorar la verdad de ningún asunto, antes debiera uno expresar lo que es justo y verdadero. El pueblo de Bahá no debiera negar a ningún alma la recompensa debida, debiera tratar deferentemente a los artesanos y, a diferencia de la gente de otro tiempo, no debieran manchar su lengua con denuestos".

"Las palabras justas y la veracidad, en virtud de su excelso rango y posición, son consideradas como el sol que brilla sobre el horizonte del conocimiento".

"Que la veracidad y la cortesía sean vuestro adorno".

Las discusiones y disputas están prohibidas en las enseñanzas bahá'ís. Bahá'u'lláh nos dice. "Exponed lo que poseéis. Si es recibido favorablemente, se ha logrado vuestro fin, si no, es inútil protestar. Dejad sola a esta alma y volveos hacia el Señor, el Protector, el Que Subsiste por Sí mismo. No seáis causa de dolor, ni menos de discordia y lucha. Abrigamos la esperanza de que obtengáis la verdadera educación al abrigo del árbol de Sus cariñosos favores y actuéis de conformidad con lo que Dios desea".

"La palabra de Dios es una lámpara, cuya luz son estas palabras: Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una sola rama. Trataos los unos a los otros con el mayor cariño y armonía, con amistad y camaradería... Tan potente es la luz de la unidad que puede iluminar la tierra entera. El único y verdadero Dios, Quien todo lo sabe, atestigua Él mismo la verdad de estas palabras".

"¡Oh amados del Señor! No cometáis lo que ensucie el limpio torrente del amor o destruya la perfumada fragancia de la amistad. ¡Por la rectitud del Señor! Fuisteis creados para mostraros amor unos a otros y no perversidad o rencor. No os enorgullezcáis del amor a vosotros mismos sino del amor a vuestros semejantes. No os gloríeis de amar a vuestro país, sino de amar a toda la humanidad".

"...poned el corazón", nos manda Bahá'u'lláh, "en todo cuanto asegure la armonía. Verdaderamente las palabras que han descendido del cielo de la Voluntad de Dios son la fuente de unidad y armonía para el mundo. Cerrad los ojos a las diferencias raciales y recibid a todos con la luz de la unicidad".

"Cuidaos de que los deseos de la carne y de una inclinación corrupta no provoquen divisiones entre vosotros. Sois como los dedos de una sola mano y los miembros de un solo cuerpo. Así os aconseja la Pluma de la Revelación, si sois de los que creen".

Como el objetivo principal de la Revelación de Bahá'u'lláh es el de producir la unidad en todos los aspectos de la vida del hombre, Él hace hincapié en lo esencial que ello es, usando los términos más enérgicos: "Os hemos prohibido la discusión y el conflicto en Mis Libros, Mis Escrituras, Mis Rollos y Mis Tablas, no deseando con ello nada más que vuestra exaltación y adelanto", y llama a toda la creación a dar testimonio de Sus palabras: "Esto lo atestiguan los cielos y sus estrellas, el sol y su resplandor, los árboles y sus hojas, los mares y sus olas, la tierra y sus tesoros".

"...todo lo que se envia desde el cielo de la Voluntad de Dios es el medio para el establecimiento del orden en el mundo y el instrumento para promover la unidad y la camaradería entre sus pueblos".

"Este Agraviado exhorta a los pueblos del mundo a observar la tolerancia y rectitud, que son dos luces en medio de la oscuridad del mundo y dos educadoras para la edificación de la humanidad. Dichosos aquellos que las han alcanzado y ¡ay de los desatentos!".

"Adheríos tenazmente a lo que conduzca al bienestar y la tranquilidad de toda humanidad. Este palmo de tierra es una sola patria y una sola habitación. Os incumbe abandonar la vanagloria, la cual produce apartamiento, y poner el corazón en todo cuanto asegure la armonía. A juicio del pueblo de Bahá, la gloria del hombre reside en su conocimiento, su conducta recta, su carácter loable, su sabiduría y no en su nacionalidad ni rango".

"Asociaos con todos los hombres, oh pueblo de Bahá, en espíritu de amistad y compañerismo. Si sois conscientes de cierta verdad, si poseéis una joya, de la que otros carecen, compartidla con ellos en un lenguaje de máxima amabilidad y buena voluntad. Si es aceptada, si sirve a su propósito, se habrá logrado vuestro objetivo. Si alguno la rechazara, dejadle y suplicad a Dios que le guíe. Cuidaos de no tratarle en forma poco amable. Una lengua amable es el imán de los corazones de los hombres. Es el pan del espíritu, reviste a las palabras de significado, es la fuente de la luz de la sabiduría y entendimiento".

"Ningún sabio puede demostrar su conocimiento por otro medio que no sean las palabras. Ello demuestra el significado de la Palabra, como se afirma en todas las Escrituras, sean éstas de antaño o de tiempos más recientes. Porque es a través de su potencia y espíritu animador como el pueblo del mundo ha alcanzado su eminente posición. Además las palabras y expresiones deberían ser a la vez impresionantes y penetrantes. Sin embargo, ninguna palabra estará imbuida de esas dos cualidades a menos que sea pronunciada enteramente por amor a Dios y con la debida consideración de los requerimientos de la ocasión y las personas".

"...La expresión humana es una esencia que aspira a ejercer su influencia y necesita moderación. Su influencia depende del refinamiento, el cual a su vez está supeditado a que los corazones sean desprendidos y puros. En cuanto a la moderación, ha de combinarse con el tacto y la sabiduría, como está prescrito en las Sagradas Escrituras y Tablas.

"Toda palabra está dotada de un espíritu; por lo tanto, el orador o expositor debiera pronunciar cuidadosamente sus palabras en el momento y lugar adecuados, ya que es claramente evidente y perceptible la impresión que cada palabra causa... Una palabra puede ser comparada con el fuego; otra con la luz; y la influencia que ambas ejercen está manifiesta en el mundo. Por lo tanto, un sabio iluminado de sabiduría debiera ante todo hablar con palabras suaves como la leche, para que los hijos de los hombres sean alimentados y edificados con ellas y alcancen la meta última de la existencia humana, que es la posición del verdadero entendimiento y nobleza... Una palabra es como la primavera que hace reverdecer y florecer los tiernos brotes del rosedal del conocimiento, mientras que otra palabra es como veneno mortal. Corresponde a un sabio prudente hablar con la máxima indulgencia y tolerancia, para que la dulzura de sus palabras induzca a todos a alcanzar aquello que conviene a la posición del hombre".

"Grande es la posición del hombre. Grande deberá ser también su empeño en rehabilitar el mundo y lograr el bienestar de las naciones".

Es en verdad una norma muy elevada la que Bahá'u'lláh exige a Sus seguidores: un creyente verdadero "debería contentarse con poco y estar libre de todo deseo desmesurado. Debería atesorar la compañía de quienes han renunciado al mundo, y considerar que evitar a gente mundana y jactanciosa es un inapreciable beneficio. Al amanecer de cada día debería comulgar con Dios... Debería socorrer al desposeido y nunca negar un favor al menesteroso. Debería ser amable con los animales, cuánto más con su semejante, que está dotado del poder del habla".

"Por encima de todo", afirma, sin embargo, Bahá'u'-lláh, "el mayor don y la bendición más maravillosa ha sido y continuará siendo la sabiduría. Es la protectora infalible del hombre. Le ayuda y le fortalece. La sabiduría es el emisario de Dios y el revelador de Su nombre, el Omnisciente. Mediante ella se pone de manifiesto y en evidencia la excelsitud de la posición del hombre. Es omnisapiente y es la primera muestra en la escuela de la existencia. Es la guía y está investida de elevada distinción". Ciertamente uno de los mejores ejemplos de la propia sabiduría divina de Bahá'u'lláh lo ilustran estas palabras: "En todos los asuntos es deseable la moderación. Si algo es llevado a exceso, resultará ser una fuente de mal".

Bahá'u'lláh no sólo sufrió por Sus enemigos, sino que también por la imprudencia y actos reprensibles de Sus propios seguidores, de lo cual Él da testimonio en muchos pasajes de Sus obras: "Hemos dicho: 'Mi encarcelamiento no Me hace daño, ni lo que Me ha acaecido a manos de Mis enemigos. Lo que Me daña es la conducta de Mis amados, que aunque lleven Mi nombre, con todo, cometen lo que hace lamentarse Mi corazón y Mi Pluma'. Palabras como éstas han sido reveladas una y otra vez, mas los desatentos no han aprovechado de ella, ya que son cautivos de sus propias pasiones y deseos corruptos. Suplícale al _nico Dios verdadero que permita que todos se arrepientan y vuelvan a Él. Mientras la naturaleza de uno ceda a las malas pasiones, prevalecerán el crimen y la transgresión. Abrigamos la esperanza de que la mano del poder divino y la efusión de bendiciones celestiales sostenga a todos los hombres y los atavíe con la vestidura del perdón y la munificencia y los guarde contra lo que pudiera dañar Su Causa entre Sus siervos. Él es, en verdad, el Potente, el Todopoderoso y Él es el Siempre Perdonador, el Misericordioso".

A pesar de lo anterior, Bahá'u'lláh nos recuerda que: "...dichoso es el justo que no se burla del pecaminoso, sino más bien encubre sus fechorías, para que sus propias faltas permanezcan ocultas a la vista de los hombres".

"Te imploro, oh Tú que eres el Rey de los nombres y el Creador de la tierra y el cielo, que me asistas de tal manera con Tu gracia fortalecedora, que nada en absoluto tenga poder para impedirme recordarte o celebrar Tu alabanza, o para imposibilitar que observe lo que Tú me has prescrito en Tus Tablas, a fin de que me levante de tal modo para servirte que con la cabeza descubierta salga presuroso de mi habitación, clame en Tu nombre entre Tus criaturas y proclame Tus virtudes entre Tus siervos".

"No me eches de la puerta de Tu gracia, Te lo suplico, y decreta para mí la recompensa destinada para quien ha entrado en Tu presencia y se ha levantado para servirte y ha sido arrebatado por las gotas que sobre él han salpicado del Océano de Tus favores en Tus días..."

"Inspira entonces mi alma, oh mi Dios, con Tu maravilloso recuerdo, para que glorifique Tu nombre. No me cuentes entre quienes leen Tus palabras y no hallan el regalo oculto que, como ha sido decretado por Ti, está contenido en ellas y que vivifica las almas de Tus criaturas y los corazones de Tus siervos".

¡OH SOMBRA FUGAZ!

Cruza más allá de las bajas etapas de la duda y elévate a las exaltadas alturas de la certeza. Abre el ojo de la verdad para que veas la Belleza manifiesta y exclames: ¡Santificado sea el Señor, el más excelso de todos los creadores!

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

Rompe tu jaula y, como el fénix del amor, remóntate al firmamento de la santidad. Renuncia a ti mismo y, lleno del espíritu de la misericordia, habita en el reino de la santidad celestial.

EL DESEO DEL MUNDO
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