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Oraciones : Enseñanza
Enseñanza (#786)

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Te imploro por Tu Nombre, que na­die ha reconocido dignamente y cuyo significado ningún alma ha podido son­dear; Te suplico por Aquel que es la Fuente de Tu Revelación y la Aurora de Tus signos, que hagas de mi corazón un receptáculo de Tu amor y de Tu recuer­do. Únelo, pues, a Tu gran océano, para que de él emanen las aguas vivas de Tu sabiduría y las corrientes cristalinas de Tu glorificación y alabanza.

Los miembros de mi cuerpo atesti­guan Tu unidad y el cabello de mi cabe­za declara la fuerza de Tu soberanía y Tu poder. He permanecido ante la puerta de Tu gracia con absoluta humildad y com­pleta abnegación, me he asido al borde de Tu munificencia y he fijado mis ojos en el horizonte de Tus dádivas.

Destina para mí, oh mi Dios, aquello que sea digno de la grandeza de Tu ma­jestad, y ayúdame con Tu gracia fortale­cedora a enseñar Tu Causa de modo tal que los muertos salgan de sus sepulcros y se apresuren hacia Ti, confiando ple­namente en Ti y fijando su mirada en el oriente de Tu Causa y el punto del ama­necer de Tu Revelación.

Tú eres verdaderamente el Más Pode­roso, el Altísimo, el Omnisciente, el Todo Sabio.

-Bahá'u'lláh
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Enseñanza (#787)

¡Oh Dios, que eres el Autor de todas las Manifestaciones, el Origen de todos los Orígenes, la Fuente de todas las Revelaciones y el Manantial de todas las Luces! Atestiguo que por Tu Nombre el cielo de la comprensión ha sido adorna­do y el océano de la expresión se ha agitado y se han promulgado las dispen­saciones de Tu providencia a los segui­dores de todas las religiones.

Yo Te imploro que me enriquezcas de tal modo que pueda prescindir de todo salvo de Ti y ser independiente de cual­quiera excepto de Ti. Haz descender, pues, sobre mí, de las nubes de Tu muni­ficencia, aquello que me beneficie en cada mundo de Tus mundos. Ayúdame, entonces, mediante Tu gracia fortalece­dora, a servir de tal modo a Tu Causa entre Tus siervos, que pueda yo mostrar aquello que me haga ser recordado tanto como perdure Tu propio reino y persista Tu dominio.

Oh mi Señor, éste es Tu siervo que se ha vuelto con todo su ser hacia el hori­zonte de Tu munificencia, el océano de Tu gracia y el cielo de Tus dádivas. Pro­cede conmigo como corresponde a Tu majestad, a Tu gloria, a Tu generosidad y a Tu gracia.

Tú eres en verdad el Dios de fuerza y poder, que estás capacitado para contes­tar a aquellos que Te imploran. No hay Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapien­tísimo.

-Bahá'u'lláh
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Enseñanza (#788)

Gloria a Ti, oh Señor del mundo y Deseo de las naciones, oh Tú que Te has hecho manifiesto en el Más Grande Nombre, por medio del cual las perlas de la sabiduría y la expresión han aparecido de las ostras del gran mar de Tu conocimiento y los cielos de la reve­lación divina han sido adornados con la luz de la aparición del sol de Tu sem­blante.

Yo Te pido, por aquella Palabra me­diante la cual Tu prueba se hizo perfecta entre Tus criaturas y se cumplió Tu tes­timonio entre Tus siervos, que fortalez­cas a Tu pueblo en aquello que haga irradiar la faz de la Causa en Tu dominio y que haga enarbolar los estandartes de Tu poder entre Tus siervos y alzar las enseñas de Tu guía por todos Tus domi­nios.

¡Oh mi Señor! Tú los ves asirse de la cuerda de Tu gracia y aferrarse al borde del manto de Tu beneficencia. Ordena para ellos lo que los acerque más a Ti y guárdalos de todo salvo de Ti.

Yo Te pido, oh Rey de la existencia y Protector de lo visible e invisible, que conviertas a quienquiera se levante a servir Tu Causa en un mar que se mueve por Tu deseo, en uno que está encendido con el fuego de Tu Árbol Sagrado que brilla desde el horizonte del cielo de Tu voluntad. Verdaderamente Tú eres el Poderoso, a Quien ni el poder de todo el mundo ni la fuerza de las naciones pue­den debilitar. No hay Dios sino Tú, el Único, el Incomparable, el Protector, Quien subsiste por Sí mismo.

-Bahá'u'lláh
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Enseñanza (#789)

Magnificado sea Tu nombre, oh mi Dios, por cuanto has manifestado el Día que es el Rey de los días; Día que Tú anunciaste a Tus Elegidos y a Tus Profetas en Tus más excelsas Tablas; Día en que Tú derramaste el esplendor de la gloria de todos Tus Nombres sobre todas las cosas creadas. Grande es la bendición de cualquiera que se haya dirigido hacia Ti, haya alcanzado Tu presencia y haya captado el acento de Tu voz.

Te imploro, oh mi Señor, por el nom­bre de Aquel a Quien circunda en adora­ción el Reino de Tus nombres, que ayu­des bondadosamente a los que Te son queridos a glorificar Tu palabra entre Tus siervos y a esparcir Tu alabanza en­tre Tus criaturas, de modo que el éxtasis de Tu Revelación colme el alma de todos los moradores de Tu tierra.

Oh mi Señor, ya que Tú los has guiado hacia las aguas vivientes de Tu gracia, concede con Tu generosidad que no sean apartados de Ti y, puesto que los has convocado a la morada de Tu trono, por Tu amorosa bondad, no los apartes de Tu presencia. Haz descender sobre ellos aquello que les haga desprenderse completamente de todo excepto de Ti y les capacite para remontarse en la atmós­fera de Tu cercanía, de modo que ni el predominio de los opresores ni las insi­nuaciones de quienes no han creído en Tu muy augusto y poderosísimo Ser sean capaces de mantenerlos lejos de Ti.

-Bahá'u'lláh
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Enseñanza (#701)

¡Oh Dios, mi Dios! Ayuda a Tus siervos leales a tener corazones afectuosos y sensibles. Asísteles para que difundan, entre todas las naciones de la tierra, la luz de guía que proviene del Concurso de lo alto. En verdad, Tú eres el Fuerte, el Potente, el Poderoso, Quien todo lo subyuga, el que siempre da. Ver­daderamente Tú eres el Generoso, el Be­névolo, el Sensible, el Más Munífico.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#702)

Oh mi Dios, ayuda a Tu siervo a exal­tar la Palabra y a refutar lo que es vano y falso, a establecer la verdad, a di­fundir los sagrados versículos, revelar los esplendores y a hacer despuntar la luz ma­tinal en los corazones de los rectos.

Tú eres, verdaderamente, el Generoso, el Perdonador.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#703)

Tú me ves, oh mi Dios, postrado en sumisión, humillándome ante Tus mandamientos, sometiéndome a Tu so­beranía, temblando ante el poder de Tu dominio, huyendo de Tu ira, implorando Tu gracia, confiado en Tu perdón, tré­mulo de temor ante Tu furia. Yo Te im­ploro con el corazón estremecido, con un torrente de lágrimas y con el alma anhe­lante, y completamente desprendido de todas las cosas, que hagas a Tus amantes como rayos de luz que atraviesan Tus reinos y que ayudes a Tus siervos esco­gidos a exaltar Tu Palabra, para que sus rostros se vuelvan hermosos y radiantes de esplendor, que sus corazones se lle­nen con los misterios, y que cada alma deponga su carga de pecados. Protége­los, entonces, del agresor, de aquel que ha llegado a ser un desvergonzado y blasfemo obrador del mal.

En verdad, Tus amantes están se­dientos, oh mi Señor; condúcelos al ma­nantial de munificencia y gracia. En ver­dad, ellos están hambrientos, haz des­cender Tu mesa celestial. En verdad, es­tán desnudos, atavíalos con las prendas del saber y del conocimiento.

Héroes son, oh mi Señor; condúcelos al campo de batalla. Guías son, hazles expresarse con argumentos y pruebas. Siervos proveedores son, haz que pasen de uno a otro la copa que rebosa con el vino de la certeza. Oh mi Dios, haz de ellos aves que gorjean en bellos jardines; haz de ellos leones reposando en la espe­sura, ballenas que se sumergen en las vastas profundidades.

En verdad, Tú estás dotado de abun­dante gracia. No existe otro Dios más que Tú, el Fuerte, el Poderoso, el Siem­pre Conferidor.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#704)

¡Oh Tú, Dios incomparable! ¡Oh Tú, Señor del Reino! Estas almas son Tu ejército celestial. Ayúdalas y hazlas victoriosas con las cohortes del Concur­so Supremo, a fin de que cada una de ellas se convierta como un regimiento y conquiste estos países por medio del amor a Dios y la iluminación de las en­señanzas divinas.

¡Oh Dios! Sé Tú su apoyo y su ayuda, y en el desierto, en la montaña, en el va­lle, en los bosques, en las praderas y en los mares sé Tú su confidente, a fin de que ellas puedan exclamar por medio del poder del Reino y el hálito del Espíritu Santo.

Verdaderamente Tú eres el Poderoso, el Fuerte y el Omnipotente, y Tú eres el Sabio, el que escucha y el que ve.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#705)

Quienquiera que emprenda un viaje de enseñan­za a cualquier lugar, que recite esta oración día y noche durante sus viajes en el extranjero.¡Oh Dios, mi Dios! Tú me ves exta­siado y atraído hacia Tu glorioso reino, encendido con el fuego de Tu amor entre la humanidad, como un heraldo de Tu reino en estos vastos y extensos países, separado de todo menos de Ti, confiando en Ti, abandonando descanso y comodi­dad, alejado de mi tierra nativa, errante en estas regiones, un forastero postrado en el suelo, humilde ante Tu exaltado umbral, sumiso ante el cielo de Tu omnipotente gloria, suplicándote en medio de la noche y al romper el alba, rogándote e invocán­dote por la mañana y a la caída de la tarde que misericordiosamente me ayudes a ser­vir a Tu Causa, a difundir ampliamente Tus Enseñanzas y a exaltar Tu Palabra por Oriente y Occidente.

¡Oh Señor! Fortalece mi espalda, ca­pacítame para servirte con el máximo empeño y no me dejes solo y abandona­do en estos países.

¡Oh Señor! Concédeme comunión contigo en mi soledad y sé Tú mi com­pañero en estas tierras extranjeras.

Verdaderamente Tú eres el que con­firma a quien Tú quieres en lo que Tú deseas y en verdad Tú eres el Todopode­roso, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#706)

Quienquiera que viaje por diferentes lugares para enseñar, que lea con atención esta súplica en la montaña, el desierto, la tierra y el mar.¡Oh Dios, oh Dios! Tú ves mi debi­lidad, sumisión y humildad ante Tus criaturas; sin embargo he confiado en Ti y me he levantado a promover Tus enseñanzas entre Tus siervos firmes, confiando en Tu fuerza y Tu poder.

¡Oh Señor! Soy un pájaro con el ala rota y deseo remontarme en Tu espacio sin límites. ¿Cómo es posible que haga esto, si no es por medio de Tu providencia y Tu gracia, Tu confirmación y Tu ayuda?

¡Oh Señor! Apiádate de mi debilidad y fortaléceme con Tu poder. ¡Oh Señor! Apiádate de mi impotencia y ayúdame con Tu poder y Tu majestad.

¡Oh Señor! Si el hálito del Espíritu Santo confirmara a la más débil de las criaturas, alcanzaría todo aquello a lo que aspirase y poseería cualquier cosa que de­sease. Ciertamente, Tú has ayudado a Tus siervos en el pasado y, aun siendo las más débiles de Tus criaturas, los más humildes de Tus siervos y los más insignificantes de quienes vivían sobre la tierra, mediante Tu sanción y Tu potencia prevalecieron sobre los más gloriosos de Tu pueblo y los más nobles de la humanidad. Mientras que an­tes eran como polillas, se transformaron en halcones reales; mientras que antes eran como arroyos, se convirtieron en mares, mediante Tu gracia y Tu misericordia. Se convirtieron, por Tu grandísimo favor, en estrellas que brillan en el horizonte de guía, pájaros que cantan en los rosedales de la inmortalidad, leones que rugen en las selvas del conocimiento y la sabiduría, y ballenas que nadan en los océanos de la vida.

Verdaderamente Tú eres el Clemente, el Potente, el Poderoso y el Más Miseri­cordioso de los misericordiosos.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#707)

¡Oh, Dios, mi Dios! Tú ves cómo la negra oscuridad envuelve a todas las re­giones, cómo todos los países es­tán ardiendo con la llama de la discordia y el fuego de la guerra y la matanza arde por Oriente y Occidente. La sangre se de­rrama, los cadáveres cubren el suelo y las cabezas cortadas yacen sobre el polvo del campo de batalla.

¡Oh, Señor! Ten compasión de estos se­res ignorantes y míralos con el ojo de la misericordia y el perdón. Extingue este fuego, para que estas densas nubes que os­curecen el horizonte se dispersen, el Sol de la Realidad brille con los rayos de la con­cordia, se disipe esta intensa pesadumbre y la resplandeciente luz de la paz derrame su resplandor sobre todos los países.

¡Oh, Señor! Saca a las gentes del abismo del océano del odio y la enemis­tad, y líbrales de esta oscuridad impene­trable. Une sus corazones e ilumina sus ojos con la luz de la paz y la reconcilia­ción. Líbrales de las profundidades de la guerra y la mortandad y rescátalos de la oscuridad del error. Quita el velo de sus ojos e ilumina sus corazones con la luz de guía. Trátalos con Tu tierna miseri­cordia y compasión y no según Tu justi­cia y Tu ira, que hacen temblar los miembros de los poderosos.

¡Oh, Señor! Las guerras continúan. El dolor y la angustia han aumentado, y to­das las regiones florecientes han queda­do esquilmadas.

¡Oh, Señor! Los corazones están tristes y las almas, atormentadas. Ten misericor­dia de estas pobres almas y no las abando­nes a los excesos de sus propios deseos.

¡Oh, Señor! Haz que se manifiesten en Tus países almas humildes y sumisas, con sus rostros iluminados por los rayos de guía, desprendidas del mundo, que alaben Tu Nombre, proclamen Tu ala­banza y difundan la fragancia de Tu san­tidad entre la humanidad.

¡Oh, Señor! Fortalece sus espaldas, prepárales para la lucha y arroba sus cora­zones con los más poderosos signos de Tu amor.

¡Oh, Señor! En verdad, ellos son dé­biles, y Tú eres el Potente y el Poderoso; ellos son impotentes, y Tú eres el Auxi­liador y el Misericordioso.

¡Oh, Señor! El océano de la rebelión se está agitando y estas tempestades no se aquietarán como no sea por medio de Tu gracia ilimitada que abarca a todas las regiones.

¡Oh, Señor! En verdad, las gentes se encuentran en el abismo de la pasión y nada puede salvarlas excepto Tus infini­tas mercedes.

¡Oh, Señor! Disipa la oscuridad de es­tos deseos corruptos e ilumina los corazo­nes con la lámpara de Tu amor, por medio de la cual todos los países serán ilumina­dos dentro de poco. Confirma, además, a Tus amados, aquellos que, abandonando su patria, su familia y sus hijos, han viaja­do a países extranjeros por amor a Tu Be­lleza para difundir Tus fragancias y pro­mulgar Tus Enseñanzas. Sé Tú su compa­ñero en su soledad, su auxiliador en tierra extraña, el disipador de sus tristezas, su confortador en la calamidad. Sé Tú el trago que les refresque cuando tengan sed, la medicina que les cure sus enfermedades y el bálsamo para el ardor que abrasa sus corazones.

Verdaderamente, Tú eres el Más Ge­neroso, el Señor de gracia abundante y, verdaderamente, Tú eres el Compasivo y el Misericordioso.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#708)

La siguiente súplica debe ser leída diariamente por los instructores y los amigos.¡Oh Tú bondadoso Señor! Alabado seas por cuanto nos has mostrado el camino de guía, has abierto las puertas del reino y Te has manifestado mediante el Sol de la Realidad. Has dado vista a los ciegos; has concedido oído a los sor­dos; has resucitado a los muertos; has enriquecido a los pobres; has mostrado el camino a quienes se han extraviado; has conducido a la fuente de guía a quienes tienen sus labios resecos; has permitido que el pez sediento alcance el océano de la realidad y has invitado a los pájaros errantes al rosedal de la gracia.

¡Oh Tú, el Todopoderoso! Somos Tus siervos y Tus pobres. Estamos alejados y anhelamos Tu presencia; estamos se­dientos del agua de Tu fuente; estamos enfermos y ansiamos Tu curación. Ca­minamos por Tu sendero y no tenemos más objetivo ni deseo que la difusión de Tu fragancia para que todas las almas puedan elevar el grito: “¡Oh Dios, guía­nos al camino recto!” Que sus ojos se abran para contemplar la luz y sean libe­rados de la oscuridad de la ignorancia. Que se reúnan alrededor de la lámpara de Tu guía. Que todo el que esté despro­visto reciba su parte. Que los desposeí­dos se conviertan en los confidentes de Tus misterios.

¡Oh Todopoderoso! Míranos con el ojo de la misericordia. Otórganos la con­firmación divina. Concédenos el hálito del Espíritu Santo, para que seamos ayu­dados en Tu servicio y, como estrellas resplandecientes, podamos brillar en es­tas regiones con la luz de Tu guía.

En verdad, Tú eres el Potente, el Po­deroso, el Sabio y el que ve.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#709)

Toda alma que viaje por las ciudades, pueblos y aldeas de estos Estados y esté dedicado a difun­dir las fragancias de Dios deberá leer atenta­mente esta oración cada mañana.¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Tú me ves en mi humildad y debilidad, ocupado en la empresa más grande, de­cidi­do a elevar Tu palabra entre las ma­sas y a difundir Tus enseñanzas entre Tus pueblos. ¿Cómo puedo tener éxito a menos que Tú me asistas con el hálito del Espíritu Santo, me ayudes a triunfar con las huestes de Tu glorioso reino y derrames sobre mí Tus confirmaciones, que son las únicas que pueden transfor­mar un mosquito en un águila, una gota de agua en ríos y mares, y un átomo en luces y soles? ¡Oh mi Señor! Asísteme con Tu poder victorioso y eficaz para que mi lengua pueda manifestar Tus ala­banzas y atributos entre todas las gentes y mi alma rebose con el vino de Tu amor y Tu conocimiento.

Tú eres el Omnipotente y el Hacedor de todo lo que deseas.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#710)

Aquellos que difunden las fragancias de Dios, que reciten esta oración cada mañana.¡Oh Señor, mi Dios! La alabanza y el agra­decimiento sean para Ti, pues me has guiado al camino del reino, me has permitido caminar por este recto y largo sendero, has iluminado mi ojo al contemplar los esplendores de Tu Luz, has atraído mi oído hacia las melodías de los pájaros de santidad que provienen del reino de los misterios y con Tu amor has atraído mi corazón entre los justos.

¡Oh Señor! Confírmame con el Espíri­tu Santo, para que en Tu Nombre haga un llamamiento entre las naciones y dé las buenas nuevas de la manifestación de Tu reino entre la humanidad.

¡Oh Señor! Soy débil, fortaléceme con Tu poder y Tu potencia. Mi lengua vacila, permíteme expresar Tu conmemoración y alabanza. Soy humilde, hónrame admi­tiéndome en Tu reino. Estoy alejado, haz que me acerque al umbral de Tu miseri­cordia. ¡Oh Señor! Haz de mí una lámpara brillante, una estrella resplandeciente y un árbol bendito, adornado con frutos, exten­diendo sus ramas sobre todas estas regio­nes. Verdaderamente Tú eres el Fuerte, el Poderoso y el Libre.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#711)

La siguiente súplica ha de leerse... cada día.¡Oh Dios, oh Dios! Este pájaro tiene un ala rota y su vuelo es muy lento; ayúdale a remontarse a la cúspide de la prosperidad y salvación, volar con la máxima alegría y felicidad por el es­pacio infinito, entonar su melodía en Tu Supremo Nombre por todas las re­giones, regocijar los oídos con esta lla­mada e iluminar los ojos al contemplar las seña­les de guía.

¡Oh Señor! Estoy solo, solitario y soy humilde. No hay apoyo para mí salvo Tú, ni auxiliador sino Tú, ni sostenedor aparte de Ti. Confírmame en Tu servicio, asíste­me con las cohortes de Tus ángeles, hazme victorioso en la promoción de Tu Palabra y permíteme expresar Tu sabiduría entre Tus criaturas. Verdaderamente, Tú eres el que ayuda a los débiles y el defen­sor de los pequeños, y en verdad Tú eres el Potente, el Poderoso y el Libre.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#712)

¡Alabado seas Tú, oh mi Dios! Estos son Tus siervos, que están atraídos por las fragancias de Tu Misericordia y encendidos por el fuego que arde en el árbol de Tu singularidad, y cuyos ojos se han iluminado al contemplar los resplan­dores de la luz en el Sinaí de Tu unicidad.

¡Oh Señor! Desata sus lenguas para que hagan mención de Ti entre Tu pue­blo; permíteles, mediante Tu gracia y amorosa bondad, expresar Tu alabanza; ayúdales con las cohortes de Tus ánge­les, fortaléceles en Tu servicio y hazlos signos de Tu guía entre Tus criaturas.

Verdaderamente Tú eres el Todopode­roso, el Más Exaltado, Quien siempre perdona, el Todomisericordioso.

-`Abdu'l-Bahá
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Enseñanza (#713)

“Quienes difundan las fragancias de Dios deben recitar esta oración cada mañana”¡Oh Dios, mi Dios! Tú ves a este dé­bil ser implorando la fuerza del cielo; a este pobre suplicando Tus teso­ros celestiales; a este sediento ansiando la fuente de vida eterna; a este afligido an­helando la curación que prometiste me­diante Tu ilimitada misericordia, que Tú has destinado para Tus siervos elegi­dos en Tu reino de lo alto.

¡Oh Señor! No tengo otro auxiliador sino Tú, ni otro amparo salvo Tú, ni otro sostenedor más que Tú. Ayúdame con Tus ángeles a difundir Tus santas fra­gancias y a diseminar Tus enseñanzas entre lo más selecto de Tu pueblo.

¡Oh mi Señor! Permíteme despren­derme de todo excepto de Ti, asirme fuertemente del borde de Tu generosi­dad, estar totalmente consagrado a Tu Fe, permanecer seguro y firme en Tu amor y observar lo que Tú has prescrito en Tu Libro.

Verdaderamente Tú eres el Fuerte, el Poderoso, el Omnipotente.

-`Abdu'l-Bahá
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