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Oraciones : Cualidades Espirituales
Cualidades Espirituales (#762)

¡Alabado sea Tu Nombre, oh Señor mi Dios! Soy Tu siervo que se ha asido a la cuerda de Tu tierna misericor­dia y se ha aferrado al borde de Tu bene­volencia. Te suplico por Tu Nombre, mediante el cual Tú has sometido a todas las cosas crea­das, visibles e invisibles, y por el cual se ha difundido por toda la creación el hálito que ciertamente es vida, que me fortalezcas con Tu poder, que envuelve los cielos y la tierra, y me protejas de toda enfermedad y tribula­ción. Atestiguo que Tú eres el Señor de todos los nom­bres y Quien ordena todo lo que Te place. No hay otro Dios sino Tú, el To­dopoderoso, el Omnisciente, el Sapientí­simo.

Ordena para mí, oh mi Señor, lo que me beneficie en cada mundo de Tus mundos. Provéeme, pues, con lo que Tú has destinado para los elegidos entre Tus criaturas, a quienes ni la denuncia del acusador, ni el clamor del infiel, ni el distanciamiento de aquellos que se han apartado de Ti les ha impedido volverse hacia Ti.

Tú verdaderamente eres Quien ayuda en el peligro mediante el poder de Tu soberanía. No hay Dios sino Tú, el To­dopoderoso, el Más Potente.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades Espirituales (#763)

¡Él es el Dios que escucha y contesta las oraciones!

¡Por Tu gloria, oh Bienamado! ¡Tú que das luz al mundo! Las llamas de la sepa­ración me han consumido y mi perversi­dad ha fundido mi corazón dentro de mí. Yo Te pido, por Tu Nombre Más Grande, oh Tú, Deseo del mundo y Bienamado de la humanidad, que conce­das que la brisa de Tu inspiración man­tenga mi alma; que Tu voz maravillosa llegue a mi oído; que mis ojos contem­plen Tus signos y Tu luz, revelados en las manifestaciones de Tus nombres y atributos, oh Tú, en Cuyo poder están todas las cosas.

Tú ves, oh Señor mi Dios, las lágri­mas de Tus favorecidos, derramadas a causa de su separación de Ti, y los temo­res de aquellos que están dedicados a Ti en su lejanía de Tu Santa Corte. ¡Por Tu poder que rige todas las cosas visibles e invisibles! Incumbe a Tus amados de­rramar lágrimas de sangre por lo que ha acontecido en la tierra a los fieles a ma­nos de los malvados y opresores. Tú ves, oh mi Dios, cómo los impíos han cerca­do Tus ciudades y Tus dominios. Te pido, por Tus Mensajeros y por Tus ele­gidos y por Aquel por Cuyo medio el estandarte de Tu divina unidad ha sido implantado entre Tus siervos, que los protejas con Tu munificencia. Tú eres verdaderamente el Bondadoso, el Todo­generoso.

Te pido además, por las dulces lluvias de Tu gracia y las olas del océano de Tu favor, que ordenes para Tus santos aquello que dé solaz a sus ojos y con­suelo a sus corazones. ¡Señor! Tú ves al que se arrodilla anhelando levantarse para servirte; al muerto pidiendo vida eterna del océano de Tu favor y ansiando remontarse hacia los cielos de Tu rique­za; al forastero anhelando su hogar de gloria bajo el dosel de Tu gracia; al bus­cador apresurándose por Tu merced hacia la puerta de Tu munificencia; al pecador volviéndose hacia el océano de clemencia y perdón.

¡Por Tu soberanía, oh Tú que eres glo­rificado en los corazones de los hom­bres! Me he vuelto hacia Ti abandonan­do mi propia voluntad y deseo, para que Tu santa voluntad y agrado puedan rei­nar dentro de mí y dirigirme de acuerdo con lo que la pluma de Tu eterno decreto ha destinado para mí. Este siervo, oh Se­ñor, aunque impotente, se vuelve hacia el Sol de Tu Poder; aunque humillado, se apresura hacia la Aurora de Tu Gloria; aunque indigente, anhela el Océano de Tu Gracia. Yo Te imploro por Tu favor y munificencia que no lo abandones.

Tú eres verdaderamente el Todopode­roso, el Perdonador, el Compasivo.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades Espirituales (#764)

¡Oh mi Dios, Dios de munificencia y mise­ricordia! Tú eres aquel Rey Cuya palabra imperativa ha dado la existencia a toda la creación; Tú eres aquel Ser Todogenero­so a Quien las ac­ciones de Sus siervos nunca Le han im­pedido mostrar Su gra­cia ni han frustra­do las revelaciones de Su munificencia.

Te suplico que permitas a este siervo alcanzar lo que es la causa de su salva­ción en cada mundo de Tus mundos. Tú eres verdaderamente el Todopoderoso, el Omnipotente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades Espirituales (#767)

De las perfumadas corrientes de Tu eterni­dad dame de beber, oh mi Dios, y de los frutos del árbol de Tu Ser permíteme gustar, oh mi Esperanza. De los manan­tiales cristalinos de Tu amor déjame be­ber, oh mi Gloria, y bajo la sombra de Tu eterna providencia permí­teme habi­tar, oh mi Luz. En las praderas de Tu proximidad, ante Tu presencia, haz que pueda vagar, oh mi Bienamado, y a la diestra del trono de Tu merced hazme sentar, oh mi Deseo. De las fra­gantes brisas de Tu alegría deja que un soplo llegue hasta mí, oh mi Objetivo, y en las alturas del paraíso de Tu realidad per­míteme entrar, oh mi Adorado. Las me­lodías de la paloma de Tu unidad per­míteme escuchar, oh Tú el Resplan­de­ciente, y mediante el espíritu de Tu fuerza y Tu poder vivifícame, oh mi Proveedor. En el espíritu de Tu amor mantenme firme, oh mi Auxiliador, y en el sendero de Tu complacencia afirma mis pasos, oh mi Hacedor. En el jardín de Tu inmortalidad, ante Tu semblante, permíteme habitar eternamente, oh Tú que eres misericordioso conmigo, y so­bre la sede de Tu gloria establéceme, oh Tú que eres mi Poseedor. Hacia el cielo de Tu cariñosa bondad elévame, oh mi Vivificador, y hacia el Sol de Tu guía condúceme, oh Tú mi Atraedor. Ante las revelaciones de Tu invisible espíritu llá­mame a estar presente, Tú que eres mi Origen y mi Elevadísimo Deseo, y hacia la esencia de la fragancia de Tu belleza, que Tú has de manifestar, hazme volver, oh Tú que eres mi Dios.

Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Tú eres en verdad el Más Exalta­do, el Todoglorioso, el Altísimo.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades Espirituales (#768)
¡Él es el Bondadoso, el Todogene­roso!

¡Oh Dios, mi Dios! Tu llamada me ha atraído y la voz de Tu Pluma de Gloria me ha despertado. El torrente de Tu santa Palabra me ha arrobado y el vino de Tu inspiración me ha extasiado. Tú me ves, oh Señor, desprendido de todo menos de Ti, aferrándome a la cuerda de Tu munificencia y anhelando las mara­villas de Tu gracia. Te pido, por las olas eternas de Tu amorosa bondad y por las luces brillantes de Tu tierno cuidado y favor, que me confieras aquello que me acerque a Ti y me enriquezca con Tu ri­queza. Mi lengua, mi pluma, todo mi ser atestiguan Tu fuerza, Tu poder, Tu gra­cia y Tu munificencia, que Tú eres Dios y no hay más Dios que Tú, el Fuerte, el Poderoso.

Soy testigo en este momento, oh mi Dios, de mi impotencia y de Tu sobera­nía, de mi debilidad y de Tu poder. Yo no sé lo que me beneficia o lo que me daña; Tú verdaderamente eres el Omnis­ciente, el Sapientísimo. Decreta para mí, oh Señor mi Dios y mi Maestro, aquello que haga que me sienta conforme con Tu eterno decreto y que prospere en cada uno de Tus mundos. Tú eres en verdad el Bondadoso, el Generoso.

¡Señor! No me apartes del océano de Tu riqueza y del cielo de Tu misericor­dia. Y ordena para mí el bien de este mundo y del venidero. Verdaderamente Tú eres el Señor de la sede de misericor­dia entronizado en las alturas. No hay más Dios que Tú, el Único, el Omnis­ciente, el Sapientísimo.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades Espirituales (#769)
¡Glorificado seas Tú, oh Señor, mi Dios!

Te doy gracias porque me has dado la existencia en Tus días y me has infundi­do Tu amor y Tu conocimiento. Te im­ploro por Tu Nombre, mediante el cual las bellas perlas de Tu sabiduría y Tus palabras fueron sacadas del tesoro de los corazones de aquellos siervos Tuyos que se encuentran próximos a Ti, y por me­dio del cual el Sol de Tu Nombre, el Compasivo, ha derramado su refulgencia sobre todos los que están en Tu cielo y en Tu tierra, que me proveas, por Tu gracia y Tu generosidad, con Tus mara­villosas y ocultas dádivas.

Estos son los primeros días de mi vida, oh mi Dios, que Tú has vinculado a Tus propios días. Ya que me has conferido tan gran honor, no me prives de las cosas que has ordenado para Tus elegidos.

¡Oh mi Dios! No soy más que una pe­queña semilla que Tú has sembrado en el suelo de Tu amor y has hecho brotar por la mano de Tu bondad. Por tanto, esta semi­lla anhela, en su más íntimo ser, las aguas de Tu merced y de la fuente viva de Tu gracia. Haz descender sobre ella, desde el cielo de Tu amorosa bondad, aquello que le permita florecer bajo Tu sombra y en los confines de Tu corte. Tú eres quien riega los corazones de todos los que Te han reconocido, con Tu caudalosa co­rriente y con la fuente de Tus aguas vivas.

¡Alabado sea Dios, Señor de los mundos!
-Bahá'u'lláh
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Cualidades Espirituales (#765)

Crea en mí un corazón puro, oh mi Dios, y renueva una conciencia tran­quila dentro de mí, oh mi Esperanza. Por medio del espíritu del poder confírmame en Tu Causa, oh mi Bienamado, y por la luz de Tu gloria revélame Tu sendero, oh Tú, el Objeto de mi deseo. Mediante la fuerza de Tu trascendente poder elévame hasta el cielo de Tu santidad, oh Fuente de mi ser, y por las brisas de Tu eternidad alégrame, oh tú que eres mi Dios. Haz que Tus eternas melodías me inspiren tranqui­lidad, oh mi Compañero, y que las rique­zas de Tu antiguo semblante me libren de todo excepto de Ti, oh mi Maestro, y que las nuevas de la revelación de Tu inco­rruptible Esencia me traigan alegría, oh Tú que eres el más manifiesto de lo mani­fiesto y el más oculto de lo oculto.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades Espirituales (#766)

¡Oh mi Señor! Haz de Tu belleza mi ali­mento y de Tu presencia mi bebida; de Tu agrado mi esperanza y de Tu ala­banza mi acción; de Tu recuerdo mi compañero y del poder de Tu sobera­nía mi socorro; de Tu morada mi hogar y de mi vivienda la sede que Tú has santi­fica­do de las limitaciones impuestas a quie­nes están separados de Ti como por un velo.

Tú eres verdaderamente el Todopode­roso, el Todoglorioso, el Omnipotente.

-Bahá'u'lláh
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Cualidades Espirituales (#830)

Concédeme, oh mi Dios, con plenitud Tu amor y Tu complacencia, y exta­sía nuestros corazones mediante las atrac­ciones de Tu luz resplandeciente, oh Tú que eres la Evidencia Suprema y el Más Glorificado. Envíame, como signo de Tu gracia, Tus brisas vivificadoras, durante el día y la noche, oh Señor de munificencia.

Nada he hecho, oh mi Dios, que me haga merecedor de contemplar Tu faz, y ciertamente sé que aunque viviera tanto como perdure el mundo no lograría rea­lizar acción alguna como para merecer tal favor, pues la posición de un siervo jamás le permitirá acceder a Tus sagra­dos recintos, a menos que me alcanzara Tu generosidad, penetrara en mí Tu tierna misericordia y me circundara Tu amorosa bondad.

Toda alabanza sea para Ti, oh Tú, fuera de Quien no existe otro Dios. Per­míteme bondadosamente ascender hacia Ti, obtener el honor de habitar en Tu cercanía y tener comunión sólo contigo. No hay Dios salvo Tú.

En verdad, si Tú desearas otorgar Tu bendición a un siervo, eliminarías del reino de su corazón toda mención o in­clinación excepto la mención de Ti mismo; y si ordenaras el mal para un siervo por lo que sus manos injustamente han hecho ante Tu rostro, Tú lo probarías con los bienes de este mundo y del veni­dero de manera tal que fuera absorbido por ellos y olvidara recordarte.

-El Báb
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Cualidades Espirituales (#689)

¡Oh Tú, Proveedor! Tú has exhalado sobre los amigos de Occidente la dulce fragan­cia del Espíritu Santo, y con la luz de la guía divina has iluminado el cielo occi­dental. Has hecho que quienes otrora se hallaban alejados se acerquen a Ti; Tú has convertido a los extraños en amigos amorosos; Tú has despertado a aquellos que dormían; Tú has hecho conscientes a los desatentos.

¡Oh Tú, Proveedor! Ayuda a estos no­bles amigos a obtener Tu beneplácito, y hazles bienquerientes de extraños y ami­gos por igual. Condúcelos al mundo que perdura por siempre, concédeles una porción de gracia celestial; haz que sean verdaderos bahá’ís, sinceramente de Dios; guárdalos de las apariencias, y es­tablécelos firmemente en la verdad. Hazlos signos y señales del Reino, estre­llas luminosas de los horizontes de este mundo inferior. Haz que sean un con­suelo y un solaz para el mundo de la humanidad y siervos para la paz del mundo. Anímalos con el vino de Tu con­sejo, y concede que todos puedan hollar el sendero de Tus mandamientos.

¡Oh Tú, Proveedor! El más caro deseo de este siervo de Tu Umbral es contem­plar a los amigos de Oriente y Occidente en estrecho abrazo; ver a todos los miembros de la sociedad humana amoro­samente congregados en una única gran asamblea, como si fueran gotas de agua reunidas en un grandioso mar; contem­plar a todos como si fueran pájaros en un mismo jardín de rosas, como perlas de un mismo océano, como hojas de un mismo árbol, como rayos de un mismo sol.

Tú eres el Fuerte, el Poderoso, y Tú eres el Dios de fuerza, el Omnipotente, Quien todo lo ve.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades Espirituales (#690)
¡Él es Dios!

¡Oh Dios, mi Dios! Estos son Tus sier­vos atraídos en Tus días por los aro­mas de Tu santidad, encendidos por la llama que arde en Tu árbol sagrado, que res­ponden a Tu voz, pronuncian Tu ala­banza, son despertados por Tu brisa, conmovidos por Tus dulces fragancias, contemplan Tus signos, comprenden Tus versos, escuchan Tus palabras, creen en Tu Revelación y están seguros de Tu amorosa bondad. Sus ojos, oh Señor, están fijos en Tu reino de gloria reful­gente y sus rostros están vueltos hacia Tu dominio de lo alto, sus corazones la­ten con el amor de Tu radiante y gloriosa belleza, sus almas están consumidas por la llama de Tu amor, oh Señor de este mundo y del mundo venidero; sus vidas están hirviendo con el ardor de su anhelo por Ti, y por Ti han derramado sus lá­grimas.

Ampáralos en la fortaleza de Tu pro­tección y seguridad; presérvalos con Tu vigilante cuidado; míralos con los ojos de Tu providencia y Tu misericordia y haz de ellos signos de Tu divina unidad que estén manifiestos en todas las regio­nes, estandartes de Tu poder que ondeen sobre Tus mansiones de grandeza, can­diles brillantes que ardan con el aceite de Tu sabiduría en las lámparas de Tu guía, pájaros del jardín de Tu conocimiento que gorjeen en las más altas ramas de Tu paraíso protector y gigantes del océano de Tu munificencia que se sumerjan por Tu suprema misericordia en las insonda­bles profundidades.

¡Oh Señor, mi Dios! Estos siervos Tuyos son humildes; enaltécelos en Tu reino de lo alto; son débiles, fortalécelos con Tu poder supremo; están humillados, concédeles Tu gloria en Tu más alto rei­no; son pobres, enriquécelos en Tu gran dominio. Ordena, pues, para ellos todo el bien que Tú has destinado en Tus mun­dos visibles e invisibles, hazlos prosperar en este mundo inferior, alegra sus cora­zones con Tu inspiración, oh Se­ñor de todos los seres. Ilumina sus cora­zones con Tus gozosas nuevas difundi­das desde Tu posición todogloriosa, haz fir­mes sus pasos en Tu Alianza Mayor y fortalece sus espaldas en Tu firme Tes­tamento, por Tu munificencia y por la gracia que nos has prometido, oh Tú el Clemente y el Misericordioso. Tú eres en verdad el Clemente, el Munífico.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades Espirituales (#691)

¡Oh Dios, mi Dios! Estos son Tus débiles siervos; ellos son Tus es­clavos leales y Tus siervas, que se han inclinado ante Tu exaltada Expresión, se han humillado ante Tu Umbral de luz y han dado testi­monio de Tu unicidad, mediante la cual se ha hecho brillar al Sol con esplendor cenital. Ellos han es­cuchado el llama­miento que Tú elevaste desde Tu Reino oculto y han respondido a Tu llamada con sus corazones palpi­tando de amor y arrobamiento.

Oh Señor, derrama sobre ellos todas las efusiones de Tu misericordia, haz llover sobre ellos todas las aguas de Tu gracia. Haz que crezcan como hermosas plantas en el jardín del cielo y, mediante las nubes llenas y rebosantes de Tus dádivas y los profundos remansos de Tu abundante gra­cia, haz que este jardín florezca, y man­tenlo siempre verde y brillante, siempre fresco, reluciente y hermoso.

Tú eres verdaderamente el Poderoso, el Exaltado, el Potente, Aquel que en los cielos y en la tierra es el único que per­manece inmutable. No existe otro Dios sino Tú, el Señor de las señales y los signos manifiestos.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades Espirituales (#692)

¡Oh mi Dios, oh mi Dios! Gloria a Ti por cuanto me has confirmado para recono­cer Tu unicidad, me has atraído hacia la palabra de Tu singulari­dad, me has en­cendido con el fuego de Tu amor y has hecho que me ocupe de Tu mención y del servicio a Tus amigos y siervas.

Oh Señor, ayúdame a ser sumiso y humilde y fortaléceme para que pueda desligarme de todas las cosas y asirme al borde de la vestidura de Tu gloria, para que mi corazón se llene con Tu amor y no haya lugar para el amor al mundo y el apego a sus cualidades.

¡Oh Dios! Santifícame de todo menos de Ti, purifícame de la escoria de peca­dos y transgresiones y haz que posea un corazón y una conciencia espirituales.

Verdaderamente Tú eres misericor­dioso y verdaderamente Tú eres el Más Generoso, Cuya ayuda buscan todos los hombres.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades Espirituales (#693)

¡Oh mi Dios, oh mi Dios! Este Tu siervo ha avanzado hacia Ti, vaga apasionado por el desierto de Tu amor, camina por el sendero de Tu servicio, cuenta con Tus favores, espera Tu muni­ficencia, confía en Tu reino y se ha em­briagado con el vino de Tu dádiva. ¡Oh mi Dios! Au­menta el fervor de su cariño hacia Ti, la constancia en su alabanza de Ti y el ar­dor de su amor por Ti.

Verdaderamente Tú eres el más Gene­roso, el Señor de gracia abundante. No hay otro Dios más que Tú, el Perdona­dor, el Misericordioso.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades Espirituales (#694)

¡Oh mi Señor! ¡Oh mi Señor! Esta es una lámpara encendida con el fuego de Tu amor, que arde con la llama prendida en el árbol de Tu misericordia. ¡Oh mi Se­ñor! Aviva su luz, su calor y su llama con el fuego que arde en el Si­naí de Tu Manifestación. Verdadera­mente Tú eres el Confirmador, el Auxi­liador, el Pode­roso, el Generoso, el Amoroso.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades Espirituales (#695)

¡Oh Señor, mi Dios y mi Refugio en la aflicción! ¡Mi Escudo y mi Amparo en mis desgracias! ¡Mi Asilo y Protección en tiempo de necesidad, y en la soledad mi Compañero! ¡En mi an­gustia mi Con­suelo y en mi desamparo un Amigo cari­ñoso! ¡El que elimina el dolor de mis tristezas y el que perdona mis pecados!

Hacia Ti me vuelvo por completo, implorándote fervientemente con todo mi corazón, mi mente y mi lengua, que me protejas de todo aquello que es con­trario a Tu voluntad en este ciclo de Tu divina unidad, y que me purifiques de toda corrupción que me impida buscar, limpio e inmaculado, la sombra del árbol de Tu gracia.

Oh Señor, ten piedad del débil, sana al enfermo y apaga la sed que abrasa.

Alegra el pecho donde arde vacilante el fuego de Tu amor y avívalo con la llama de Tu espíritu y amor celestial.

Adorna los tabernáculos de la unidad di­vina con la vestidura de la santidad y pon sobre mi cabeza la corona de Tu favor.

Ilumina mi rostro con el resplandor del astro de Tu generosidad y ayúdame bondadosamente a servir ante Tu sagra­do umbral.

Haz que mi corazón rebose de amor por Tus criaturas y permite que pueda convertirme en el signo de Tu misericor­dia, en el símbolo de Tu gracia, en el promovedor de concordia entre Tus amados, consagrado a Ti, conmemorán­dote y olvidándome de mí mismo pero siempre atento a lo que es Tuyo.

¡Oh Dios, mi Dios! No alejes de mí los suaves vientos de Tu perdón y de Tu gracia y no me prives de los manantiales de Tu ayuda y Tu favor.

A la sombra de Tus alas protectoras permíteme cobijarme y fija en mí la mi­rada de Tu ojo que todo lo protege.

Desata mi lengua para que alabe Tu Nombre en medio de Tu pueblo, para que mi voz pueda elevarse en grandes asambleas y mane de mis labios el to­rrente de Tu alabanza.

Tú eres verdaderamente el Benévolo, el Glorificado, el Poderoso, el Omnipo­tente.

-`Abdu'l-Bahá
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Cualidades Espirituales (#696)

¡Oh Dios, mi Dios! Este es Tu siervo ra­diante, Tu cautivo espiritual, que se ha acercado a Ti y se ha aproxi­mado a Tu presencia. Ha vuelto su rostro hacia Ti, reconociendo Tu unicidad y confesando Tu singularidad, y ha hecho llamamien­tos en Tu nombre entre las na­ciones y ha conducido a las gentes hacia las aguas fluyentes de Tu misericordia. ¡Oh Tú, generosísimo Señor! A quienes lo han pedido él les ha dado de beber del cáliz de guía que rebosa con el vino de Tu gracia inmensurable.

Oh Señor, ayúdale en todas las condi­ciones, hazle conocer Tus bien guarda­dos misterios y derrama sobre él Tus perlas ocultas. Haz de él una enseña que ondea en lo más alto de los castillos a los vientos de Tu socorro celestial; haz de él un manantial de aguas cristalinas.

¡Oh mi Señor perdonador! Enciende los corazones con los rayos de una lám­para que los vierte por doquier, revelan­do las realidades de todas las cosas a aquellos de entre Tu pueblo a quienes tú has favorecido generosamente.

¡En verdad Tú eres el Poderoso, el Potente, el Protector, el Fuerte, el Bené­fico! ¡En verdad Tú eres el Señor de to­das las misericordias!

-`Abdu'l-Bahá
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