La Palabra Sagrada se ha encomiado por los Profetas de Dios como el medio del poder celestial y la fuente de todo progreso espiritual, social y material. El acceso a ella, el estudio constante de ella, y el uso diario de ella en nuestras vidas individuales es vital para la transformación personal interior hacia la cual nos esforzamos y cuya manifestación exterior final ser la emergencia de esa civilización divina que es la promesa del Orden Mundial de Bahá'u'lláh.
Las bendiciones que emanan de la Palabra de Dios están implícitas en esta instrucción de Bahá'u'lláh en el "Kitáb-i-Aqdas", el Libro Madre de Su Revelación: "Sumergíos en el océano de Mis palabras para que descifréis sus secretos y descubráis todas las perlas de sabiduría que yacen ocultas en sus profundidades." Nuevamente en el mismo libro, Él nos ordena recitar los "versos de Dios cada mañana y cada noche". Se transmite una percepción asombrosa en cuanto a la influencia sublime de la Palabra revelada en esta instrucción adicional recogida de una de Sus Tablas: "Entona, oh mi siervo, los versos de Dios que tu has recibido, como son entonados por aquellos que se han acercado a Él, para que la dulzura de tu melodía encienda tu propia alma y atraiga los corazones de todos los hombres. Quienquiera recite retirado en su cámara los versos revelados por Dios, los Ángeles mensajeros del Todopoderoso esparcirán por doquier la fragancia de las palabras pronunciadas por su boca, y harán que palpite el corazón de todo hombre recto. Aunque al principio permanezca inconsciente de su efecto, sin embargo, la virtud de la gracia concedida a él debe necesariamente ejercer tarde o temprano influencia sobre su alma."
El acceso mas inmediato a la influencia dinámica de la Palabra sagrada es por medio de la lectura.. Por lo tanto el poder leer es un derecho fundamental y un privilegio de cada ser humano. Bahá'u'lláh promueve este derecho en Su mandato a los padres de asegurar la instrucción de sus hijos e hijas en el "arte de la lectura y la escritura". Por esta razón esencial, en nuestro mensaje de Ridván más reciente hicimos hincapié en la necesidad de darle atención sistemática a la eliminación eventual del analfabetismo de la comunidad bahá'í. Este asunto tiene que asumir su importancia debida como un objetivo continuo de esa comunidad.
Que cada Asamblea Espiritual Nacional y Local, de acuerdo a la necesidad y la circunstancia, se dirija a este objetivo, consciente de que aún donde no es posible de inmediato el logro total, tienen que buscarse las oportunidades para hacer progreso continuo. Que cada uno confíe en que el ejemplo deslumbrante dado por Irán, la comunidad madre del mundo bahá'í, bajo la inspiración de las enseñanzas de Bahá'u'lláh y la exhortación de parte de 'Abdu'l-Bahá y de Shoghi Effendi, sostiene un modelo que todos pueden seguir. En los primeros años del siglo actual, cuando no existía ningún plan de educación sistemático abarcador en Irán, los bahá'ís aprovecharon la oportunidad y organizaron un programa extenso de educación. Sus maestros se distinguieron por su habilidad de poder fomentar la educación de niños, jóvenes y adultos, que dio lugar a la propia mejora significativa entre los bahá'ís iraníes. La emergencia de una comunidad bahá'í alfabetizada fue un resultado sobresaliente.
Tal vez algunas comunidades bahá'ís locales o nacionales deseen seguir el ejemplo de aquellos que ya han comenzado sus propios proyectos de alfabetización y están logrando un éxito notable; puede que otros deseen participar en programas de alfabetización organizados por organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. Cada comunidad tendrá que determinar si toma parte en uno o otro, o hace ambos. El progreso dependerá no sólo de las iniciativas de las instituciones bahá'ís en cuanto a los niños, sino también en el interés activo de creyentes adultos que quieran aprender a leer. A tales amigos definitivamente se les debe alentar y ayudar a lograr, con dignidad, el deseo de su corazón. Ciertamente la participación dispuesta de los amigos en un esfuerzo de tanta importancia para el enaltecimiento de los individuos y la consolidación de la comunidad bahá'í entera atraerá los favores y confirmaciones divinas.
La Organización de las Naciones Unidas ha declarado que 1990 es el Año Internacional de la Alfabetización para poder movilizar un esfuerzo cabal continuo por erradicar el analfabetismo en todo el mundo. Los proyectos de alfabetización que ya están en marcha en la comunidad bahá'í, y aquellos que aun están por adoptarse, seguramente prestaran apoyo para este esfuerzo noble y necesario. Por lo tanto, encomendamos el propósito de este año especial a la atención del mundo bahá'í entero. La Oficina de las Naciones Unidas de la Comunidad Internacional Bahá'í enviará a las Asambleas Nacionales información en cuanto a las actividades asociadas con el Año Internacional de la Alfabetización y cómo pueden involucrarse las comunidades bahá'ís. Además, las agencias en el Centro Mundial Bahá'í que tienen un interés especial en los programas de alfabetización prestarán consejo provechoso según sea necesario, pero las Asambleas Espirituales no necesitan esperar para recibir esto antes de proceder con sus propios planes.
Anticipamos con esperanza confiada sus logros hacia el cumplimiento definitivo de este objetivo que es tan esencial para el progreso de la comunidad bahá'í y, de hecho, de toda la humanidad. Y les aseguramos, como siempre, nuestras oraciones continuas en los Sagrados Santuarios para su éxito.
Con amorosos saludos bahá'ís,Oficinas de las Naciones Unidas, Nueva York y Ginebra
Oficinas de Información Publica, Haifa y Nueva York