Tras la estela de espíritu dinámico que ha presidido los seis días de Conferencia de Consejeros celebrada en el Centro Mundial, y que ahora mismo al dirigirnos a ustedes se halla en su última sesión, aprovechamos esta oportunidad para anunciar nuestra decisión que ha sido el tema de sus deliberaciones: En el Ridván de 1996 se iniciará un plan global de expansión y consolidación que durará hasta el Ridván del año 2.000.
Esta misma previsión ha centrado la atención de los 78 Consejeros de cinco continentes reunidos con la presencia de las Manos de la Causa de Dios Amatu'l Bahá Rúhíyyih Khánum, 'Alí Akbar Furútan y Alí Muhammad Vargá, los miembros de la Casa Universal de Justicia y los Consejeros miembros del Centro Internacional de Enseñanza. Las consultas habidas en torno a las perspectivas de futuro y desafíos ante la comunidad mundial bahá'í han sido de tal calibre y contenido como para confirmar aún más nuestras expectativas de que pueda producirse un potente avance en el crecimiento y desarrollo de la comunidad durante los críticos años inmediatos.
La totalidad del Plan será dada a conocer en Ridván. Sin embargo, quisiéramos que dispongan ya de cierta información a la luz de las discusiones que han tenido lugar en la Conferencia de Consejeros.
El Plan de Cuatro Años tendrá como objeto un logro principal: Un avance significativo en el proceso de entrada en tropas. Para conseguirlo es menester un marcado progreso en la actividad y desarrollo de cada creyente, de las instituciones y de la comunidad local. Con una atención esmerada a las tres áreas se garantizará que la comunidad internacional esté vibrante, íntegra, muy expandida y visiblemente unida para fines del siglo veinte. Los requisitos básicos se resumen a continuación:
La primera de estas áreas exige que la vitalidad de la fe de cada creyente sea expresada a través de la iniciativa personal y de la constancia en la enseñanza de la Causa a los demás, así como a través de un esmerado esfuerzo individual dirigido a proporcionar energía y recursos para erigir la comunidad, respetar la autoridad de sus instituciones y apoyar los planes y proyectos de enseñanza locales y regionales. La segunda área requiere que las instituciones locales y nacionales bahá'ís se desarrollen más rápidamente hasta poder ejercer cabalmente sus responsabilidades como canales de orientación, planificadores de las labores de enseñanza, fomentadores de recursos humanos, constructores de las comunidades y pastores amorosos de las multitudes. La tercera área, a saber, el florecimiento de la comunidad sobre todo de la comunidad local exige un realce significativo de las pautas de conducta mediante las cuales la expresión colectiva de las virtudes de sus miembros y el funcionamiento de la Asamblea Espiritual se manifiestan en la unidad y camaradería de la comunidad, así como en el dinamismo de su actividad y crecimiento.
Con estas miras, el trabajo de los Consejeros Continentales debe asumir nuevas dimensiones. Así, a lo largo de la Conferencia han deliberado sobre asuntos tales como:
Evolución del modo de operar de los Cuerpos Continentales de Consejeros.
El proceso de elaboración del Plan mediante la formulación de estrategias y planes derivados en los niveles nacional, regional y local. Las consultas entre los Consejeros Continentales y Asambleas Espirituales Nacionales comenzarán inmediatamente después de Ridván. El proceso de planificación se trasladará rápidamente al ámbito regional con la participación de miembros del Cuerpo Auxiliar. Asambleas Espirituales Locales y comités.
El desarrollo de recursos humanos que satisfaga las necesidades de una comunidad en rápida expansión. El crecimiento a gran escala exige medidas constantes de consolidación. El requisito más urgente es la ejecución de programas formales de capacitación mediante institutos y otros centros de aprendizaje, programas en cuyo establecimiento y funcionamiento estarán más íntimamente involucrados los Consejeros y miembros del Cuerpo Auxiliar.
Enfoques eficaces que ayuden a realzar y consolidar las Asambleas Espirituales Locales. De acuerdo con el objetivo de fomentar la maduración de estas Asambleas, se precisa un esfuerzo mayor que dé sostén a un principio vital, a saber: que la responsabilidad de elegir una Asamblea Espiritual Local depende primariamente de los bahá'ís de la localidad. Los miembros del Cuerpo Auxiliar y sus ayudantes han de incrementar sus esfuerzos para mejorar la comprensión general de este principio; asimismo van a dedicar más atención a ayudar al desarrollo de las Asambleas Locales. Desde el Ridván de 1997, las Asambleas Espirituales Locales de todo el mundo deberán ser elegidas el Primer Día de Ridván.
Otros medios para el desarrollo de las comunidades locales bahá'ís. En este sentido las necesidades se satisfarán en parte mediante el incremento inmediato del número de miembros del Cuerpo Auxiliar de Protección, hasta igualar al Cuerpo Auxiliar de Propagación, a fin de que los miembros del Cuerpo de Protección puedan prestar ayuda directa y sistemática a gran escala en las actividades fundamentales de la comunidad, tales como el enriquecimiento espiritual de los creyentes, la participación de las mujeres en todos los aspectos de la vida conminatoria, la observancia de las Fiestas de Diecinueve Días y Días Sagrados, la celebración de clases para niños y la promoción de actividades juveniles.
Los siete objetivos especificados en planes anteriores describen directrices esenciales e interactivas que en el futuro previsible habrán de proseguirse simultáneamente. La meta del Plan de Cuatro Años consistente en acelerar el proceso de entrada en tropas identifica una necesidad del presente estado de progreso de la Causa y de la sociedad. Ante esta perspectiva, los tres participantes inseparables en la evolución del Nuevo Orden la persona, las instituciones y la comunidad deben ahora demostrar de manera más tangible que nunca su capacidad y voluntad de abrazar a masas de nuevos creyentes, de efectuar la transformación espiritual y administrativa de miles y miles de seres, y, sobre todo, de multiplicar el ejército de maestros consagrados y conocedores de una Fe cuya salida de la oscuridad debe quedar impresa en la consciencia de innumerables multitudes de toda la tierra. Estos son algunos de los asuntos detallados que han centrado las deliberaciones de los Consejeros Continentales. A su regreso y en el curso de su trabajo, tendrán oportunidad de compartir los resultados de la conferencia con los amigos.
Que el Plan cuente con un comienzo auspicioso depende en gran medida de los resultados del actual, próximo a concluir en pocos meses. La idoneidad de estos resultados deberá mucho al grado en que las Asambleas Espirituales Locales y los amigos sigan las directrices de sus respectivas Asambleas Espirituales Nacionales, los generales de todo Plan. El tiempo se esfuma. Esta realidad debería impulsarnos a todos a la máxima acción. Por tanto, y en preparación de lo que se aproxima en el horizonte más cercano, no podemos y no debemos vacilar en dedicar todas nuestras energías a poner feliz término al Plan de Tres Años. La urgencia que intensifica nuestro deseo de tal logro no es meramente la satisfacción de triunfar, por muy gratificante que sea. Hay plazos divinos que cumplir. Nuestra tarea no tiene como fin sólo el incrementar y consolidar los cimientos de nuestra comunidad. sino más particularmente ejercer un influjo positivo en los asuntos de todo el género humano. En un momento tan crítico de la escena mundial no debemos fallar en nuestro deber de tomar acción a tiempo sobre las metas del Plan de Tres Años.
Con todo el fervor de nuestros corazones expectantes, les llamamos a todos, individual y colectivamente, a que respondan al llamamiento del Señor de las Huestes y se alcen para enseñar Su Causa. Háganlo con fe, amor y valentía, y las puertas del cielo se abrirán de par en par para derramar bendiciones sobre sus esfuerzos.
Con amorosos saludos bahá'ís