"La Organización de las Naciones Unidas ha designado 1986 como el Año Internacional de la Paz. Tomando en cuenta los peligros que rodean a la humanidad y la esperanza de saneamiento que encierra la Paz Menor a que Bahá'u'lláh ha llamado a las naciones, acogemos esta oportunidad enviada por Dios de proclamar cada vez más extensa y convincentemente los principios vivificadores sobre los cuales, como lo aseveran enfáticamente nuestras Enseñanzas, debe fundarse una paz duradera. Más adelante se bosquejaran en detalle la naturaleza y la variedad de las actividades de proclamación que emprenderá la comunidad bahá'í, en 1986 y mas allá. Ahora queremos indicar algunas de las ideas que estamos contemplando, para que ustedes puedan percibir qué esperar y cómo prepararse para su propia participación.
Además de proyectos que se iniciarán en el Centro Mundial, estas ideas incluyen:
- Hacer un llamamiento a las comunidades bahá'ís locales y nacionales para patrocinar una amplia gama de actividades que habrán de dirigir la atención de personas de todas las ramas de la vida a varios temas relacionados con la paz, tales como: el papel de la mujer, la eliminación del racismo, la eliminación del prejuicio, la promoción de la educación, la extensión del desarrollo social y económico, la adopción de un idioma mundial auxiliar, el establecimiento de gobierno mundial;
- Montar una campaña de publicidad que utilice temas tales como "la paz mundial por medio de la religión mundial", "la paz mundial por medio de la educación mundial", "la paz mundial por medio de un idioma mundial", "la paz mundial por medio de la ley mundial" campaña que podría llevar a la consulta sobre estos temas en reuniones grandes o pequeñas, a nivel local o nacional, y quizás en colaboración con organizaciones que promueven tales ideas;
- Urgir la publicación, dentro y fuera de la comunidad bahá'í, de una amplia selección de literatura, afiches y otros materiales gráficos sobre la paz;
Pedir que revistas bahá'ís para niños, jóvenes y, o adultos sean éstas para circulación interna o externa, incluyan piezas especiales sobre la paz;
Invitar a emisoras de radio bahá'ís a dedicar acción especial a este tema;
Pedir a las Asociaciones para Estudios Bahá'ís que realicen programas sobre la paz;
Alentar a artistas y músicos bahá'ís a contribuir y considerar el invitar a sus colegas no bahá'is a contribuir a la eficacia de tales actividades por dar expresión, a través de las varias artes, a temas importantes relacionados con la paz mundial.
En realidad, contemplamos una campaña de proclamación que no sólo incluya grandes eventos públicos y el uso de los medios masivos, sino también alistar a personas a nivel local y a todos los niveles de la sociedad en una amplia gama de actividades profundamente eficaces, por medio de las cuales tengan interacción con la comunidad bahá'í en un
con la comunidad bahá'í en un esfuerzo continuo y mundial por prestar atención a las cuestiones fundamentales de la paz, ayudados por la visión única provista por las Enseñanzas de Bahá'u'lláh.
A medida que contemplen cuáles son las posibilidades que estas ideas y otras similares sugieren para sus propios planes, les aconsejamos que den pasos preparativos para la realización dentro de su jurisdicción, en 1986, de conferencias locales y nacionales sobre la paz, a las que deben invitarse oficiales públicos y otras personas prominentes. En aquellos lugares donde no sea posible realizar conferencias nacionales, deben ciertamente realizarse conferencias locales.
En algunas regiones asambleas nacionales vecinas pueden creerlo conveniente combinar sus recursos y realizar conferencias regionales en vez de nacionales. No es necesario que éstas sean muy grandes pero deben ser lo suficientemente eficaces como para dejar una buena impresión en el publico así como en las comunidades nacionales bahá'ís interesadas. Se deja a la iniciativa de las asambleas nacionales, en consulta con los Consejeros continentales, realizar tales conferencias.
Simultáneamente con los arreglos iniciales que ustedes hagan para las conferencias, querrán averiguar también qué planes están haciendo los gobiernos y las organizaciones en sus respectivos países, para que sepan de antemano como coordinar sus propios programas con los programas de los demás de maneras que mejor lleven a la proclamación de la Fe y el beneficio mutuo de todos los interesados.
Recibiremos con agrado cualquier pensamiento y sugerencias que tengan respecto a las actividades a emprenderse durante el Año Internacional de la Paz.
Sus esfuerzos de planeamiento para 1986 no deben, desde luego, interrumpir el trabajo del Plan de Siete Años. Mas bien, las actividades asociadas con el desarrollo económico y social de la comunidad bahá'í, la observación en 1985 del Año Internacional de la Juventud, y las actividades que se contemplan para la campaña de paz a comenzar dentro de un año se refuerzan mutuamente y harán mucho para realizar
las oportunidades para enseñar que son necesarias para completar el Plan con éxito. Estamos muy seguros de que sus continuos esfuerzos por hacer frente a los nuevos desafíos que resultan del hecho de que la Fe está saliendo del desconocimiento, sean ampliamente recompensados por la Bendita Beldad; y reiteraremos nuestras súplicas ante el Sagrado Umbral para que sus más brillantes esperanzas sean superadas por el triunfo retumbador.
Con cariñosos saludos bahá'ís