El 21 de noviembre de 1990, la Casa Universal de Justicia dirigió el siguiente mensaje a la Conferencia que tuvo lugar en Moscú los días 8 y 9 de diciembre de 1990. A este encuentro histórico asistieron bahá'ís de todos los rincones de la Unión Soviética, miembros de tres cuerpos continentales de consejeros y representantes de todas las asambleas espirituales nacionales encargadas del trabajo de la Fe en este país.
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Queridos amigos bahá'ís:Con sentimientos de alegría y admiración nos dirigimos a ustedes, los representantes de las comunidades bahá'ís de la URSS y de las asambleas espirituales nacionales a quienes se ha confiado la impresionante responsabilidad de implantar la Causa de Bahá'u'lláh en esa vasta región. La marcha de los acontecimientos mundiales ha transformado completamente la escena de su trabajo, presentándoles problemas formidables, pero con logros y oportunidades que deben hacer cantar de alegría a sus corazones al Todopoderoso.
En la Edad Heroica de la Fe ocurrieron muchos acontecimientos que la relacionaron con los pueblos de Rusia. Baste mencionar el ofrecimiento de asilo que el gobierno ruso hizo a Bahá'u'lláh antes de su destierro a 'Iráq; Su Tablilla dirigida al Zar Alejandro II; el interés profundo que la Causa ha suscitado entre los eruditos y personalidades literarias rusas; las glorias de la comunidad bahá'í que surgió en Ashkhabad; la acción ejemplar de los miembros de la comunidad al pedir clemencia para sus perseguidores; y la edificación del primer Mashriqu'l-Adhkár en esta ciudad. Un comienzo tan prometedor fue eclipsado por las restricciones sobrevenidas después de la Primera Guerra Mundial, pero incluso durante esos días sombríos, el bienamado Guardián vio claramente que éste no era mas que un oscurecimiento temporal de la luz de esta Revelación. En una carta que escribió en persa a los creyentes de Ashkhabad, el 11 de enero de 1923, encontramos estas palabras perspicaces:
"No hay ninguna duda de que llegará el día en que las mismas gentes que están ahora comprometidas en destruir los fundamentos de la fe en Dios y en promover esta doctrina sin fundamento del materialismo, se levantarán y, con sus propias manos, apagarán la llama de esta conmoción. Ellos demolerán toda la estructura de su irrefrenada impiedad y se levantarán con alma y corazón, y con un vigor sin igual hasta ahora, para expiar sus pasadas faltas. Ellos se incorporarán al rango de los seguidores de Bahá'u'lláh y se levantarán para promover Su Causa... Si los amigos permanecen firmes, y cumplen sus deberes con lealtad y prudencia, los velos de la inescrutable sabiduría de Dios desaparecerán y se testimoniarán acontecimientos extraordinarios. Los ejércitos de la confirmación divina, fortificados por el poder del Espíritu, proveerán, de maneras inimaginables y por inesperados lugares, los medios para hacer triunfar la causa de nuestro Señor el que subsiste por Sí mismo, y al hacerlo así iluminarán los ojos de los fieles en todo el mundo".
Y nuevamente, el 2 de febrero de 1930:"Rusia se convertirá en el futuro en un paraiso delicioso y el trabajo de enseñanza en esta tierra proseguirá a una escala sin precedente. La Casa de Adoración establecida en el corazón mismo del país brillará con un esplendor deslumbrante, y la llamada del Más Gran Nombre reverberará en sus templos, sus iglesias y sus lugares de adoración. Debemos demostrar paciencia y tolerancia. En estas convulsiones momentáneas hay ocultos misterios poderosos y realizaciones que se revelarán a los ojos de los hombres durante los días por venir"
Nosotros hemos tenido la bendición de ver el comienzo de la revelación de estos misterios, y a la generación actual ha sido confiada la tarea de transmitir el mensaje de Bahá'u'lláh a los numerosos pueblos y razas de esta tierra y de hacer nacer comunidades bahá'ís en sus ciudades y pueblos.
La sociedad en medio de la cual estáis llamados a obrar está sufriendo cambios radicales en todos los aspectos de su vida, cambios que no son mas que una concentración de los problemas que cada país y el mundo en su conjunto intentan resolver. La causa subyacente de tal transformación es que ésta es la edad de la unidad del género humano y, por consiguiente, cada pueblo, tanto en la URSS como en otras partes del mundo, debe encontrar su propio camino hacia la unidad en la diversidad, a la harmonía de elementos anteriormente en conflicto unos con otros, lo que Shoghi Effendi afirma es el objetivo que la humanidad se esfuerza por alcanzar. A este propósito él escribió, el 11 de marzo de 1936, a las nacientes comunidades bahá'ís en Occidente dirigiendo su atención hacia las desafiantes declaraciones hechas por el Fundador de su Fe:
'En esta era', proclama Bahá'u'lláh, 'una nueva vida se agita en todos los pueblos de la tierra y, sin embargo, ninguno ha descubierto su causa o percibido su motivo'. Así se dirige Él a su generación: 'Oh vosotros, hijos de los hombres¡ El propósito fundamental que anima a la Fe de Dios y su Religión es proteger los intereses de la raza humana y promover su unidad... este es el sendero recto, el cimiento fijo e inamovible. Todo lo que sea erigido sobre este cimiento, los cambios y azares del mundo no podrán nunca menoscabar su resistencia, ni el transcurso de incontables siglos podrá socavar su estructura'. 'El bienestar de la humanidad', Él declara, 'su paz y seguridad son inalcanzables hasta tanto su unidad sea firmemente establecida'. 'Tan poderosa es la luz de la unidad', además testimonia, 'que puede iluminar toda la tierra. El Dios único y verdadero, quien conoce todas las cosas, Él mismo atestigua la verdad de estas palabras... Esta meta supera a toda otra meta y esta aspiración es la reina de todas las aspiraciones'. 'Él, quien es vuestro Señor, el Todo Misericordioso', además ha escrito, 'acaricia en Su corazón el deseo de contemplar a toda la raza humana como una sola alma y un solo cuerpo. Apresuraos a ganar vuestra parte de la buena gracia de Dios y de Su misericordia en este Día que eclipsa a todos los otros días creados'".
Comentando las implicaciones de estas trascendentales palabras, Shoghi Effendi declaró:
"La unidad de la raza humana, vista por Bahá'u'lláh, implica el establecimiento de una mancomunidad mundial en la que todas las razas, credos y clases estén estrecha y permanentemente unidas, en que la autonomía de sus estados miembros, la libertad personal y la iniciativa de los individuos que la componen estén definitiva y completamente salvaguardadas...
Un sistema federado mundial gobernando toda la tierra y ejerciendo irrefutable autoridad sobre sus vastos e inimaginables recursos, que armonice y encarne los ideales del Este y el Oeste, liberado de la maldición de la guerra y sus miserias y dedicado a la explotación de todas las fuentes disponibles de energía sobre la superficie del planeta, un sistema en el cual la Fuerza es transformada en siervo de la Justicia, cuya vida es sostenida por el reconocimiento universal de un solo Dios y por su lealtad a una Revelación común, tal es la meta hacia la cual la humanidad, impelida por las fuerzas unificadoras de la vida, está avanzando".
Nadie que contemple las condiciones reinantes actualmente en el mundo, sin hablar de la URSS, puede esperar que tal consumación llegue sin grandes esfuerzos, sin pasar por múltiples dificultades. Pero el móvil principal de su realización es el despertar de cada vez más seres humanos a la verdad del Mensaje de Bahá'u'lláh, así como su adhesión a Su Causa y a Su Convenio, la iluminación de sus vidas espiritual y moral por la luz de Sus Enseñanzas, y la unificación de sus esfuerzos mediante Su orden administrativo. Mediante su transformación individual y por sus esfuerzos combinados, ellos cambiarán las condiciones del mundo y harán nacer una civilización mundial.
La culminación de este proceso se extenderá a los siglos por venir, pero no sólo en el fin se encuentra la alegría. La verdadera naturaleza del alma humana es espiritual; es esta ralación de cada alma con Dios y su parentesco con todas las demás almas la que aporta la verdadera felicidad y satisfacción. Nuestras comunidades bahá'ís están todavía lejos de la perfección que Bahá'u'lláh desea para nosotros, pero es en nuestro apoyo amoroso los unos a los otros, en nuestra paciencia frente a los defectos de unos y otros, en nuestra determinación de desarrollar y sostener las instituciones que Bahá'u'lláh ha ordenado, en nuestro espíritu de amor y de tolerancia hacia todos los pueblos, y en nuestra perseverancia a través de todas las dificultades, que lograremos la realización de nuestras vidas.
Ahora, durante esta Conferencia, ustedes considerarán las condiciones de la Causa en su tierra, examinarán las posibilidades que se les presentan y recomendarán las acciones que consideren más ventajosas en los meses venideros inmediatos. Hay tareas que deben tomar en sus manos ahora para preparar los logros de mañana. No permitan que los problemas que surjan en su camino les desalienten o les desvien de sus objetivos; es venciendo los problemas de la humanidad como la comunidad bahá'í ha llegado a la existencia. Vuestra tarea vital consiste en sumergiros en el estudio de las Enseñanzas de Bahá'u'lláh, enriquecer vuestra vida espiritual y descubrir así las mejores orientaciones para vuestros esfuerzos, expresarlas en vuestras acciones y comunicarlas a quienes están sedientos de guía. Ustedes son los instrumentos de el propósito de Dios, los canales de Su gracia, los portadores de Su mensaje, los poseedores de la llave para los desafíos de la época. Sigan Su guía y sus éxitos y logros serán una inspiración para sus compañeros creyentes y animarán la esperanza en los corazones de la gente.
Tengan seguridad de que conforme se levanten para la promoción de Su Causa, las confirmaciones de Bahá'u'lláh les rodearán y testimoniarán la verdad de estas exaltadas palabras pronunciadas por Él en la Más Grande Prisión:
"Sabed, verdaderamente, que en nuestro reino de gloria, seguimos atentamente todos vuestros actos y que a quienquiera que se levante para hacer triunfar nuestra Causa le ayudaremos con las huestes del Concurso en lo alto y una compañía de nuestros ángeles escogidos".
Ofreceremos oraciones ardientes por ustedes en los Santuarios Sagrados y esperamos con impaciencia la noticia de los resultados de sus deliberaciones.
Con amorosos saludos bahá'ís.