La Casa Universal de Justicia ha examinado las cuestiones que plantean en su carta del 15 de Septiembre de 1992 en relación con la manera de hacer un llamamiento a la juventud y de conseguir que se involucren en las actividades bahá'ís, en particular con respecto al año de servicio de los jóvenes, y se nos ha ordenado que les transmitamos lo siguiente:
La Casa de Justicia coincide con su punto de vista en cuanto a que no se debe presionar a los jóvenes de forma indebida para inducirles a tomar parte en las actividades del año de servicio, y, desde luego, no estaría de acuerdo con los objetivos de la Fe el exigir a los jóvenes que abandonaran su formación académica para enseñar o servir a la Fe de cualquier otra manera. Muchos factores influyen en las diversas cuestiones que plantean, y estos deben ser comprendidos tanto por los jóvenes como por los padres y, por supuesto, por los miembros de las instituciones bahá'ís. Por ejemplo, todos los bahá'ís, ya sean jóvenes o adultos, tienen deberes y obligaciones espirituales comunes; entre ellos se encuentra el deber prescrito por Bahá'u'lláh a cada persona de enseñar Su Fe, un deber que Él describe como "la más meritoria de todas las acciones" y en la que nos insta a ser "irrestringidos como el viento". Aún así los jóvenes deben estar informados del énfasis que Bahá'u'lláh pone en la formación y la adquisición de habilidades, y deben considerar a la persecución de estos objetivos como un servicio a Dios.
Los jóvenes, los padres y las instituciones bahá'ís han de enfrentarse a desafíos singulares en relación con sus respectivas responsabilidades. Por ejemplo:
Los jóvenes se enfrentan a la apremiante obligación de completar su formación para tener una profesión u oficio, mientras al mismo tiempo han de observar sus otras obligaciones y deberes espirituales para con Dios.
Los padres tienen la responsabilidad de asegurar que sus hijos se formen y, en la medida de lo posible, tienen que facilitar el apoyo material para su formación académica o vocacional hasta sus años de juventud; asimismo, los padres continúan ofreciéndoles durante este periodo guía moral y practica, como corresponde a sus deberes como padres y en relación con las obligaciones espirituales que tienen en común con sus hijos bahá'ís.
-Las instituciones bahá'ís no sólo tienen que administrar los asuntos de la comunidad y proteger sus intereses, sino también estimular y exhortar a los amigos a cumplir sus deberes y obligaciones espirituales. Estas mismas instituciones, al tiempo que alientan a los amigos a enseñar la Causa de Dios y a sacrificarse para conseguirlo, también tienen La clara responsabilidad que les ha atribuido Bahá'u'lláh de promover la formación de la raza humana, tanto espiritual como académica.
Tan fundamentales son estos deberes y obligaciones que hasta cierto punto todas las entidades (jóvenes, padres e instituciones bahá'ís) tienen su parte en las mismas, actuando de acuerdo con sus respectivas funciones y responsabilidades. Hay una esfera en la que cada una de ellas tiene que formarse juicios independientes y llevar a cabo acciones independientes. Un joven debe decidir qué formación profesional va a seguir, y debe mantener el equilibrio entre la prosecución de esa formación y sus obligaciones espirituales. Los padres deben ayudar al joven, a través del apoyo material y la guía moral, a conseguir su objetivo, y tienen que alentarle a observar sus obligaciones espirituales; las Instituciones tienen que promover la Causa de Dios, esforzarse por estimular a los creyentes individuales a actuar por la enseñanza y la consolidación de La Fe, con plena conciencia de que si tal acción es descuidada, no puede haber esperanza de paz para la humanidad ni de desarrollo de la civilización en el futuro. Por tanto, las instituciones no pueden faltar a su obligación de instar a los amigos al servicio, de llamar su atención sobre la crítica situación de los tiempos y de señalar la crucial importancia de la acción de las personas individuales para el destino de la Fe y de la humanidad en su conjunto.
Junto a todas estas consideraciones está el factor del especial papel que los jóvenes, con sus particulares cualidades de entusiasmo e idealismo, desempeñan en el desarrollo de la Causa. Esto ha sido evidente desde los más tempranos días de la Fe y es indispensable para su triunfo final. Un repaso rápido de la historia bahá'í nos ofrece muchos ejemplos de las heroicas hazañas de los jóvenes, y la juventud bahá'í de hoy en día no puede evitar verse inspirada por tal heroísmo para desempeñar su papel en nuestro tiempo antes de verse cargados con las preocupaciones de la vida adulta.
En determinadas circunstancias, por mucho que un joven desee responder a una llamada para un servicio bahá'í de un tipo concreto, es posible que no pueda hacerlo porque se encuentre inmerso en una formación académica importante que ni puede ni debe ser aplazada, porque dependa de unos padres que no pueden permitirse ayudarle materialmente tanto para sacar tiempo para dedicarse al año de servicio corno para volver a sus actividades académicas posteriormente, o es posible que haya otros obstáculos. Además, hay circunstancias en las cuales un joven puede encontrarse con que al aplazar su formación académica durante un tiempo, es mas capaz de decidir exactamente qué hacer con su vida si durante este tiempo él puede hacer alguna aportación útil a la Fe o a la sociedad. Hay numerosos ejemplos de ese tipo de circunstancias entre jóvenes bahá'ís que han descubierto que, al dedicarse a tales actividades del año de servicio, han podido no solamente hacer aportaciones valiosas a la enseñanza de la Fe o a proyectos de desarrollo, sino que también han podido decidirse sobre el trabajo que van a realizar en su vida. También hay muchos jóvenes que prefieren completar su formación antes de ofrecer servicios especiales a la Fe, y esto es totalmente correcto.
El punto esencial que se extrae de su carta es la importancia del equilibrio al juzgar y al actuar. Los miembros de las instituciones bahá'ís no pueden huir de su deber de instar y estimular a los amigos, adultos y jóvenes, a servir a la Causa, especialmente en el campo de la enseñanza, y en esto son inevitablemente entusiastas. Por supuesto, las personas individuales tienen diferentes enfoques y en algunos casos pueden ser imprudentes al hablar; esto es algo que hay que lamentar y que habrá que tratar según vayan dándose los casos. Pero quienes escuchen a este tipo de personas, por mucho que éstas les estimulen, también tienen la obligación individual de emitir juicios basados en su comprensión de las Enseñanzas sobre el desafío concreto a que nos enfrentamos en cada momento y sobre las circunstancias en que ellos se encuentran, y deben tomar sus decisiones de acuerdo con ello.
Por importante que sea el que los padres utilicen su autoridad moral para ayudar a los jóvenes a no tomar decisiones poco aconsejables, también les incumbe a los padres en cuanto bahá'ís dar la debida consideración a la importancia del impacto espiritual de la Fe sobre los jóvenes y darse cuenta de que estos han de disfrutar de algún grado de libertad a la hora de responder a las emociones de sus corazones y sus almas, puesto que ellos, a partir de los 15 años, tienen que asumir serias obligaciones y deberes espirituales, y, en ultima instancia, ellos son los únicos responsables ante Dios del desarrollo de sus propias almas. La capacidad de pensar con madurez por parte de los jóvenes varia de uno a otro, y depende de la edad; algunos consiguen esta capacidad antes que otros; en otros casos, se retrasa. Generalmente, los padres están en condiciones de enjuiciar estas cuestiones con mas agudeza que otras personas, y tienen que tenerlas en cuenta al intentar guiar a los jóvenes de su familia, pero los padres tienen que esforzarse por hacer esto de manera que no ahoguen el sentido de responsabilidad espiritual de sus hijos.
La Casa de Justicia ha escrito numerosas cartas a los jóvenes con el objeto de guiarles para que adquieran un equilibrio satisfactorio en sus planes y actividades. Una de ellas, que fue dirigida a la juventud bahá'í de todos los países el 10 de Junio de 1966, podría ser de especial interés para Vdes. y se la adjuntamos.
Profundamente identificados con ustedes en tanto que padres enfrentados a la pesada tarea de criar a sus hijos en un mundo lleno de problemas y dificultades sin precedentes, la Casa de Justicia les asegura que orará ardientemente por Vdes. en los Santuarios Sagrados.
Con afectuosos saludos bahá'ís,c/c: Centro Internacional de Enseñanza (con documento adjunto)
Cuerpo de Consejeros para Europa (con documento adjunto)
Consejero (con documento adjunto)