Hace casi cien años Bahá'u'lláh caminó sobre la Montaña Sagrada de Dios y reveló la Tabla de Carmelo, la Carta Constitucional del Centro Mundial de Su Fe, creando la metrópoli del Reino de Dios sobre la Tierra. A lo largo de décadas de opresión y expansión, persecución y emancipación, Sus seguidores han trabajado con éxito para llevar Su Mensaje a las regiones más remotas de la tierra, por erigir la estructura de Su Orden Administrativo, y por proclamar a la humanidad el remedio divinamente recetado para curar todos sus males. En los últimos ocho años las agonías sufridas por Sus amantes en Irán han despertado el interés de un mundo dormido y han llevado Su Fe al centro de la atención humana.
Sobre este mismo Monte Carmelo 'Abdu'l Bahá, con cuidado infinito, erigió el Mausoleo del Báb en el punto escogido por Su Padre, y enterró dentro del corazón de éste los restos sagrados del Profeta Heraldo de la Fe, estableciendo un Centro Espiritual de significancia inmensurable. De acuerdo con el mismo mandato divino, Shoghi Effendi embelleció el Santuario con un revestimiento exquisito y luego, bajo su ala protectora, inició la construcción del Centro Administrativo de la Fe, que consistiría de cinco edificios en un estilo armonioso de arquitectura, erigidos sobre un Arco extendido teniendo como eje los Monumentos de la Hoja Más Sagrada, su Madre y Hermano. El primero de estos cinco edificios, los Archivos Internacionales, se completé durante la vida del amado Guardián. El segundo, la Sede de la Casa Universal de Justicia, ahora se alza en el ápice del Arco. Los planes para los tres restantes fueron preparados en cumplimiento de una meta del Plan de Siete Años, y sus detalles se están decidiendo ahora
Como se indicó en nuestra carta del 30 de abril de 1987, el camino ahora está abierto para que el mundo bahá'í erija los edificios restantes de su Centro Administrativo, y sin demora debemos avanzar resueltamente por este sendero.
Cinco proyectos, estrechamente relacionados entre si, exigen nuestra atención: la edificación de los tres edificios restantes en el Arco y, ahora agregada a estos, la construcción de las terrazas del Santuario del Báb y la extensión del Edificio de los Archivos internacionales Una breve descripción de cada uno de éstos trasmitirá una impresión de su significación para la Fe.
Las Terrazas del Santuario del Báb. En Sus planes para el desarrollo del Monte Carmelo, 'Abdu'l-Bahá contempló diecinueve terrazas monumentales desde el pie de la montaña hasta su cumbre, nueve llevando hasta la terraza en que se halla el mismo Santuario del Báb, y nueve continuando arriba de éste. Shoghi Effendi a menudo hacía referencia a estos planes, y él completó, en su forma preliminar, las nueve terrazas que constituyen el acceso al Santuario desde la avenida central de la anterior Colonia Templar alemana.
El Centro Internacional de Enseñanza será la sede de esa institución que está dotada específicamente de las funciones gemelas de la protección y propagación de la Causa de Dios. La institución misma, a la cual el Guardián hace referencia en sus escritos, fue establecida en junio de 1973, haciendo fructificar el trabajo de las Manos de la Causa de Dios residentes en Tierra Santa y proporcionando la continuación hacia el futuro de funciones que habían sido dotadas a ese cuerpo.
El Centro para el Estudio de los Textos. Este edificio será la sede de una institución de eruditos bahá'ís, la eflorescencia del actual Departamento de Estudios del Centro Mundial, que facilitará a la Casa Universal de Justicia la consulta de los Escritos Sagrados y que preparará traducciones de los textos autoritativos de la Fe y comentarios sobre los mismos.
El Edificio de los Archivos Internacionales. Hemos decidido construir, hacia el occidente, una extensión del sótano del actual Edificio de los Archivos para acomodar la oficina central de los Archivos que están en continuo crecimiento en el Centro Mundial. Ésta institución tiene la responsabilidad de la preservación de los Textos y Reliquias Sagrados y los documentos históricos de la Causa de Dios.
La Biblioteca Bahá'í Internacional. Esta biblioteca es el depositario central de toda la literatura publicada sobre la Fe, y es una fuente esencial de información para las instituciones del Centro Mundial con respecto a todos los temas relacionados con la Causa de Dios y las condiciones de la humanidad. En décadas futuras sus funciones deben aumentar, servirá como un centro activo de conocimiento en todos los campos, y vendrá a ser el germen de grandes instituciones de la investigación y el descubrimiento científicos.
Es imposible en esta etapa dar una estimación precisa del costo de estos proyectos. Lo único que podemos decir ahora es que en el futuro inmediato deben lograrse dos objetivos: acumular rápidamente una reserva de cincuenta millones de dólares a base de la cual puedan empezar a implementarse en forma realista planes para la construcción, y proveer ingresos de entre veinte y veinticinco millones de dólares al Fondo Internacional Bahá'í en cada uno de los próximos diez años. A medida que progrese el trabajo, se firmen los contratos y los costos puedan determinarse con exactitud, se anunciará información adicional.
El gran trabajo de construir las terrazas, embellecer sus cercanías con plantas y arboles y erigir los restantes edificios del Arco engendrará una estructura en el Centro Mundial sumamente ampliada que será capaz de enfrentar los desafíos de siglos venideros y del crecimiento magno de la comunidad bahá'í que el amado Guardián nos dijo que debemos esperar. Ya vemos el efecto de las energías liberadas por la terminación de la Sede de la Casa Universal de Justicia, y el nuevo ímpetu que esto ha dado al adelanto de la Fe. ¿Quién puede calcular las transformaciones que tendrán lugar como resultado de la terminación de cada etapa sucesiva de esta gran empresa? La Fe se adelanta, no a un ritmo de crecimiento uniforme, sino en vastas olas, precipitadas por la alternación de crisis y victoria. En un pasaje escrito el 18 de julio de 1953, en los primeros meses de la Cruzada de Diez Años, Shoghi Effendi, haciendo referencia a la necesidad vital de asegurar, mediante el trabajo de la enseñanza de la Fe, una "efusión continua" de "nuevos reclutas para el ejército del Señor de las Huestes, ejército que avanza lenta pero firmemente", dijo que ésta efusión iba a "presagiar y acelerar el advenimiento del día que, de acuerdo a la profecía de 'Abdu'l Bahá, atestiguará la entrada por tropas de los pueblos de diversas naciones y razas en el mundo bahá'í". Ya el mundo bahá'í ha atestiguado el día éste en África, en el Pacifico, en Asia y en América Latina, y este proceso de la entrada a tropas debe, en el plan actual, aumentarse y difundirse a otros países porque, según dijo el Guardián en esta misma carta, "será el preludio de esa hora que se ha esperado por tanto tiempo, en que una conversión en masa de parte de estas mismas naciones y razas, como resultado directo de una cadena de eventos, de naturaleza trascendental y posiblemente catastrófica, y que en la actualidad no puede visualizarse ni siquiera nebulosamente, de repente revolucionará la fortuna de la Fe, desordenará el equilibrio del mundo, y reforzará mil veces tanto la fuerza numérica como el poder material y la autoridad espiritual de la Fe de Bahá'u'lláh". Ésta es la hora para la cual debemos ahora prepararnos; ésta es la hora cuyo advenimiento es nuestra tarea acelerar.
En este punto crítico de la historia humana, se nos hace un llamado a levantarnos en un esfuerzo sacrificado, con la vista fija en las responsabilidades asombradoras que tales acontecimientos impondrán tanto a las instituciones bahá'ís como a los creyentes individuales en todos los países, y con el corazón repleto de inamovible confianza en la Mano guiadora del Fundador de nuestra Fe. Es nuestra ferviente oración ante el Sagrado Umbral que nuestro Amado Señor conmueva a Sus seguidores en todos los países a realizar un magno esfuerzo unido
Con cariñosos saludos bahá'ís