Conforme el siglo veinte toca ya a su fin, asistimos a una marcada aceleración de los esfuerzos que pueblos y gobiernos realizan por lograr un entendimiento compartido en temas que afectan al futuro de la humanidad. La Conferencia sobre el Desarrollo y Medio Ambiente celebrada en Río de Janeiro en 1992, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena en 1993, la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de El Cairo en 1994 y la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social de Copenhague, en marzo de este año, a la que seguirá en septiembre en Pekín la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, son pruebas evidentes de esta aceleración. Dichos acontecimientos constituyen hitos cimeros dentro de la miríada de actividades que tienen lugar en diferentes rincones del mundo y que tienen como protagonistas a un amplio abanico de redes asociativas y organizaciones no gubernamentales en búsqueda urgente de valores, ideas y medidas practicas que adelanten las perspectivas de un desarrollo pacifico para todos los pueblos. En este empeño puede apreciarse el impulso que va cobrando la unidad de pensamiento en proyectos de alcance mundial, y cuya plasmación es descrita por las sagradas escrituras como una de las luces de unidad que han de iluminar el camino hacia la paz. Naturalmente, los bahá’ís de todo el mundo se sienten alentados por estas tendencias esperanzadoras y, según lo permitan las oportunidades, continuaran prestándoles mayor apoyo moral y practico.
En vista de la intensa atención dispensada a los temas de desarrollo económico y social desde la celebración en Brasil de la Cumbre de la Tierra, solicitamos de la Oficina de Información Pública de la Comunidad Internacional Bahá’í que preparase una declaración sobre el concepto de prosperidad global en el contexto de las enseñanzas bahá’ís. La declaración esta ya lista para su difusión. Nos complace muy gratamente poderles proporcionar un ejemplar de Prosperidad Mundial y recomendarles que lo usen para respaldar las actividades que realicen en contacto con gobiernos, organizaciones y publico en general. Albergamos la convicción y esperanza de que esta declaración les ha de ayudar a promover que los miembros de sus comunidades enriquezcan su comprensión en asunto de tanta importancia, y en esa misma medida dinamice su contribución a los procesos de construcción social que están teniendo lugar a lo largo del planeta.
Con amorosos saludos bahá’ís: