La Casa Universal de Justicia nos ha pedido que respondamos en su nombre a su carta de fecha 9 de Agosto de 2002, enviada por correo electrónico. Su interpretación de la ausencia de crecimiento numérico significativo en las comunidades bahá'ís de los países occidentales, aunque cabe aplicarla con más precisión a unos países que a otros, es en su mayor parte correcta, y la preocupación que usted siente como consecuencia de ella está plenamente justificada. Efectivamente, a los creyentes que son conscientes de la potencia del Mensaje de Bahá'u'lláh les resulta doloroso ver las graves carencias que importantes comunidades bahá'ís tienen en lo que se refiere al desarrollo de los recursos humanos necesarios para llegar a grupos de población que buscan desesperadamente soluciones a la crisis en que está sumida la sociedad.
El análisis de este hecho fue un aspecto importante a la hora de redactar los párrafos relativos al mismo del documento “Siglo de Luz”, al que usted hace mención. Esos pasajes del documento pretenden familiarizar a los creyentes de todas partes con el profundo cambio en la cultura bahá'í que hicieron posible los pasados decenios de luchas, logros y decepciones, cuyos frutos se vieron mediante la acción del Plan de Cuatro Años. La que actualmente está surgiendo es una cultura en la que grupos de seguidores de Bahá'u'lláh investigan juntos las verdades que se hallan en Sus Enseñanzas, abren libremente sus círculos de estudio, reuniones devocionales y clases para niños a sus amigos y vecinos y dedican con confianza sus esfuerzos a llevar a cabo planes de acción pensados para el nivel del grupo, que permiten que el crecimiento sea un objetivo asumible. El entusiasmo con el que las comunidades bahá'ís de la mayor parte del mundo están respondiendo a este reto, así como el resultado que sus esfuerzos están comenzando a obtener, han sido motivo de gran gozo para la Casa de Justicia.
Lamentablemente, este nivel de respuesta aún dista de ser universal. Allí donde las comunidades bahá'ís sean incapaces de liberarse a sí mismas de una orientación de la vida bahá'í que ha sobrevivido largamente a cualquier valor que una vez poseyó, las labores de enseñanza carecerán tanto del carácter sistemático que precisan como del espíritu que tiene que animar cualquier servicio eficaz a la Causa. La errónea identificación de la vida comunitaria bahá'í con el tipo de actividad religiosa que caracteriza a la sociedad en general, en la que el creyente es miembro de una confesión religiosa, el liderazgo recae sobre una persona o personas que se supone que están preparados para ejercerlo, y la participación personal se reduce a un programa de actividades dominado por intereses de muy diferente naturaleza, sólo puede tener como consecuencia que la Fe quede marginada y que a la comunidad se le prive de la vitalidad espiritual que tiene.
Como bien sabe, el Plan de Cuatro Años, el Plan de 12 Meses y el Plan de Cinco Años actualmente vigente han sido elaborados como pasos sucesivos para la introducción de este cambio en la cultura bahá'í. Por su parte, los Consejos Continentales de Consejeros de todo el mundo se han dedicado intensamente a ayudar a las Asambleas Espirituales Locales y Nacionales, a los Consejos Regionales y a otras instituciones administrativas a comprender los objetivos marcados y a elaborar estrategias para su consecución. Especialmente fructíferas a la hora de conseguir este objetivo han sido, en la mayoría de los casos, las reuniones de consulta a gran escala en las que han estado presentes los miembros de todas estas instituciones clave. Cuando la respuesta se ha demorado, la Casa Universal de Justicia en muchos casos ha intervenido clarificando determinados aspectos para fortalecer los esfuerzos de los Consejeros. En última instancia, la responsabilidad de asegurarse de que la comunidad se pone en movimiento para hacer frente al reto recae sobre los representantes electos de los creyentes a nivel local y nacional.
El progreso de la Causa es un proceso evolutivo que avanza mediante la prueba y el error, mediante la reflexión sobre la experiencia y mediante el compromiso sin reservas con los Planes y estrategias de enseñanza elaborados por la Casa Universal de Justicia. Los creyentes como usted, que saben valorar las oportunidades que este modo de actuar proporciona, pueden ser de gran ayuda al estimular a sus países y asambleas respectivos para que se esfuercen por trabajar en el proceso siguiendo esta línea de acción.
A la Casa de Justicia le impresionó grandemente el espíritu que le impulsó a Vd. a escribirle, y le asegura que orará en los Santuarios Sagrados para que Bahá'u'lláh le bendiga y confirme sus esfuerzos por servir a Su Causa.
Con afectuosos saludos bahá'ís