La esperanza emocionada con que dimos la bienvenida, el 27 de diciembre, a sesenta y cuatro Consejeros de los cinco continentes al Centro Mundial, para consultar con el Centro Internacional de Enseñanza sobre los desafíos y las oportunidades que enfrentan a la comunidad mundial bahá'í, se ha trasmutado, al concluir su Conferencia histórica, en sentimiento de la más profunda alegría, gratitud y amor.
Agraciada por la presencia de las Manos de la Causa, Amatu'l-Bahá Rúhíyyih Khánum, Ugo Giachery, 'Alí-Akbar Furútan, 'Alí-Muhammad Varqá y Collis Featherstone, la Conferencia fue organizada y administrada con previsión y eficacia admirables por el Centro Internacional de Enseñanza, cuyos miembros individuales velaron por, y sirvieron incansablemente, las necesidades de los participantes y el progreso de la Conferencia misma.
Convocada en el salón de actos de la Sede de la Casa Universal de Justicia, en el momento en que los Consejeros del mundo bahá'í entraban en su nuevo período de servicio de cinco años, a pocos meses de la conclusión del Plan de Siete Años y el inicio del nuevo Plan de Seis Años, su atmósfera realzada por las potencialidades espirituales de los Santuarios Sagrados y el sentido eufórico de victoria y bendición que penetra a todo el mundo bahá'í en la actualidad, la Conferencia alcanzó tales alturas de exaltación, espiritualidad y poder consultivo como sólo quienes servimos a la Bendita Belleza podemos gozar.
El crecimiento orgánico de la Causa de Dios, indicado por recientes desarrollos significativos en su vida, se hace notablemente aparente a la luz de los principales objetivos y expectaciones del Plan de Seis Años: una expansión vasta de los recursos numéricos y financieros de la Causa; el engrandecimiento de su prestigio en el mundo; un incremento mundial en la producción, distribución y utilización de la literatura bahá'í; una demostración más firme y mundial del modo de vida bahá'í, que requiere consideración especial a la educación de los niños y jóvenes, el fortalecimiento de la vida familiar bahá'í, y atención a la participación universal y al enriquecimiento espiritual de la vida individual; aceleración adicional en el proceso de maduración de las comunidades locales y nacionales y una consolidación dinámica de la unidad de las dos ramas del Orden Administrativo; la extensión de la participación de la comunidad mundial bahá'í en las necesidades del mundo que la rodea; y el proseguir del desarrollo social y económico en comunidades bahá'ís bien establecidas. Estos son algunos de los rasgos del Plan de Seis Años que empezará el 21 de abril de 1986 y concluirá el 20 de abril de 1992.
El Ridván de 1992 señalará el comienzo de un Año Santo, durante el cual se observará el Centenario de la Ascensión de Bahá'u'lláh mediante conmemoraciones alrededor del mundo, y se celebrará la inauguración de Su Convenio en la Ciudad del Convenio, mediante la realización del segundo Congreso Mundial Bahá'í.
Los amados Consejeros, fortalecidos y enriquecidos por sus experiencias en Tierra Santa, consultarán, tan pronto como sea posible, con todas las asambleas espirituales nacionales, sobre medidas para concluir triunfalmente el Plan actual, y sobre preparaciones para lanzar el Plan de Seis Años. Anticipadamente a estas consultas, las asambleas espirituales nacionales recibirán el anuncio completo de los propósitos y características de ese Plan para que, junto con los Consejeros, puedan formular los planes nacionales que, para cada comunidad, establecerán su prosecución de los objetivos generales.
Este nuevo proceso, por medio del cual las asambleas espirituales nacionales y los Cuerpos Continentales de Consejeros habrán de formular en gran medida las metas nacionales del próximo Plan, señala la inauguración de una nueva etapa en el desenvolvimiento del Orden Administrativo. Nuestro amado Guardián previó una sucesión de épocas druante la Edad Formativa de la Fe; no vacilamos en reconocer que este nuevo desenvolvimiento en la maduración de las instituciones bahá'ís señala el inicio de la cuarta época de esa Edad.
Shoghi Effendi percibió en la vida orgánica de la Causa una dialéctica de victoria y crisis. Los triunfos sin precedentes, generados por la firmeza inquebrantable de los amigos iraníes, inevitablemente provocarán la oposición para probar y aumentar nuestra fuerza. Que cada bahá'í del mundo tenga la seguridad de que cualquier cosa que suceda a esta creciente Fe de Dios no es sino una evidencia del cuidado amoroso con que el Rey de la Gloria y su Heraldo martirizado, mediante el incomparable Centro de Su Convenio y nuestro amado Guardián, están preparando a sus humildes seguidores para un triunfo final y magnífico.
Nuestras oraciones les acompañan a todos ustedes.