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Mensajes : La Conservacion de los Recursos de la Tierra
CONSERVACIÓN DE LOS RECURSOS DE LA TIERRA
PREPARADO POR EL
DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIÓN DE
LA CASA UNIVERSAL DE JUSTICIA
Título original en inglés:
Conservation of the Earth's Resources
ÍNDICE
1.- PRINCIPIOS FUNDAMENTALES
1.1 La naturaleza como reflejo de lo divino
1.2 La tierra, un solo país
1.3 La posición y la responsabilidad del hombre

1.4 Cómo entender el mundo físico. Interacción entre lo espiritual y lo material

2.- RELACIÓN ENTRE EL HOMBRE Y LA NATURALEZA
2.1 Características de la naturaleza
2.1.1 Un sistema unificado
2.1.2 Sujeto a leyes y organización
2.1.3 Cambio y movimiento
2.1.4 Diversidad
2.1.5 Sirve al mundo humano
2.1.6 Imperfección de la naturaleza
2.2 Actitudes y valores
2.2.1 Aprecio
2.2.2 Moderación
2.2.3 Amabilidad con los animales
2.2.4 El desarrollo de la naturaleza
2.2.5 La importancia de la agricultura
2.2.6 Uso de la ciencia 34
3.- PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE
3.1 Preservación de recursos
3.2 Control de recursos naturales

3.3 Propuestas para la protección del medio ambiente

4.- PERSPECTIVAS PARA EL FUTURO
1 PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

Los planteamientos de la comunidad mundial bahá'í sobre la conservación y protección de los recursos de la Tierra están basados en una serie de principios fundamentales derivados de los Escritos Bahá'ís. Éstos son:

1.1 LA NATURALEZA COMO REFLEJO DE LO DIVINO

Se tiene gran consideración por la naturaleza. Bahá'u'lláh afirma que la contemplación de la naturaleza nos hace ser conscientes de los "signos"1 y "señales"2 de Dios y constituye una prueba de su existencia. Así:

... cualquier cosa que contemplo, de inmediato descubro que Te da a conocer ante mí, y me recuerda tus signos, y tus señales, y tus testimonios. ¡Por tu gloria! Cada vez que elevo mis ojos hacia tu cielo, me trae a la memoria tu excelsitud, y tu sublimidad, y tu incomparable gloria y grandeza; y cada vez que vuelvo mi mirada hacia tu tierra, me siento compelido a reconocer las evidencias de tu poder y las señales de tu generosidad. Y cuando observo el mar, encuentro que me habla de tu majestad, de la potencia de tu fuerza, y de tu soberanía y de tu grandeza. Y cuando quiera que contemplo las montañas, me llevan a descubrir los emblemas de tu victoria y los estandartes de tu omnipotencia3.

La naturaleza refleja "los nombres y atributos de Dios"4. Es la expresión de "la Voluntad de Dios... dentro... del mundo contingente"5. Bahá'u'lláh escribe:

Di: En su esencia, la naturaleza es la encarnación de mi Nombre, el Hacedor, el Creador. Sus manifestaciones son diversificadas por diferentes causas, y en su diversidad existen signos para los hombres de entendimiento. La naturaleza es la Voluntad de Dios y su expresión dentro y a través del mundo contingente. Es una dispensación de la Providencia ordenada por el Ordenador, el Omnisapiente6.

1.2 LA TIERRA, UN SOLO PAÍS

Bahá'u'lláh expone una visión del mundo que reconoce que la "Tierra es un solo país, y la humanidad sus ciudadanos", y hace un llamamiento para la promoción de "los mejores intereses de los pueblos y familias de la Tierra"7.

'Abdu'l-Bahá llama la atención sobre la creciente interdependencia del mundo, y el hecho de que "bastarse a sí mismo"8 ya no es posible. Él prevé que la tendencia hacia un mundo unido aumentará y se manifestará en forma de "unidad de pensamiento en empresas mundiales"9 y en otras esferas importantes de la existencia. Un campo importante en el que se precisa acción unificada es el de la preservación de los recursos del planeta.

1.3 LA POSICIÓN Y LA RESPONSABILIDAD DEL HOMBRE

'Abdu'l-Bahá indica que el hombre, "en virtud de la fuerza ideal y celestial latente y manifiesta en él"10, ocupa una posición que es "más elevada y más noble"11 que la naturaleza, que "el hombre es el que gobierna en la esfera de la naturaleza"12.

Es evidente, por lo tanto, que el hombre es el que gobierna en la esfera de la naturaleza. Ésta es inerte; el hombre, progresivo. La naturaleza no tiene conciencia, el hombre está dotado de ella. La naturaleza carece de volición, actúa por fuerza, mientras que el hombre posee una poderosa voluntad. La naturaleza es incapaz de descubrir los misterios o realidades, pero el hombre está especialmente dotado para hacerlo. La naturaleza no está en contacto con el Reino Divino, el hombre está en armonía con sus evidencias. La naturaleza no está informada de Dios, el hombre es consciente de Él. El hombre adquiere virtudes divinas, lo que se ha negado a la naturaleza. El hombre puede voluntariamente cesar en sus vicios, la naturaleza no tiene poder para modificar la influencia de su fatalismo. Por ello, es evidente que el hombre es más noble y superior; que en él hay un poder ideal que sobrepasa a la naturaleza. Él tiene conciencia, voluntad, memoria, poder de inteligencia, atributos divinos y virtudes de las cuales está la naturaleza completamente desprovista, despojada, carente; por lo tanto, el hombre es más elevado y más noble en virtud de la fuerza ideal y celestial latente y manifiesta en él13.

El hombre, poseedor de una facultad interior de la que las plantas y animales carecen, una capacidad que le permite descubrir los secretos de la naturaleza y llegar a dominar el entorno, tiene una responsabilidad especial en el uso de sus poderes dados por Dios para fines positivos. La Casa Universal de Justicia indica que "el ejercicio adecuado de esta responsabilidad es la clave de que su genio inventor produzca resultados benéficos o provoque la destrucción en el mundo material"14.

1.4 CÓMO ENTENDER EL MUNDO FÍSICO. INTERACCIÓN ENTRE LO ESPIRITUAL Y LO MATERIAL.

'Abdu'l-Bahá subraya que el desarrollo del mundo físico y la felicidad de la humanidad dependen tanto de la "llamada de la civilización, del progreso del mundo material"15 como de la "llamada de Dios que conmueve el alma, cuyas enseñanzas espirituales son la salvaguardia de la gloria imperecedera, la felicidad eterna y la iluminación del mundo de la humanidad"16; Él afirma:

No obstante, mientras los avances materiales, los logros físicos y las virtudes humanas no sean fortalecidos por las perfecciones espirituales, las luminosas cualidades y las características de la misericordia, no saldrá de ellos ningún fruto ni resultado, ni se logrará la felicidad del mundo de la humanidad, lo cual es el objetivo final. Pues aunque, por una parte, los logros materiales y el desarrollo del mundo físico producen prosperidad, lo cual manifiesta exquisitamente sus deseados fines, por otra parte los peligros, las severas calamidades y las violentas aflicciones son inminentes.

En consecuencia, cuando observas el ordenado diseño de los reinos, de las ciudades y aldeas, con el atractivo de sus ornamentos, con la frescura de sus recursos naturales, el refinamiento de sus dispositivos, la comodidad de sus medios de transporte, la extensión del conocimiento disponible referente al mundo de la naturaleza, las grandes invenciones, las colosales empresas, los nobles descubrimientos e investigaciones científicas, has de concluir que la civilización conduce a la felicidad y al progreso del mundo humano. Mas si vuelves tu mirada al descubrimiento de máquinas destructivas e infernales, al desarrollo de las fuerzas de demolición y la invención de utensilios ígneos, los cuales arrancan de raíz al árbol de la vida, se te hará evidente y manifiesto que la civilización está conjurada con la barbarie. El progreso y la barbarie marchan de la mano, a menos que la civilización material sea confirmada por la Guía Divina, por las revelaciones del Todo Misericordioso y por virtudes divinas, y sea vigorizada por la conducta espiritual, por los ideales del Reino y las efusiones del Dominio del Poder...

Por tanto, esta civilización y progreso material deben combinarse con la Guía Suprema, a fin de que este mundo inferior llegue a ser el escenario de la aparición de las dádivas del Reino, y los avances físicos se unan con las efulgencias del Misericordioso. Y todo ello para que la belleza y perfección del mundo del hombre sean reveladas y puestas de manifiesto ante todos con la mayor gracia y esplendor. Así, la gloria y felicidad sempiternas serán reveladas17.

Bahá'u'lláh describe el destino de aquellos cuyas vidas muestran una desconsideración por los valores espirituales y un fracaso al actuar en conformidad con tales valores. Comenta:

... camináis sobre mi tierra complacidos y satisfechos de vosotros mismos, sin reparar en que mi tierra está cansada de vosotros y todo cuanto hay en ella os rehúye...18.

Shoghi Effendi asegura que la negligencia del hombre contribuye a la decadencia del "Orden actual"19 y produce un impacto sobre el medio ambiente de una manera práctica:

El violento trastorno del equilibrio del mundo; el temblor que se apoderará de los miembros de la humanidad; la transformación radical de la sociedad humana; el repliegue del Orden actual; los cambios fundamentales que afectan a la estructura del gobierno; ... el desarrollo de máquinas de guerra infernales; la quema de las ciudades; la contaminación de la atmósfera de la Tierra, destacan como los signos y portentos que deben o bien anunciar o acompañar la calamidad retributiva que, como fue decretado por Quien es el Juez y Redentor de la humanidad, debe, más tarde o más temprano, afligir a una sociedad que, en su mayor parte, y durante más de un siglo, ha prestado oídos sordos a la Voz del Mensajero de Dios para este Día. Una calamidad que debe purgar a la raza humana de la escoria de las corrupciones que ha arrastrado por largo tiempo, y soldar sus partes componentes en una Mancomunidad firmemente unida que abarque todo el mundo; una Mancomunidad destinada, en la plenitud del tiempo, a ser incorporada dentro de la estructura, y a ser galvanizada por las influencias espiritualizadoras, de un Orden que se expande misteriosamente, un Orden divinamente designado, y a florecer, en el curso de Dispensaciones futuras, en forma de una Civilización, semejante a la cual la humanidad jamás ha atestiguado otra, en ninguna etapa de su evolución20.

2 RELACIÓN ENTRE EL HOMBRE Y LA NATURALEZA

La relación entre el hombre y la naturaleza es muy compleja. Para apreciar las dimensiones de esta cuestión es preciso considerar algunas de las características de la naturaleza descritas en los Escritos Bahá'ís y tener presentes ciertos valores y actitudes que sirven de guía para el comportamiento individual y el establecimiento de prioridades.

2.1 CARACTERÍSTICAS DE LA NATURALEZA
2.1.1 Un sistema unificado

'Abdu'l-Bahá indica que el "templo del mundo"21 ha sido "modelado a imagen y semejanza del cuerpo humano"22. Él explica que:

Con esto se quiere decir que igual que el cuerpo humano en este mundo, que exteriormente está compuesto de órganos y miembros diferentes, es en realidad una entidad coherente, perfectamente integrada, de modo similar la estructura del mundo físico se asemeja a un ser único cuyos miembros y partes se encuentran enlazados inseparablemente.

Si uno observara con una visión que descubre las realidades de todas las cosas, llegaría a ver con claridad que la relación más importante que mantiene unido el mundo del ser se encuentra dentro de la esfera de las mismas cosas creadas, y que la cooperación, la ayuda mutua y la reciprocidad son características esenciales del cuerpo unificado del mundo del ser, en cuanto que todas las cosas creadas están relacionadas estrechamente entre sí y cada una es influida por la otra o saca algún beneficio de ella, sea directa o indirectamente.

Considérese, por ejemplo, cómo un grupo de cosas creadas constituyen el reino vegetal y otro el reino animal. Cada uno de estos dos hacen uso de ciertos elementos del aire del que su propia vida depende, mientras cada uno incrementa la cantidad de dichos elementos que son esenciales para la vida del otro. En otras palabras, el crecimiento y desarrollo del mundo vegetal es imposible sin la existencia del reino animal, y la conservación de la vida animal es inconcebible sin la cooperación del reino vegetal. Del mismo tipo son las relaciones que existen entre las cosas creadas. De ahí que se estableciera que la cooperación y reciprocidad son propiedades esenciales inherentes al sistema unificado del mundo de la existencia, sin las cuales la creación entera sería reducida a la nada23.

En otro pasaje 'Abdu'l-Bahá describe la interconexión de "cada una de las partes del universo"24 y la importancia de mantener el equilibrio en el sistema:

Reflexiona sobre las realidades intrínsecas del universo, las secretas sabidurías que comprende, los enigmas, las interrelaciones, las reglas que todo lo gobiernan. Pues cada parte del universo está vinculada con todas las demás partes con lazos que son muy poderosos y que no admiten ningún desequilibrio, ni tampoco ningún descuido...25.

2.1.2 Sujeto a leyes y organización

'Abdu'l-Bahá afirma que "El mundo fenoménico está completamente sujeto al gobierno y control de las leyes naturales"26. Contrasta la "absoluta organización"27 de la naturaleza y su falta de "inteligencia"28 y "voluntad"29 con la capacidad humana de "(dominar) las fuerzas de la naturaleza"30 mediante el descubrimiento de "la constitución de las cosas"31:

Esta naturaleza está sujeta a una organización absoluta, a determinadas leyes, a un orden completo y a un designio consumado de los cuales jamás se apartará; a tal grado, por cierto, que si observas con cuidado y con visión penetrante, desde el átomo más pequeño e invisible hasta los cuerpos más grandes del mundo de la existencia como el globo solar o los otros grandes astros y luminosas esferas, ya fijes tu atención en su distribución, en su composición, en su forma o en su movimiento, descubrirás que todos están en el más alto grado de organización y bajo una ley única de la cual jamás se apartarán.

Pero cuando contemplas la naturaleza en sí misma, observas que no posee ni inteligencia ni voluntad. Por ejemplo, la naturaleza del fuego es arder, arde sin voluntad ni inteligencia; el agua por naturaleza tiene fluidez, fluye sin voluntad o inteligencia; el sol, por su naturaleza, brilla, resplandece sin voluntad o inteligencia; el vapor por su naturaleza asciende, y lo hace sin inteligencia o voluntad. Por tanto es evidente que los movimientos naturales de todas las cosas son compelidos; no hay movimientos voluntarios excepto los de los animales y, sobre todo, los del hombre. El hombre puede desviarse de la naturaleza y oponerse a ella, porque descubre la constitución de las cosas y, por eso, domina las fuerzas de la naturaleza; todos los inventos que ha hecho se deben a su descubrimiento de la constitución de las cosas. Por ejemplo, inventó el telégrafo, que es el medio de comunicación entre Oriente y Occidente. Es evidente, entonces, que el hombre domina la naturaleza.

Ahora bien, cuando se ve que existen tales organizaciones, disposiciones y leyes, ¿puede decirse que todas ellas son el efecto de la naturaleza, aun cuando ésta no posee inteligencia ni percepción? Si no es así, entonces es evidente que esta naturaleza que no posee ni percepción ni inteligencia está en manos de Dios Todopoderoso, Quien es el Gobernador del mundo de la naturaleza; cualquier cosa que Él desee, hace que la naturaleza lo manifieste32.

2.1.3 Cambio y movimiento

El cambio es una ley que gobierna la totalidad de la creación física. Se ve en el paso de las estaciones. 'Abdu'l-Bahá escribe:

La Tierra está en movimiento y crecimiento; las montañas, colinas y praderas son verdes y agradables; la generosidad es desbordante; la misericordia es universal; la lluvia desciende de la nube de la misericordia; el sol luminoso resplandece; la luna llena adorna el horizonte de éter; la gran marea oceánica inunda todas las pequeñas corrientes; los dones se suceden; los favores se siguen uno a otro; y sopla la brisa refrescante, llevando suavemente en el aire el fragante perfume de las flores. ¡Un tesoro ilimitado está en las manos del Rey de reyes! Alzad el borde de vuestra vestidura para recibirlo33.

Pronto el mundo entero, como en la primavera, cambiará su atuendo. Ya pasó la mutación y caída de las hojas de otoño; la desnudez del invierno terminó. Ha aparecido el año nuevo y la primavera espiritual se acerca. La negra tierra se está convirtiendo en un verde jardín; los desiertos y montañas están cuajados de flores rojas; de los límites de la tierra virgen las hierbas crecidas se yerguen como avanzada ante los cipreses y árboles de jazmín; mientras los pájaros cantan entre las ramas de los rosales como los ángeles en el más elevado cielo, anunciando las buenas nuevas del acercamiento de esa primavera espiritual, y la música melodiosa de sus voces está haciendo que la verdadera esencia de todas las cosas se mueva y estremezca34.

'Abdu'l-Bahá afirma que "en la naturaleza no existe reposo absoluto"35, que "el movimiento es esencial para la existencia"36. Con relación a la existencia, Él describe los procesos de "composición y descomposición"37:

... considera el fenómeno de la composición y la descomposición, de la existencia y la no existencia. Cada cosa creada en el mundo contingente está formada por muchos y variados átomos, y su existencia depende de la composición de ellos. En otras palabras, por medio del divino poder creador tiene lugar una conjunción de elementos simples, de modo que de esta composición se produce un organismo diferente. La existencia de todas las cosas está basada en este principio. Pero cuando el orden se rompe se produce la descomposición y comienza la desintegración, y entonces tal cosa cesa de existir. Es decir, la aniquilación de todas las cosas es causada por la descomposición y la desintegración. Por tanto, la atracción y la composición entre los diversos elementos es el instrumento de la vida, y la discordia, la descomposición y la división producen la muerte. Así, las fuerzas de cohesión y atracción en todas las cosas conducen a la aparición de resultados y efectos fructíferos, mientras que el distanciamiento y el alejamiento de las cosas conducen a la perturbación y aniquilación. A través de la afinidad y la atracción llegan a la existencia todas las cosas vivientes como las plantas, los animales y el hombre, en tanto que la división y la discordia acarrean descomposición y destrucción38.

También explica que, en el mundo físico, el curso de la evolución va dirigiéndose hacia niveles cada vez mayores de complejidad:

En la creación física, la evolución es de uno a otro grado de perfección. El mineral pasa con sus perfecciones minerales a los vegetales; los vegetales con sus perfecciones pasan al mundo animal y, de la misma manera, a la humanidad...39.

2.1.4 Diversidad

'Abdu'l-Bahá describe la diversidad como "la esencia de la perfección y la causa de la aparición de las dádivas"40 de Dios, y afirma:

Considera las flores de un jardín: aunque difieren en tipo, en color, forma y aspecto, sin embargo, por cuanto son refrescadas por las aguas de una única fuente, vivificadas por los hálitos de un único viento, vigorizadas por los rayos de un único sol, esta diversidad aumenta su encanto y realza su belleza. Así, cuando esa fuerza unificadora, la penetrante influencia de la Palabra de Dios, surte efecto, la diferencia de costumbres, maneras, hábitos, ideas, opiniones y disposiciones embellecen el mundo de la humanidad. Esta diversidad, esta diferencia, es como la naturalmente creada disimilitud y variedad de los miembros y órganos del cuerpo humano, ya que cada uno de ellos contribuye a la belleza, la eficiencia y perfección del todo...

¡Qué ingrato a la vista sería si todas las flores y plantas, todas las hojas y capullos, los frutos, las ramas y los árboles de ese jardín fueran todos de la misma forma y color! La diversidad de tonos, de forma y aspecto, enriquece y adorna el jardín, y realza su efecto...41.

En el siguiente pasaje se subraya el alcance de la diversidad del "mundo de las cosas creadas"42:

... las formas y los organismos de los seres existentes, en cada uno de los reinos del universo, son numerosísimos e incontables. El reino vegetal, por ejemplo, tiene una infinita variedad de tipos y estructuras materiales de vida, diferentes entre sí, no encontrándose dos exactamente idénticas en su composición o en sus detalles, porque no hay repeticiones en la naturaleza y la virtud del desarrollo no puede confinarse a una sola imagen o forma. Cada hoja tiene su propia identidad particular, mejor dicho, su propia individualidad como hoja...43.

2.1.5 Sirve al mundo humano

'Abdu'l-Bahá describe las "causas y circunstancias"44 de la "perfección"45 de los mundos mineral, vegetal y animal, y la distingue de su "verdadera prosperidad"46, la cual conduce al honor de los diversos reinos.

El honor y dignidad de todo ser existente dependen de causas y circunstancias.

La excelencia, el adorno y la perfección de la Tierra residen en que sea verde y fértil mediante la generosidad de la lluvia primaveral. Las plantas crecen, las flores y fragantes hierbas se desarrollan, los árboles frutales se cargan de flores, y dan frutos frescos y nuevos. Los jardines se embellecen y las praderas se adornan; las montañas y las planicies se revisten de verde manto; se adornan jardines, campos, aldeas y ciudades. Ésta es la prosperidad del mundo mineral.

La cima de la exaltación y la perfección del mundo vegetal consisten en que el árbol crezca en la ribera de un arroyo de agua fresca, que sea mecido por una suave brisa, reciba el calor del sol que brilla sobre él, que sea cultivado por un jardinero y que cada día se desarrolle y dé frutos. Pero su verdadera prosperidad radica en que progrese hasta influir en el mundo animal y humano, y reemplace lo que se ha agotado en los cuerpos de los animales y de los hombres.

El ensalzamiento del mundo animal consiste en que sus integrantes posean miembros, órganos y facultades perfectos, y que todas sus necesidades sean proporcionadas. Ésta es su mayor gloria, su honor y perfección. De modo que la suprema felicidad de un animal es tener una pradera verde y fértil, agua corriente completamente pura, y un hermoso bosque verde. Si se lo provee de todo esto, mayor prosperidad no puede imaginarse. Por ejemplo, si un pájaro construye su nido en un verde y copioso bosque, en un lugar elevado y hermoso, en un árbol robusto, y en lo alto de una elevada rama, y si él encuentra todo lo que necesita de granos y agua, esto constituye su prosperidad perfecta.

Pero la verdadera prosperidad para el animal consiste en pasar del mundo animal al mundo humano, como los seres microscópicos que, por medio del agua y del aire, entran en el hombre y son asimilados, reemplazando lo que ha sido consumido en su cuerpo. Tal es el gran honor y prosperidad para el mundo animal; no puede concebírsele honor más grande47.

2.1.6 La imperfección de la naturaleza

Hay dos puntos de vista sobre la naturaleza que contrastan: uno, que sostiene que el "mundo de la naturaleza es completo"48, y otro, que declara que es "incompleto"49 porque "tiene necesidad de inteligencia y educación"50. 'Abdu'l-Bahá afirma que los "reinos mineral, vegetal, animal y el del hombre necesitan todos de un educador"51:

Los materialistas sostienen la opinión de que el mundo de la naturaleza es completo. Los filósofos divinos declaran que el mundo de la naturaleza es incompleto. Hay una abierta diferencia entre los dos. Los materialistas llaman la atención sobre la perfección de la naturaleza, el sol, la luna y las estrellas, los árboles en sus galas, la tierra entera y el mar, incluso fenómenos sin importancia que revelan la más perfecta simetría. Los filósofos divinos niegan esta aparente perfección y que el reino de la naturaleza sea completo, aun admitiendo la belleza de sus paisajes y aspectos y reconociendo las fuerzas cósmicas irresistibles que controlan los colosales soles y planetas. Sostienen que si bien la naturaleza parece perfecta, es, a pesar de ello, imperfecta porque tiene necesidad de inteligencia y educación. En prueba de esto dicen que el hombre, aun siendo un verdadero dios en el reino de la creación animal, está necesitado él mismo de un educador. El hombre que no se ha desarrollado por la educación es salvaje, animal, brutal. Las leyes y reglas, las escuelas, institutos y universidades tienen el propósito de adiestrar al hombre y elevarle de la oscura zona fronteriza con el reino animal...52.

Cuando meditamos sobre la existencia, vemos que los reinos mineral, vegetal, animal y el del hombre necesitan todos de un educador.

Si la tierra no se cultiva se convierte en una selva donde crecen las malezas inútiles; pero si aparece un agricultor que la cultiva, produce cosechas que alimentan a las criaturas vivientes. Es evidente, por lo tanto, que la tierra necesita la labranza del agricultor. Reflexiona sobre los árboles: si permanecen sin quien los cultive, serán infructuosos, y sin fruto son inútiles; pero si reciben el cuidado de un agricultor, estos mismos árboles estériles llegan a ser fructíferos y, por medio del cultivo, abonos e injertos, los árboles que producían frutos amargos ya los producen dulces...

Pasa lo mismo con respecto a los animales: observa que, cuando se amaestra al animal, éste se domestica, y que el hombre también, si no se le educa, se vuelve bestial, y, además, si se le deja bajo el dominio de la naturaleza, llega a ser inferior al animal, mientras que si se le educa se convierte en un ángel...53.

2.2 ACTITUDES Y VALORES

Los Escritos Bahá'ís articulan ciertos valores espirituales y actitudes que ofrecen una guía en la relación del hombre con la naturaleza. Éstos son:

2.2.1 Aprecio

El conocimiento del hecho de que la tierra es la "fuente"54 de la "prosperidad"55 del hombre es atemperado por la comprensión de que "el honor y la prosperidad del hombre han de ser algo más que las riquezas materiales"56. Así:

Todo hombre de discernimiento, al caminar sobre la tierra, realmente se siente avergonzado, porque sabe perfectamente que aquello que es la fuente de su prosperidad, su riqueza, su poder, su exaltación, su progreso y fuerza, como ha sido ordenado por Dios, es la tierra misma, la cual hollan los pies de todos los hombres. No cabe duda que quienquiera conozca esta verdad, se ha purificado y santificado de todo orgullo, arrogancia y vanagloria...57.

¿De qué podéis jactaros con derecho? ¿Es de vuestros alimentos o bebidas que os enorgullecéis, de las riquezas que almacenáis en vuestros tesoros, de la diversidad y valor de los ornamentos con que os adornáis? Si la verdadera gloria consistiera en la posesión de esas cosas perecederas, entonces la tierra sobre la cual camináis debería enaltecerse sobre vosotros, porque os suministra y confiere estas mismas cosas por decreto del Todopoderoso. En sus entrañas se halla, de acuerdo con lo que Dios ha ordenado, todo lo que poseéis. De ella, como un signo de su misericordia, deriváis vuestras riquezas. ¡Mirad, entonces, vuestra condición, aquella de que os gloriáis! ¡Oh, si pudierais comprenderlo!58.

Es evidente, entonces, que el honor y prosperidad del hombre ha de ser algo más que las riquezas materiales. El bienestar material no es más que una rama, mas la raíz de la exaltación humana son los buenos atributos y virtudes que constituyen los adornos de su realidad. Éstos son las apariencias divinas, las munificencias celestiales, las emociones sublimes, el amor y el conocimiento de Dios, la sabiduría universal, la percepción intelectual, los descubrimientos científicos, la justicia, la equidad, la veracidad, la benevolencia, el valor natural y la entereza innata, el respeto por los derechos, y el cumplimiento de los pactos y convenios, la rectitud bajo todas circunstancias, el estar al servicio de la verdad bajo todas las condiciones, el estar dispuesto a sacrificar la vida por el bien general, la bondad y estimación hacia todas las naciones, la obediencia a las enseñanzas de Dios, el servicio al Reino Divino, la guía de los pueblos, y la educación de las naciones y razas. ¡Tal es la prosperidad del mundo humano! ¡Tal es la exaltación del hombre en el mundo! ¡Ésta es la vida eterna y el honor celestial!59.

2.2.2 Moderación

Los Escritos Bahá'ís alientan a desligarse de "este mundo y sus vanidades"60, ya que el "apego"61 distrae al individuo del conocimiento de Dios. Esto, sin embargo, no constituye una forma de ascetismo ni implica un rechazo de los placeres de la vida. Bahá'u'lláh explica:

Si un hombre deseare adornarse con los ornamentos de la tierra, vestir sus prendas o participar de los beneficios que ésta pueda conferirle, ningún daño podrá acaecerle, con tal que no permita que nada se interponga entre él y Dios, pues Dios ha ordenado todas las cosas buenas, creadas en el cielo o en la tierra, para los siervos suyos que realmente creen en Él. Comed, oh pueblo, de las cosas buenas que Dios os ha permitido, y no os privéis de sus maravillosas dádivas. Dad gracias a Él y alabadle, y sed de aquellos que de verdad son agradecidos62.

La norma es la moderación:

Es deseable la moderación en todos los asuntos. Si una cosa es llevada al exceso, ella será fuente de perjuicio...63.

2.2.3 Amabilidad con los animales

Bahá'u'lláh pide del hombre "ser bondadoso con los animales"64, y advierte contra la "caza excesiva"65. En relación a lo primero, 'Abdu'l-Bahá escribe:

En breve, no sólo a sus semejantes del género humano deben los amados de Dios tratar con misericordia y compasión, sino que deben demostrar la mayor bondad hacia toda criatura viviente. Pues en todos los aspectos físicos, y en lo que concierne al espíritu animal, tanto el animal como el hombre comparten los mismos sentimientos. No obstante, el hombre no ha comprendido esta verdad y cree que las sensaciones físicas están limitadas a los seres humanos, por lo cual es injusto con los animales, y cruel.

Y, sin embargo, en verdad, ¿qué diferencia existe con respecto a las sensaciones físicas? Las percepciones son una y la misma, ya sea que causéis dolor al hombre o a la bestia. Aquí no existe ninguna diferencia. Y, de hecho, es peor que causéis daño al animal, pues el hombre tiene lenguaje; puede presentar una demanda, puede clamar y quejarse; si es perjudicado, puede recurrir a las autoridades y éstas le protegerán de su agresor. Mas la desventurada bestia es muda, incapaz de expresar su dolor y de llevar su caso a las autoridades. Si un hombre inflige un millar de maldades a una bestia, ésta no puede defenderse contra él con palabras ni arrastrarle a la corte. Por tanto, es esencial que demostréis la mayor consideración a los animales, y que seáis con ellos más bondadosos aún que con vuestros semejantes.

Enseñad a vuestros hijos desde sus primeros días a ser infinitamente tiernos y cariñosos con los animales. Si un animal está enfermo, que los niños traten de sanarlo; si tiene hambre, que lo alimenten; si está sediento, que apaguen su sed; si está fatigado, que se preocupen de que descanse.

La mayoría de los seres humanos son pecadores, pero las bestias son inocentes. Ciertamente, los que están libres de pecado deben recibir la mayor bondad y amor -todos, a excepción de los animales que son dañinos-... Pero a los animales benditos debe expresárseles la más grande bondad, cuanto más, tanto mejor. La ternura y la bondad son los principios fundamentales del celestial Reino de Dios. Con el mayor cuidado, debéis tener siempre presente esta cuestión66.

Los Escritos Bahá'ís también aseveran que el consumo de carne no es un requisito necesario para la salud:

Respecto a comer carne animal y la abstinencia de ella..., él (el hombre) no tiene necesidad de carne, ni está obligado a comerla. Aun sin comer carne viviría con el mayor vigor y energía... Verdaderamente, matar animales y comer su carne es algo contrario en cierta medida a la piedad y la compasión, y si uno puede contentarse con cereales, fruta, aceite y frutos secos, como pistachos, almendras y otros, sería indudablemente mejor y más grato67.

2.2.4 El desarrollo de la naturaleza

Desde el punto de vista bahá'í, la creación física es dinámica y evoluciona de "uno a otro grado de perfección"68. Es, sin embargo, "incompleta"69, ya que carece de "inteligencia y educación"70. Tiene necesidad de un desarrollo llevado a cabo por el hombre, no solamente para crear un grado más elevado de orden y belleza, valores que afirman las enseñanzas bahá'ís, sino también para aumentar su fertilidad y productividad. En relación a la creación de orden y belleza en el reino de la naturaleza, 'Abdu'l-Bahá escribe:

La naturaleza es el mundo material. Cuando lo observamos, vemos que es oscuro e imperfecto. Por ejemplo, si permitimos a un terreno permanecer en su condición natural, lo encontraremos cubierto de espinos y cardos; crecerán rápidamente sobre ella malas hierbas inútiles y vegetación salvaje y se convertirá como en una selva. Los árboles serán improductivos, carentes de belleza y simetría...71.

Y si al pasar por campos y plantaciones observas que las plantas, las flores y las perfumadas hierbas crecen juntas frondosamente, formando un diseño de unidad, ello evidencia el hecho de que esa plantación y ese jardín florecen bajo el cuidado de un hábil jardinero. Mas cuando lo ves en estado de desorden e irregularidad, infieres que le ha faltado el cuidado de un labrador eficiente, habiendo producido así malezas y cizañas72.

'Abdu'l-Bahá menciona también la contribución del cultivo como un medio de incrementar la fertilidad de la tierra y su productividad. Afirma:

Si relegásemos esta parcela de tierra a su estado natural y la permitiéramos regresar a su condición original, se convertiría en un campo de espinos y malas hierbas inútiles, pero mediante el cultivo se convertirá en un suelo fértil que dará una cosecha. Si se dejaran sin cultivar las laderas de las montañas, serían selvas y bosques sin árboles fructíferos. Los jardines producen frutos y flores en proporción a la labranza y los cuidados que les otorga el jardinero...73.

Un grano de trigo, cuando es cultivado por el labrador, produce una cosecha completa, y una semilla, por medio del cuidado del jardinero, crecerá hasta ser un gran árbol...74.

Si bien el mundo de la naturaleza tiene necesidad de un desarrollo, la manera de plantear ese desarrollo por parte del hombre debe ser temperada por la moderación, por un compromiso de proteger la "herencia de generaciones futuras"75, y por la conciencia de la santidad de la naturaleza que impregna las Escrituras de la Fe Bahá'í. Por ejemplo, Bahá'u'lláh afirma:

Bendito es el sitio, y la casa, y el lugar, y la ciudad, y el corazón, y la montaña, y el refugio, y la cueva, y el valle, y la tierra, y el mar, y la isla, y la pradera donde se ha hecho mención de Dios y se ha glorificado su alabanza76.

2.2.5 La importancia de la agricultura

Bahá'u'lláh afirma que "Se debe tener especial consideración hacia la agricultura"77. La caracteriza como una actividad que es "conducente al progreso de la humanidad y a la reconstrucción del mundo"78. 'Abdu'l-Bahá asevera que

La base fundamental de la comunidad es la agricultura, la labranza del suelo...79.

Él describe la agricultura como "una ciencia noble"80 cuya práctica es un "acto de adoración"81, y anima tanto a los hombres como a las mujeres a dedicarse a "las ciencias de la agricultura"82. Indica que si un individuo "llegara a ser competente en este campo, se convertirá en un medio para proporcionar lo necesario para el bienestar de un incalculable número de personas"83.

Con relación al desarrollo económico y social de las naciones, la Casa Universal de Justicia subraya la importancia de "la agricultura y la preservación del equilibrio ecológico del mundo"84.

2.2.6 Uso de la ciencia

La ciencia es descrita como "la gobernadora de la naturaleza y de sus misterios, el único agente por medio del cual el hombre explora las instituciones de la creación material"85.

... el hombre, a través del ejercicio de su poder científico e intelectual, puede elevarse por encima de esta condición: puede modificar, cambiar y controlar la naturaleza de acuerdo a sus propios deseos y necesidades. La ciencia, por decirlo así, es la infractora de las leyes de la naturaleza.

Consideremos, por ejemplo, que, de acuerdo a las leyes naturales, el hombre debe morar sobre la superficie de la tierra. Superando esta ley y sus restricciones, sin embargo se desliza en barcos sobre los océanos, asciende al cenit en aeroplanos y se sumerge en las profundidades del mar en submarinos. Esto está en contra del mandato de la naturaleza y es una violación a su soberanía y a su dominio. Las leyes y métodos de la naturaleza, los secretos ocultos y los misterios del universo, las invenciones humanas y sus descubrimientos, todas nuestras adquisiciones científicas, deberían naturalmente quedar ocultas y desconocidas; pero el hombre, por intermedio de su perspicacia intelectual, los descubre del plano de lo invisible, los trae al plano de lo visible, los expone y los explica. Por ejemplo, uno de los misterios de la naturaleza es la electricidad. De acuerdo a la naturaleza, esta fuerza, esta energía, debería permanecer latente y oculta, pero el hombre viola científicamente las leyes de la naturaleza, las detiene e incluso las aprisiona para su propio uso.

Brevemente, el hombre, por intermedio de la posesión de este don ideal de la investigación científica, es el más noble producto de la creación, el dominador de la naturaleza...86.

'Abdu'l-Bahá vincula el esfuerzo en el campo de la ciencia con la realización de un fin noble. Dice:

Esta facultad es en el hombre el poder más digno de alabanza, porque a través de su empleo y ejercicio se lleva a cabo el mejoramiento de la raza humana, el desarrollo de las virtudes del género humano se hace posible y el espíritu y los misterios de Dios se hacen evidentes87.

Y enuncia el principio general de que

... cualquier organismo, sea cual fuese, aunque fuera el instrumento del más grande beneficio para la humanidad, puede ser mal empleado. El uso apropiado o el abuso dependen de los fluctuantes grados de ilustración, capacidad, fe, honestidad, devoción y altruismo de los líderes de la opinión pública88.

3 PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE

En los Escritos de la Fe Bahá'í se trata una serie de cuestiones que conciernen a la protección del medio ambiente. A continuación se exponen varias de ellas.

3.1 PRESERVACIÓN DE RECURSOS

Shoghi Effendi une la preservación y recuperación de los recursos de la Tierra con la "protección (del) mundo físico y (la) herencia (de) generaciones futuras"89. Afirma que el trabajo de grupos como Men of the Trees (Hombres de los Árboles) y World Forestry Charter (Carta Forestal Mundial) es "esencialmente humanitario"90, y aplaude su "noble objetivo"91 de recuperar las "zonas desiertas (de) África"92.

Es interesante observar que entre los "poderes y deberes"93 de la Casa Universal de Justicia están "el progreso y mejoramiento del mundo"94 y "el desarrollo de los países"95.

3.2 CONTROL DE RECURSOS NATURALES

Los Escritos Bahá'ís prevén que la protección, exploración y explotación de los "vastos e inimaginables recursos"96 de la Tierra habrán de situarse, inevitablemente, a largo plazo, bajo la jurisdicción de un "sistema federado mundial"97. Tal sistema, basado en el reconocimiento de la "unidad de la raza humana"98, ejercerá no solamente una "autoridad irrefutable"99 sobre los recursos de la Tierra, sino que también asegurará la justicia económica y social. Shoghi Effendi escribe:

La unidad de la raza humana, vista por Bahá'u'-lláh, implica el establecimiento de una mancomunidad mundial en la que todas las razas, credos y clases estén estrecha y permanentemente unidas, en que la autonomía de sus estados miembros, la libertad personal y la iniciativa de los individuos que la componen estén definitiva y completamente resguardadas... En semejante sociedad mundial, la ciencia y la religión, las dos fuerzas más potentes de la vida humana, se reconciliarán, cooperarán y se desarrollarán armoniosamente... Los recursos económicos del mundo serán organizados, sus fuentes de materias primas serán explotadas y totalmente utilizadas, sus mercados serán coordinados y desarrollados y la distribución de sus productos será equitativamente regulada.

Las rivalidades, odios e intrigas nacionales cesarán, y la animosidad y prejuicio raciales serán reemplazados por amistad, entendimiento y cooperación racial. Las causas de la lucha religiosa serán definitivamente eliminadas, las barreras y restricciones económicas serán completamente abolidas y la excesiva distinción entre clases será suprimida. Pobreza extrema por una parte y exagerada acumulación de bienes por otra desaparecerán. La enorme energía disipada y derrochada en la guerra, ya sea económica o política, será consagrada a aquellos fines que extiendan el alcance de las invenciones humanas y del desarrollo tecnológico, al aumento de la productividad de la humanidad, al exterminio de las enfermedades, a la extensión de la investigación científica, a la elevación del nivel de salud física, a la agudización y refinamiento del cerebro humano, a la explotación de los inusitados e insospechados recursos del planeta, a la prolongación de la vida humana y al fomento de cualquier otro agente que pueda estimular la vida intelectual, moral y espiritual de toda la raza humana.

Un sistema federado mundial, gobernando toda la Tierra y ejerciendo irrefutable autoridad sobre sus vastos e inimaginables recursos, que armonice y encarne los ideales del Este y Oeste, liberado de la maldición de la guerra y sus miserias y dedicado a la explotación de todos los recursos disponibles de energía sobre la superficie del planeta, un sistema en el cual la Fuerza es transformada en siervo de la Justicia, cuya vida es sostenida por el reconocimiento universal de un solo Dios y por su lealtad a una Revelación común, tal es la meta hacia la cual la humanidad, impelida por las fuerzas unificadoras de la vida, está avanzando100.

3.3 PROPUESTAS PARA LA PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE

La conservación y protección del medio ambiente debe afrontarse en los niveles individual y social. Shoghi Effendi, en una carta escrita en su nombre, afirma:

No podemos separar el corazón humano del medio exterior y decir que, una vez hayamos reformado alguno de los dos, todo mejorará. El hombre es orgánico con el mundo. Su vida interior moldea el entorno y él mismo es profundamente afectado por éste. El uno actúa sobre el otro y todo cambio permanente en la vida del hombre es el resultado de estas reacciones mutuas.

No hay en el mundo un movimiento que dirija su atención hacia estos dos aspectos de la vida humana ni que tenga medidas globales para su mejora, salvo las enseñanzas de Bahá'u'lláh. Y ésta es su característica distintiva. Si deseamos, por lo tanto, el bien del mundo, deberíamos esforzarnos para difundir estas enseñanzas y practicarlas también en nuestra propia vida. A través de ellas se producirá el cambio del corazón humano, y además nuestro entorno social proporciona la atmósfera en la que podemos crecer espiritualmente y reflejar plenamente la luz de Dios que brilla a través de la Revelación de Bahá'u'lláh101.

Y, con respecto a la solución de los problemas del mundo, él indica que:

Necesitamos un cambio en el corazón, formular de nuevo todas nuestras concepciones y dar una nueva orientación a nuestras actividades. La vida interior del hombre, al igual que su medio ambiente externo, deben ser remodelados si se ha de conseguir la salvación humana102.

A nivel gubernamental, la Casa Universal de Justicia pide una "cooperación global de la familia de naciones para idear y adoptar medidas encaminadas a preservar el equilibrio ecológico que le fue dado a esta Tierra por su Creador"103. La Casa de Justicia asevera:

En tanto no llegue el momento en que las naciones del mundo comprendan y sigan las admoniciones de Bahá'u'lláh de trabajar juntos con plena entrega para ocuparse de los mejores intereses de toda la humanidad, y se unan en la búsqueda de métodos y medios para hacer frente a los numerosos problemas medioambientales que cercan nuestro planeta, la Casa de Justicia siente que se harán pocos progresos para su solución...104.

La Casa Universal de Justicia explica el papel del individuo bahá'í y de las comunidades bahá'ís en relación a la salvación de "la fauna y la condición natural del mundo"105 como sigue:

... la mejor forma en la que usted puede ayudar a salvar la fauna y la condición natural del mundo es esforzarse todo lo posible para presentar el Mensaje de Bahá'u'lláh ante la atención de sus semejantes y lograr su apoyo leal a esta Causa.

Cuando se produzca el cambio en los corazones de los hombres y empiecen a trabajar en unidad a la luz de las enseñanzas de Bahá'u'lláh, pueden empezar a efectuar muchas mejoras prácticas en la condición del mundo. Esto está comenzando ya en los esfuerzos para el desarrollo social y económico en aquellas zonas donde se han fundado comunidades bahá'ís grandes. Por supuesto, usted puede además ayudar a aquellos con quienes entre en contacto que tengan interés por mejorar el medio ambiente pero la solución fundamental es la que ha traído Bahá'u'lláh106.

Además de abordar la cuestión en un nivel esencialmente espiritual, se alienta la colaboración con individuos y grupos interesados en mejorar el medio ambiente. Se hace un llamado a las comunidades bahá'ís para que hagan de la conservación del medio ambiente una parte integral de las actividades que realizan corrientemente por medio de

... la ayuda a los esfuerzos por conservar el medio ambiente con medios que se armonicen con el ritmo de vida de nuestra comunidad...107.

4 PERSPECTIVAS PARA EL FUTURO

'Abdu'l-Bahá esboza el siguiente cuadro del futuro estado de la vida sobre la Tierra:

El Señor de toda la humanidad ha forjado este reino humano para que sea un Jardín del Edén, un paraíso terrenal. Si, como es debido, encuentra el camino de la armonía y la paz, del amor y la confianza mutua, llegará a ser una verdadera morada de dicha, un lugar de múltiples bendiciones e interminables delicias. En él se revelará la excelencia del género humano, en él resplandecerán por doquier los rayos del Sol de la Verdad108.

Notas:

1 Bahá'u'lláh, Oraciones y Meditaciones de Bahá'u'lláh, EBILA, Buenos Aires, 1984, sec. CLXXVI, pág. 216.

2 Id.

3 Bahá'u'lláh, Oraciones y Meditaciones de Bahá'u'lláh, EBILA, Buenos Aires, 1984, sec. CLXXVI, pág. 216.

4 Bahá'u'lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, EBILA, Buenos Aires, 1978, sec. XC, pág. 118.

5 Bahá'u'lláh, Tablas de Bahá'u'lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas, EBILA, Buenos Aires, 1982, pág. 165.

6 Id.

7 Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, EBILA, Buenos Aires, 1978, sec. CXVII, pág. 166.

8 'Abdu'l-Bahá, Selecciones de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 15, pág. 32.

9 Id., pág. 33.

10 'Abdu'l-Bahá, Fundamentos de Unidad mundial, Editorial Bahá'í de España, Terrassa, 1981, pág. 120.

11 Id.
12 Id., pág. 119.

13 'Abdu'l-Bahá, Fundamentos de Unidad mundial, Editorial Bahá'í de España, Terrassa, 1981, págs. 119-120.

14 Casa Universal de Justicia, de una carta fechada el 19 de mayo de 1971 escrita en su nombre a un creyente individual.

15 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 225, pág. 287.

16 Id.

17 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 225, págs. 288-289.

18 Bahá'u'lláh, Palabras Ocultas, EBILA, Buenos Aires, 1986, nº 20 del persa.

19 Shoghi Effendi, de una carta fechada en abril de 1957, publicada en Messages to the Bahá'í World 1950-1957, pág. 103.

20 Shoghi Effendi, de una carta fechada en abril de 1957, publicada en Messages to the Bahá'í World 1950-1957, pág. 103.

21 'Abdu'l-Bahá, de una tabla traducida del persa.

22 Id.

23 'Abdu'l-Bahá, de una tabla traducida del persa.

24 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 137, pág. 159.

25 Id.

26 The Promulgation of Universal Peace: Talks Delivered by 'Abdu'l-Bahá during his visit to the United States and Canada in 1912, pág. 17.

27 'Abdu'l-Bahá, Respuestas a algunas preguntas, EBILA, Buenos Aires, 1985, pág. 3.

28 Id.
29 Id.
30 Id.
31 Id.

32 'Abdu'l-Bahá, Respuestas a algunas preguntas, EBILA, Buenos Aires, 1985, págs. 3-4.

33 'Abdu'l-Bahá, Tablets of 'Abdu'l-Bahá Abbas, vol. III, pág. 641.

34 'Abdu'l-Bahá, Tablets of 'Abdu'l-Bahá Abbas, vol. II, págs. 318-319.

35 'Abdu'l-Bahá, La sabiduría de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1986, pág. 91.

36 Id.

37 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 225, pág. 294.

38 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 225, pág. 294.

39 La sabiduría de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1986, pág. 65.

40 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 225, pág. 295.

41 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 225, págs. 295-296.

42 La sabiduría de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1986, pág. 50.

43 Fundamentos de unidad mundial, Editorial Bahá'í de España, Terrassa, pág. 98.

44 Respuestas a algunas preguntas, EBILA, Buenos Aires, 1985, pág. 67.

45 Id.
46 Id.

47 Respuestas a algunas preguntas, EBILA, Buenos Aires, 1985, págs. 67-68.

48 The Promulgation of Universal Peace, pág. 329.
49 Id.
50 Id.

51 Respuestas a algunas preguntas, EBILA, Buenos Aires, 1985, pág. 7.

52 The Promulgation of Universal Peace, pág. 329.

53 Respuestas a algunas preguntas, EBILA, Buenos Aires, 1985, pág. 7.

54 Bahá'u'lláh, Epístola al hijo del Lobo, EBILA, Buenos Aires, 1985, pág. 39.

55 Id.

56 Respuestas a algunas preguntas, EBILA, Buenos Aires, 1985, pág. 68.

57 Epístola al hijo del Lobo, EBILA, Buenos Aires, 1985, pág. 39.

58 Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, EBILA, Buenos Aires, 1978, sec. CXVIII, págs. 167-168.

59 Respuestas a algunas preguntas, EBILA, Buenos Aires, 1985, pág. 68.

60 Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, EBILA, Buenos Aires, 1978, sec. CXXVIII, pág. 183.

61 Id.
62 Id.

63 Tablas de Bahá'u'lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas, EBILA, Buenos Aires, pág. 78.

64 Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, EBILA, Buenos Aires, 1978, sec. CXXV, pág. 176.

65 Casa Universal de Justicia, Sinopsis y Codificación del Kitáb-i-Aqdas, el Libro Más Sagrado de Bahá'u'lláh, EBILA, Buenos Aires, 1973, nota 34, pág. 63.

66 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 138, págs. 160-162.

67 'Abdu'l-Bahá, de una tabla traducida del persa.

68 La sabiduría de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1986, pág. 56.

69 The Promulgation of Universal Peace, pág. 329.
70 Id.
71 Id., pág. 308.

72 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 225, pág. 294-295.

73 The Promulgation of Universal Peace, pág. 353.

74 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 104, pág. 133.

75 Shoghi Effendi, de un telegrama fechado el 23 de mayo de 1951 al New Earth Luncheon, Londres, Reino Unido.

76 Bahá'u'lláh, en Oraciones Bahá'ís, Editorial Bahá'í de España, Terrassa, 1979, pág. 5.

77 Tablas de Bahá'u'lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas, EBILA, Buenos Aires, págs. 103-104.

78 Id., pág. 103.

79 'Abdu'l-Bahá, citado en Star of the West, vol. 4, nº 6 (24 de junio de 1913), pág. 89.

80 'Abdu'l-Bahá, de una tabla traducida del persa.

81 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 126, pág. 146.

82 Id. y The Promulgation of Universal Peace, pág. 283.

83 'Abdu'l-Bahá, de una tabla traducida del persa.

84 Casa Universal de Justicia, Departamento de Secretaría, de una carta fechada el 31 de marzo de 1985 a una Asociación de Estudios Bahá'ís.

85 Fundamentos de unidad mundial, Editorial Bahá'í de España, Terrassa, pág. 82.

86 Fundamentos de unidad mundial, Editorial Bahá'í de España, Terrassa, págs. 82-85.

87 Id., pág. 84.

88 'Abdu'l-Bahá, El secreto de la civilización divina, EBILA, Buenos Aires, 1986, pág. 20.

89 Shoghi Effendi, de un telegrama fechado el 23 de mayo de 1951 al New Earth Luncheon, Londres, Reino Unido.

90 Shoghi Effendi, de un telegrama fechado el 21 de mayo de 1956 al World Forestry Charter Luncheon, Londres, Reino Unido.

91 Id.

92 Shoghi Effendi, de un telegrama fechado el 22 de mayo de 1957 al World Forestry Charter Luncheon, Londres, Reino Unido.

93 Casa Universal de Justicia, La Constitución de la Casa Universal de Justicia, EBILA, Buenos Aires, 1976, pág. 5.

94 Id.
95 Id., pág. 6.

96 Shoghi Effendi, de una carta fechada el 11 de marzo de 1936, publicada en The World Order of Bahá'u'lláh: Selected Letters, pág. 204.

97 Id.
98 Id. pág. 203.
99 Id., pág. 204.

100 Shoghi Effendi, de una carta fechada el 11 de marzo de 1936, publicada en The World Order of Bahá'u'lláh: Selected Letters, págs. 203-204.

101 Secretaría de Shoghi Effendi, de una carta fechada el 17 de febrero de 1933 a un creyente individual.

102 Secretaría de Shoghi Effendi, de una carta fechada el 27 de mayo de 1932 a un creyente individual.

103 Casa Universal de Justicia, Departamento de Secretaría, de una carta fechada el 18 de octubre de 1981 a un creyente individual.

104 Casa Universal de Justicia, Departamento de Secretaría, de una carta fechada el 18 de octubre de 1981 a un creyente individual.

105 Casa Universal de Justicia, Departamento de Secretaría, de una carta fechada el 14 de junio de 1984 a un creyente individual.

106 Id.

107 Casa Universal de Justicia, del Mensaje de Ridván de 1989 a los bahá'ís del mundo.

108 Selección de los Escritos de 'Abdu'l-Bahá, EBILA, Buenos Aires, 1987, sec. 220, pág. 279.


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